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5B La Prensa Panamá, domingo 22 de marzo de 2026 Especial mes de la mujer El nuevo adelanto de la película Spider-Man: Brand New Day Escanea el código QR para más contenido en Ellas.pa. Un día con Yulissa, la mujer que imprime ELLAS Después de más de dos años trabajando en Corporación La Prensa, descubrí que, entre todos los colaboradores en la rotativa, la impresora industrial desde donde se produce Revista ELLAS, La Prensa, Mi Diario y otros contenidos, había una única compañera. Fue curioso porque en las pocas ocasiones que he visitado esa área, ubicada lejos de mi puesto de trabajo, siempre había visto a hombres. Por eso, hace unos días decidí darme la oportunidad de conocer a esta mujer. Su nombre es Yulissa Ayala y lleva más de 20 años trabajando como prensista. Llegamos a su lugar de trabajo alrededor de las 5:30 de la tarde de un martes. Yulissa trabaja por turnos rotativos: a veces inicia su jornada a las 4:00 p.m. y termina a la medianoche; en otras ocasiones entra a las 7:00 p.m. y sale alrededor de las 2 de la madrugada. Ese día la rotativa estaba apagada. Era jornada de limpieza. Aun así, Yulissa se tomó el tiempo de explicarnos cómo funciona la máquina y cuáles son sus responsabilidades dentro del proceso. Su uniforme de trabajo consiste en jeans, suéter azul y botas. Cuando la máquina está encendida también utiliza audífonos porque esta hace un fuerte sonido, en este caso, no los necesitaba. La visita empezó con las planchas. Fue a buscarlas al departamento de color que se enYulissa lleva 20 años laborando en Corporación La Prensa. Alexander Arosemena cuentra a un lado. Estas largas láminas metálicas llevan impresos los textos e imágenes que aparecerán en la impresión. Antes de colocarlas en los cilindros porta planchas, Yulissa, de baja estatura, apenas 1.50 m, buscó un pequeño banquito de madera para poder alcanzarlos. El gesto, sencillo pero revelador, no pasó desapercibido: al final, siempre hay una forma de ingeniárselas. Desde ahí comenzó a colocar cuidadosamente cada plancha. por Diana Fernández [email protected] Después vino la tinta, que fue mi parte favorita. Actualmente, el color magenta se debe colocar de forma manual, así que acompañamos a Yulissa hasta un tanque lleno de tinta, densa y cremosa. Confieso que me dieron ganas de meter la mano, pero no quise mancharme, así que me contuve. Ahí, con una espátula, empezó a llenar un pequeño cubo. Al volver a la gran impresora, la compañera prensista sacó una escalera retráctil de dentro de la rotativa, se subió y comenzó a llenar el depósito con la pintura. Luego nos llevó a la consola de calidad, una gran mesa donde se revisan y ajustan los colores de impresión. Ahí nos explicó que su trabajo también implica observar las impresiones que salen de la máquina y hacer ajustes constantes desde una computadora ubicada al lado de la mesa, hasta que los colores queden exactamente como deben. El recorrido terminó un poco más arriba, en el segundo piso de la impresora industrial, que mide aproximadamente 6 metros según me explicaron. Desde las alturas le pregunté a Yulissa si alguna vez le había dado miedo. Me respondió que ahora ya no, pero que al principio sí. Incluso me contó que una vez se cayó de una de las escaleras. Impresionada, le pregunté si se había asustado, y ahí fue cuando me confesó entre risas: “el que no se ha caído, no trabaja aquí”. Durante muchos años, Yulissa ha sido la única mujer en la rotativa. Algunas otras han pasado por el departamento, pero actualmente ella es la única mujer. Empezó allí siendo estudiante, haciendo sus prácticas junto a sus compañeros. Lo demás, como dicen, es historia. En la rotativa de Corporación La Prensa, donde tradicionalmente han trabajado hombres, Yulissa Ayala lleva más de dos décadas de labores. Es la única mujer. ESCANEA EL CÓDIGO QR PARA VER EN VIDEO EL TRABAJO DE YULISSA.

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