7A La Prensa Panamá, viernes 9 de enero de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. bios políticos y sociales. El país atravesó una dictadura militar que limitó las libertades fundamentales, seguida de gobiernos democráticos que han logrado avances significativos, pero que también han enfrentado desafíos persistentes, particularmente en materia de justicia y rendición de cuentas La corrupción y la impunidad han sido problemas recurrentes que han debilitado las instituciones, erosionado la confianza ciudadana y afectado la calidad de vida de los panameños. Estos desafíos subrayan la necesidad de aprender de los errores del pasado y de fortalecer un sistema institucional que garantice que la ley y la justicia sean iguales para todos. Panamá enfrenta hoy un momento histórico de gran relevancia: el proceso de alfabetización cívica vinculado a la elaboración de una nueva Constitución. Se trata de una invitación a formar ciudadanos críticos, responsables y comprometidos con el bienestar común. Es una oportunidad para reflexionar sobre la estructura del Estado, corregir conflictos de interés, crear incentivos adecuados y participar activamente en la construcción de un país más justo y equitativo. El 9 de enero nos recuerda que la soberanía y la dignidad nacional no se sostienen únicamente con símbolos, banderas o monumentos. Requieren ciudadanos activos, conscientes de su Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Cuando nadie puede atribuirse el ‘se los dije’ Venezuela Durante meses —especialmente en las semanas previas al desenlace venezolano— analistas, columnistas y centros de pensamiento repitieron un mismo libreto: la salida de Nicolás Maduro ocurriría por una renuncia negociada, quizá acompañada por su cúpula, abriendo paso a una transición encabezada por el ganador electoral, Edmundo González Urrutia. No era una hipótesis marginal: era el escenario trabajado y defendido desde Washington hasta Madrid. Nada de eso ocurrió. Maduro no renunció públicamente. No hubo pacto visible. El ganador de las elecciones no asumió el poder. Y, en un giro que descolocó incluso a los observadores más escépticos, Delcy Rodríguez emergió como presidenta encargada. Un desenlace que casi nadie anticipó y que, por su propia naturaleza, no permite a ningún analista decirhonestamente“selosdije”. Este no es un simple error de pronóstico. Es algo más profundo. El problema no fue la información, sino el marco Los analistas no carecían de datos. Había presión internacional, sanciones, aislamiento diplomático, resultados electorales que cuestionaban la legitimidad del poder y un desgaste evidente del liderazgo personal de Nicolás Maduro. Todo eso estaba sobre la mesa. El error estuvo en asumir que el poder se comporta de forma lineal. Durante años, el análisis sobre Venezuela giró alrededor de cuatro salidas “clásicas”: renuncia pactada, quiebre militar, colapso económico o intervención externa. Incluso cuando se discrepaba sobre cuál era más probable, todos compartían el mismo tablero mental. El desenlace reciente, en cambio, no estaba en ese tablero. No fue una transición, fue un repliegue Lo ocurrido no se parece a una transición democrática ni a un golpe tradicional. Es algo distinto: un repliegue controlado del poder. Maduro sale del centro sin caer formalmente. El núcleo del sistema se preserva. El liderazgo se despersonaliza para protegerse. Y la figura que asume no representa ni ruptura ni continuidad electoral, sino funcionalidad política: administrar el choque, contener presiones y ganar tiempo. Este tipo de movimiento es propio de sistemas autoritarios maduros, pero rara vez aparece en los modelos de predicción, que buscan momentos de quiebre visibles. El poder real, en cambio, suele optar por mutar sin romperse. Por qué nadie puede capitalizarlo Algunos dirán que “advirtieron presión”; otros, que “hablaron de fracturas” o que “no descartaron salidas no convencionales”. Todo eso puede ser cierto, pero es insuficiente. Nadie anticipó un escenario en el que el presidente no renuncia ni es reemplazado formalmente, el ganador electoral no asume y el