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prensa_2026_01_05

4A La Prensa Panamá, lunes 5 de enero de 2026 Panorama Un incendio en Fuerte Tiuna, el complejo militar más grande de Venezuela, se observa a la distancia tras una serie de explosiones en Caracas el 3 de enero de 2026. AFP vía Getty Images Qué se juega Panamá tras la caída de Nicolás Maduro Eliana Morales Gil [email protected] IMPACTO REGIONAL La captura del presidente venezolano por parte de Estados Unidos tiene repercusiones en materia política, económica y de seguridad para toda la región. La captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero y el anuncio posterior de Estados Unidos de que asumirá la administración de Venezuela reordenaron, de golpe, el mapa político del hemisferio. Para Panamá, la sacudida no es lejana ni abstracta. Tiene efectos concretos en su política exterior, su economía, su seguridad y su tejido social. Así lo plantea el sociólogo Danilo Toro, quien advierte que Panamá no puede observar lo que ocurre en Venezuela como un fenómeno externo. “Sí impacta, por tres razones. Venezuela es un lugar muy cercano a Panamá en términos geográficos”, dice en entrevista telefónica con este medio. A esa cercanía física se suma, según Toro, una cadena de consecuencias políticas, diplomáticas y económicas que, dijo, ya empiezan a manifestarse. Lo político En el plano político y diplomático, Toro describe un escenario fragmentado, marcado por posiciones contradictorias entre gobiernos de la región. Mientras la administración de Donald Trump ha optado por entenderse con figuras del chavismo que permanecen en el poder, otros países han expresado rechazo a la forma en que se produjo el relevo en Venezuela. “Ves nada más la postura diferenciada que hay entre los países”, afirma. Ese quiebre se vuelve especialmente complejo para Panamá. El presidente José Raúl Mulino ha reiterado que reconoce como autoridad legítima al opositor Edmundo González. Sin embargo, el nuevo escenario plantea un dilema: “Si ya tú previamente habías dicho ‘yo no reconozco a esta gente, yo reconozco a Edmundo’, ¿qué vas a hacer ahora cuando el presidente de Estados Unidos dice que tiene que lidiar con Delcy Rodríguez y no con María Corina Machado ni con el presidente reconocido por varios gobiernos?”, cuestiona Toro. Ese choque de legitimidades, advierte, no se queda en el plano diplomático. Tiene efectos económicos directos. Venezuela, recuerda, mantiene una diáspora de al menos ocho millones de personas repartidas por el mundo, muchas de ellas en países como Panamá. “Son personas que han sido afectadas, están afectadas y van a seguir siendo afectadas”, dice. Su capacidad de inversión, consumo y envío de recursos se mueve al ritmo de la estabilidad, o inestabilidad, política de su país de origen. Lo económico A ello se suma la histórica relación comercial entre Panamá y Venezuela. “Venezuela es un tradicional consumidor de bienes y servicios que Panamá da. Desde aerolíneas hasta mercancías de la Zona Libre”, explica Toro. El interrogante, apunta, es cómo se mantendrá esa dinámica en un contexto de transición forzada y control externo. La seguridad Pero el factor que más inquieta al sociólogo se ubica en el terreno de la seguridad. Toro sostiene que una de las claves de la operación militar estadounidense estuvo en neutralizar capacidades aeronavales venezolanas con alcance regional. “Venezuela tenía armas e instrumentos aeronavales con la característica de tener autonomía de vuelo hasta el Canal de Panamá”, afirma, aludiendo a un análisis que asegura haber publicado en diciembre pasado. Desde esa perspectiva, la protección del Canal aparece como un interés estratégico central para Washington. “Si tú tienes como tu principal foco de interés de seguridad nacional al Canal de Panamá, no te puedes dar el lujo de que esa instalación esté a riesgo”, explica. Para Toro, la lógica es preventiva: reducir cualquier capacidad de respuesta que pudiera afectar la vía interoceánica. El despliegue naval estadounidense en el Caribe refuerza esa lectura. “Cuando tú ves eso, yo analizo y digo: el Canal no puede dar la posibilidad de que algo pueda despegar desde Venezuela”, señala. “Estados Unidos no puede dejarlo pasar”. El último nivel de impacto, advierte Toro, es social y criminal. El desmantelamiento del aparato estatal venezolano podría provocar la dispersión regional de estructuras criminales. “¿Qué vas a hacer con toda esa gente del llamado cártel de los soles y el Tren de Aragua? Ellos no se van a quedar en Venezuela, van a migrar”, alerta. Esa migración, agrega, será tanto física como digital, con riesgos de expansión del crimen organizado. “Nosotros estamos lo suficientemente cerca en geografía, en tiempo y en alcance como para decir que los riesgos no son bajos”, concluye Toro. Para Panamá, la crisis venezolana dejó de ser un asunto ajeno: se convirtió en una variable que presiona decisiones de Estado, seguridad y convivencia social.

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