Bienvenido suscriptor
Perfil Cerrar sesión
Iniciar Sesión
Registro

prensa_2026_01_17

4A La Prensa Panamá, sábado 17 de enero de 2026 Panorama ¿Qué hay que decir del juicio del caso Odebrecht? Quizá para periodistas y espectadores, la forma más simple de describirlo es con dos palabras: “Al fin”. Así de lacónico también debería ser el desarrollo del juicio. Pero, claro, no lo será, de ningún modo, a menos que al final los acusados estén esperando un desenlace a favor o una condena light. O, como un cátcher, los espere el Ejecutivo para premiarlos con un indulto, rebaja de pena o algún invento que los ponga a todos en la calle. O quizás la propia Corte Suprema de Justicia o un tribunal superior, con una de esas rebuscadas sentencias —de inconstitucionalidad, casación, revisión o, incluso, aclaración— que los liberen de todo mal. Por eso tengo serias dudas de que este juicio termine bien, porque todos, absolutamente todos, son fruto del mismo árbol torcido, podrido y corrompido, ese que sigue a la espera de que le quiten la condena para regresar a Panamá. Es evidente que su cobardía le impide ser el alfa que dice ser: es, en cambio, el alfeñique, ubicado al final de la fila — en la letra zeta— donde su bravuconería es solo una proyección de su desproporcionado egocentrismo que revela cada una de sus falencias. Por eso, cual rico de estirpe filibustera, mendiga “amistades” cuya fidelidad no está consagrada a él, sino a su dinero fácil; incondicionales prestos a servir al amo —no al amigo— a cambio del mendrugo pactado. Odebrecht es el vivo reflejo de la criminalidad más pervertida y perniciosa: hay empresarios de todas las clases, desde la crema y nata de la sociedad brasileña hasta señorones locales; exfuncionarios codiciosos, cuyas actividades han sido delatadas por sus propios cómplices y testaferros; hay bancos y banqueros, expresidentes y exministros; abogados de bufetes grandes y pequeños y hasta desaparecidos; hay corruptela osada y desmedida; sexo, política, campañas y elecciones; hay millones robados y dilapidados; hay tráfico de influencias, corrupción transnacional; hay mentiras, hipocresía y descaro. Y, sobre todo, escándalos tras escándalos. Solo falta el ingrediente final: impunidad. Allí estaban todos ellos, presurosos para declararse responsables de nada; fingiendo valentía, porque querían convencernos de que los operadores financieros de Odebrecht que les depositaban la plata están locos; de que las pruebas de sus groseras cuentas bancarias son falsas; de que sus cómplices y testaferros —confesos y condenados— mienten; de que los fiscales son unos necios caprichosos que se fijaron en su extravagante nuevo estilo de vida; de que todo es un espectáculo mediático para dañarlos; de que son unos pobres perseguidos políticos; de que, solo aportando su palabra, pueden probar —sin lugar a dudas— la licitud de los millones acumulados mientras simultáneamente se desempeñaban como servidores públicos. ¡Ilusos! Y lo que está en juego aquí no es la libertad de unos pocos. Esta es la prueba ácida para la justicia, incluso para el presidente de la República, quien tendrá la última palabra sobre las condenas — si es que se producen— de sus excompañeros de gabinete. Aquí está en juego la institucionalidad y la seguridad jurídica; la certeza de castigo; incluso, la frágil imagen de Panamá en la comunidad internacional, así como la seriedad o insensatez del Gobierno. Este es el mayor escándalo de corrupción de la historia de Panamá y, probablemente, el mejor documentado. Tengo muchas dudas sobre incontables cosas, situaciones y personas, pero no sobre lo que está en ese expediente. Y solo espero que no haya nada que lamentar al término de este proceso o después de este, porque, de lo contrario, el mensaje será catastrófico: pandillas políticas disputándose el poder para saquear riquezas y recursos, porque aquí ya no habrá ni ley ni justicia. Eso es lo que está en peligro. Sábado Picante Rolando Rodríguez [email protected] Juan Manuel Díaz [email protected] Baloisa Marquínez, jueza del caso Odebrecht. Archivo Baloisa Marquínez retomó el caso Fisher en medio de receso de Odebrecht NARCOTRÁFICO La jueza Baloisa Marquínez retomó ayer viernes su rol de jueza relatora en el juicio que se sigue contra 21 personas por el delito de conspiración para el tráfico de drogas, dentro de la denominada operación Fisher. El proceso había sido suspendido el pasado 8 de enero para permitir que Marquínez participara en la audiencia del caso Odebrecht. Esto se produce luego de que ayer Marquínez ordenara un receso en el juicio Odebrecht hasta el próximo miércoles, para que la defensa pudiera analizar una serie de pruebas extraordinarias presentadas por la fiscalía. El caso Fisher se encuentra aún en la fase de evacuación de pruebas por parte de la Fiscalía de Drogas, por lo que se estima que el juicio pueda extenderse por varias semanas, ya que luego corresponderá a los abogados defensores presentar sus pruebas para que sean analizadas por los jueces. Algunos abogados del caso Fisher han señalado que la jueza Marquínez no puede ausentarse del juicio por un término superior a 10 días, pues de lo contrario sería declarado nulo. El artículo 372 del Código