Bienvenido suscriptor
Perfil Cerrar sesión
Iniciar Sesión
Registro

prensa_2026_01_07

6A La Prensa Panamá, miércoles 7 de enero de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. cer necesariamente, sino que reúne las características de determinantes sociales que pueden crear incidencias más altas de esta enfermedad. El acceso a servicios de salud, aunado a educación limitada, complica la situación. La unidad oncológica de Azuero del Ministerio de Salud reportó que en el 2025 se diagnosticaron 1,792 nuevos casos de cáncer, en comparación con 1,187 en el 2023. La mayoría de los casos se identificaron en etapas avanzadas, lo cual afecta la capacidad de tratar al paciente. Nuevamente, esto no quiere decir que necesariamente vivir en Azuero cause cáncer, pero sí nos indica que debemos entender a profundidad qué afectaciones existen en los determinantes sociales de estas comunidades. Para esto, la participación ciudadana comunitaria es clave. De igual manera, una de las grandes contribuciones históricas a la salud pública —además de la vacunación— es el acceso al agua potable. Al vivir en lugares con acceso limitado a agua potable, también estamos expuestos al desarrollo de enfermedades infecciosas, como el rotavirus, que causa gastroenteritis severa. Participación ciudadana Debemos entender cómo estos determinantes afectan nuestra vida diaria. Por ejemplo, por qué no logramos hacernos exámenes para la detección temprana de cáncer de mama, como lo es la mamografía, y así evitar que se detecte en etapas avanzadas, cuando no hay mucho que hacer para tratar la enfermedad. ¿Se trata de acceso a servicios de salud, a transporte, a información adecuada, a cómo navegar el Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Occidente, permanencia y crecimiento: una reflexión necesaria Democracia liberal poder. Esa concepción no nació en el vacío. Es heredera de Atenas y de Roma, y se consolidó a través de la filosofía y la cultura judeocristianas, que introdujeron una idea decisiva para la civilización occidental: que el ser humano posee un valor intrínseco, que la conciencia no pertenece al Estado y que el poder debe estar sujeto a la ley. Cuando estos fundamentos se diluyen, la democracia se vacía de contenido y se convierte en un simple procedimiento, vulnerable a ser capturado por cualquier ideología organizada. Es importante decirlo con claridad y sin agresividad: no todas las culturas ni todas las filosofías políticas buscan lo mismo. Existen sistemas de pensamiento que colocan al Estado por encima del individuo, que subordinan la verdad a la conveniencia política o que conciben a la persona como instrumento del proyecto colectivo. Esas visiones pueden gobernar sus propias sociedades según sus criterios. Occidente no pretende imponerles su modelo. El respeto mutuo exige reconocer que cada civilización dirige su casa como le parece. Podemos —y debemos— comerciar con todos, dialogar con todos y cooperar en ciencia, tecnología, ayuda humanitaria y atención de crisis globales. La unidad humana es real y valiosa. Frente a catástrofes, guerras o tragedias, Occidente ha estado históricamente dispuesto a tender la mano, no por cálculo, sino por convicción moral. Pero esa unidad humana no implica comunión ideológica. Respetar a otros pueblos no signifiGabriel Polanco F. Dónde vives y tu salud Equidad en salud Un reciente informe publicado en Panamá indica la inequidad de las personas desde el punto de vista de derechos humanos en el acceso a servicios de salud, agua potable, transporte, educación, entre otros. El informe se basa en procesos de participación ciudadana, monitoreo de campo y visitas de evaluación. En nuestro entorno de salud pública, dicho informe nos llevó a reflexionar sobre la salud de las personas. Recordemos que la salud no se define como la ausencia de enfermedades. Lasaludeselcompletobienestarfísico, mental y social, y yo agregaría el económico, de las personas. Aunado a esta definición, existe el concepto de los determinantes sociales de la salud, que se refieren al entorno donde nacemos, crecemos, vivimos, trabajamos y envejecemos. Es decir, donde vivimos, estudiamos y trabajamos afecta nuestra salud. Si vivimos en lugares donde el transporte es sumamente complicado, como Panamá Oeste, observamos incidencias más elevadas de enfermedades como el cáncer de mama, principal causa de muerte por cáncer en mujeres en Panamá. El año pasado se reportaron 184 casos de cáncer de mama en Panamá Oeste, la mayoría de los casos, representando