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11A La Prensa Panamá, miércoles 28 de enero de 2026 uno de los corredores logísticos más importantes del mundo. La empresa ferroviaria genera empleo limitado y altamente especializado, con escasa absorción de mano de obra local. No existe una cadena de valor significativa que dinamice el comercio colonense ni programas sostenidos de inversión social que compensen el uso intensivo del territorio. El ferrocarril atraviesa comunidades sin integrarlas; divide barrios sin conectarlos; utiliza suelo, puertos y vías sin retribuir de manera proporcional al entorno que los sostiene. Uno de los aspectos más cuestionados por la ciudadanía colonense es el llamado “privilegio” de la empresa ferroviaria de no realizar pagos municipales, privando al distrito de ingresos esenciales para la prestación de servicios básicos. Esta exoneración, sostenida en el tiempo, resulta particularmente grave al confrontarse con el mandato constitucional que reconoce la autonomía municipal y el derecho de los gobiernos locales a percibir tributos por las actividades económicas que se desarrollan en su territorio. Mientras Colón enfrenta limitaciones presupuestarias severas, una de las empresas que más utiliza su suelo y su infraestructura opera al margen de estas obligaciones, profundizando la desigualdad territorial. A ello se suma su nulo o insignificante aporte en materia de responsabilidad social empresarial, pese a que la leLa doctrina de expansión Soberanía Abiertamente, Estados Unidos ha confirmado sus planes de reavivar la Doctrina Monroe hoy más que nunca. ¿Ponerle atención a esto es algo que deberíamos hacer? Echando un vistazo a lo que ocurre fuera de nuestra tierra, es importante darnos cuenta de que lo que acontece en el ámbito político internacional puede traducirse como un fenómeno de bullying a gran escala. Muchas veces creemos que porque estas situaciones no ocurren en nuestro suelo, en nuestro país, no merecen nuestra debida atención, pero, a mi consideración, esto que está ocurriendo necesita de nuestro tiempo y de nuestra vigilancia atenta. Hace un tiempo, el gobierno estadounidense publicó su Plan de Seguridad 2025, en donde podemos leer lo que el gobierno planea para nuestro hemisferio. Desde las primeras páginas podemos apreciar cómo esta nueva perspectiva política estadounidense utiliza un lenguaje ambiguo que, a simple vista, no se puede apreciar, pero en el fondo es bastante claro todo lo que se planea: todo es un mero acto de control total en la región, poniendo en primer lugar solo el beneficio del poderío estadounidense. Dentro del documento podemos encontrar esta interesante sección. En el apartado titulado The Strategy, punto 1, Principles, encontramos este párrafo: La política exterior del presidente Trump… no se basa en una ideología política tradicional. Está motivada sobre todo por lo que funciona para Estados Unidos, o, en dos palabras, “Estados Unidos primero”. Además, está este otro párrafo extraído de la Sección 3, llamada The Regions, apartado *A, Western Hemisphere: The Trump Corollary to the Monroe Doctrine, que lo dice todo: “Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental y proteger nuestro territorio nacional y nuestro acceso a geografías clave en toda la región. Negaremos a competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales, en nuestro hemisferio. Este ‘Corolario Trump’ a la Doctrina Monroe es una restauración sensata y contundente del poder y las prioridades estadounidenses, en consonancia con los intereses de seguridad estadounidenses”. ¿A dónde me dirijo con todo esto? Incentivo al pensamiento crítico de la ciudadanía para poder contemplar el panorama actual. Es nuestro deber, dentro del hemisferio, poder tener una voz y ser capaces de proclamar nuestra identidad cultural e individual dentro de la región. El mundo se va a dividir de forma tripolar, en donde el poder y la gobernanza serán dados por Estados Unidos, Rusia y China. ¿Dentro de todo esto, nuestro pequeño país dónde podría quedar? ¿La sumisión sería el mejor de los planes en este caso? ¿Qué pasará el día que los intereses estadounidenses sean diferentes a los panameños y eso cree una enemistad? Todas estas preguntas deben ser planteadas por la ciudadanía, ya que lo que está en juego para el futuro próximo es nuestra libertad individual. En esta época de abusos de poder, me pregunto si seremos verdaderos aliados con beneficios prósperos o