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2A La Prensa Panamá, miércoles 7 de enero de 2026 Olmedo Javier Núñez Peñalba es un marino panameño que fue detenido en Venezuela cuando formaba parte de la tripulación del buque Guaiquerí N35, interceptado por autoridades venezolanas en junio pasado por supuesta presencia en una zona marítima restringida. Su caso pasó de ser un asunto consular a un reclamo internacional cuando Panamá pidió ante la ONU su liberación, en el marco de una intervención sobre derechos humanos y presos políticos. La familia de Núñez Peñalba ha exigido información sobre su estado y condiciones, enfrentando la falta de relaciones diplomáticas plenas con Venezuela y la ausencia de representación consular directa. Hasta ahora no se han divulgado cargos formales ni procesos judiciales contra él. ¿Quién es el panameño detenido en Venezuela? El régimen chavista permitió ayer una marcha de mujeres para expresar apoyo a Delcy Rodríguez luego de prohibir cualquier celebración de la caída de Maduro o la intervención militar de Estados Unidos. EFE Una transición incómoda Cecilia Fonseca S. [email protected] Ohigginis Arcia J. [email protected] ANÁLISIS Tras la captura de Nicolás Maduro, Venezuela entra en una transición inédita, administrada por Estados Unidos, que relega al multilateralismo y plantea una ruta pragmática y vigilada hacia la estabilización, elecciones y democracia. Doce años después del inicio de movilizaciones masivas contra un régimen autoritario que reprimió libertades civiles, violó derechos humanos y provocó el éxodo de millones de venezolanos, el país atraviesa un episodio que, por primera vez, muestra señales claras de un posible desenlace tangible. Este momento no llegó por la vía electoral ni mediante los mecanismos multilaterales tradicionales. Desde 2014, instancias como la Organización de Estados Americanos (OEA) han debatido reiteradamente “la situación en Venezuela” sin lograr consensos efectivos, en gran medida porque el régimen chavista controlaba voluntades y votos dentro de esos foros y no tenía interés en restituir la democracia. Aunque el secretario general de la OEA, Albert R. Ramdin, ha insistido en la necesidad de prevenir una escalada mayor y respaldar una salida pacífica basada en la voluntad popular y el orden constitucional, el proceso abierto tras la extracción de Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores quedó, en los hechos, bajo el control de Estados Unidos y del presidente Donald Trump. Este último ha relativizado abiertamente las críticas de organismos multilaterales y ha cuestionado la eficacia de la OEA, marcando distancia con el enfoque tradicional del multilateralismo. Diversos analistas venezolanos interpretan los acontecimientos recientes como una oportunidad inédita. José V. Carrasquero, catedrático de ciencia política; Raniero Cassoni, consultor político y estratega; y Orlando Viera-Blanco, abogado y exembajador de Venezuela en Canadá durante la gestión de Juan Guaidó, coinciden en que el discurso y la actuación de Trump responden a una lógica estratégica orientada a desmontar un Estado cooptado por la corrupción y el crimen organizado, con el objetivo de recuperar institucionalidad, seguridad y gobernabilidad democrática. En ese marco, subrayan la necesidad de un proceso electoral que valide a nuevas autoridades e incorpore a figuras de la oposición, como Edmundo González, presidente electo en julio de 2024 según las actas custodiadas por Panamá, para evitar incumplimientos del chavismo. Para Carrasquero, la caída de Maduro no es simbólica, sino estructural. Sostiene que la transición venezolana no ha sido épica ni discursiva, sino fría, pragmática y operativa, lo que explica su viabilidad. Estados Unidos no habló de “acompañar” la transición, sino de administrarla, entendiendo esto como gestión del riesgo en un Estado capturado por redes criminales. La entrega de Maduro por parte del propio chavismo, a través de Delcy Rodríguez, representó —según su análisis— una rendición operativa que implicó la cesión del núcleo de poder del régimen. Carrasquero identifica cinco fases del proceso: desactivación del núcleo criminal; administración transitoria y control del territorio; estabilización básica; reconstrucción económica con ancla externa; y apertura política condicionada. La primera fase ya estaría en marcha. La segunda implica el control de fuerzas armadas, puertos, fronteras, finanzas e infraestructura crítica, bajo un esquema de tutela donde figuras del chavismo ejecutan sin margen estratégico propio. La tercera fase apunta a restablecer una normalidad mínima — servicios, orden, seguridad y reglas claras— que reduzca la angustia social. En la cuarta, el petróleo juega un rol central no como botín, sino como garantía de continuidad, atando intereses estadounidenses al éxito del