10A La Prensa Panamá, lunes 19 de enero de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. que las escuelas y universidades no sean meras aulas, sino espacios de transformación. Aunque el marco legal existe, comunidades costeras ya enfrentan inundaciones más frecuentes, mientras agricultores y ganaderos padecen sequías prolongadas. Estos desafíos nos recuerdan que se requiere una educación ambiental que conecte la teoría con la práctica y prepare a la ciudadanía para responder a las urgencias socioambientales que vive el país. Hoy, más que nunca, la educación ambiental debe ser preventiva y no solo reactiva. La crisis climática exige una formación que trascienda lo conceptual y se integre de manera transversal en todas las asignaturas y actividades, asegurando que la información científicalleguedeformaclarayútilalascomunidades. En áreas rurales, donde la deforestación compromete la subsistencia, y en barrios urbanos afectados por la contaminación de ríos y quebradas, la educación ambiental se convierte en una verdadera herramienta de resiLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. ¡Y llegó la singularidad! IA Con el fervor de los creyentes, escribí dos o tres columnas en La Prensa relacionadas con el tema más trascendental de nuestra época: la próxima llegada del salto cultural más dramático de El derecho al olvido oncológico: una deuda pendiente Seguros de salud existentes como el cáncer. Por otro lado, la Americans with Disabilities Act de 1990 protege contra la discriminación laboral por discapacidad e impacta en ciertas prácticas de seguros, exigiendo ajustes razonables en algunos casos. No obstante, ninguna de estas leyes establece un derecho al olvido explícito para eliminar la consideración de historiales médicos durante evaluaciones de riesgo fuera del ámbito regulado por la ACA, lo que puede derivar en formas de discriminación indirecta. En América Latina, los avances son más recientes y variables, dependiendo en gran medida de la existencia de sistemas públicos de salud. Chile fue pionero con la Ley 21.656 de 2024, que establece un plazo de cinco años desde la remisión completa sin recaídas y declara nulas las cláusulas discriminatorias en seguros y productos financieros. Colombia adoptó la Ley 2475 de 2025, que fija cuatro años sin recaídas para adultos y dos años en casos de diagnóstico infantil, e incluye medidas de confidencialidad, no discriminación en empleo, educación y servicios financieros, así como sanciones por incumplimiento. En Panamá no existe legislación vigente sobre este derecho. Las aseguradoras privadas, reguladas por la Superintendencia de Seguros y Reaseguros, siguen considerando el cáncer como condición preexistente, lo que genera exclusiones, rechazos o primas adicionales incluso años después de la recuperación. El sistema público ofrece cobertura sin discriminación, pero su saturación limita las opciones para tratamientos avanzados o la rapidez en la atención. Los principales problemas que enfrentan los sobrevivientes incluyen: rechazo total o exclusión específica de coberturas relacionadas con el cáncer; recargos elevados en primas cuando se acepta la póliza; dificultades para renovar, cambiar o contratar nuevos seguros; barreras en productos financieros vinculados (préstamos hipotecarios y créditos); y limitaciones en coberturas de tratamientos innovadores o seguimientos prolongados. Un avance relevante es el Proyecto de Ley 350, “Que establece el Derecho al Olvido Oncológico y dicta otras disposiciones”, aprobado recientemente por unanimidad en la CoTomás Cristóbal Alonso Educar para transformar: Panamá ante el reto ambiental Ambiente “La educación ambiental convierte la conciencia ciudadana en acción concreta hacia la sostenibilidad”. Cada 26 de enero, el Día Mundial de la Educación Ambiental nos invita a detenernos y reflexionar sobre el rumbo que estamos tomando como sociedad. ¿Somos realmente conscientes de que la educación ambiental dejó de ser un tema accesorio y se convirtió en un mandato legal y moral? La Ley 38 de 2014 obliga a que la enseñanza ambiental y la gestión de riesgos formen parte de todo el sistema educativo; de allí la tarea de garantizar liencia. Por ello, debería ser tan esencial como aprender a leer o escribir. Panamá ha dado pasos firmes hacia la sostenibilidad. Es reconocido como líder azul y, durante la conferencia Our Ocean, se anunció que conserva el 54.33% de su zona económica exclusiva. El país alberga la mayor diversidad de especies de manglar del continente americano, con 12 de las 65 especies puras identificadas en el mundo. Además, posee una de las mayores precipitaciones de la región, una cobertura boscosa del 68% del