solo una finca en donde se extraigan bienes para el beneficio del poder hegemónico. El economista estadounidense Jeffrey Sachs, en su artículo titulado El imperio de arrogancia y vandalismo de Trump, publicado en 2025, dice: “La seguridad estadounidense no se fortalecerá actuando como un matón. Se debilitará estructural, moral y estratégicamente. Una gran potencia que atemoriza a sus aliados, coacciona a sus vecinos e ignora las normas internacionales, en última instancia, se aísla”. Un aliado volátil e impredecible es muy peligroso. Es importante tener en cuenta su comportamiento actual para prever lo que pueda pasar. Y, para finalizar, es importante recordar a las personas que cuando el poder estadounidense dice América para los americanos, no nos incluye en eso. El continente americano no está implícito; solo hacen referencia a su país y a lo que puedan extraer de nosotros para su beneficio. En ese caso, ¿cuál sería nuestra realidad como panameños dentro de todo esto? Una convocatoria para avanzar Foro regional Mulino Quintero de Panamá, darán forma a un evento puntual al que concurrirán, entre otros, ministros de Economía y Finanzas, premios Nobel de Economía, cancilleres, exministros y representantes de organismos multilaterales como la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo). La cita regional busca construir una “nueva agenda estratégica compartida” para América Latina, en lo que puede calificarse como un esfuerzo cualitativo de gran proyección, en el que sus asistentes reflexionarán sobre la coyuntura y el futuro de la región en el contexto internacional. No se trata de una cumbre regular, como la Iberoamericana. Es un ejercicio puntual organizado por la CAF – Banco de Desarrollo de América Latina, orientado a examinar la realidad regional y a proponer hojas de ruta que abran oportunidades a los millones de personas que habitan esta parte del mundo. Precisamente por ello, la concurrencia es voluntaria y responde a la gestión conjunta de la CAF y el gobierno de Panamá. En ese contexto, ha desempeñado un papel decisivo la diplomacia personal impulsada por el presidente José Raúl Mulino Quintero, en un evento que pone a prueba el prestigio y la credibilidad de los que goza el mandatario panameño entre sus homólogos. La última reunión de esta naturaleza en la que un presidente panameño puso en juego su capital político se remonta a finales de la década de 1990, cuando Ernesto Pérez Balladares, en el marJulio Bermúdez Valdés Colón y el ferrocarril: 171 años de paso ajeno Justicia territorial El 28 de enero se conmemora el aniversario de la inauguración del Primer Ferrocarril Transoceánico por Panamá, abierto al tránsito en 1855 como una de las grandes proezas de la ingeniería del siglo XIX. Concebido para unir los océanos Atlántico y Pacífico, el ferrocarril marcó un hito histórico mundial. Sin embargo, para el distrito y la provincia de Colón esta obra emblemática ha significado, más que prosperidad, una larga historia de exclusión económica y silenciamiento social. Desde sus orígenes, el ferrocarril fue diseñado con una lógica extractiva: servir al comercio internacional y a intereses foráneos, no al desarrollo integral del territorio que lo hospedaba. Colón nació y creció alrededor de esta infraestructura, pero nunca fue integrada de manera real a los beneficios que generaba. El tren pasaba, la riqueza circulaba, pero no se quedaba. La ciudad se convirtió en un punto de tránsito, no en un centro de oportunidades. A lo largo de las décadas, el discurso oficial ha insistido en presentar al ferrocarril interoceánico como un “activo estratégico” para el país. Sin embargo, cuando se analiza su impacto económico directo en Colón, las cifras sociales cuentan otra historia: altos índices de desempleo, informalidad, pobreza urbana, abandono de infraestructuras y una economía local que no logra despegar pese a estar anclada a gislación panameña y los estándares modernos de gobernanza corporativa exigen que las grandes empresas contribuyan activamente al desarrollo de las comunidades donde operan. No existen programas sostenidos y visibles de inversión social, ni iniciativas estructurales en educación, formación técnica, empleo local, recuperación urbana o fortalecimiento comunitario que compensen el impacto territorial de la actividad ferroviaria. La responsabilidad social no puede reducirse a acciones aisladas o simbólicas; debe traducirse en beneficios reales y medibles para la