Bienvenido suscriptor
Perfil Cerrar sesión
Iniciar Sesión
Registro

prensa_2026_01_11

8A La Prensa Panamá, domingo 11 de enero de 2026 La opinión de Hilde Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. tados, que constituyen la fuente suprema y el cimiento del derecho internacional contemporáneo. Mientras el artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas —el documento fundacional de la gobernanza global— prohíbe taxativamente la amenaza o el uso de la fuerza, observamos una asimetría ética alarmante. A manera de ejemplo, potencias que ejecutan actos constitutivos del crimen de agresión internacional, según el artículo 8 bis del Estatuto de Roma, evaden la jurisdicción de la Corte Penal Internacional (CPI) para actuar bajo un manto de impunidad. Como sostiene el profesor Kai Ambos, especialista en derecho penal internacional de la Universidad de Gotinga, esta selectividad jurídica socava la protección de los países del sur global. Para Panamá, que debe apostar por la eficacia del derecho y no por la fuerza del arsenal, esta tendencia representa una amenaza estructural: si el derecho deja de ser la norma universal de convivencia para convertirse en un manual de instrucciones al servicio de la hegemonía, la soberanía de las naciones pequeñas queda reducida a una concesión revocable. La gravedad de esta situación se intensifica al descorrer el velo de los argumentos formales para observar los intereses de fondo. El International Crisis Group (ICG) ha advertido que lo que a menudo se presenta como campañas contra el narcoterrorismo u objetivos humanitarios oculta, en realidad, un ruido de sables destinado al control de activos estratégicos. Informes del ICG Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Educación sin datos: la paradoja latinoamericana frente a CES 2026 Inteligencia artificial dular con potencia exaflops, y nuevos chips capaces de llevar la IA desde los centros de datos hasta los dispositivos personales y los hogares. Anunció también una inversión de 150 millones de dólares en educación, así como un hackatón con miles de estudiantes. La era yotta-scale llegó, y con ella la obligación de repensar la formación universitaria desde sus cimientos. Los chips serán el nuevo cemento de la arquitectura educativa. Esta visión tecnológica dialoga con las ideas de Fernando Valenzuela en su ensayo “Nueve claves y una convicción para entender la educación del 2026”. Valenzuela advierte que el verdadero campo de batalla ya no es la transmisión del conocimiento, sino la evaluación y el desarrollo del juicio. Frente a la aceleración de la obsolescencia de las competencias, propone dejar de pilotear apps sueltas y construir infraestructuras educativas propias: identidad digital, analítica, credenciales verificables y agentes de IA. Si las máquinas ya pueden programar o evaluar, lo que nos hará irreemplazables será la capacidad de pensar críticamente, discernir éticamente y conectar humanamente. Adriana Angarita Soberanía en la encrucijada: el derecho frente a la geopolítica del petróleo Derecho internacional En el complejo escenario global de 2026, la República de Panamá se encuentra ante una encrucijada que define no solo su política exterior, sino su identidad como nación soberana. La agresión armada unilateral y la crisis multidimensional que atraviesa Venezuela han dejado de ser eventos aislados para transformarse en desafíos directos a la arquitectura jurídica que garantiza nuestra propia existencia. Para un país cuya columna vertebral es una vía interoceánica de importancia sistémica, el derecho internacional no es una abstracción académica, sino el único escudo real frente a la arbitrariedad del poder entre los Estados contemporáneos. Sin embargo, asistimos hoy a una preocupante geopolitización de la justicia, donde las normas son invocadas o silenciadas según los intereses de las potencias en disputa, poniendo en riesgo la estabilidad del Caribe y la neutralidad estratégica de nuestro istmo. Esta erosión del orden internacional comienza por la aplicación selectiva de los traternacionales. Esta coherencia ética encuentra su raíz más profunda en el pensamiento de Simón Bolívar. En su Discurso de Angostura (1819), el Libertador advirtió que la permanencia indefinida de un ciudadano en el poder es el origen de la tiranía. La crisis venezolana es, en esencia, la materialización de esa advertencia. Sin embargo, Bolívar también alertó contra la resolución de conflictos locales mediante cañones extranjeros. La libertad de Venezuela debe ser una conquista de su propio pueblo, pues una democracia impuesta por la fuerza no es más que una soberanía tutelada que contradice el derecho inalienable a la autodeterminación. El pronóstico geopolítico para este segundo cuarto del siglo XXI exige que Panamá evolucione de una neutralidad pasiva hacia una soberanía activa. Defender la integridad de la norma frente a la crisis venezolana es, en última instancia, un acto de defensa nacional: al proteger el cumplimiento de los tratados, blindamos el marco legal que garantiza nuestra soberanía sobre el Canal. Esta realidad nos obliga a rescatar la advertencia de Blaise Pascal sobre la trágica dialéctica entre ética y poder: la justicia sin fuerza es