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6A La Prensa Panamá, sábado 4 de abril de 2026 Panorama La NASA publicó ayer viernes las primeras fotografías tomadas por la tripulación de la nave Orión que se dirige a la Luna como parte de la misión Artemis II, que busca hacer historia cuando astronautas alcancen la órbita del satélite natural en más de medio siglo. Las dos imágenes que ofrecen una vista de la Tierra estaban acompañadas por un mensaje de la NASA que subraya que las fotografías son “un recordatorio de que, sin importar cuán lejos lleguemos, seguimos siendo un solo mundo: observando, manteniendo la esperanza y aspirando a llegar más alto”. En una de las fotografías se observa el planeta completo con el azul del océano predominante, remolinos de nubes blancas y una gran masa terrestre de color marrón que corresponde a África, una imagen que evoca una captada por la misión Apolo 17. La otra fotografía muestra un tercio de la Tierra asomándose a través de la ventana de la cápsula Orion, que también muestra la fortaleza de la nave. Las impresionantes imágenes fueron tomadas por el comandante de la misión, Reid Wiseman. Orión abandonó el jueves la órbita terrestre y comenzó su recorrido hacia la Luna para convertirse en la primera misión tripulada en alcanzar la órbita del satélite natural en más de medio siglo. Ayer la nave se encontraba a 100,000 millas (160,000 kilómetros) de la Tierra, un hito que convierte a los cuatro astronautas de Artemis II en NASA publica primeras fotos de la Tierra logradas por la misión Artemis II rumbo a la Luna MISIÓN ESPACIAL los primeros seres humanos en salir de la órbita de nuestro planeta desde que la tripulación del Apolo 17 viajara a la Luna en 1972. A diferencia de esa misión, Artemis II no alunizará y solo tiene previsto alcanzar la órbita de ese satélite antes de regresar a la Tierra, en un trayecto total de diez días. Durante su paso por la cara oculta del satélite, previsto para el 6 de abril, los tripulantes de la Orión se encontrarán a más de 400,000 kilómetros de distancia de nuestro planeta y superarán el récord establecido por el Apolo 13 para una misión que transporta seres humanos. Al comandante Wiseman, lo acompañan la esLa prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) es un estudio trienal de la OCDE que evalúa las competencias de jóvenes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias. Archivo Lectura digital y uso de IA serán evaluadas en prueba PISA 2029 Aleida Samaniego C. [email protected] EFE. LOS ÁNGELES, EUA EVALUACIÓN DE LA OCDE La prueba PISA 2029 marcará un nuevo hito para Panamá, ya que evaluará a los estudiantes de 15 años no solo conocimientos tradicionales, sino también habilidades digitales y de pensamiento crítico, incorporando desafíos de la inteligencia artificial y la lectura multimedia. Panamá confirmó su participación en la prueba PISA 2029 (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), luego de que en 2025 el propio Ministerio de Educación (Meduca) cuestionara la utilidad de este examen internacional. La prueba PISA evalúa competencias en lectura, matemáticas y ciencias, y permite comparar el desempeño de los estudiantes panameños de 15 años con el de sus pares en todo el mundo. La próxima edición traerá innovaciones significativas, diseñadas para reflejar la transformación digital y los desafíos educativos del siglo XXI. Uno de los cambios más relevantes se dará en la evaluación de lectura, que ahora incluirá materiales de redes sociales, contenido interactivoymultimedia,además de textos tradicionales. La prueba pondrá mayor énfasis en la capacidad de los alumnos para trabajar con múltiples textos simultáneamente, combinar información y comparar fuentes, reflejando la realidad de un mundo donde la información proviene de distintos medios y formatos. A pesar de estas innovaciones, las habilidades fundamentales de lectura seguirán siendo evaluadas, asegurando que los estudiantes puedan comprender y analizar textos largos de manera profunda y crítica. Otra novedad de PISA 2029 será la inclusión de una evaluación inédita sobre alfabetización mediática e inteligencia artificial (IA). Esta sección medirá si los alumnos pueden navegar en entornos mediáticos complejos, identificar contenidos generados por IA, distinguir hechos de ficción y detectar plagio. El Meduca detalló que para ese momento el país se encontrará en una fase intermedia de las reformas educativas actualmente en marcha, lo que permitiría evaluar con mayor precisión los resultados de los cambios implementados. Entre estos, se incluyen procesos de actualización curricular, programas de capacitación continua para docentes y el impulso de iniciativas orientadas a integrar herramientas tecnológicas en el aula. Según Tue Halgreen, analista senior de PISA en la OCDE, “la evaluación busca determinar la preparación de los estudiantes y la efectividad de las iniciativas educativas que los sistemas escolares implementan para enfrentar los retos de la inteligencia artificial”. Halgreen agregó que tanto los estudiantes como los sistemas educativos deben aprovechar los beneficios de la IA al