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5B La Prensa Panamá, sábado 10 de enero de 2026 Por qué el mundo se está quedando sin olíbano. Escanea el código QR para más contenido en Ellas.pa. Qué tan buenos son los saunas, según la ciencia Si echas una mirada a las redes sociales, te encontrarás con información que asegura que los saunas y los baños fríos son casi una cura milagrosa, que refuerzan el sistema inmunitario, queman grasa y solucionan todo, desde dolores articulares hasta el bajo estado de ánimo. Pero la realidad, según los expertos, tiene más matices. “Mucha gente confía ciegamente en la exposición al calor y al frío, pero aún no tenemos pruebas suficientes para afirmar que sea categóricamente beneficiosa”, afirma la Heather Massey, profesora asociada de la Universidad de Portsmouth, Reino Unido, especializada en entornos extremos y fisiología. Massey explica que nuestros cuerpos son “increíblemente” capaces de mantener estable la temperatura corporal, normalmente entre 36,5 °C y 37 °C. En la vida cotidiana, muchos de nosotros rara vez desafiamos ese sistema, pasando largos periodos en espacios con calefacción o aire acondicionado. No obstante, calentar o enfriar el cuerpo crea un pequeño estrés, afirma, lo cual puede desencadenar respuestas adaptativas o protectoras. Sudar en un sauna Para algunas personas el sauna es una recompensa después del ejercicio, mientras que para otras es un atractivo en sí mismo. A muchos, el sauna les brinda una gran sensación de bienestar. iStock Y sin duda puede sentirse bien. “Cuando te sientas en un sauna y sudas, puedes sentirte más suelto, más libre, con un poco más de movilidad, y tus dolores y molestias pueden desaparecer un poco por sí solos”, le explica Massey al podcast What’s Up Docs de la BBC. “Así que definitivamente hay algún beneficio al usar el sauna, pero la pregunta es si se trata de un beneficio para la salud a largo plazo o más bien algo psicológico”, agrega. Massey señala que en un estudio reciente, varias personas realizaron sesiones repetidas de jacuzzis y los resultados mostraron cambios en la insulina y la presión arterial. “Estamos empezando a explorar si calentar el cuerpo popor BBC News Mundo [email protected] dría ayudar a las personas que viven con enfermedades crónicas”, cuenta. Aun así, insta a la cautela con las afirmaciones contundentes sobre la salud, ya que la evidencia científica sólida aún es limitada. “Sospecho que encontraremos beneficios en el futuro, pero aún no lo hemos logrado”. Por ahora, dice, es razonable disfrutar del ritual por cómo te hace sentir, sin asumir que es un atajo garantizado para una mejor salud. Recomienda precaución: “Comienza poco a poco”, y consulta primero con tu médico de cabecera. Nadar en agua fría Algunas personas van en la dirección contraria. Massey, que ha cruzado el canal de la Mancha a nado y ha competido en el campeonato mundial de natación en hielo, nada en agua fría una vez a la semana, pero solo pasa un par de minutos en el agua. Al principio le resulta doloroso, pero ese impacto inicial es justo lo que la gente busca. “Cuando te sumerges por primera vez, experimentas una respiración entrecortada y acelerada”, explica. La frecuencia cardíaca y la presión arterial se incrementan, y las hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina, se disparan. “Esa respuesta alcanza su punto máximo a los 30 segundos y luego disminuye muy rápidamente”, añade. La exposición repetida reduce la respuesta de impacto y, tras varios baños cortos, puede reducirse en aproximadamente un 50%. Al igual que con los saunas, la gran pregunta es si los beneficios provienen de la temperatura en sí o de todo lo que la rodea. El presentador del podcast, el doctor Chris van Tulleken, coincide en que es difícil separar esos factores: “No sabemos si el beneficio reside en el agua fría en sí o en hacer algo desafiante”. Encuentra algo que disfrutes Para Massey, sin embargo, el punto de partida no es la temperatura, sino el disfrute. “Hablo con personas que salen a correr cada semana y describen exactamente la misma sensación que otras personas experimentan nadando en agua fría”, dice. “Lo importante es encontrar algo que disfrutes, que puedas hacer con regularidad e idealmente que puedas compartir con otros, ya que crear un grupo de amigos en torno a una actividad puede reducir el estrés psicológico”. Esto puede ser cualquier cosa, desde jardinería, observación de aves, unirse a un coro o simplemente caminar con amigos. Los saunas y los baños en agua fría están en auge, pero ¿qué dice realmente la ciencia sobre sus beneficios? Muchos practican baños de agua fría porque alegan que tiene múltiples beneficios iStock

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