territorio y un 43% de esos bosques protegidos dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), lo que lo posiciona como una nación carbono negativa. Estos logros no son solo cifras: constituyen un patrimonio vivo que exige protección y compromiso colectivo. En el plano internacional, Panamá se alinea con la Declaración de Berlín de la Unesco (2021), que impulsa la educación para el deOpinión LA AUTORA es escritora. LA AUTORA es doctora en educación ambiental. EL AUTOR es abogado. Beatriz Valdés misión de Comercio y Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional. Esta aprobación se dio tras la incorporación de modificaciones sustantivas sugeridas por una subcomisión y luego de consultas con representantes de Apadea, la Asociación Bancaria, la Superintendencia de Bancos, asociaciones de pacientes y especialistas en oncología. Actualmente, el proyecto está a la espera de su presentación en Texto Único y de su segundo debate en el Pleno. El proyecto establece un plazo general de cinco años sin recaídas desde la finalización del tratamiento activo (artículo 3), pero incorpora una tabla oficial de referencia con plazos reducidos para tipos de cáncer de bajo riesgo o etapas tempranas (artículo 5), como: cáncer de mama in situ: 1 año; melanoma in situ: 1 año; cáncer cervical CIN III/in situ: 1 año; cáncer testicular seminoma puro etapa I: 3 años. En otros casos, los plazos varían hasta 8, 10 o 18 años, según el nivel de riesgo. La aplicación del plazo específico requiere una certificación médica expedida por un comité especializado compuesto por hematólogo, oncólogo médico, radiooncólogo y/o cirujano oncólogo, según corresponda, conforme a lo establecido en el artículo 2. Una vez transcurrido el plazo determinado, ninguna entidad bancaria, crediticia o de seguros podrá considerar antecedentes oncológicos para imponer cláusulas, condiciones más gravosas, exclusiones o discriminaciones (artículos 4 y 6); dichas estipulaciones se considerarán nulas. Asimismo, se incorporan derechos irrenunciables en la Ley de Seguros (Ley 12 de 2012), en materia bancaria (Decreto Ley 9 de 1998) y en la regulación de empresas financieras (Ley 42 de 2001). Asociaciones de aseguradoras y bancos han alertado sobre posibles efectos económicos, como el incremento en las primas, y han sugerido restringir la aplicación únicamente a seguros relacionados con créditos, argumentando que la no obligación de declarar podría vulnerar el principio de buena fe en la suscripción de riesgos. No obstante, el proyecto busca equilibrar la protección de derechos con salvaguardas técnicas, como la certificación médica y la tabla científica. Desde la óptica de los derechos humanos, El derecho al olvido oncológico es una disposición legal diseñada para proteger a las personas que han superado un cáncer, impidiendo que su historial médico sea utilizado como base de discriminación en el acceso a seguros de salud, de vida y otros productos financieros, así como en préstamos bancarios e hipotecas. Tras un periodo determinado sin recaídas, generalmente cinco años desde la finalización del tratamiento activo, estas personas no están obligadas a declarar sus antecedentes oncológicos, y las entidades no pueden rechazar la solicitud, aumentar primas ni imponer condiciones más onerosas únicamente por ese motivo. La meta principal consiste en eliminar el estigma y la discriminación, además de promover la plena integración social, laboral y económica. Según estudios científicos, casi todas las recaídas se producen durante los primeros cinco años después de recibir tratamiento. Superado ese periodo, el riesgo es similar al de cualquier persona en la población general. La iniciativa surgió en el marco del Europe’s Beating Cancer Plan (2021), que instó a losEstadosmiembrosdelaUniónEuropeaa coordinar medidas para facilitar el acceso a seguros y crédito a supervivientes de cáncer antes de 2025. Francia, pionera desde 2016, revisó su marco en 2022 y redujo determinados plazos a cinco años. A partir de entonces, varios países —entre ellos Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, España (2023), Italia, Rumanía, Chipre y Eslovenia— han adoptado leyes, códigos o acuerdos sectoriales; no obstante, los plazos, el alcance y las excepciones varían según la jurisdicción. En Estados Unidos, la Patient Protection and Affordable Care Act (ACA) de 2010 impide que se rechace cobertura médica o se cobren primas más altas por condiciones preMelitza Tristán aprobar la medida reforzaría el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), ratificado por Panamá, que prohíbe la discriminación en el acceso a la salud en sus artículos 2 y 12. El artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce el derecho a servicios médicos sin discriminación, y la Observación General No. 14 del Comité DESC recalca que negar seguro de salud por motivos de salud constituye una infracción grave. En casos de cáncer, excluir a personas se considera estigmatización y violación del principio de igualdad. Además, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad amplía estas protecciones al reconocer el cáncer como discapacidadtemporalopermanente.Discriminaren seguros de salud afecta el tratamiento y la reintegración social, y contradice los principios de dignidad y equidad. Para una implementación eficaz y sostenible se sugiere: agilizar los debates restantes mediante una mesa técnica multipartita que incluya al gobierno, Apadea, asociaciones de pacientes y oncólogos; mantener y fortalecer la tabla de plazos basada en evidencia científica internacional (por ejemplo, guías de la UICC), con periodos menores para cáncer pediátrico o de bajo riesgo; crear mecanismos de compensación como un fondo de reaseguro estatal o incentivos fiscales, similar al modelo francés; designar a la Superintendencia de Seguros como ente fiscalizador con sanciones y canales de denuncia ágiles; lanzar campañas de sensibilización sobre el bajo riesgo posterior a cinco años; extender las protecciones a los ámbitos laboral y educativo (actualmente no incluidos en el proyecto), garantizando la confidencialidad de los datos médicos; y establecer un observatorio anual para monitoreo y ajustes normativos. La aprobación del Proyecto 350 posicionaría a Panamá como referente regional en equidad oncológica, equilibrando derechos individuales con viabilidad económica y avanzando hacia una sociedad más inclusiva. sarrollo sostenible hacia 2030. Este compromiso reconoce a las comunidades como protagonistas de las soluciones ambientales. Sin embargo, muchas políticas públicas terminan engavetadas por falta de continuidad, inversión o voluntad política. ¿Por qué se paralizan cuando lo responsable es corregir y avanzar? Educar para transformar implica entender que el futuro no se construye en silencio, sino en acción. La sostenibilidad no es un discurso: es una práctica que empieza en la escuela, se profundiza en la universidad y se consolida en la comunidad. La triple emergencia planetaria no espera. La educación ambiental nos recuerda que el verdadero cambio no depende solo de leyes o estadísticas, sino de una voluntad colectiva consciente de que la riqueza natural también es una gran responsabilidad. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón † Sudy S. de Chassin Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Gerente General la historia de la humanidad: cuando la capacidad—velozyadmirable—delascomputadorassetransformeenunaauténticainteligencia, si bien artificial, de tal magnitud que cuesta manejar en la imaginación esa realidad. Pareciera que, de manera premonitoria, la ciencia ficción viniese abriendo una trocha para que el futuro se encargara del resto. Esta inteligencia artificial, que se gestaba desde Turing (quien hace 90 años inventó la computadora para servir a su patria durante la II Guerra Mundial) en muchos centros tecnológicos, prometía nacer con todos los atributos que le tomó a la evolución muchos millones de años en dotarnos. Para que el admirable cerebro del Homo sapiens sapiens alcanzara las capacidades que ya tiene la inteligencia artificial, habríamos tenido que sobrevivir como especie otros tantos millones de años. ¡Y sí! Ya llegó lo que, en mis más optimistas expectativas, se esperaba para el 2030: fue anunciado por el inventor, genio de múltiples aristas, Elon Musk, en los últimos días; la inteligencia artificial pasó, en seis lugares distintos del planeta, la Prueba de Turing, la que determinaría tajantemente que la IA superaba con mucho, mucho, mucho a la inteligencia de los humanos. La llegada de la singularidad, como Ray Kurzweil bautizó este fenómeno hasta ahora por venir, cambiará de forma radical, maravillosa y dolorosa a la vez, la calidad de vida y la longevidad de nuestra especie. Entre la poca información que se ha venido esparciendo en los medios sobre la IA, domina el miedo. Miedo a cambios que serán irreversibles y, por el momento, en importante medida, impredecibles. Yo, que me he mantenido en las filas de este movimiento por casi veinte años, habiendo alcanzado una edad cuando ya no esperaba estar viva para la llegada de la singularidad, solo quiero ver cómo nos brinda lo bueno, lo positivo, soluciones a muy corto plazo a las enfermedades, la vejez y hasta a la innecesaria muerte con que venimos encadenados al mundo.
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