tiempo que enfrentan sus riesgos, como la desinformación o el uso indebido de contenidos generados por máquinas. “El objetivo de esta evaluación es monitorear la preparación de los estudiantes y evaluar la efectividad de las políticas educativas implementadas en este ámbito”, subrayó. La importancia de la continuidad en PISA Para la experta en educación Nivia Rossana Castrellón, presidenta de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social de Panamá, “la participación en PISA no puede seguir siendo una decisión que cada administración tome a discreción. Panamá necesita mantener una presencia constante para generar evidencia sólida que guíe las políticas educativas y permita comparar avances a nivel internacional”. La continuidad es crucial, porque PISA se aplica cada tres años. Esta ciclicidad no es arbitraria: permite construir series históricas comparables que reflejen tendencias del sistema educativo a lo largo del tiempo. Saltarse un ciclo no es simplemente “perder una fotografía”: es romper la película educativa, creando vacíos que ninguna otra prueba puede llenar retroactivamente. Cuando un país regresa tras una ausencia, comienza casi de cero y no puede demostrar si mejoró, ni en qué medida, ni gracias a qué políticas. Panamá no participó en los ciclos de 2012 y 2025. La ausencia más reciente se justificó por priorizar recursos hacia transformaciones curriculares y porque el Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) parecía más adecuada para diagnosticar problemas internos del sistema educativo. Castrellón enfatizó que “ninguna evaluación alternativa ofrece la mirada externa, estandarizada y comparable que PISA proporciona, lo que hace aún más relevante el regreso del país en 2029”. La experta añadió que “la continuidad en PISA permite que los resultados reflejen tendencias reales del sistema educativo y no solo momentos aislados. Cada ausencia significa una pérdida de información clave para tomar decisiones efectivas”. También advirtió sobre una paradoja: “si se necesita preparar el sistema antes de evaluarlo, la evaluación corre el riesgo de convertirse en un escaparate y no en una herramienta de mejora. PISA debería ser el espejo continuo de la reforma, no su ceremonia de graduación”. Según Castrellón, regresar en 2029 tiene sentido únicamente si se acompaña de un marco institucional que haga irreversible esta decisión: “Los resultados —sean buenos o malos— deben publicarse, analizarse y utilizarse para diseñar políticas. La transparencia en educación no es opcional; es un derecho de la ciudadanía que financia el sistema”. Por su parte, Humberto Montero, vocero del Frente Nacional de Educadores Independientes, planteó que la participación en pruebas internacionales como PISA, ERCE o TERCE debe preceder a la revisión y actualización del currículum nacional. Según Montero, “el currículum está desfasado y los contenidos de las pruebas internacionales no siempre coinciden con los que se enseñan en Panamá. Antes de medir a nuestros estudiantes a nivel global, debemos organizar el sistema educativo y aplicar evaluaciones nacionales y regionales que nos permitan conocer realmente su nivel”. El dirigente magisterial advirtió que participar sin preparación puede generar resultados poco representativos y estadísticas poco útiles, repitiendo experiencias pasadas. Aunque no se oponen a que los estudiantes enfrenten evaluaciones internacionales, insisten en que esto debe hacerse de manera planificada, con un sistema educativo alineado y evaluaciones internas que reflejen fielmente las capacidades de los alumnos panameños. El desafío del siglo XXI El regreso de Panamá a PISA en 2029 permitirá a las autoridades educativas evaluar la preparación de los alumnos frente a los desafíos del siglo XXI, identificar áreas de mejora y consolidar una educación más integral, adaptada a la era digital y tecnológica. Con estas innovaciones, PISA no solo medirá conocimientos tradicionales, sino también pensamiento crítico, manejo de información digital y adaptación a la inteligencia artificial, competencias esenciales para el futuro académico y profesional de los jóvenes panameños. Castrellón concluyó que los estudiantes panameños no pueden seguir pagando el costo de la intermitencia. “Bienvenido el regreso, pero ahora hay que blindar la participación para que PISA cumpla su verdadero propósito y se convierta en un instrumento real de mejora educativa”. La experta destaca que esta edición representa una oportunidad única para que Panamá consolide políticas basadas en evidencia y alinee su sistema educativo con los estándares internacionales, asegurando que los jóvenes estén preparados para los retos de la economía digital y la sociedad del conocimiento. Imagen tomada de la cuenta oficial en X de la @NASA que muestra una fotografía de la Tierra. Se observan remolinos de nubes blancas y una gran masa terrestre de color marrón que corresponde a África. EFE pecialista Christina Koch y el piloto Victor Glover, los tres de la NASA, así como Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense (CSA).

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