9A La Prensa Panamá, lunes 9 de marzo de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. amphiktyonía: ligas de ciudades-estado que, sin renunciar a su soberanía, deliberaban sobre la paz, la guerra y los intereses comunes. No era dominación ni absorción política, sino coordinación entre iguales. El Congreso de Panamá intentó trasladar ese modelo a la América recién emancipada: establecer un mecanismo permanente de consulta y defensa colectiva que preservara la independencia y evitara la fragmentación. Fue, en muchos sentidos, el primer proyecto moderno de concertación regional en nuestro hemisferio. Pero el ideario bolivariano no se limitaba a la integración externa. Bolívar fue un firme defensor del sistema republicano. Creía en la separación de poderes, en el imperio de la ley, en la educación como base de ciudadanía y en la necesidad de instituciones sólidas para sostener la libertad. Sabía que la independencia sería frágil sin repúblicas estables y responsables. Su preocupación fue evitar que nuestras jóvenes naciones sucumbieran al caudillismo o a nuevas formas de dominación. Para él, la integración debía apoyarse en repúblicas fuertes y democráticas. Dos siglos después, esa reflexión conserva vigencia. La democracia enfrenta desafíos en distintas regiones del mundo, y América Latina no es ajena. En algunos Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Venezuela y el retorno de los incentivos: mercados, transición y oportunidad regional Institucionalidad estabilización más sostenibles. Casos como Panamá o Puerto Rico ilustran procesos graduales donde la consolidación institucional estuvo asociada a la apertura comercial, el respeto a los contratos y la integración a los mercados internacionales. Venezuela entra ahora en una etapa donde las decisiones sobre derechos de propiedad, reglas regulatorias y acceso al capital serán determinantes para su reinserción económica. Los mercados financieros reaccionaron con la rapidez que los caracteriza. El capital suele anticipar cambios en el entorno de incentivos, ajustando sus posiciones en función de señales tempranas. En este contexto, el comportamiento bursátil de Chevron se convirtió en un indicador particularmente revelador. El 3 de enero, la acción registró un repunte abrupto, muy por encima de su promedio reciente. El movimiento reflejó la expectativa de que el sector energético venezolano podría operar nuevamente bajo esquemas compatibles con la libertad de inversión, la seguridad jurídica y la lógica empresarial. La reacción no estuvo vinculada a resultados inmediatos, sino a la lectura de un cambio en las condiciones institucionales. Este episodio resulta relevante por su significado económico. Venezuela concentra algunas de las mayores reservas de hidrocarburos del mundo y, antes del colapso institucional, contaba con capacidades técnicas y humanas altamente competitivas. La recuperación de ese potencial depende Bryan Townshend Bahamón Panamá y la vigencia del sueño anfictiónico Integración El 22 de junio de 2026, Panamá conmemorará el Bicentenario del Congreso Anfictiónico convocado por el Libertador Simón Bolívar (17831830). No será una efeméride más. Ese día se cumplirán exactamente doscientos años desde que, en la Sala Capitular del Convento de San Francisco —hoy Salón Bolívar—, se instaló el Congreso el 22 de junio de 1826, cuyas sesiones concluyeron el 15 de julio de ese mismo año. Ese recinto histórico volverá a ser escenario de encuentros de alto nivel. En el marco del Bicentenario se ha programado una reunión de presidentes de Iberoamérica y, entre otros encuentros y actividades relevantes, Panamá también será sede de la 56.ª Asamblea General de la OEA. No es coincidencia: Panamá vuelve a ser foro hemisférico, como lo imaginó Bolívar. En la Carta de Jamaica, escrita el 6 de septiembre de 1815, el Libertador expresó una de las visiones más premonitorias de nuestra historia: “¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso”… La referencia a Corinto no fue retórica. Bolívar aludía a la anfictionía, del griego países se erosionan contrapesos institucionales; en otros se debilita la independencia judicial; en otros más, la polarización afecta la confianza ciudadana. El Bicentenario adquiere así una dimensión contemporánea. Nos invita a reafirmar la democracia no como simple procedimiento electoral, sino como forma de vida sustentada en derechos humanos, libertad de expresión, transparencia, rendición de cuentas y Estado de derecho. Una democracia plena, en línea con los principios de la Declaración de Varsovia de la Comunidad de las Democracias, que subraya la dignidad humana, el pluralismo político y la participación ciudadana como fundamentos inseparables. Este año, Panamá ejerce la presidencia pro tempore de la Comunidad de las Democracias. En el contexto del Bicentenario se contempla convocar una reunión ministerial de sus Estados miembros, conectando así el espíritu anfictiónico de 1826 con un foro contemporáneo dedicado a fortalecer la resiliencia democrática y la cooperación entre naciones comprometidas con valores republicanos. Pero Bolívar fue aún más lejos. En su Discurso ante el Congreso de Angostura, el 15 de febrero de 1819, afirmó: “Parece que si el mundo hubiese de elegir su capital, el istmo de Panamá sería señalado para este augusto destino”… No era hipérbole, sino visión geopolítica. Panamá, por su posición entre dos océanos y su cercanía