7A La Prensa Panamá, lunes 5 de enero de 2026 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. rio o, en inglés, simplemente journaling. Llevarundiariotienemúltiplesbeneficios,como promover la claridad mental, fortalecer la salud emocional y favorecer el bienestar general; incluso puede traer beneficios a nuestra salud física. El journaling es una herramienta valiosa para mejorar la calidad de vida. La ciencia respalda el impacto del journaling en la salud mental y el bienestar. Por ejemplo, un metaanálisis de veinte ensayos controlados aleatorios, realizados con pacientes que padecen trastornos de ansiedad, depresiónosíndromedeestréspostraumático, sugiere que llevar un diario reduce los síntomas de ansiedad y mejora de forma moderada los indicadores de bienestar. Los autores recomiendan que médicos generales lo utilicencomoterapiacomplementaria,altratarse de una práctica de bajo riesgo y bajo costo. Otro estudio, basado en un ensayo aleatorio con pacientes con cáncer avanzado, demostró que quienes llevaron un diario de gratitud durante solo siete días reportaron una reducción del sufrimiento, así como de los síntomas de ansiedad y depresión, además de una mejora en la calidad de vida, incluso en contextos de alta carga emocional. Al plasmar nuestros pensamientos y emociones en palabras, facilitamos la organizaLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Acerca del ‘chen-chen’ y otros demonios Finanzas públicas del dinero de un país. El famoso “chen-chen” se supone, según “la canalla”, es plata que tiene y produce el gobierno. Por lo tanto, la plataempiezayterminaconelgobierno,yloque importa es el gobierno como páter dadivoso. La realidad es que el gobierno no es dueño de nada y no produce dinero. El gobierno es una enorme y muy ineficiente máquina de distribuir dinero ajeno. Nada más. No hay tal cosa como el “chen-chen” de Mulino. Y el “chen-chen” de la trilogía anterior ha sido un desastre financiero, ético y moral para este país. A los hechos me remito: ¿está la población panameña mejor que hace 15 años, a pesar de haber multiplicado por siete la deuda pública total? Los bienes de una nación son de los ciudadanos. Y el dinero del que dispone el gobierno viene exclusivamente de los impuestos que pagan los contribuyentes. Tampoco la deuda pública es “chen-chen” del gobierno; es plata fiada que, más temprano que tarde, tiene que repagarse. ¿Y con qué? Con los ingresos de impuestos que generan los ciudadanos que trabajan, progresan y tributan. Porlapésimamaneraenquemuchosgobiernos reportan su gestión, a menudo salimos con la idea de que la plata es de ellos. Al contrario, el gobierno de turno debe dar a los ciudadanos —quienes, repito, son los dueños de ese dinero— un recuento transparente de su gestión. Roberto Brenes El resto está por ser escrito Bienestar emocional La llegada de un nuevo año siempre marca un punto de reinicio, incluso este 2026 que comenzó a mitad de semana. Muchos nos llenamos de ilusión y motivación y nos proponemos metas para cambiar o mejorar nuestras vidas: hacer más ejercicio, aprender un idioma, mejorar nuestra salud, ser más productivos o simplemente sentirnos mejor con nosotros mismos. Sin embargo, con el paso de los meses, muchas de estas metas se quedan en enero. Bien es cierto que no podemos cambiar hábitos o situaciones de vida de la noche a la mañana, pero sí podemos utilizar herramientas que nos ayuden a mantenernos enfocados en cumplir nuestras resoluciones. Este 2026, una de las prácticas más accesibles y transformadoras que podemos cultivar —y que puede servir como referencia para cumplir nuestros objetivos— es llevar un diación cognitiva y la regulación emocional. El journaling promueve una reflexión continua que nos impulsa a alcanzar metas, monitorear avances y tomar decisiones con mayor claridad. Como se señaló anteriormente, una de las grandes ventajas de llevar un diario es su accesibilidad: no se requiere equipo especializado ni una inversión económica significativa. Basta con una libreta y un bolígrafo. Algunas personas prefieren escribir en su teléfono o computadora, o grabar notas de voz. Aunque existen beneficios asociados a escribir a mano, la forma de llevar un diario es completamente personal. No hay una