7A La Prensa Panamá, domingo 18 de enero de 2026 La opinión de Hilde Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. pios básicos: la presunción de inocencia, la libertad de tránsito y el límite al poder coercitivo del Estado. Hoy se detiene primero y se justifica después. El ciudadano ya no circula libremente; circula tolerado. Paralelamente, el propio Estado ha creado otra costumbre aún más corrosiva: la circulación de vehículos oficiales —especialmente de altos funcionarios— sin placa, con luces estroboscópicas, bajo el pretexto de “proteger la identidad” del dignatario. Una figura curiosa, por decir lo menos, en una república donde el poder debería ser visible, identificable y responsable. Aquí no existe anonimato del poder; lo que existe es un privilegio ilegal ritualizado. Así, mientras al ciudadano común se le Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Agua del futuro Gobernanza hídrica con un modelo integral de gobernanza hídrica plenamente funcional y con capacidad anticipatoria. Pero esta historia no comenzó en 2050. Se gestó décadas atrás, con decisiones incomprendidas en su momento, cuestionadas o políticamente costosas, pero que hoy constituyen los fundamentos del país que somos. Todo inició el día en que, como pueblo, entendimos que contábamos con un activo económico y un bien social por excelencia: el agua. Decisiones visionarias transitaron por un empedrado —difícil, pero certero— camino de transformaciones. El país comprendió que ya no se trataba de un número fragmentado de más de 500 cuencas en poco más de 77 mil kilómetros cuadrados de territorio, sino de una macrocuenca interdependiente, donde la confiabilidad del Canal de Panamá, la vida urbana, la producción agrícola, la industria, el consumo humano y la biodiversidad compartían un mismo ecosistema que debía ser mirado de forma integral. Con la mano en el corazón y desde la razón, entendimos que ningún país podía prosperar si su agua dependía de instituciones rotas o de modelos de gestión agotados. Tras más de dos siglos de tránsito institucional y desde su creación en 1961, el IDAAN colapsó rápidamente ante la presión de fugas y subregistros, dando paso Emilio Messina Retenes, placas invisibles y balas reales Abuso de poder En la República de Panamá, la Constitución reconoce la libertad de tránsito como un derecho fundamental. Es decir, circular libremente no es una concesión del Estado, sino una garantía frente a este. La regla es clara: nadie puede ser detenido sin orden judicial o fuera de los estrictos supuestos de flagrancia. Todo lo demás es excepción. Y las excepciones, en un Estado de derecho, no se convierten en costumbre. Sin embargo, desde hace años, la Policía Nacional ha normalizado los llamados retenes o puntos de control bajo el discurso de la lucha contra el crimen. Una práctica que, más que combatir la delincuencia, ha ido erosionando silenciosamente princinente contra la vida. No es un mecanismo pedagógico para corregir infracciones administrativas ni un atajo para compensar la falta de coherencia institucional. Cuando el gatillo reemplaza a la legalidad, el Estado deja de ser garante y se convierte en riesgo. Lo ocurrido no es un hecho aislado. Es el resultado lógico de un sistema esquizofrénico donde la Constitución se cita, pero no se respeta; la ley se aplica al débil, pero se negocia con el poderoso; la ilegalidad se normaliza hasta que alguien decide no someterse. Y cuando alguien no se somete, el Estado —confundido entre autoridad y fuerza— dispara. Panamá no necesita más retenes ni más sirenas sin placa. Necesita coherencia. Necesita que la ley sea ley para todos… o para nadie. Porque cuando el orden se construye sobre privilegios ilegales, la violencia no es una excepción: es la consecuencia. Opinión EL AUTOR es empresario. EL AUTOR es doctor en ciencias, educación social y desarrollo humano y coordinador de la Memoria Histórica del Canal. na. Por primera vez en América Latina, el proceso de reasentamiento no se diseñó para compensar pérdidas, sino para producir bienestar neto a las 550 familias involucradas, que no fueron desplazadas, sino protagonistas de un modelo virtuoso de renovación comunitaria, vivienda resiliente, conectividad, salud y oportunidades económicas, bajo un auténtico pacto de futuro. La mitigación ambiental dejó de ser reactiva para volverse restaurativa. Así, el Proyecto de Río Indio aseguró el agua del futuro para todos, recuperó bosques, amplió zonas de recarga y revitalizó ecosistemas. Hoy, transcurrido ya un nuevo cuarto de siglo, el mundo reconoce que la competitividad panameña nació del agua y del valor de un pueblo que supo tomar decisiones históricamente correctas. No lo decimos solo nosotros: la Unesco nos ha distinguido con un título sin precedentes, “Panamá, la Capital Mundial del Agua”. Con la desaparición de los partidos