5A La Prensa Panamá, lunes 26 de enero de 2026 Panorama El Ministerio de Salud (Minsa) y el Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (Ifarhu) asumieron el compromiso de ofrecer una solución definitiva a la situación de 132 estudiantes de Medicina beneficiarios de programas de becas en universidades particulares. El anuncio se produjo tras una reunión con representantes de estas casas de estudios, en la que se acordó un trabajo coordinado para garantizar que los alumnos puedan mantenerse matriculados y continuar su formación académica sin interrupciones. Las autoridades buscan destrabar atrasos administrativos y financieros que han puesto en riesgo la continuidad de los estudios de los futuros médicos, afectados por la falta de refrendos y pagos pendientes. El viceministro de Salud, Manuel Zambrano Chang, informó que ambas instituciones revisarán de manera individual cada expediente como parte del proceso para obtener los refrendos de la Contraloría General de la República. Explicó que se han realizado varias reuniones técnicas para sustentar la documentación necesaria y cumplir con los parámetros exigidos por el ente fiscalizador. Zambrano Chang aseguró que el Minsa cuenta con el respaldo de las universidades involucradas, lo que permitirá que los estudiantes formalicen su matrícula mientras se completa el trámite administrativo. El funcionario transmitió un mensaje de tranquilidad a los becarios y afirmó que el trabajo interinstitucional permitirá que continúen su carrera sin mayores contratiempos. Por su parte, el director del Ifarhu, Carlos Godoy, señaló que la entidad da seMinsa e Ifarhu acuerdan con centros privados mantener becas de Medicina guimiento a las obligaciones asumidas por el Estado y que cada caso será evaluado de forma individual, debido a que los expedientes presentan situaciones distintas. Detalló que se trata de 132 estudiantes de cuatro universidades privadas, correspondientes a los años 2022, 2023 y 2024, y que, en la medida en que los recursos lo permitan, se pondrán al día las obligaciones financieras con los centros de estudios superiores. “Nuestro compromiso es cumplir con el debido proceso y honrar, en el menor tiempo posible, cada una de las obligaciones”, subrayó Godoy. La entidad explicó que, tras la eliminación del programa de auxilios económicos, los beneficiarios deben migrar a un nuevo esquema de becas socioeconómicas, un proceso que actualmente se encuentra en revisión legal. De acuerdo con el Ifarhu, desde enero de 2025 rige un nuevo reglamento que suprime los auxilios económicos, lo que impide continuar los pagos bajo esa figura. A esto se suma que existe un grupo de estudiantes que, pese a haber sido seleccionado como beneficiario, no llegó a firmar contrato, una omisión administrativa que en la actualidad agrava la situación. Para ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, los aspirantes deben aprobar una prueba de admisión y solo se otorgan 200 cupos por año. Elysée Fernández Ministro Boyd sobre estudios de Medicina: ‘Debe haber un filtro’ Aleida Samaniego [email protected] Aleida Samaniego C. [email protected] EDUCACIÓN Autoridades de salud analizan aplicar un examen de admisión en universidades privadas, similar al de la Universidad de Panamá, para regular el ingreso a la carrera de Medicina, ante la falta de cupos de internado y la sobreoferta de médicos. El Ministerio de Salud (Minsa) evalúa establecer un sistema de filtros obligatorios para regular el ingreso a las facultades de Medicina, similar al que aplica la Universidad de Panamá (UP), ante el crecimiento sostenido de egresados, la insuficiencia de plazas para el internado y las deficiencias detectadas en la formación académica de nuevos médicos. El ministro de Salud, Fernando Boyd Galindo, en una entrevista con La Prensa, reconoció que cada año se gradúan más médicos de los que el sistema público puede absorber para completar su formación práctica, requisito indispensable para obtener la idoneidad profesional. Tanto el Minsa como la Caja de Seguro Social (CSS) enfrentan limitaciones para ofrecer plazas de internado, una situación que está generando tensiones cada año. “Cada año se gradúan más médicos y no tenemos suficientes plazas para todos”, admitió el titular de Salud. El problema —explicó— no se limita únicamente a la falta de cupos, sino que revela una desarticulación entre la oferta universitaria y las necesidades reales del país. Según las proyecciones oficiales, Panamá requiere entre 400 y 500 nuevos médicos por año. Sin embargo, el número de estudiantes que inicia la carrera supera ampliamente esa cifra, lo que genera una sobrepoblación de egresados sin espacios para completar su formación clínica. Ante este escenario, Boyd Galindo sostuvo que una de las principales propuestas que analiza la mesa técnica —integrada por decanos de universidades, autoridades del sector salud y equipos académicos— es regular el ingreso a las facultades mediante un examen de admisión estandarizado, similar al que aplica la UP. “Debe haber un filtro inicial. Para estudiar Medicina se requiere vocación y conocimientos básicos”, sostuvo. El ministro explicó que la Medicina es una profesión particular, ya que es una de las pocas en las que el Estado participa directamente en el proceso de habilitación profesional. Mientras un abogado o un arquitecto puede ejercer con su título y su idoneidad, un médico necesita obligatoriamente completar su internado en una institución pública para poder ejercer. “Eso nos obliga a planificar cuántos médicos podemos formar y cuántos podemos recibir. No es solo un tema académico, es un tema de política