el 16% de todos los casos en el país. Con esto no quiere decir que el lugar cause cánsistema de salud, a pedir permiso en el lugar de empleo, o al costo económico? La Organización Panamericana de la Salud indica que una buena cohesión social se asocia a mejores resultados de salud y bienestar. La participación comunitaria proporciona recursos y promueve comportamientos más saludables. Las comunidades con mayor cohesión social, por ejemplo, reportan 20% menos mortalidad infantil. Para esto, contar con datos de información en tiempo real sobre enfermedades, transporte, salarios, niveles educativos, y otros, es elemental para poder tomar decisiones de salud pública adecuadas para el bien de la sociedad. Incorporar a las comunidades en la generación de esta información y en el monitoreo de aspectos que puedan afectar la salud es una manera eficiente de lograr este entendimiento, realizar investigación científica pertinente y empoderar a la ciudadanía. Un innovador proyecto piloto iniciado en San Miguelito por el Ministerio de Salud, denominado Vanessa, trabaja junto con la comunidad para reportar criaderos de mosquitos y casos de dengue. Aquí, la participación ciudadana es primordial para el éxito del programa y poder reducir la incidencia de nuevos casos de dengue en esta región de salud. Tenemos, pues, que dónde vivimos y cómo vivimos nuestras vidas afecta nuestra salud. Prestemos atención al acceso a viviendas dignas, agua potable, transporte eficiente, servicios de salud equitativos, ambientes sanos, educación de calidad y empleos formales. Involucremos a nuestra familia y vecinos en la mejora de nuestro entorno, de donde vivimos. Así nos podemos empoderar de nuestra salud y asumir la responsabilidad que debemos tener por nuestro bienestar. Opinión LA AUTORA es científica y doctora en salud pública, Universidad del South Florida, Ciudad del Saber, Panamá. EL AUTOR es ingeniero. ca permitir que ideas ajenas a nuestra filosofía y cultura reconfiguren el corazón de nuestra civilización. La hospitalidad no es renuncia. El diálogo no es cesión de principios. La tolerancia no puede convertirse en autonegación. Una civilización que deja de proteger su núcleo filosófico y cultural, en nombre de una apertura mal entendida, termina perdiendo aquello que la hizo capaz de dialogar con el mundo. Occidente necesita recuperar una idea simple pero poderosa: la estabilidad y el crecimiento civilizacional requieren identidad clara y límites bien definidos. Los equilibrios institucionales, los controles y contrapesos, el pluralismo y la libertad de pensamiento solo funcionan cuando descansan sobre una base cultural compartida. Esa base, nos guste o no admitirlo, es la filosofía y la cultura judeocristianas. No se trata de imponer religión, ni de excluir a nadie, ni de negar la diversidad. Se trata de reconocer que, sin una columna vertebral ética y cultural, la diversidad se fragmenta, la libertad se erosiona y la democracia se vuelve frágil. Si Occidente desea no solo sobrevivir, sino permanecer y crecer como civilización, el camino no pasa por diluir su identidad, sino por afirmarla con serenidad, respeto y firmeza. El mundo puede ser un espacio de cooperación entre civilizaciones distintas. Pero para que ese diálogo sea real y equilibrado, cada una debe saber quién es, qué cree y cuáles son los límites de su casa. Occidente haría bien en recordarlo, ahora que aún está a tiempo. Occidente ha llegado lejos. Ha construido niveles de libertad, prosperidad, ciencia y organización social que no surgieron por azar ni por simple acumulación de poder. Surgieron de una visión del ser humano, de una filosofía moral y de una cultura muy concreta: la filosofía y la cultura judeocristianas. Hoy, sin embargo, parece que, en nombre de la apertura, la tolerancia y el diálogo, Occidente comienza a dudar de sí mismo. Y cuando una civilización duda de sus fundamentos, no solo se detiene: se debilita. Subir es relativamente fácil. Mantenerse en la cima, crecer de manera continua, ordenada y sostenible, es lo verdaderamente difícil. Todo sistema —biológico, económico o civilizacional— puede crecer rápidamente; lo complejo es permanecer sin perder identidad y evolucionar sin desintegrarse. Occidente enfrenta hoy ese desafío. La democracia, tal como la conocemos, no es un artefacto técnico neutro. No es simplemente un método de votación ni una fórmula administrativa exportable a cualquier contexto cultural. Es, ante todo, la expresión de una concepción específica de la