sistema se reorganiza internamente bajo una figura no electa, pero institucionalmente funcional. Por eso este desenlace no tiene autores reclamando crédito. No porque falte ego, sino porque el evento derrotó a la predicción. Epílogo La lección es incómoda: se subestimó la plasticidad del autoritarismo. La política real, especialmente en regímenes cerrados, no responde a manuales. Responde a la supervivencia. Y cuando el poder decide no caer, puede reinventarse sin avisar. Arbitrariedad criminal Vacunación infantil Todas estas enfermedades tienen un impacto horroroso en nuestro país, que muchos no reconocen precisamente porque por años se han prevenido con las vacunas y la vacunación. No necesitan nuestros hijos un experimento sin método ni ética para complacer a una banda de individuos que sigue una ideología política basada en rencores y teorías de confabulación. Hoy más que nunca, los padres buscan guías claras basadas en evidencia científica, cuando les cuesta mucho más entender cómo un organismo de salud, otrora guía de políticas preocupadas por mantener la salud, hace recomendaciones diametralmente opuestas a lo que se ha venido haciendo por años. Solo ayer, una mamá de primera vez, con su bebé de dos meses de edad —edad en la que comienzo a vacunar a los niños con algunas de estas vacunas—, con el rostro marcado por la preocupación y la incertidumbre, me dijo que en TikTok, todos los días y a toda hora, personas sin formación médica —eso no lo sabía ella— anunciaban con toda clase de estilos contra las vacunas mencionadas. Los tiempos actuales son inciertos y precarios. En las calles lo vemos todos los días. Hemos permitido que la mentira supere la verdad, que la opinión personal sobrepase la evidencia científica, que la fuerza se imponga a la razón. Esto hay que detenerlo. En el Pedro Ernesto Vargas 9 de enero: memoria histórica y compromiso ciudadano Soberanía Cada 9 de enero, Panamá recuerda un episodio crucial de su historia contemporánea. En 1964, un grupo de estudiantes panameños izó la bandera nacional en la entonces Balboa High School, ubicada en la antigua Zona del Canal. Este acto cívico, sencillo en apariencia pero cargado de significado, buscaba afirmar la soberanía y la dignidad nacional en un territorio aún marcado por la presencia estadounidense. La acción de aquellos jóvenes, motivada por el deseo de que la bandera panameña fuera reconocida y respetada, desató una revuelta que se convirtió en símbolo de resistencia y orgullo patrio, dejando una profunda huella en la conciencia colectiva del país. Lo ocurrido aquel día no fue solo un conflicto estudiantil; fue la manifestación de un sentimiento nacional que reclamaba respeto, identidad y justicia. La valentía de esos estudiantes, dispuestos a enfrentar la adversidad por el reconocimiento de la bandera y, con ello, de la soberanía nacional, marcó un antes y un después en la historia de Panamá. Sus acciones trascendieron el ámbito escolar y se convirtieron en un recordatorio de que la defensa de la identidad y la dignidad exige compromiso y determinación. Han pasado 62 años desde aquel momento, y la historia de Panamá ha estado marcada por profundos campapel en la sociedad, dispuestos a defender un sistema que funcione para todos. La verdadera independencia no se construye solo con gestos patrióticos, sino con acciones concretas que promuevan la justicia, combatan la corrupción y reduzcan la impunidad. Cada generación tiene la responsabilidad de preservar y fortalecer estos valores para que no se diluyan frente a la indiferencia o la injusticia. Recordar aquel día histórico no es solo un acto de memoria; es un llamado a la acción. Luchar contra la corrupción, exigir rendición de cuentas, fortalecer las instituciones y consolidar una democracia efectiva son desafíos que nos conciernen a todos. La historia del 9 de enero nos convoca a ser protagonistas de un presente activo, donde la ciudadanía deje de ser espectadora y se convierta en motor de cambio. La libertad, la prosperidad y la justicia que anhelamos solo pueden alcanzarse si cada ciudadano asume un papel activo y responsable