Procesal Penal precisa que la audiencia se realizará sin interrupción, durante todas las sesiones consecutivas que sean necesarias hasta su terminación. No obstante, se podrá suspender por un plazo máximo de diez días calendario. Estas suspensiones solo pueden decretarse cuando deba resolverse alguna cuestión incidental que, por su naturaleza, no pueda decidirse de inmediato; cuando sea necesario practicar algún acto fuera del lugar de la audiencia; o cuando dicho acto no pueda cumplirse en el intervalo entre una sesión y otra. También cuando no comparezcan testigos, peritos o intérpretes cuya intervención sea indispensable o si algún juez, fiscal o defensor no puede continuar su actuación en el juicio. El citado artículo también señala que “siempre que la suspensión exceda el plazo máximo fijado, todo el debate deberá realizarse nuevamente”. Como juez relatora en el caso Fisher, Marquínez está encargada de redactar y elaborar la sentencia, en la que debe precisar un relato detallado de los hechos, fundamentos jurídicos y la decisión del tribunal de juicio. Luis Enrique y Ricardo Alberto Martinelli Linares. Archivo Los ocho investigados en el caso Odebrecht que no están en el juicio Juan Manuel Díaz [email protected] JUSTICIA El proceso por los sobornos de Odebrecht se fragmenta en varios frentes: imputados con fuero pasarán a la Corte Suprema, mientras otros permanecen prófugos y fuera del juicio principal. El caso de los sobornos de Odebrecht tendrá más de un juicio. Esto se debe a que la juez penal Baloisa Marquínez perdió la competencia para procesar a cuatro imputados, mientas que otros cuatro fueron declarados prófugos de la justicia. En la Corte Suprema de Justicia se acumularon en una sola carpeta las investigaciones correspondientes al expresidente de la República, Juan Carlos Varela (2014-2019); al exministro de Obras Públicas (MOP), Jaime Ford, y a los hermanos Ricardo Alberto y Luis Enrique Martinelli Linares, hijos del expresidente Ricardo Martinelli Berrocal (209-2014), quién sí está siendo enjuiciado por la juez Marquínez. Varela, Ford y los Martinelli Linares son diputados del Parlamento Centroamericano (Parlacen), por lo que el pleno de la Corte Suprema de Justicia es quien tiene la facultad constitucional para procesarlos. Los expedientes seguidos a Varela, Ford y los hermanos Martinelli llegaron en distintos momentos a manos de los magistrados de la Corte. Sin embargo, al tratarse de los mismos hechos relacionados con el pago de coimas efectuadas por la empresa brasileña entre los años 2010 y 2014, se decidió acumularlos en un solo proceso. Dicho expediente, que se tramita bajo el sistema inquisitivo mixto, tiene como magistrada juez de garantías a María Eugenia López Arias y como magistrada fiscal a Maribel Cornejo. Los hermanos Martinelli (que ya estuvieron presos en Nueva York por conspiración para blanquear coimas de Odebrecht) intentaron apartar a la magistrada López, alegando una supuesta enemistad con su padre, pero el pleno de la Corte rechazo ese argumento. Ricardo Alberto Martinelli es suplente del parlamentario Tomás Benavides, actual diputado del circuito 9-2 (Soná, La Mesa y Las Palmas), mientras que su hermano Luis es suplente de Giselle Burillo. Todos militan en Realizando Metas, el partido fundado por el expresidente Martinelli. Varela es diputado del Parlacen porque fue postulado por su partido, el Panameñista. En tanto, el exministro Ford es parlamentario por RM. Ford y los Martinelli Linares también son procesados en la Corte por otro caso de sobornos: el denominado Blue Apple. Fuentes del Órgano Judicial informaron que la investigación que adelanta la magistrada Cornejo como fiscal se encuentra actualmente en la fase de práctica de pruebas. Otros ausentes en el juicio Odebrech Tampoco es enjuiciada en la sala de la juez Marquínez la xdirectora de Consejo Nacional para el Desarrollo Sostenible (Conades), Danna Harrick Atie, quien nunca ha comparecido personalmente. Los señalamientos contra Harrick surgen de la declaración del delator André Mozzes Libedinsky, quien la señala como destinataria final de las transferencias que Aeon Group (una sociedad que era parte de la estructura utilizada por Odebrecht) realizó a las cuentas de Ralford Limited. En total, Aeon consignó $3 millones en la cuenta de Ralford Limited. Otra prófuga es la brasileña Luz Elena de Soussa y el estadounidense Barry William Herman, quienes presuntamente prestaron colaboración para encubrir, ocultar y transferir dineros de la Caja 2 de Odebrecht hacia distintas sociedades. El español Javier Díaz Torres también está prófugo. Se le identifica por haber puesto a disposición de la Banca Privada de Andorra una serie de sociedades offshore, a través de las cuales se movilizaron fondos de la empresa brasileña. El juicio Odebrecht debe reanudarse el próximo miércoles, cuando termina el receso declarado por la juez Marquínez para que los abogados defensores analicen una serie de pruebas extraordinarias presentadas por la fiscalía. Danna Harrick Atie. Archivo Javier Díaz Torres. Luz Elena de Soussa. Barry William Herman. Juan Carlos Varela. Archivo Jaime Ford. Archivo

RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxMjQ5NQ==