6A La Prensa Panamá, jueves 7 de mayo de 2026 Panorama Niños, senadores y diplomacia: el camino de los Tratados Torrijos-Carter José Alejandro Rodríguez [email protected] PONLE LA FIRMA Entre quema simbólica de tratados y negociaciones en los despachos del Senado estadounidense, los Torrijos-Carter lograron aprobarse gracias a maniobras políticas y reservas de senadores, dejando una huella histórica de estrategia y controversia. Tras la firma del Tratado de Neutralidad y el Tratado del Canal, que se conocerían como los Tratados Torrijos-Carter, estudiantes de todo el país fueron convocados para quemar copias del tratado Hay-Bunau Varilla, el acuerdo que había permitido la presencia estadounidense en el país y que eventualmente quedaría eliminado. Fueron actos oficiales, con permiso y presencia de autoridades. Pero la firma no era el último paso. Faltaba que ambos países los aprobaran. Según la Constitución de Panamá debían aprobarse mediante un plebiscito: una votación popular de “sí” o “no”. Omar Torrijos Herrera, jefe de Estado de facto en Panamá, hizo campañas televisivas, conversatorios, incluso publicó el tratado en el periódico. En contraste, había partidos políticos desplazados, estudiantes, trabajadores y exiliados que rechazaban los tratados. El 23 de octubre de 1977, más de 766 mil panameños participaron. La mayoría votó “SÍ”, que era lo predecible. Pero lo que sorprendió al gobierno fue que el “NO” obtuvo casi un tercio de los votos. 1 de cada 3 panameños estaba en contra. Sin embargo, el objetivo se logró, y faltaría la última batalla: el Senado de los Estados Unidos. El presidente estadounidense, el demócrata James “Jimmy” Carter necesitaba dos terceras partes del Senado (que es similar a nuestra Asamblea) para ratificar los tratados. Había 100 senadores, así que necesitaba 67. Sin embargo, muchos senadores no creían que debían entregar el Canal. Un gran actor ayudaría a tratar de convencerlos. John Wayne era una leyenda de Hollywood por sus películas de vaqueros. Su primera esposa era panameña y tenía negocios en el país: era el propietario de la isla Taborcillo, en Punta Chame, conocida como la isla de John Wayne. Se había reunido con Torrijos en su casa en Farallón para conversar. Al principio, Wayne -miembro del Partido Republicano y duro crítico del comunismo- no apoyaba los tratados, pero Torrijos y su equipo lo convencieron y llegó a enviar cartas a los 100 senadores defendiendo los tratados y la política de Torrijos. Carter reconoció que el respaldo de Wayne fue quizás el mayor apoyo conservador que recibió para la causa. Aun así, algunos senadores manifestaron que no querían negociar con un régimen militar. Torrijos entendió que debía ofrecer una apertura hacia la democracia para conseguir los votos. Los invitó a Panamá y prometió avanzar hacia la legalización de partidos políticos, la libertad de prensa y el regreso de exiliados, aunque el régimen siguió siendo militar y mantuvo restricciones. Pero seguían sin tener los votos suficientes y aquí vinieron las maniobras políticas de otros senadores. Dennis DeConcini, senador de Arizona por el Partido Demócrata (el mismo que Carter) quería atraer votos del Partido Republicano. Entonces introdujo una enmienda (algo que se añade o modifica al tratado) que autorizaba a los Estados Unidos a usar la fuerza militar para reabrir el Canal o restaurar sus operaciones. Paralelamente, Sam Nunn, senador demócrata por Georgia, impulsó otra modificación, que dejaba abierta la posibilidad de la permanencia de militares en Panamá después de 1999. Torrijos y Carter se oponían, pero terminaron aceptándolas para asegurar los votos. La votación se dividió en dos: el Tratado de Neutralidad y luego el Tratado del Canal. La tensión era tanta que, tres días antes del primer voto, Carter anotó en su diario: “Es difícil concentrarse en cualquier cosa, excepto Panamá”. Según relata el entonces negociador de los tratados, Aristides Royo, Durante la primera votación para el Tratado de Neutralidad, hubo senadores que inicialmente apoyaron, pero sintieron temor al último momento y se refugiaron en el baño. Otros senadores tuvieron que ir a buscarlos para asegurar que votaran. Necesitaban 67 votos a favor. Al finalizar, registraron 68 votos. Ahora faltaría la votación del Tratado del Canal. Carter presentó una modificación al Tratado del Canal antes de la votación para contrarrestar las acciones de DeConcini y Nunn. Se les llamó la reservas senatoriales y reafirmaban el principio de que Estados Unidos no debe intervenir en los asuntos internos de Panamá. Y