6A La Prensa Panamá, sábado 10 de enero de 2026 La opinión de Hilde Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. ta iniciativa? Para entenderla, hay que mirar más allá del mercado petrolero y situarla en el contexto geopolítico global. Los 30 a 50 millones de barriles anunciados suenan a una cifra enorme, pero en realidad representan apenas dos meses de producción venezolana y una fracción mínima del consumo energético estadounidense. No cambiarán la independencia energética de Estados Unidos ni alterarán de forma estructural el mercado mundial del petróleo. La clave está en China. Durante los últimos años, Venezuela se convirtió en un proveedor relevante de crudo para China, especialmente para sus refinerías independientes. Venezuela no es el mayor proveedor de petróleo chino; ese lugar lo ocupan Rusia y algunos países de Medio Oriente. El crudo venezolano ha sido particularmente atractivo por su descuento y por su carácter sancionado, lo que permitió a compradores chinos obtener ventajas económicas. Paralelamente, China ha invertido miles de millones de dólares en la industria petrolera venezolana, consolidando una influencia estratégica en América Latina. Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. La memoria como trinchera de soberanía Nacionalismo el patio trasero”, es urgente la unidad férrea y la convicción de que nuestros mártires no blandieron la bandera en vano. La historia de los pueblos es un puñado de heridas que enseñan las lecciones que nos sirven como brújula en tiempos difíciles, cuando el monstruo del norte vuelve a sacar sus garras. El 9 de enero de 1964 es un símbolo de dignidad, de sangre joven que se alzó para reclamar el derecho más elemental que puede tener un pueblo: que su bandera ondee libre y soberana en su propio suelo, que no es el patio trasero de nadie. El recuerdo histórico de estudiantes, trabajadores y ciudadanos comunes que murieron por reclamar algo tan simple y profundo como el reconocimiento de la soberanía frente a una potencia hegemónica debe renacer otra vez para fortalecer los espíritus contemporáneos que, en medio de tantas mentiras y miedos, se debilitan y se envenenan. Es apremiante que el país esté unido; no hay espacio para la desavenencia, que es la debilidad que alimenta el colonialismo. El 9 de enero debe ser una efeméride histórica que accione, desde la memoria, el pensamiento como una herramienta viva de resistencia frente a nuevas formas de presión política, económica y militar. La memoria histórica es el cordón umbilical del ser colectivo para comprender su presente. Es la forma en que un pueblo reconoce de dónde viene para decidir hacia dónde Carlos Fong El petróleo venezolano, Trump y el verdadero objetivo geopolítico Geopolítica energética Cuando Donald Trump declaró que Venezuela enviaría entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a los Estados Unidos, y que él mismo controlaría los ingresos de su venta “en beneficio del pueblo venezolano y estadounidense”, la reacción inmediata fue de confusión. La pregunta es inevitable: ¿para qué necesita Estados Unidos petróleo venezolano en 2026? La respuesta corta es que no lo necesita. Estados Unidos es hoy uno de los mayores productores de petróleo del mundo, exporta millones de barriles diarios y cuenta con amplias reservas estratégicas. Desde el punto de vista estrictamente energético, el país no depende del crudo venezolano para su seguridad ni para el funcionamiento de su economía. Entonces, ¿por qué esplazar el crudo venezolano con mayores importaciones desde Irán o Rusia, profundizando alianzas alternativas en lugar de reducir su consumo. Venezuela, por su parte, enfrenta graves limitaciones estructurales que dificultan un aumento sostenido de la producción. Y la politización del petróleo puede intensificar tensiones en un mercado ya volátil. En definitiva, esta propuesta no trata de la necesidad energética de Estados Unidos, sino del uso del petróleo como instrumento de poder. No se trata de barriles, sino de influencia; no de abastecimiento, sino de control estratégico. Visto así, el anuncio de Trump revela una intención más amplia: reconfigurar el equilibrio energético del hemisferio, debilitar la presencia china en América Latina y utilizar los recursos venezolanos como palanca geopolítica. Venezuela queda, una vez más, en el centro de una disputa entre grandes potencias, donde el petróleo es menos una mercancía y más un arma estratégica. Para Panamá, cuya historia y prosperidad están íntimamente ligadas al comercio global y a la estabilidad geopolítica, entender estas señales es fundamental. El petróleo venezolano y el Canal de Panamá forman parte de una misma conversación: la del poder, la influencia y el futuro del hemisferio occidental. Opinión EL AUTOR es ingeniero mecánico y promotor de proyectos. EL AUTOR