6A La Prensa Panamá, miércoles 21 de enero de 2026 Polleras sin agua Sabrina Sin Censura Sabrina Bacal ESPECIAL PARA LA PRENSA [email protected] Un titular resume la sociedad que somos: “Azuero recibe a las Mil Polleras mientras continúa sin agua apta para consumo humano”. No es una coincidencia desafortunada. Es el reflejo de un país dispuesto a normalizar el abandono de su población con tal de seguir sonriendo y posando para la celebración. Aquí el problema no son las polleras, sino la negligencia estatal. Nos acordamos de una crisis cuando otros vienen a desfilar sobre ella. Más de 100 mil panameños han estado expuestos durante ocho meses a agua contaminada y hoy resulta imposible dimensionar la magnitud del daño a su salud. Más patriótico que ponerse una pollera habría sido dar soluciones reales —y no paliativos— a la prolongada crisis del agua. Sobre todo si uno es un funcionario con la obligación de hacerlo. En junio del año pasado, el presidente Mulino calificó de “criminal” la contaminación de los ríos La Villa y Estivaná, ordenó cierres de fincas y sentenció: “esto se terminó”. Pero las frases fueron más contundentes que las acciones. La realidad es que el suplicio de los azuerenses no terminó. Continúa a diario. Los “criminales” que contaminaron los ríos no pasaron por la cárcel. Seguramente algunos pagaron la irrisoria multa de $9,999 —el máximo permitido en la instancia regional— y, con el descuento estatal incluido, se compraron sus polleras y montunos para ir a desfilar junto a las autoridades que deben fiscalizarlos. Ese es el espejo en que debe mirarse Panamá: un país donde creemos que los problemas culminan con declaraciones altisonantes y donde los delitos, lejos de tener consecuencias, se pasean impunes. Lo vemos con el agua en Azuero y también con la basura en San Miguelito. Todo indica que, al igual que el fétido olor a negocios y política, la crisis de fondo está lejos de superarse. Hay fotos de la recolección de desechos por parte de la Autoridad de Aseo, pero no existe evidencia alguna de que se haya disipado la sombra de la corrupción alrededor de este servicio. ¿Cómo tenerla, si el Contralor hizo de lobista para Revisalud, la empresa reina de los incumplimientos? El Ejecutivo se abalanzó sobre una competencia municipal con la misma improvisación y las mismas prácticas de siempre. ¿Qué señal manda esto a la sociedad? Sin fiscalización ni planificación, esto es show político para hoy y continuidad del problema para mañana. Las crisis no sirven para corregir el rumbo, sino para montar espectáculos. La impunidad se consolida como norma y el costo siempre cae del mismo lado: ciudadanos sin agua potable, sin servicios básicos confiables y sin un Estado que los proteja. Si creen que esto ocurre por casualidad, no están Darío Santamaría, Winston Robles, Gilberto Álvarez, Iván Robles, el profesor Alberto ‘Betito’ Quirós Guardia, Rubén Darío Carles, Roberto I. Eisenmann, Antonio Domínguez, Virgilio Aizpurúa, Miguel Antonio Bernal y Guillermo Ford. Cortesía El exilio forzado del 20 de enero de 1976 bajo la dictadura militar Getzalette Reyes [email protected] HISTORIA Cinco décadas después del exilio forzado de opositores panameños, sus protagonistas recuerdan la represión, el impacto personal y la lección perdurable de defender la democracia. Un 20 de enero, pero de 1976, opositores a la dictadura militar que entonces controlaba Panamá fueron forzados al exilio. “Fue una experiencia dramática, muy traumática”, relata uno de los protagonistas de aquel episodio. Se trata del empresario y dirigente de la sociedad civil Roberto Eisenmann Jr., quien vivió entonces su primer exilio —de tres años y medio— entre Ecuador y Miami, en Estados Unidos. Eisenmann recuerda que aquel día se dirigía a dejar a sus hijos a la escuela cuando fue abordado abruptamente por militares. “Luego me llevan al aeropuerto, por el área industrial, y nos dimos cuenta