proceso. Solo tras completar estas etapas sería viable una apertura política gradual y vigilada. Carrasquero advierte que, en un país devastado institucionalmente, la autonomía inmediata no es una virtud, sino un riesgo. Desde esa lógica, interpreta la postura de Trump frente a María Corina Machado no como una descalificación personal, sino como una evaluación operativa: tener razón moral no equivale a poder gobernar un territorio descompuesto. Raniero Cassoni coincide en la necesidad de elecciones, pero señala que, en esta fase, Delcy Rodríguez debe garantizar estabilidad política y condiciones para la inversión extranjera, especialmente en el sector energético y minero. Asimismo, destaca el papel de María Corina Machado para facilitar la incorporación de Edmundo González al proceso de transición, siguiendo el hilo constitucional. A su juicio, las elecciones son indispensables para consolidar la legitimidad del proceso y evitar nuevos incumplimientos del chavismo. Por su parte, Orlando Viera-Blanco enfatiza que esta transición es inédita en la historia contemporánea y requiere acompañamiento estratégico internacional. Sostiene que no se trata de personalizar la política, sino de una transición estrictamente estratégica frente a un régimen que actuó como Estadocriminal.Enesecontexto, defiende la activación por parte de Estados Unidos de una doctrina de enforcement o diplomacia coercitiva, amparada en el derecho a la defensa colectiva, frente a un régimen que despojó a los venezolanos de su soberanía, derechos civiles y políticos, y generó una crisis migratoria sin precedentes. Finalmente, organizaciones de derechos humanos como Provea subrayan que cualquier hoja de ruta legítima debe estar anclada en la construcción de una sociedad democrática, justa y participativa, con pleno respeto a los derechos humanos y la justicia social, como base indispensable para una transición sostenible en Venezuela. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, dijo que ningún “agente externo” gobierna al país suramericano, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asegurara que parte de su Administración estará a cargo de coordinar una transición en la nación petrolera. Trump mencionó a los secretario de Estado y Guerra, Marco Rubio y Pete Hegseth, respectivamente. Cuba publicó ayer las fotos de los 32 agentes que murieron cuando protegían a Maduro en la Operación Resolucón Absoluta. En tanto, el presidente colombiano Gustavo Petro convocó a una movilización en “defensa de la soberanía”, luego de que Trump le dijera que tenía que cuidarse. Delcy Rodríguez insiste en que es ella la está al mando Suscríbete www.prensa.com Síguenos twitter.com/prensacom Comenta facebook.com/prensacom Panorama SECUELAS DE LA OPERACIÓN RESOLUCIÓN ABSOLUTA Con posturas enfrentadas, la OEA propone mediación Editores exigen frenar la persecución contra la prensa El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, afirmó que la represión y persecución política no pueden ser toleradas en Venezuela ni en el hemisferio, y ofreció a la organización como facilitadora de un diálogo interno para una transición deLa Asociación de Editores de Medios de la Unión Europea, América Latina y el Caribe (EditoRed) exigió a las autoridades venezolanas el cese mocrática. Sus declaraciones se dieron durante una sesión extraordinaria sobre la captura de Nicolás Maduro tras una intervención militar de Estados Unidos. Ramdin llamó a los países de la región a maninmediato de la persecución contra los medios de comunicación y la restitución de las garantías constitucionales para el ejercicio periodístico. tener un compromiso colectivo, pese a las divisiones sobre la acción estadounidense. Mientras algunos condenaron la intervención, otros expresaron satisfacción por la caída de Maduro. La OEA reiteró su disposición a apoyar reformas institucionales y una transición amplia, en un escenario de alta tensión política y militar en Venezuela. Señaló que la libertad de prensa es esencial para la democracia y pidió a organismos internacionales mantener vigilancia activa y no normalizar el silencio impuesto. También respaldó a periodistas y editores que trabajan con dignidad y valentía pese a la represión. EUA recalibra acusación por narcotráfico contra Maduro El Departamento de Justicia de Estados Unidos eliminó la mayoría de las referencias al llamado Cartel de los Soles en la nueva imputación contra Nicolás Maduro. Eldocumentoyanolo señala como líder de un cartel de narcotráfico, sino que describe la estructura como un “sistema de clientelismo”. A diferencia de la acusación de 2020, que mencionaba al cartel 32 veces, la Fiscalía reconoce ahora que no existe como una organización criminal estructurada, aunque mantiene señalamientos por vínculos con redes de narcotráfico.

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