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Mi interior Página 4 l Viernes 2 de mayo de 2025 MI DIARIO Sancocho, cantadera y lucha Con machete y botas: así trabaja Aida Rodríguez, toda una guerrera del campo en Panamá Educadores y obreros encendieron Santiago con una marcha cargada de protesta pide a su hijo que va rumbo a la escuela. Luego, sin perder tiempo, se calza sus botas de caucho y se va al campo. Su machete, azadón y rastrillo son sus mejores aliados. Ella sabe que la tierra se respeta y se trabaja con amor. Gracias a las capacitaciones del programa Redes Territoriales, Aida dejó atrás la agricultura de subsistencia. Ahora usa semillas certificadas, cultiva con técnica, y lo mejor: todo de manera orgánica. Su abono lo hace ella Caja de Seguro Social. Además, expresaron su rechazo rotundo al Memorándum firmado con Estados Unidos y gritaron a los cuatro vientos el ya popular “¡No a la Mina!”, símbolo de la lucha ambiental. Tras varias horas de caminamisma con gallinaza, melaza y hasta jugo de caña. En su parcela hay de todo: maíz, achiote, ají, guandú, lechuga, y más. Tiene gallinas que le dan huevos y carne, y hasta una tina donde cría tilapias. Recientemente, voluntarios del MIDES la apoyaron para sembrar tomates, repollo y lechuga. Aida domina las medidas de siembra: un metro para la yuca, 50 cm entre ñames y tres metros para los plátanos. ¡Nada se deja al azar! ta y discursos, la jornada cerró con un toque bien panameño: un buen sancocho hecho por los docentes en la sede de la Asociación de Educadores Veragüenses (AEVE). Entre risas, anécdotas y el aroma del culantro, la protesta se transformó en hermandad. LUIS DEL VALLE Mi Diario EMILY SÁNCHEZ Mi Diario Mientras muchos siguen dormidos, Aida Rodríguez ya está sembrando el futuro. Esta guerrera del campo, residente en el distrito de Trinidad, Capira, convirtió su finca en una verdadera despensa natural. Produce desde yuca hasta tilapias, gracias al apoyo del programa Red de Oportunidades del MIDES. A las 4:00 a.m., Aida ya está en pie. Con una taza de café en mano, desLa tradición se vistió de protesta en Santiago de Veraguas. Desde tempranas horas del 1 de mayo, educadores, trabajadores, campesinos e indígenas sacaron sus mejores banderas y pancartas para reclamar lo que consideran justo. El Día del Trabajador no pasó desapercibido. Entre tamboritos y cantaderas, la marea humana fue tomando forma hasta llegar al emblemático punto de encuentro: la placita San Juan de Dios. Ahí, el ambiente se encendió con un acto protocolar que lejos de ser frío o solemne, fue puro sentimiento popular.“¡Viva el pueblo veragüense, viva el campesino y viva el indígena!” retumbaban las voces al unísono, mezclándose con las tonadas del acordeón y la voz de los trovadores que improvisaban versos combativos. Pero la fiesta no solo era cultural, sino también política. Los dirigentes sindicales encendieron el verbo y soltaron dardos contra la derogatoria de la ley 462 de la

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