de que era una redada de gente que había estado en una reunión en Chiriquí, llevándolos a empujones”, relata. En 1976, Panamá vivía una etapa de fuerte represión bajo la dictadura militar encabezada por el general Omar Torrijos. El régimen recurrió al exilio forzado de opositores, particularmente profesionales y empresarios críticos, entre ellos miembros de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), cuyas oficinas fueron asaltadas y cuyos dirigentes fueron expulsados del país en enero de ese año. Los primeros exiliados fueron: Darío Santamaría, Winston Robles, Gilberto Álvarez, Iván Robles, el profesor Alberto Betito Quirós Guardia, Rubén Darío Carles, Roberto I. Eisenmann, Antonio Domínguez, Virgilio Aizpurúa, Miguel Antonio Bernal y Guillermo Ford. “Una cosa muy traumática. Nos botaron en este avión”, recuerda Eisenmann. Pensó que los llevarían a Farallón, en Coclé, donde Torrijos tenía una residencia, para recibir una reprimenda. Sin embargo, tras varias horas de vuelo, el avión aterrizó en Ecuador. “Allí fueron bien gentleman. Dijeron: ‘Don Roberto, pase por aquí; Don Rubén [Darío Carles], pase por acá’”, rememora. “No teníamos nada en los bolsillos; nos quitaron todo, incluidos los pasaportes”, subraya Eisenmann sobre ese primer exilio, desde donde posteriormente se trasladó a Estados Unidos. Una imagen que resume una época Con motivo de los casi 50 años de aquel episodio, se ha compartido en redes sociales una imagen del grupo de exiliados. “De la foto del grupo nuestro, estamos vivos solamente tres”, explica Eisenmann, nacido en 1937. Los otros dos son el abogado Miguel Antonio Bernal —actual coordinador ejecutivo de la Secretaría para la Reorganización del Estado y Asuntos Constitucionales— y Virgilio Aizpurúa, agricultor arrocero que hoy trabaja en la frontera de Chiriquí con Costa Rica. “Ese grupo es el único que yo conozco que fue exiliado violenta y físicamente; o sea, el gobierno los sacó del país”, afirma. “Había otros exiliados, obviamente, pero nunca se hizo un censo correcto. No se tienen cifras exactas de cuántos fueron”, agrega. La fotografía, precisa Eisenmann, fue tomada cuando el primer grupo de exiliados panameños salía de Ecuador rumbo a Estados Unidos. “Si ustedes se fijan en la foto, somos los tres que estamos ensacados: Chinchorro Carles, Billy Ford y yo. Los demás todavía estaban esperando su vuelo”, explica. La imagen se captó durante un almuerzo ofrecido por el dueño de la pensión donde se alojaron en Guayaquil. El exilio como punto de quiebre “Ese primer exilio duró tres años y medio. Pero luego sufrí un segundo exilio, en 1986, durante la época de Noriega, que duró otros tres años y medio. En total, siete años”, señala. Para entonces ya existía La Prensa, fundado por Eisenmann en 1980 como un medio independiente en plena dictadura, con el objetivo de promover la libertad de prensa y denunciar la corrupción. El diario publicó su primera edición el 4 de julio de 1980, en la ciudad de Panamá. Sobre el impacto del exilio, Eisenmann reflexiona: “En el primer exilio yo no tenía ninguna actividad política. Yo era un empresario expatriado por una reunión de Apede en Chiriquí, hablando de arroz. El exilio fue lo que me politizó, no en términos partidarios, sino en convicción democrática”. “El efecto fue contrario a lo que quisieron lograr. Quisieron asustarme, y ocurrió todo lo contrario. Ahí nació La Prensa y toda la actividad periodística, siempre con un objetivo de país”, afirma. En lo personal, el golpe fue devastador: “Todo lo que había construido empresarialmente quedó en cero. Te arrancan de tu país como a una mata y te tiran a otro lado. Amaneces en otro país y te preguntas: ¿cómo le doy de comer a mi familia?, ¿cómo consigo trabajo?”