población. Colón no reclama caridad ni privilegios. Reclama justicia territorial. Reclama que una infraestructura que utiliza su suelo, su historia y su posición geográfica contribuya de manera tangible a mejorar la calidad de vida de su gente. Reclama que el desarrollo no sea solo una palabra en informes corporativos, sino una realidad visible en calles, escuelas, viviendas y oportunidades. A 171 años de aquella inauguración histórica, la pregunta sigue siendo incómoda pero necesaria: ¿desarrollo para quién? Celebrar su aniversario sin una reflexión crítica es perpetuar una narrativa incompleta que invisibiliza a quienes han vivido a la sombra de sus rieles sin beneficiarse de su velocidad. El futuro exige un replanteamiento profundo de la relación entre el ferrocarril interoceánico y la provincia de Colón. No basta con conmemorar la historia; es imprescindible corregirla. Escuchar a Colón, invertir en Colón y reconocer que ningún proyecto puede llamarse exitoso cuando ignora sistemáticamente al territorio que lo hace posible. EL AUTOR es escritor. LA AUTORA es abogada. EL AUTOR es asesor presidencial. Jocsan Fernández co del proceso de transición del Canal de Panamá a manos panameñas, convocó un Congreso Universal del Canal para analizar el impacto de ese hecho en el comercio internacional y la actividad marítima. El comité organizador fue presidido por Fernando Manfredo, con Mario Velásquez como secretario ejecutivo. Se trataba entonces de un nuevo escenario, con Panamá proyectándose abiertamente hacia un mundo en el que desempeñaban un papel clave los armadores de buques, las empresas navieras y los países usuarios de la vía interoceánica. A esa cita asistieron los presidentes de Honduras, Colombia y Taiwán, así como el comisario de la Unión Europea y representantes de Francia, Estados Unidos y Japón. Este miércoles, Panamá vuelve a ser sede de una reunión que aborda un tema crucial para cualquier región del mundo, pero que adquiere especial relevancia por el nivel de sus participantes: desde jefes de Estado hasta voces autorizadas e involucradas en el debate global sobre el uso eficiente y sostenible de los recursos. “América Latina, el Caribe y Europa: hacia una nueva agenda estratégica compartida”; “Reescribiendo las reglas del comercio: retos y oportunidades para ALC”; “Alianzas para el desarrollo: democracia, inclusión y capacidades para la próxima década”; “La era de la fragmentación global: una diplomacia de resultados para ALC”; y Por qué fracasan las naciones figuran entre los temas que, durante dos días y en conferencias paralelas, se abordarán en este foro. Es, sin duda, uno de los logros diplomáticos más significativos de Panamá en los últimos años. Ocho presidentes latinoamericanos inician aquí este miércoles 28 de enero el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, para analizar el Panorama Económico de América Latina y el Caribe: entre la Estabilidad y el Crecimiento, y que sin dudas producirá un aporte significativo a las tareas de desarrollo y progreso en las que está empeñada la región. Organizada por la Corporación Andina de Fomento, CAF - Banco de Desarrollo de América Latina, se trata de una cita que ha contado con el respaldo pleno y efectivo del gobierno de Panamá. Analizará como eje central el panorama económico de América Latina y el Caribe, sus exigencias y la creciente atención a la sostenibilidad de las finanzas públicas, y se pondrán en perspectiva los equilibrios que hoy definen la agenda de la región: “cómo preservar la credibilidad y la previsibilidad mediante marcos fiscales sólidos, una gestión responsable de la deuda y mejoras en la calidad y eficiencia del gasto, al tiempo que se recuperan márgenes para impulsar un crecimiento más dinámico y sostenible”. Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil; Rodrigo Paz, de Bolivia; Gustavo Petro, de Colombia; Daniel Noboa, de Ecuador; Bernardo Arévalo, de Guatemala, José Antonio Kast, presidente electo de Chile, Andrew Holness, primer ministro de Jamaica y el anfitrión, José Raúl A 171 años del ferrocarril transoceánico, Colón sigue siendo territorio de tránsito sin desarrollo, reflejo de una deuda histórica marcada por exclusión, desigualdad y falta de justicia territorial. Rosela Nasta Panamá se convierte en epicentro del debate económico y geopolítico regional, con un foro de alto nivel que pone a prueba su peso diplomático. Opinión

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