única manera correcta de hacerlo, y esta flexibilidad convierte al journaling en una herramienta útil para cualquier persona. En los últimos años, el junk journaling ha ganado popularidad gracias a las redes sociales. Esta práctica combina introspección, creatividad y sostenibilidad. En lugar de registrar únicamente pensamientos escritos, invita a incorporar recuerdos como fotos, recortes, boletos o pequeñas “basuritas” cotidianas, transformando el diario en una manifestación tangible de la experiencia personal. Este enfoque no solo estimula la creatividad,sinoquetambiénpromuevelareutilización de materiales y un hábito ecológico. El junk journaling también puede utilizarse para crear vision boards, o visualizaciones de metas, mediante imágenes que representan cómo queremos que sea nuestra vida y qué pasos podemos seguir para alcanzarla. Opinión LA AUTORA es investigadora de Cieps EL AUTOR es miembro de la Fundación Libertad. Y precisamente porque el gobierno no es dueño del dinero que se le confía, es ultraimportante que lo utilice bien. La juiciosa utilización de los recursos públicos es una buena parte del éxito de una nación. Un Estado debe concentrar sus recursos en el mejoramiento material, intelectual y espiritual de su gente. Esto se logra con una combinación de gasto e inversión pública que, sumada al esfuerzo particular, debe producir crecimiento cuantitativo y cualitativo y un marco institucional robusto que permita oportunidades para todos. Suena fácil, pero no. Nuestros gobiernos no invierten suficiente y la mayoría del dinero se gasta improductivamente en burocracia o en exagerados subsidios, que no invitan al acompañamiento de la inversión privada. El resultado: insuficientes ingresos tributarios para sufragar el pesado gasto del gobierno, lo que lleva a un creciente endeudamiento, que conduce a más gasto y así a un círculo vicioso. Aunque cuesta creerlo, en un Estado clientelista, o mejor dicho “chen-chenista”, el gobierno se torna en un pesado lastre para su gente. Las grandes erogaciones en subsidios, por ejemplo, supuestamente destinadas a aliviar carencias, salen de la caja común del Estado y, por lo tanto, se trata de tapar un hueco cavando otro en la misma población que se pretende ayudar. El resultado neto es que se transfiere dinero a los que más lloran, con mayor capacidad paArranco declarando que lo aquí escrito es responsabilidad solo mía. Para nada deriva de mi posición como asesor o amigo del Ejecutivo. Si hay alguna fantasía perniciosa en nuestro bestiario tropical es la mitología del “chenchen”: ese dinero inagotable y mágico que los gobiernos tienen para resolver los problemas de todos. Este dinero de mentira no es más que la ilusión de tenerlo todo y de todo sin que nos cueste nada. El “chen-chen” es un mito que, repetido muchas veces por pedigüeños, demagogos y medios de comunicación, pareciera tornarse en verdad. Esta mentira viaja y se acepta más rápido que los hechos. Nos sentimos cómodos con lo que nos conviene creer o con lo que requiere poco esfuerzo. Lo más pernicioso de este acomodo mental y moral es que nos aleja de la realidad y nos dificulta encarar nuestra situación financiera. Una de las falacias más populares es que el gobierno es el creador y, por tanto, custodio Andrea Melgar ra presionar, y que no son precisamente pobres. Los grandes perdedores en esta piñata son los verdaderos pobres, los que no tienen voz ni capacidad de presión y que sí merecen la ayuda del Estado. Lo demás es política y matraqueo. Por otro lado, si vamos a ayudar con subsidios, estos deben ser temporales y puntuales; pero se vuelven crecientes, dispersos y eternos. Está más que demostrado que sus beneficios son, en el mejor de los casos, marginales. Muy por el contrario, les roban cuantiosos recursos a programas de creación de empleos, infraestructuras, emprendimientos y otras acciones para la formación de capital humano. Los recursos para elevar la educación, para proveer salud de calidad o para hacer una red vial que impulse el país no son suficientes porque, ¡ay!, tenemos que mantener una red de subsidios que solo ha fomentado una creciente red de vagos y arribistas que tienen veinte años de bienvivir de los beneficios dizque “sociales”. Y mientras