impotente, pero la fuerza sin justicia es tiránica. El desafío de Panamá en esta hora crítica es resistir la lógica cínica de la realpolitik y promover un orden donde el derecho no sea un disfraz de la hegemonía, sino la fuerza capaz de someter a la fuerza misma, garantizando que el Caribe sea un mar de paz y prosperidad para todos los que allí tenemos ribera. Opinión EL AUTOR es abogado LA AUTORA es especialista en innovación educativa y transformación institucional- CEO de SénecaLab. La realidad panameña, sin embargo, expone una brecha inquietante. La pertinencia de nuestra educación superior no puede demostrarse porque no medimos su impacto. Salvo los exámenes de medicina —único referente público y comparable—, el resto de las carreras opera a ciegas. Repetimos mantras sobre calidad y excelencia, pero no sabemos si nuestros egresados están preparados para ejercer, ni cómo está impactando la IA en su formación. En un contexto donde los mayores efectos sobre la empleabilidad recaen en quienes recién ingresan al mercado laboral, ¿cómo vamos a proteger a nuestros jóvenes si seguimos decidiendo a ciegas? Sin datos no hay verdad. Y sin verdad, no hay estrategia. Solo improvisación. El filósofo Séneca lo advirtió hace siglos: “No hay viento favorable para quien no sabe a dónde va.” Hoy, la educación superior latinoamericana enfrenta una decisión histórica: o diseña su ruta en un océano de inteligencia artificial y conocimientos efímeros, o se deja arrastrar por la corriente. Mientras los robots aprenden a colaborar entre sí, nosotros seguimos sin ponernos de acuerdo para navegar. La pregunta ya no es si debemos cambiar. La pregunta —dolorosa y urgente— es si lo haremos a tiempo. Cada enero, Las Vegas se convierte en brújula del futuro. El Consumer Electronics Show (CES) ya no es solo una vitrina de gadgets: es el lugar donde los líderes de la tecnología global se reúnen para anticipar el porvenir y enfrentar los grandes desafíos del mundo. Es ahí donde nacen alianzas, se reconfiguran industrias y se lanzan apuestas audaces. Para la educación superior, este evento es clave. Lo que ocurre en CES termina transformando nuestras aulas. Ignorarlo es renunciar a diseñar el futuro. En la edición 2026, la keynote de Lisa Su, CEO de AMD, dejó un mensaje contundente: la inteligencia artificial ya no es una promesa lejana; es una infraestructura cotidiana. AMD presentó Helios, un rack moJames Bernard Lo que AMD mostró en el escenario global no fue solo innovación técnica. Fue una advertencia. La IA migrando al dispositivo personal abre dilemas de accesibilidad, privacidad y gobernanza. Las demostraciones en salud y exploración espacial revelan que todas las disciplinas —de la biología al derecho— deberán dominar datos, algoritmos y lógica computacional. Y el interés de la empresa por invertir en talento joven deja claro que el sector privado está listo para apoyar, siempre que las universidades estén listas para responder. Desde SenecaLab, acompañamos desde hace años a universidades latinoamericanas en este tránsito de la tiza a la nube. Implementamos programas de transformación digital centrados en cultura de datos, virtualización, rediseño curricular, conexión con el sector productivo y formación docente masiva. No impulsamos tecnología por moda, sino ecosistemas de decisión con propósito. Lo visto en CES confirma que la infraestructura ya no es el problema: la urgencia está en el liderazgo y en la acción pedagógica, en traducir tendencias globales en modelos sostenibles de gobernanza, políticas y aprendizaje continuo. sugieren que tras la presión militar subyacen disputas por una participación dominante en la riqueza petrolera y mineral de Venezuela, lo que plantea dudas razonables sobre si el fin último es la democracia o el beneficio extractivo. Esta lógica transaccional convierte a la región en un pivote estratégico donde potencias extrarregionales instalan infraestructuras de defensa asimétrica, como documenta el Center for Strategic and International Studies (CSIS). En este tablero, Panamá es el nodo más sensible: cualquier incidente en la cuenca del Caribe impacta directamente en la operatividad del Canal. Ante este panorama, Panamá debe hablar desde la autoridad moral que otorga su propia cicatriz histórica. Cargamos con el trauma de la invasión de 1989, una herida documentada por la Comisión de la Verdad de Panamá, que aún dicta nuestra postura: la seguridad colectiva no puede ser un trofeo de guerra. Nuestra trayectoria hacia la soberanía plena no fue producto de la violencia, sino de la persistencia diplomática y del respeto a la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, que consagra el principio pacta sunt servanda. Esta memoria nos obliga a ejercer una crítica responsable sobre nuestra posición oficial, que con frecuencia parece alinearse con bloques de poder externos, en lugar de liderar un multilateralismo ético y autónomo que denuncie con la misma vara tanto la tiranía interna como la agresión externa motivada por intereses de los centros de poder inFundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente General Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón

RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxMjQ5NQ==