5A La Prensa Panamá, domingo 5 de abril de 2026 Panorama Misiles lanzados desde Irán sobre el cielo de Israel. EPA-EFE/Shutterstock Jerusalén celebra una Pascua marcada por el silencio y la guerra Eliana Morales Gil [email protected] SEMANA SANTA El cierre del Santo Sepulcro y la cancelación de peregrinaciones marcan una Semana Santa atípica en Jerusalén, afectada por la guerra y la ausencia de fieles. Jerusalén vivió su Semana Santa más silenciosa de los últimos tiempos. Desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán y desataron una oleada de represalias con misiles y drones, los lugares santos de la Ciudad Vieja cerraron sus puertas. El Santo Sepulcro, la iglesia que marca el sitio donde los cristianos creen que Jesús fue crucificado, sepultado y resucitó, lleva semanas clausurado. Las procesiones se cancelaron. Las empedradas calles están vacías. El Patriarcado Latino de Jerusalén, tras un acuerdo con las autoridades israelíes, desarrolla ceremonias pascuales a puerta cerrada, con un pequeño grupo de frailes franciscanos y dos o tres personas externas. El resto del mundo las sigue por streaming. ‘Todos los grupos cancelaron’ Samanta Rivera es venezolana, lleva cuatro años y medio en Israel y trabaja como directora de mercadeo del Notre Dame of Jerusalem Center, el mayor hospedaje de peregrinos en Tierra Santa. El centro pertenece al Vaticano, está a ocho minutos a pie del Santo Sepulcro y, en tiempos normales, emplea a unos 170 trabajadores, en su mayoría cristianos locales. En Semana Santa, Notre Dame suele llenarse. Los grupos llegan sobre todo de Estados Unidos, pero también de Brasil, México y Colombia. El año pasado, a pesar de la guerra tras el 7 de octubre de 2023, la ocupación fue buena. “Vinieron grupos pequeños, peregrinos locales desde Nazaret y el norte, y además la Pascua católica y la ortodoxa coincidieron ese año”, narra. Este año fue distinto desde el inicio. “Teníamos muy buenas expectativas de grupos que venían regresando, pero, debido a las circunstancias, todos han cancelado”, dice Rivera. “También depende mucho de las aerolíneas; cuando empiezan a cancelar, para nosotros es automático”, añade. En medio de la incertidumbre, hay una señal de esperanza: muchos no cancelaron del todo, sino que reprogramaron para octubre. “Tenemos esperanza de que, si Dios quiere, cuando esto termine vuelva todo a la normalidad”, afirma. Sin embargo, el centro que puede albergar a cientos de peregrinos permanece en silencio. ‘Yo no me acostumbro al sonido de una alarma’ Anne-Marie Terrenoir es francesa, lleva casi siete años en Jerusalén y pertenece a las Consagradas del Reino de Cristo. En condiciones normales, Jerusalén vive la Semana Santa con una intensidad única. El Domingo de Ramos, una procesión parte desde Betfagé, en el Monte de los Olivos, y recorre el camino que hizo Jesús al entrar a Jerusalén. El jueves santo se recuerda la última cena en Getsemaní. El viernes, el viacrucis atraviesa la Ciudad Vieja. Y todo ocurre en los lugares donde sucedieron los hechos. “Aquí es el lugar donde ocurrió”, dice Terrenoir. “Por eso llamamos a Tierra Santa el quinto evangelio: aquí la tierra y las piedras hablan”. Este año, nada de eso ocurre en la calle. El Santo Sepulcro sigue cerrado. Las procesiones están canceladas. Terrenoir celebra en la capilla de Notre Dame. “Lo siento con tristeza. Que esté cerrado el Santo Sepulcro desde casi el inicio de la cuaresma, que no se pudo tener la procesión del Domingo de Ramos”, admite. Pero matiza: “No es lo más importante. Lo más importante es que sí lo podamos celebrar”. La guerra también la golpea de forma directa. Creció en Francia y nunca había vivido un conflicto armado. Ahora escucha sirenas, misiles y explosiones. “Yo no me acostumbro al sonido de las alarmas, de un misil, de una explosión”, dice. “Se siente miedo, no hay peregrinos, está vacío. Pero no quiero que eso gane en mí”. Jerusalén espera Desde el 7 de octubre de 2023, ninguna Semana Santa en Jerusalén ha sido completamente normal. La de 2024 fue la más compleja. La de 2025 repuntó, con la coincidencia de las pascuas católica y ortodoxa. La de 2026 marca un retroceso que nadie esperaba. Los fragmentos de misiles iraníes cayeron a metros del Santo Sepulcro. Las puertas de las tiendas de la Ciudad Vieja tienen candados. Esta historia se construyó con testimonios recogidos en Jerusalén por Fuente Latina, una organización que facilita coberturas sobre Israel para agencias y medios como La Prensa. A.V./1249840
RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxNDg2MA==