libertad, del valor del individuo, de la dignidad humana y de los límites del Arlene Calvo Una China limitada y un orden internacional anárquico Geopolítica Pocos observadores prestaron atención a la reunión que sostuvieron Nicolás Maduro y el enviado especial de China para América Latina, Qiu Xiaoqi, el 3 de enero de 2026, apenas un día antes de que el mandatario venezolano fuera capturado en una operación liderada por Estados Unidos. Qiu, diplomático chino retirado, ha representado durante años a la República Popular China en encuentros con funcionarios gubernamentales latinoamericanos. Su presencia en Panamá en 2022, 2023 y 2024, entre otros países de la región, respondió a objetivos claros: reforzar lazos de amistad y cooperación y salvaguardar los intereses políticos chinos, especialmente el reconocimiento del principio de una sola China. La sincronía temporal entre esta reunión y la detención de Maduro, sumada a la posterior inacción de Pekín, evidencia dos realidades fundamentales: los límites del alcance geopolítico de China en América Latina y la vigencia de un orden internacional esencialmente anárquico, en el que los Estados priorizan sus propios intereses, tal como postula el realismo clásico en las relaciones internacionales. Desde 2023, Venezuela y China mantienen una “asociación estratégica integral”, una categoría que Pekín comparte con solo cinco Estados más: Etiopía, Pakistán, Uzbekistán, Hungría y Bielorrusia. Sin embargo, este estatus elevado no incluye compromisos de seguridad. La condena diplomática del gobierno chino a Estados Unidos tras la captura de Maduro reveló una verdad incómoda: incluso con este nivel privilegiado de relación bilateral, los Estados latinoamericanos no pueden contar con China más allá de su papel como socio comercial. En materia de seguridad, permanecen en un escenario de autoayuda (self-help). Jin Canrong, influyente profesor de relaciones internacionales en la Universidad del Pueblo de China (Renmin University), ha recomendado que las inversiones chinas en la región procedan con cautela, priorizando el intercambio comercial por encima de compromisos políticos o estratégicos más profundos. Esta postura académica sugiere, además, una posible reducción de la actividad económica china en Venezuela, país que recibió aproximadamente 106 mil millones de dólares en inversiones y préstamos chinos entre 2000 y 2023, según AidData, convirtiéndose en el mayor receptor de capital chino en América Latina. La captura de Maduro establece dos precedentes simultáneos: por un lado, demuestra el alcance de la administración Trump en la defensa de lo que considera sus intereses hemisféricos; por otro, expone las limitaciones estructurales de la respuesta china. Hasta ahora, Pekín se ha limitado a protestas diplomáticas, evitando el uso de herramientas económicas como sanciones. Este tipo de represalia resulta poco probable, ya que China difícilmente puede imponer sanciones sin afectar su propia economía, altamente dependiente de las exportaciones. Como acertadamente ha señalado el profesor Jin, cualquier iniciativa china en América Latina inevitablemente se enfrenta a Estados Unidos. Esta realidad no es exclusiva de China; se aplica a cualquier actor extrarregional. Los Estados latinoamericanos que desafíen esta lógica deben estar preparados para asumir las consecuencias, sin esperar que otro poder acuda en su rescate. Este episodio ofrece lecciones estratégicas clave para Panamá y otros países de la región que mantienen relaciones pragmáticas con ambas potencias. La diversificación de vínculos comerciales y diplomáticos, aunque deseable, no garantiza protección frente a presiones geopolíticas. El caso venezolano confirma que en el hemisferio occidental persiste una jerarquía de poder en la que Estados Unidos conserva capacidad de proyección militar y voluntad de intervención cuando percibe amenazas a sus intereses. Ninguna asociación estratégica ha logrado alterar esta realidad fundamental. Los Estados latinoamericanos deben diseñar sus políticas exteriores reconociendo estas limitaciones estructurales, sin ilusiones sobre la existencia de protectores alternativos en un orden internacional que sigue siendo, en esencia, anárquico. EL AUTOR es analista de relaciones internacionales. Sebastián Naranjo Rodríguez Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón † Sudy S. de Chassin Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Gerente General

RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxNDg2MA==