es escritor. El imperialismo posmoderno se nutre de la desinformación y construye campañas mediáticas para asociar a gobiernos soberanos con el narcotráfico, el terrorismo o la falta de seguridad, con el subterfugio de justificar intervenciones. La memoria histórica es una herramienta para leer y pensar críticamente estos relatos, para diferenciar lo que es pretensión de tutela de lo que es respeto real por la autodeterminación de los pueblos. La memoria histórica alimenta la idea de que los cambios significativos no ocurren solo desde arriba, sino desde las bases mismas de la sociedad. El 9 de enero es nuestro relato: nos habla de la juventud que se levantó y de un pueblo que, con la lucha terca, logró consolidar un cambio profundo. Ese ejemplo ha de inspirar a nuevas generaciones para defender la soberanía en los complejos escenarios de nuestra América. El 9 de enero nos enseña que ningún documento de estrategia geopolítica puede negociar la soberanía. Por eso, desde la memoria histórica y la coherencia ética; desde el compromiso y el coraje humano; desde la sombra de este momento lúgubre en que el imperialismo reorganiza sus intereses estratégicos y reafirma viejas nociones de esferas de colonialismo; desde la voz de nuestros mártires que hablaron claro; desde los caminos de la patria y sus calvarios infinitos, levantemos la bandera y volvamos a marchar como aquellos muchachos. Frente a los últimos acontecimientos a nivel local y geopolítico, la declaración de la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (NSS 2025) y el surgimiento de lo que algunos analistas han denominado el “Corolario Trump”, entendido como el resurgimiento de la Doctrina Monroe, la memoria del 9 de enero de 1964 cobra otra dimensión de especial importancia. La palabra soberanía también resurge con un nuevo sentido, más objetivo y puntual, menos romántico y poético. La soberanía, al igual que la memoria, es una palabra activa y debe renovarse como una conciencia anticipadora y de acción comunal. Es menester construir una pedagogía de la memoria histórica, una educación integral en todos los sectores de la sociedad, para defender la soberanía. Frente a las amenazas de Estados Unidos, que no son producto del imaginario social ni de la ficción, sino de palabras intimidantes como “recuperaremos el Canal” o “recuperamos Octavio Vallarino Arias va. Cuando olvidamos nuestra historia, perdemos la identidad, la dignidad y la dirección. En la actualidad, el gobierno de los Estados Unidos, en su NSS 2025, deja claro que debe centrarse en la protección de su soberanía, su economía y su identidad cultural, y en asegurar que actores extrahemisféricos no dominen regiones críticas como América Latina. Mientras ellos protegen su soberanía con mentiras, amenazas, persecuciones, sanciones y acusaciones, nosotros deberíamos reconocer patrones y elementos de comportamiento político que buscan justificar la violación y la intromisión bajo acuerdos que sepultan lo que los mártires de enero defendieron con su vida. Cuando una sociedad tiene cultura de la memoria, se vuelve menos vulnerable a narrativas frívolas que normalizan la presencia de fuerzas extrañas escondidas en el discurso de cooperación o seguridad. La memoria del 9 de enero nos recuerda que la soberanía no es algo que se comparte a medias ni se cede con memorandos. En un mundo neocolonial, las narrativas dominantes suelen imponerles a los pueblos versiones ajenas de su propia historia. Para descolonizarnos, debemos mantener viva la memoria y afirmar que hay una historia propia que no puede ser borrada ni suplantada. Desde esta perspectiva, la maniobra de Trump cobra sentido. Al desviar petróleo venezolano hacia Estados Unidos y bloquear su flujo hacia Asia, Washington no busca asegurar su propio suministro, sino interrumpir una relación energética clave entre Caracas y Pekín. Aunque los volúmenes involucrados no sean determinantes para la economía china, el mensaje estratégico es claro: Estados Unidos no está dispuesto a que el hemisferio occidental siga alimentando energéticamente a su principal rival geopolítico. Más aún, la idea de que Estados Unidos controle los ingresos del petróleo venezolano implica que los recursos provenientes de la principal riqueza de Venezuela no estarían bajo control directo del Estado venezolano, sino administrados desde el exterior. Esto podría traducirse en mecanismos de custodia, cuentas supervisadas o esquemas condicionados al uso de los fondos. Esta fórmula podría servir para evitar el desvío de recursos y garantizar que el dinero se utilice en ayuda humanitaria o reconstrucción económica. China probablemente buscará reemFundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente General Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón
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