estratégica a tres continentes, estaba llamada a ser punto de convergencia global. Dos siglos después, esa intuición se ha hecho realidad. El Canal de Panamá, administrado con plena soberanía por el Estado panameOpinión EL AUTOR es primer vicepresidente de la Sociedad Bolivariana de Panamá y presidente de su Comisión del Bicentenario. EL AUTOR es miembro de la Fundación Libertad. de un entorno donde las decisiones de inversión respondan a señales de mercado y donde el capital pueda asignarse sin interferencias políticas arbitrarias. Una reactivación de la industria energética bajo estas condiciones tendría efectos que se extenderían a toda la región, impulsando el comercio, la infraestructura, los servicios asociados y las cadenas logísticas latinoamericanas. El contexto global, sin embargo, refleja una combinación de oportunidad y cautela. El precio del oro mantiene una tendencia ascendente, un patrón consistente con períodos de incertidumbre. Esta dinámica convive con flujos de capital orientados hacia sectores y países que ofrecen marcos regulatorios claros y previsibles. La coexistencia de ambos movimientos subraya la importancia de la libertad económica como criterio de selección para la inversión en un entorno global más competitivo y tecnológicamente disruptivo, marcado por el avance de la inteligencia artificial. América Latina aparece nuevamente en este escenario. En 2024, la región generó aproximadamente 5.9 millones de miLos acontecimientos de inicio de año en torno a la captura de Nicolás Maduro marcaron el inicio del cierre de un ciclo prolongado de deterioro institucional que durante años fue evidente para la región. Ese ciclo estuvo caracterizado por la concentración del poder político, la subordinación de la actividad económica a decisiones discrecionales y la erosión sistemática de la libertad económica. La acumulación de estos factores terminó por debilitar la capacidad productiva del país y aislarlo de los flujos de comercio, inversión y financiamiento internacional. El escenario que se abre a partir de ahora es incierto, pero plantea una discusión inevitable sobre el rol de los mercados y de las instituciones económicas abiertas en los procesos de recuperación. El momento actual puede interpretarse como el inicio de una transición. La experiencia histórica muestra que los procesos de reorganización política acompañados por una reconstrucción de la libertad económica tienden a generar trayectorias de La democracia enfrenta desafíos en distintas regiones del mundo, y América Latina no es ajena. Enrique A. de Obarrio El rumbo que adopte América Latina dependerá de su disposición a consolidar economías abiertas, reglas claras y espacios amplios para la iniciativa privada. ño, es componente estructural del comercio mundial. Su neutralidad permanente, consagrada jurídicamente y respetada en la práctica, aporta estabilidad internacional. En un mundo marcado por rivalidades geopolíticas y fragmentación creciente, Panamá gestiona un punto neurálgico bajo un principio de apertura y equilibrio. Esa neutralidad no es pasividad. Es responsabilidad activa: administrar un espacio estratégico en beneficio de la comunidad internacional, sin exclusiones ni hegemonías. Panamá no es únicamente tránsito marítimo. Es plataforma logística, centro financiero, hub aéreo y espacio natural para el diálogo entre gobiernos, sector privado y sociedad civil. Su vocación histórica es la de puente; su desafío es consolidarse como foro confiable para la deliberación democrática y la concertación regional. Las reuniones conmemorativas de 2026 representan una afirmación de continuidad histórica. Pasados doscientos años de aquel congreso, la cuestión no es si la visión fue prematura. La cuestión es cómo, como nación, asumimos colectivamente ese legado: fortaleciendo nuestras instituciones, consolidando una democracia plena y proyectando desde Panamá una cultura permanente de diálogo y cooperación. Porque el destino del Istmo, ayer como hoy, no es dividir, sino unir. llones de dólares de producto interno bruto a precios constantes, con una población cercana a los 660 millones de personas. India, por su parte, produjo alrededor de 3.6 millones de millones de dólares con más de 1,400 millones de habitantes. La relación entre producción y población sugiere un amplio margen de expansión económica para América Latina. La materialización de ese potencial depende de la capacidad de los países para fortalecer la libertad económica, garantizar estabilidad institucional y permitir que los mercados coordinen la inversión, innovación y productividad. El escenario que se perfila es exigente y, al mismo tiempo, significativo. La transición venezolana, el interés renovado del capital en sectores estratégicos y la selectividad que domina los mercados globales configuran un momento decisivo para la región. El rumbo que adopte América Latina dependerá de su disposición a consolidar economías abiertas, reglas claras y espacios amplios para la iniciativa privada. La forma en que se gestione esta coyuntura definirá si el contexto actual se traduce en un episodio transitorio o en el inicio de una etapa de crecimiento sostenido basada en la libertad económica e integración al mundo. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón † Sudy S. de Chassin Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Gerente General
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