políticos tradicionales —por causas naturales registradas en hemerotecas que hoy se exhiben como piezas de museo—, se cuenta que la nueva ciudadanía, conocida como la generación del agua, ha iniciado en este enero de 2050 el ejercicio de planificar el país hídrico para el resto del siglo. Alguna vez le dijeron a la hija de Walt Disney que era una lástima que su padre no hubiese vivido para ver el éxito de sus sueños. Ella respondió: “Mi padre lo vio primero”. Panamá también lo vio primero. Érase el año 2050, cuando Panamá era reconocido universalmente como la Capital Mundial del Agua: un país cuya seguridad hídrica dejó de ser una aspiración para convertirse en un hecho civilizatorio. Las crisis por escasez de agua que azotaron al planeta durante las últimas décadas apenas tocaron nuestras ciudades, cuencas y sistemas de vida. Recordábamos entonces que los lagos de la vía interoceánica habían registrado sequías severas cada vez más frecuentes. Los embalses de Gatún y Alhajuela descendieron a niveles críticos durante los fenómenos de El Niño en 2016, 2019 y 2023. Los noticieros informaban que, cuando la crisis climática se intensificó entre 2035 y 2045, varias guerras fueron declaradas por disputas de acuíferos. Panamá, sin embargo, resistió con una resiliencia incomparable: no hubo racionamientos porque la cobertura alcanzó el 98%, no se impusieron restricciones por calado ni se redujo el tránsito por el Canal. Y aunque en ocasiones es mejor pedir perdón que pedir permiso, los múltiples usuarios del agua concluyeron que se actuó a tiempo. Mientras regiones enteras del mundo colapsaron por falta de planificación, Panamá se consolidó como el único país tropical La normalización de retenes indiscriminados y vehículos oficiales sin placa revela un doble estándar que erosiona derechos, debilita la legalidad y convierte la fuerza en sustituto del Estado de derecho. Ramsés Paulette Dopeso Una mirada al Panamá del 2050 imagina cómo la planificación hídrica, la ciencia y la gobernanza transformaron el agua en el eje de la soberanía, la competitividad y el bienestar nacional. al surgimiento de una figura revolucionaria: la Autoridad Nacional del Agua (ANA). Esta fue concebida bajo estándares de gobernanza hídrica del siglo XXI: 100% de eficiencia operativa, regulación separada de la operación, financiamiento autónomo y transparente, planificación basada en modelos hidroclimáticos y capacidad real de sancionar el derroche, superar problemas estructurales y recuperar costos. Dejamos así de administrar agua para empezar a gobernar el agua. Mirando hacia atrás, ninguna inversión de aquel entonces marcó tanto como el Proyecto de Río Indio. Hubo dudas, temores y múltiples debates —todos legítimos— que nos unieron como sociedad en causas comunes, permitiendo que el proyecto se convirtiera en un modelo de excelencia técnica e institucional, tanto para Panamá como para la región y el mundo. ¿Qué se hizo diferente? Se respetaron los datos y se decidió con base en las ciencias duras y blandas. Los estudios hidrológicos, ambientales, geológicos y sociales se humanizaron, tratados como pilares de Estado y no como piezas negociables de la vieja escuela política panameña. El Canal de Panamá actuó con credibilidad técnica, respetando siempre el valor de la vida como principio fundamental. Se creó un observatorio ambiental, comisiones ad hoc y mecanismos de participación comunitaria, convirtiendo la veeduría social en el ADN del proyecto. Esto permitió un manejo impecable de contratos, estándares de ingeniería y auditorías, que lo consolidaron como uno de los garantes más confiables de obra pública en el país. La gestión social fue igualmente digexige detenerse, mostrar documentos y someterse, al poder se le permite circular invisible. Doble rasero, doble legalidad. Un Estado que predica orden mientras practica la excepción permanente. En este contexto ocurre el episodio reciente: un diputado de la República circulando sin placa —como lo hacen ministros y altos funcionarios sin que nadie los moleste— es interceptado en un retén. No se detiene. Se inicia una persecución que termina a tiros. Balas reales disparadas en nombre del orden, por una infracción administrativa nacida de una ilegalidad previamente tolerada por el propio Estado. Aquí no hay héroes. Hay contradicciones. Está mal que un diputado circule sin placa. Sí.Está mal que existan retenes indiscriminados sin sustento constitucional claro. También. Está infinitamente peor que el Estado, incapaz de corregir sus propias ilegalidades estructurales, pretenda imponer autoridad a balazos. El uso de armas de fuego es el último recurso frente a una amenaza grave e inmiFundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente General Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. 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