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7A La Prensa Panamá, martes 23 de diciembre de 2025 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. son un síntoma de necesidad. En medio de este escenario, es inevitable pensar en el presidente José Raúl Mulino. ¿Qué siente cuando enciende la televisión y ve a su pueblo durmiendo en el suelo por una bolsa navideña? ¿Le genera alegría? ¿Orgullo? ¿Emoción al ver a la gente “organizada” en filas, acampando, peleándose por un beneficio limitado? ¿O le provoca preocupación, incomodidad, quizá vergüenza ajena? Gobernar también es mirar esas imágenes y preguntarse si eso es lo que se quiere para el país. Si ese es el mensaje que se desea transmitir: que la Navidad llega haciendo fila, soportando desorden y exponiéndose a la humillación pública. Ojalá algún periodista se lo pregunte directamente en la entrevista de los jueves. No para atacar, sino para escuchar una reflexión honesta desde la más alta autoridad del país, y que sea una respuesta de un presidente, no un regaño. Porque aquí no se trata de eliminar la ayuda ni de señalar a quien la recibe. Nadie hace fila por gusto. El problema está en el modelo. Cuando año tras año se repite el mismo caos, insistir en hacerlo igual ya no Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Diciembre, redes sociales y la presión de haberlo logrado todo Plataformas el uso intensivo de redes sociales en jóvenes. Se asocia con incrementos en la ansiedad, sentimientos de insuficiencia, baja autoestima y síntomas depresivos. No se trata solo del tiempo conectado, sino de cómo se usan esas plataformas. Con frecuencia se promueve la comparación ascendente —al ver a otros en situaciones de logro—, lo que genera estados emocionales adversos. La llamada “falacia de la llegada” (arrival fallacy en inglés), la creencia de que la felicidad llegará automáticamente al alcanzar una meta, ayuda a explicar parte de esta dinámica. Diversos estudios muestran que tendemos a visibilizar únicamente los resultados finales, dejando fuera los tropiezos y el tiempo que implicó llegar hasta allí. Esta representación fragmentada del éxito distorsiona las expectativas, refuerza la presión por logros inmediatos y consolida una narrativa de triunfo instantáneo. Estos momentos de comparación tienden a intensificarse en fechas simbólicas como la Navidad y el cierre de año, reforzando la sensación de no estar “a la altura”. A esto se suma, en el caso de los jóvenes, la presión de sentir que todo debe estar “resuelto” antes de los 30, aun cuando se enfrentan a contextos de precariedad laboral, crisis económicas y altos costos de vida. Para la especie humana, el progreso ha sido una constante. La capacidad de superarnos a través de metas definidas nos Kevin Rodríguez Navidad en fila: cuando la ayuda revela una crisis más profunda Dignidad Cada diciembre, Panamá revive una escena que ya no debería parecernos normal: personas madrugando, durmiendo en aceras, acampando uno, dos y hasta tres días antes, formando filas interminables para conseguir una bolsa navideña, este 2025 a 15 dólares. Hay desorden, discusiones, gente que se cuela, cansancio acumulado y una tensión que se siente en el ambiente. No es solo una logística deficiente; es el reflejo de una realidad social que incomoda y que exige una reflexión seria desde el Estado. Es humano reconocer que el Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) ha empezado temprano la distribución. Eso permite que quienes madrugan puedan salir más rápido y no pasar todo el día bajo el sol. Ese gesto, sin duda, alivia un poco el sufrimiento inmediato. Pero no podemos aplaudirlo como si fuera suficiente. Empezar temprano no responde a la pregunta central: ¿por qué tanta gente está dispuesta a pasar por esto? La respuesta es dura, pero clara. Porque no hay dinero para ir al supermercado. Porque no hay trabajo estable. Porque el ingreso no alcanza. Porque miles de panameños viven al día y cualquier ayuda, por pequeña que sea, se vuelve indispensable. Las filas no son un capricho ni una tradición festiva; es tradición, es terquedad institucional. Y acostumbrar al pueblo a este tipo de dinámicas tampoco es sano. La ayuda social debe aliviar, no desgastar; debe dignificar, no exponer. El Estado tiene la obligación de ir más allá de la coyuntura navideña. Las bolsas son un paliativo, no una solución. Si miles de personas sienten que esa bolsa marca la diferencia entre tener o no qué poner en la mesa, entonces