sin saber muy bien cómo reaccionarían los senadores, vendría la última votación. El día de la votación, Torrijos en una rueda de prensa advirtió: “Yo sé que cuando a un pueblo se le cierran todas las rutas de negociación pacífica, a quienes dirigimos, no nos queda otro camino que elegir la ruta de la liberación violenta”. Torrijos se retiró a su casa en Calle 50, con Aristides Royo, Rómulo Escobar y la periodista estadounidense Barbara Walters, quien le estaba dando cobertura a la votación desde Panamá. Escucharon la votación por radio, traducida al español. Torrijos terminó rompiendo varios radiotransistores mientras escuchaba el debate. Finalmente, llegó la votación. Necesitaban 67 votos y obtuvieron 68. Estados Unidos ratificó los Tratados Torrijos-Carter. Omar, Aristides y Rómulo dejaron a la periodista en una televisora y después se dirigieron a la comandancia. Al llegar Omar le dijo a las unidades que “se desmonta la Operación Potable”. Torrijos había organizado un plan secreto con la Guardia Nacional. Ese día, había alrededor de 200 agentes en puntos estratégicos. Para no levantar sospechas, se dejaron crecer el pelo y barba. Algunos se disfrazaron de turistas o campesinos. El objetivo era actuar si Estados Unidos rechazaba los tratados, activando una operación militar en el Canal. Estaban escuchando la radio. Si Torrijos decía que los tratados “no eran potables”, la operación empezaba sin vuelta atrás. pero, como el senado lo ratificó, Torrijos canceló el plan secreto y hubo celebración. El Canal y la Zona, al fin, serían panameños. Durante el último periodo legislativo, la Comisión de Educación, Cultura y Deporte de la Asamblea Nacional, presidida por el diputado independiente Jorge Bloise, cerró sus sesiones sin la comparecencia de la ministra de Educación, Lucy Molinar, a pesar de las citaciones emitidas por el órgano legislativo. La ausencia de la titular, incluida la sesión de instalación de la comisión, representó un vacío en el ejercicio de fiscalización parlamentaria del sector educativo. Desde su instalación en agosto de 2025, la comisión enfrentó ausencias y tensiones políticas. El día de su conformación, Molinar se reunió con algunos diputados mientras otros no asistieron al acto. En ese contexto, el presidente de la comisión calificó la situación como lamentable y enfatizó la necesidad de mantener el trabajo conjunto en materia educativa. En abril de 2026, la ministra fue citada en tres ocasiones —8, 22 y 27 de abril— para abordar temas relacionados con transformación digital, alimentación escolar, rediseño curricular, textos educativos, condiciones e infraestructura de los centros educativos y contratos de mantenimiento. En cada convocatoria presentó excusas formales o remitió respuestas por escrito. El 8 de abril, mediante nota oficial, indicó que los temas solicitados estaban en investigación, por lo que se consideró prudente no asistir. En la sesión del 22 de abril, envió respuestas escritas sobre la licitación por 273 millones de dólares para la adquisición de laptops y componentes tecnológicos, Ausencias de la ministra entorpecen fiscalización de la Comisión de Educación ASAMBLEA NACIONAL sin detallar criterios técnicos, pedagógicos o administrativos. También se abordó la distribución de recursos destinados a paneles solares y mantenimiento de escuelas de difícil acceso, sin desglosar montos ni asignaciones directas. Respecto a la Prueba Nacional Censal de Inglés de 2026, Meduca indicó que se aplicaría por etapas desde el segundo trimestre, sin calendario regionalizado ni metas medibles. Sobre la preparación de Panamá para PISA 2029, el ministerio mencionó acciones de fortalecimiento de competencias, pensamiento lógico y mejora de aprendizajes, sin incluir cronogramas específicos ni presupuesto asignado. Finalmente, la comisión consultó sobre docentes separados de sus cargos tras protestas relacionadas con la Caja de Seguro Social, solicitando cifras y el impacto económico de reintegros judiciales. El 27 de abril, día en que debía presentar la memoria institucional 2025, la ministra informó que no asistiría por reuniones con directores regionales y actividades vinculadas a la implementación de la nueva ley educativa. Ante estas ausencias, se solicitó dejar constancia formal en la Comisión de Presupuesto. Aleida Samaniego C. [email protected] Miembros de la Comisión de Educación, Cultura y Deporte de la Asamblea Nacional. Cortesía Campaña publicitaria del Tribunal Electoral pautada en los diarios de la época. Archivo
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