pública”, subrayó. La falta de planificación también ha impactado el modelo de internado. Boyd Galindo indicó que en muchos países ya no existen dos años de internado, sino un esquema de un año de internado y un año de externado, modelo que Panamá deberá revisar. Pero, más allá de la duración, cuestionó la calidad del proceso formativo. Recordó que el internado es un período estrictamente docente, diseñado para que el médico adquiera destrezas prácticas bajo supervisión directa. Sin embargo, el aumento de internos ha desbordado la capacidad de los hospitales docentes. “Antes, un médico supervisaba a tres o cuatro internos. Hoy hay salas con 20 o 25. ¿Cómo se forma así un médico? ¿Cómo examinan todos a un mismo paciente? Eso no cumple ningún propósito docente”, advirtió. Quejas y deficiencias A la sobrecarga de internos se suman las deficiencias académicas de algunos egresados. Boyd Galindo reveló que ha recibido numerosas quejas de docentes y directores de hospitales sobre el bajo nivel de preparación de médicos recién graduados. “Me han dicho que lo que están recibiendo es preocupante. Un médico mal preparado no es como un profesional de otra carrera. Un error aquí puede costar una vida”, afirmó. Como parte de las medidas correctivas, el Minsa elevó recientemente el puntaje mínimo para aprobar el examen de certificación básica de Medicina —requisito para ingresar al internado— de 41 a 45 puntos, y se prevé aumentarlo hasta 70. Los resultados oficiales obtenidos por estudiantes de universidades privadas en el examen de certificación básica fueron uno de los detonantes para impulsar el debate sobre la regulación del ingreso. “No se trata de señalar a una universidad en particular, sino de estandarizar la formación y controlar el crecimiento sin planificación”, aclaró. La propuesta de establecer filtros de admisión busca, además, asegurar que los cupos disponibles en hospitales y centros de salud sean utilizados de manera eficiente y que los estudiantes que ingresen a la carrera tengan mayores probabilidades de completar exitosamente su formación. “Tenemos que ponernos todos de acuerdo: universidades, Estado y sector salud. Si no ordenamos esto ahora, el sistema va a colapsar”, advirtió. Para el ministro, elevar los estándares no implica cerrar oportunidades, sino garantizar que quienes accedan a la carrera cuenten con la preparación y la vocación necesarias. “Tenemos que poner la vara alta. Eso va a beneficiar a los estudiantes, a los hospitales y, sobre todo, a los pacientes”, concluyó. Hospitales sin cupos ni supervisión suficiente Sobre el tema, el director nacional de Docencia e Investigación de la CSS, Paulino Vigil De Gracia, advirtió que los hospitales ya no tienen capacidad para recibir a más internos ni garantizar una formación adecuada. Señaló que en los últimos dos años una gran cantidad de aspirantes al internado ha quedado fuera por falta de cupos y por la imposibilidad de cumplir con los estándares mínimos de atención a pacientes durante el año de práctica. “Eso ya se sobrepasó”, afirmó, al advertir que también existe una seria limitación en la capacidad docente para supervisar a los estudiantes. Vigil De Gracia cuestionó, además, los argumentos que plantean la necesidad de formar más médicos con base en cifras de la Organización Mundial de la Salud y sostuvo que Panamá ya cuenta con una proporción adecuada de profesionales, y lo que se requiere son especialistas. Según explicó, actualmente se gradúan cerca de 750 médicos idóneos por año, lo que implica que cada dos años se incorporan alrededor de 1,500 nuevos médicos al mercado laboral. “No puede ser que se sigan formando médicos sin control, porque el problema lo vamos a ver pronto”, advirtió, al subrayar la necesidad de regular el ingreso y mejorar la distribución de los profesionales de la salud. Postura de universidades particulares En octubre de 2025, cuando el tema fue abordado por primera vez por el viceministro de Salud, Manuel Zambrano, la Asociación de Universidades Particulares de Panamá (AUPP) emitió un comunicado de prensa en el que rechazó de manera enfática la posibilidad de regular el ingreso de estudiantes a las facultades de Medicina. Según la AUPP, limitar el acceso a la formación médica no resolverá los problemas del sistema de salud y podría incluso agravarlos, al afectar a las provincias y comarcas con menor cobertura de servicios médicos. La asociación reconoce la preocupación del Minsa por la limitada capacidad del Estado para absorber a todos los egresados en las plazas de internado, requisito indispensable para obtener la idoneidad médica y ejercer profesionalmente. Sin embargo, la AUPP asegura que esta dificultad refleja un problema estructural en la planificación y el financiamiento del sistema público de salud, y no una sobreoferta de médicos. El debate sobre la regulación del ingreso a las facultades de Medicina queda así abierto, con posiciones encontradas entre el Estado y las universidades particulares. Mientras el Minsa y la CSS insisten en la necesidad de ordenar la formación médica para evitar el colapso del sistema de internado y garantizar estándares mínimos de calidad, las casas de estudio privadas advierten sobre posibles efectos adversos en el acceso a la educación y la cobertura de salud. La discusión, que involucra planificación académica, capacidad hospitalaria y política pública, apunta a convertirse en uno de los temas clave de la agenda sanitaria del país en los próximos meses. Reunión entre autoridades del Minsa e Ifarhu con representantes de las universidades particulares. Archivo
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