. Sin embargo, asegura que la experiencia los fortaleció como familia y como seres humanos. “Les enseñó a mis hijos que todo lo que tienes lo puedes perder de un momento a otro, y que tienes una obligación con tu país, con tu gente, con la nación”. Y a los jóvenes que no vivieron la dictadura, les deja una advertencia clara: “La democracia nunca se da por hecha. Hay que cuidarla, porque se puede perder de un momento a otro. Y cuando se pierde la democracia, se pierde la libertad”. “Todo lo que uno puede hacer en la vida depende de tener libertad. Ser ciudadano es una tarea de tiempo completo. Cada uno, desde su campo, construye nación”, sostiene. Miguel Antonio Bernal El abogado Miguel Antonio Bernal describe el exilio como una de las penas más graves impuestas durante la dictadura, no solo para quienes aparecen en la imagen, sino para decenas de panameños que fueron obligados a abandonar el país. “Para 1976 había más de 300 familias panameñas en el exilio. Es una cifra extremadamente elevada para el tamaño del país en aquel entonces”, señala. Sobre la fotografía tomada en Ecuador, precisa: “Todas las personas que aparecen en esa foto, con excepción de mi persona, fueron metidas en un avión y llevadas a Guayaquil por la fuerza militar”. Bernal explica que en ese momento se encontraba fuera del país. “Cuando regresaba de Francia, en el aeropuerto me metieron preso en los Pumas de Tocumen, y al día siguiente me enviaron también a Guayaquil”. “Allí permanecimos hasta marzo o abril de 1976. Luego cada uno tuvo que buscar su destino, no sin dificultades, porque nos habían quitado los pasaportes. Tuvimos que solicitar documentos de viaje de la OEA, y aun así a algunos países se nos negó la entrada. En mi caso, fui a parar a México”, detalla. Bernal concluye con un llamado a la memoria histórica: “No podemos olvidar esas páginas nefastas. Aquí se practicó el entierro, el encierro y el destierro. Nosotros sufrimos el destierro. Nos libramos del entierro y del encierro, pero no podemos olvidar a quienes fueron encerrados y enterrados, aunque sepamos perdonar”. Henry Cárdenas P. [email protected] Dos defunciones son de menores de 5 años. Archivo Minsa reporta ocho muertes por influenza en primera semana de enero REPORTE OFICIAL El Ministerio de Salud (Minsa) alertó que los casos de influenza en el país están aumentando y se registran ocho defunciones en la primerasemanaepidemiológica de 2026 (del 4 al 10 de enero). De acuerdo con los datos del Minsa, los decesos por influenza se han registrado en las regiones de Salud de Panamá Metro (2), comarca Ngäbe Buglé (2), Chiriquí (1), Bocas del Toro (1), Coclé (1) y San Miguelito (1). Se resalta que el 75% de los casos corresponden a mayores de 60 años. Dos defuncionessondemenoresde5años. De igual forma se destaca que el 87.5 % de las defunciones corresponden a pacientes que no contaban con la vacuna contra la influenza. Además, el 62.5% corresponden a personas con comorbilidades. Catherine Castillo, del Departamento de Vigilancia Epidemiológica del Minsa, reportó que Panamá se encuentra en umbral de alerta, al registrarse un incremento significativo de defunciones asociadas a la influenza. La entidad reiteró el llamado a las personas a mantener el lavado frecuente de manos, cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar, utilizar mascarilla en caso de presentar síntomas respiratorios y acudir a los centros de salud para vacunarse contra la influenza. prestando atención. Permitimos que los mismos que contaminan ríos desfilen; que las empresas señaladas por corrupción sigan ganando contratos millonarios; y que quienes deberían fiscalizar los recursos públicos representen intereses privados. Y si este engaño funciona no es solo por la habilidad del poder de turno, sino por la tolerancia de la sociedad. Permitimos que la farsa gobierne, que la corrupción se normalice y que las promesas vacías sustituyan la rendición de cuentas. Por eso no nos indigna celebrar entre polleras mientras miles abren el grifo… y no sale agua potable. Panorama
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