7A La Prensa Panamá, domingo 4 de enero de 2026 La opinión de Hilde Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. que cada decisión afecta escuelas, hospitales, empleos y hogares. Que la corrupción deje de ser un rumor constante y se convierta en una página cerrada de nuestra historia. Te pido por la justicia, Niño Dios. Una justicia que no mire apellidos ni cuentas bancarias, que no llegue tarde ni sea selectiva. Que la ley sea la misma para todos, desde el más humilde hasta el más poderoso. Un país donde la impunidad reina es un país que se acostumbra al abuso, y Panamá ya ha normalizado demasiadas heridas. Acuérdate de los jóvenes panameños. De los que estudian con esfuerzo, de los que trabajan mientras sueñan, de los que sienten que el futuro se les escapa entre promesas incumplidas. Dales oportunidades reales, educación de calidad y un mercado laboral donde el mérito pese más que la “palanca”. Que no tengan que emigrar para Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. La transformación del sistema educativo panameño: propuesta presidencial Políticas públicas un futuro equitativo y competitivo para las nuevas generaciones. La transformación del sistema educativo panameño es un proyecto nacional que define el futuro. Superar reformas inconclusas requiere visión crítica, participación de todos los actores y una política educativa sostenible. Solo así se podrán formar ciudadanos capaces de enfrentar los desafíos del presente y del futuro. Tras la crisis de la reforma educativa de las décadas de 1970 y 1980, Panamá intentó una nueva transformación en los años 90. En 1995, bajo el gobierno de Ernesto Pérez Balladares y la conducción del ministro Pablo Antonio Thalassinos, se inició un debate nacional serio sobre la Ley Orgánica de Educación, que culminó con la aprobación de la Ley 34 de 1995. Esta norma introdujo cambios significativos y la Estrategia Decenal de Modernización de la Educación Panameña, orientada a vincular educación, desarrollo económico y democratización del acceso educativo. A pesar del apoyo inicial, la implementación encontró resistencia, evidenciada en la Rogelio Mata Grau Carta de un panameño al Niño Dios Reflexión para el nuevo año Querido Niño Dios: Te escribo desde Panamá, este pequeño país grande en historia, en luchas y en esperanza. Te escribo no desde la perfección, sino desde la realidad de un pueblo que ama su tierra, pero que también se cansa de ver cómo los mismos errores se repiten año tras año. Al llegar el 2026, esta no es solo una carta de deseos: es una reflexión profunda sobre lo que somos y sobre lo que todavía podemos llegar a ser. No te pido milagros imposibles ni riquezas desmedidas. Te pido conciencia, responsabilidad, justicia y humanidad. Que quienes gobiernan recuerden que el poder no es un privilegio eterno ni un negocio personal, sino un mandato temporal para servir. Panamá necesita líderes que miren más allá de sus intereses, que entiendan Cuida nuestra democracia. Que los poderes del Estado sean independientes. Que la transparencia sea costumbre y no excepción, y que la honestidad deje de parecer ingenuidad. En lo personal, Niño Dios, te pido fuerza para no perder la fe. Para no caer en la resignación ni en el “juega vivo” que tanto daño nos ha hecho como sociedad. Ayúdanos a entender que Panamá no es solo un territorio privilegiado, sino una responsabilidad compartida. Que cada acción cuente, desde la más pequeña hasta la más grande. Bien lo expresamos en la Oración por la Patria: “Venga tu Reino, que es de paz, de amor, de justicia. Que se haga Tu voluntad, que construyamos la civilización del amor”. Esa civilización del amor que tanto anhelamos y que es responsabilidad no solo de quienes nos gobiernan, sino de todos los panameños. Porque, al final, Niño Dios, los verdaderos milagros no solo bajan del cielo: también se construyen con manos honestas, conciencia despierta y un pueblo decidido a cambiar su destino. Con esperanza y fe. Un panameño. Opinión EL AUTOR es trabajador independiente. EL AUTOR es docente y especialista en ciencias sociales. Los docentes del siglo XXI deben ser facilitadores del aprendizaje, capaces de integrar tecnología, metodologías activas y educación inclusiva. Su formación debe combinar saber disciplinar, pedagógico y competencias digitales y socioemocionales, con incentivos claros que garanticen su motivación y permanencia en el sistema. La educación no es solo un servicio público, sino el instrumento más poderoso para construir un país más justo, equitativo y competitivo. La educación debe concebirse como