tanto, los contribuyentes e inversionistas —sí, esos que generan empleos, toman riesgos de inversión, pagan impuestos, cumplen las leyes y sacan su negocio y su país adelante— ven con sospecha y horror la fiesta de los millones que le propone “la canalla” al gobierno, el cual hasta ahora ha tratado de arroparse con la poca manta que le dejaron los tres reyes magos que le precedieron. Entonces, no existe una forma única de llevar un diario. Puedes escribir en un cuaderno, en tu teléfono o combinar textos con imágenes y distintos materiales. Pero surge la pregunta clave: ¿qué escribir? Existen múltiples formas de journaling. Una de ellas es el monólogo interior o flujo de conciencia, que consiste en escribir libremente lo que viene a la mente. Esta escritura espontánea ayuda a exteriorizar pensamientos, identificar patrones internos y liberar emociones. Otra opción es llevar un diario de gratitud, anotando diariamente aspectos por los cuales sentirse agradecido. Esta práctica desplaza el foco hacia lo positivo y refuerza emociones constructivas. En línea con los propósitos de año nuevo, también es posible llevar un diario de metas, como uno de ejercicio o alimentación, donde se registren entrenamientos, comidas y planes semanales. Esto permite dar seguimiento realista a las rutinas, ajustar estrategias y fomentar la responsabilidad personal. Llevar un diario es una práctica de autoconocimiento, regulación emocional y, en muchos casos, una experiencia catártica. En 2026, si deseas avanzar de manera más consciente hacia tus metas, el journaling puede ser un gran aliado: económico, flexible y científicamente respaldado. les del sistema republicano: la independencia judicial. En una democracia constitucional, la separación de poderes no es una formalidad ceremonial, sino una garantía concreta para la ciudadanía. Magistrados y procuradores están llamados a controlar la legalidad de los actos del Poder Ejecutivo y a velar por el respeto de la Constitución. Por ello, su rol exige sobriedad, reserva y una clara conciencia de los límites institucionales. Participar en desfiles patrios organizados por el gobierno de turno o inaugurar obras junto al Ejecutivo no es un gesto inocuo: comunica cercanía política y compromete, al menos en apariencia, la imparcialidad que se espera de quienes deben juzgar sin presiones ni afinidades. La independencia también es forma Órgano Judicial La Corte Suprema de Justicia atraviesa un momento delicado. En lugar de resguardar la prudente distancia que debe mantener frente al poder político, su máxima autoridad ha optado por un protagonismo público orientado a la construcción de simpatías. Esta actitud no solo expone al tribunal a lecturas partidarias, sino que debilita uno de los pilares esenciatal diluye esa frontera y abre la puerta a sospechas innecesarias. La independencia judicial se cuida tanto en las sentencias como en los gestos. La fortaleza de la Corte Suprema no reside en la cercanía con el poder, sino en su capacidad de actuar con autonomía, sobriedad y respeto por las reglas institucionales, aun —y especialmente— en contextos políticos cambiantes. Mantener distancia no es desdén; es responsabilidad republicana. Solo así la justicia puede cumplir su misión esencial: ser contrapeso, no acompañamiento, del poder político. EL AUTOR es abogado Rodrigo Julio Molina Cuando el órgano encargado de controlar la constitucionalidad de los actos del Poder Ejecutivo parece aproximarse a él, se erosiona la confianza ciudadana. La justicia no solo debe ser independiente; debe también parecerlo. La percepción pública importa, porque la legitimidad de las decisiones judiciales descansa en la convicción social de que estas se adoptan sin favores ni alineamientos. El argumento no es negar el valor de las fechas patrias ni desconocer la relevancia de las obras públicas. Se trata, más bien, de reconocer que cada poder del Estado tiene espacios y símbolos propios. La presencia de jueces y procuradores en actos de fuerte carga política o gubernamenFundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón † Gerente Comercial Sudy S. de Chassin Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B.
RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxNDg2MA==