en la construcción del país. Los estudiantes de 1964 nos enseñaron que la dignidad se defiende con convicción y valentía. Hoy, esa lección sigue vigente como una invitación a reflexionar sobre el país que deseamos construir: una nación libre de corrupción e impunidad. Alcanzar ese ideal exige compromiso ciudadano, vigilancia cívica y disposición a informarnos y participar en los cambios necesarios, incluida la construcción de una nueva Constitución, para que los valores de justicia, igualdad y libertad por los que ellos lucharon se consoliden en la sociedad que todos aspiramos a construir. Opinión EL AUTOR es biólogo. LA AUTORA es arquitecta, EL AUTOR es médico. Juan Posada López campo de la medicina, el resultado será catastrófico para todos, para nosotros, y estaremos diezmando poblaciones con la misma eficacia de otras formas cruentas de acabar con la vida. Las autoridades de salud han permitido a delincuentes utilizar las redes para divulgar todo lo que se les ocurra, todo para lo cual les pagan o hacen negocios, todo lo que ellos no harían con sus hijos pero que nada les importa divulgar mientras dañe a otros. Las autoridades de salud tienen que imponer normas urgentemente. Hacer daño en uso de la libertad de opinión no tiene por qué estar inmunizado contra penas y castigos, particularmente cuando el alcance es tremendamente costoso en vidas y propiedades y hoy, frente a un riesgo real de enfermedad y muerte, con recomendaciones salvajes contra la salud, como las que las sociedades de pediatría denunciamos. El hijo suyo tiene que crecer y desarrollarse sano. Como lo señala la Academia Americana de Pediatría, su pediatra, serio y responsable, que ha buscado y mantenido la confianza que usted desea de un profesionalismo exigente, es quien le puede guiar. Todavía hoy es fácil reconocer una recomendación que no es la recomendación que se ha dado por muchos años. Más tarde, si no actuamos ahora, lo que hoy se dice será incuestionable y quienes son responsables de estas nuevas recomendaciones irresponsables no estarán para reclamarles ni condenarles. Las decisiones informadas las encuentran ustedes, los padres, en los pediatras y médicos que han estado a su lado siempre, para ver crecer sanos y felices a sus hijos. Mi deber primero es advertir sobre riesgos de salud para los niños y, por ende, para la población general. Esta semana, como si fuera poco todo gesto irresponsable previo, el Departamento de Salud y Servicios Humanos, el ministerio de Salud de Estados Unidos, publicó nuevas recomendaciones sobre las vacunaciones de los niños. Su influencia global todavía existe y las madres y familias en todo el globo reciben información y recomendaciones como esta, que no solo confunden, sino que ponen en peligro la salud de sus hijos, la confianza en los pediatras y médicos que basamos nuestra práctica en evidencia probada y la tranquilidad de toda la sociedad. Las nuevas recomendaciones sobre las vacunaciones en los niños se resumen en no vacunar a los niños contra influenza, rotavirus, virus respiratorio sincicial, enfermedades contra el meningococo, una bacteria que produce meningitis, hepatitis A y hepatitis B. La eficacia y seguridad de estas vacunas, así como las mejores edades para iniciar la vacunación, han sido los elementos juiciosos de recomendarlas por muchos años y han logrado disminuir significativamente las muertes evitables de niños en todas partes del mundo, así como las secuelas incapacitantes y los daños que cambian sus vidas, su desarrollo y crecimiento para siempre. A más de seis décadas del 9 de enero de 1964, Panamá enfrenta el reto de transformar la memoria histórica en ciudadanía activa, justicia efectiva y compromiso real con la soberanía democrática. Argelis Gaudiano Las nuevas recomendaciones sobre vacunación infantil emitidas por Estados Unidos generan confusión global y ponen en riesgo la salud de los niños y la confianza en la medicina basada en evidencia. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente General Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. 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