una política pública con rango constitucional, no como un tema sujeto a cambios de gobierno o decisiones coyunturales. Cada intento inconcluso de reforma ha demostrado que, sin visión estratégica, participación auténtica y continuidad institucional, los esfuerzos quedan incompletos y comprometen el futuro de generaciones enteras. Transformar la educación es una obligación ética y estratégica. Panamá solo podrá avanzar como nación si asegura que cada ciudadano tenga acceso a oportunidades reales. La educación con rango constitucional es, en definitiva, la llave para construir un país más justo, competitivo y preparado para los retos del siglo XXI. El sistema educativo panameño ha experimentado múltiples transformaciones a lo largo de su historia, reflejando cambios políticos, sociales y económicos del país. En la actualidad, el debate sobre su modernización adquiere un carácter urgente, ya que la educación se concibe como un instrumento central para el desarrollo sostenible, la inclusión social y la competitividad global. La discusión y aprobación de una nueva Ley Orgánica de Educación representa la oportunidad de construir un sistema educativo integral, equitativo y de calidad para el siglo XXI. En su balance de gestión presentado a la nación, el presidente de la República destacó la educación como pilar del desarrollo nacional. Esta afirmación remite a un desafío histórico de Panamá: transformar el sistema educativo de manera estructural, sostenida e inclusiva. La pregunta clave es cómo lograr reformas efectivas que superen los errores del pasado y garanticen Una carta abierta que interpela al país desde la fe y la conciencia cívica, reclamando justicia, oportunidades y responsabilidad compartida para construir un Panamá más digno en 2026. Italo Barrera La reforma educativa vuelve al centro del debate nacional como una tarea estructural pendiente, clave para el desarrollo, la equidad y la competitividad de Panamá. huelga nacional de 1997. Con el cambio de gobierno en 1999, la estrategia quedó suspendida y posteriormente abandonada. La falta de una política educativa de Estado — estable, continua y consensuada— ha impedido avances estructurales sostenidos. Lograr una transformación educativa profunda y sostenible exige ir más allá de cambios superficiales o coyunturales. La reforma debe partir de una visión estratégica de largo plazo, consensuada entre todos los actores sociales, que articule la educación con el desarrollo económico, social y cultural del país. Debe definir objetivos claros de equidad, calidad y pertinencia, asegurando continuidad más allá de los ciclos políticos. Todos los sectores involucrados en la educación —docentes, gremios, estudiantes, familias, sector privado, universidades y comunidades locales e indígenas— deben participar activamente. Es fundamental establecer mecanismos de gobernanza participativa, transparentes y con seguimiento ciudadano. El currículo debe desarrollar competencias básicas, habilidades del siglo XXI, pensamiento crítico, creatividad y valores éticos. Además, debe ser cultural y lingüísticamente inclusivo, reflejar la diversidad del país y permitir adaptaciones regionales sin perder estándares nacionales de calidad. cumplir sus sueños; que puedan quedarse y aportar a la tierra bañada por dos mares que los vio nacer. No te olvides de los trabajadores. Del que madruga para manejar un bus; del que vende comida en la esquina; del camionero y del constructor que intentan llevar progreso al país; del agricultor que lucha contra el abandono del campo; del profesional que vive endeudado aunque tenga empleo. Que el salario alcance, que el trabajo digno sea la norma y no la excepción, y que la informalidad no siga siendo el único refugio para miles de familias. Mira también a las comunidades olvidadas, Niño Dios. A los barrios donde el agua llega por horas, a las escuelas deterioradas, a los centros de salud sin insumos. Que nacer en una comarca, en el interior o en la periferia no marque una condena silenciosa. Que el desarrollo llegue con equidad y respeto, sin excluir ni marginar. Te pido por la unidad del pueblo panameño. Estamos cansados de dividirnos por ideologías, partidos o intereses mientras los problemas crecen. Enséñanos a dialogar, a escucharnos, a entender que pensar distinto no nos convierte en enemigos. Panamá necesita menos odio y más acuerdos, menos gritos y más soluciones. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente Comercial Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. 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