hay que mirar con seriedad el problema del empleo, del costo de la vida y de la desigualdad. La fila es solo la punta del iceberg. Es necesario replantear el modelo con seriedad: más eficiencia, planificación real y cero improvisación. La ayuda debe entregarse de forma ordenada, sin aglomeraciones, respetando la dignidad de las personas y con controles transparentes que eviten la corrupción. Esto exige revisar lo que no funciona y aplicar alternativas modernas y humanas, como entregas programadas por corregimiento o cédula mediante juntas comunales y centros comunitarios, así como vales o transferencias dirigidas, fiscalizadas y trazables, que garanticen apoyo sin caos ni negociados. Las bolsas navideñas no deberían ser motivo de celebración institucional ni de discursos triunfalistas. Deberían ser un llamado de atención. Un recordatorio de que algo no está funcionando como debería. Y una oportunidad para que quienes gobiernan, empezando por el presidente, se pregunten con honestidad si este espectáculo anual representa el país que queremos construir. Opinión EL AUTOR es terapeuta ocupacional y docente. EL AUTOR es miembro de Jóvenes Unidos Por la Educación y participante del LLAC 2.0 proporciona dirección, aun cuando el momento de alcanzarlas no esté claramente determinado. No siempre es imprescindible conocer el destino final, pero sí tener la convicción de estar haciendo lo necesario para construir los medios adecuados que nos permitan avanzar de forma consistente y sostenible hacia él. Plantearnos metas no es, en sí mismo, algo perjudicial. Al contrario, los objetivos pueden convertirse en motores que orientan nuestras decisiones, nos dan un sentido de avance y fortalecen la confianza en nuestras capacidades. Alcanzarlos suele traer consigo una legítima sensación de progreso personal. No obstante, reducir el bienestar únicamente a resultados visibles puede convertirse en una trampa. Aprender a reconocer el crecimiento que ocurre en el presente, más allá delos resultados finales, es clave para construir una satisfacción que no dependa exclusivamente de metas futuras. Aun así, cuando sientas que este año no lograste nada en comparación con los demás, conviene recordar algo esencial: probablemente atravesaste días que parecían imposibles de superar. Tal vez no cerraste todos los ciclos que querías, pero diste los primeros pasos. Quizás no alcanzaste una meta visible, pero hiciste sonreír a alguien, llevaste alivio a una mesa, aprendiste desde el error y rompiste límites que antes parecían inamovibles. Incluso puede que hayas sido apoyo o inspiración para otros sin llegar a notarlo. Al final, como decía Steve Jobs: “Hay años que construyen el éxito y otros que construyen el carácter”. Diciembre no solo cierra el año: abre la comparación. En redes sociales vemos viajes, graduaciones, ascensos, emprendimientos exitosos, cuerpos “transformados”, relaciones perfectas y metas cumplidas. Pero no todos llegamos a diciembre sintiéndonos así —particularmente los jóvenes—. El problema no es no haber logrado todo. El problema es creer que somos los únicos que no lo hemos logrado. Según el análisis del panorama digital 2025 de Leon Kadoch, la audiencia panameña se distribuye hoy entre múltiples plataformas, lo que explica el alto nivel de actividad enredes sociales, especialmente entre los más jóvenes. Instagram y TikTok lideran el uso, con una presencia creciente también en LinkedIn. Un estudio realizado por Martin Jones con estudiantes de la Universidad de Panamá señala que el 60% utiliza TikTok a diario, entre una y dos horas al día, complementando su consumo con Instagram, WhatsApp y YouTube. Estos espacios se han convertido en vitrinas del éxito, escenarios para exhibir logros, no procesos, desplazando el foco hacia el “preséntate triunfante”, más que hacia el recorrido que llevó hasta allí. Desde la perspectiva de la salud mental, organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Americana de Psicología (APA) advierten sobre el impacto negativo que puede tener El Estado tiene la obligación de ir más allá de la coyuntura navideña. Las bolsas son un paliativo, no una solución. Si miles de personas sienten que esa bolsa marca la diferencia entre tener o no qué poner en la mesa, entonces hay que mirar con seriedad el problema del empleo, del costo de la vida y de la desigualdad. La fila es solo la punta del iceberg. Isaac Guerrero Vega Según el análisis del panorama digital 2025 de Leon Kadoch, la audiencia panameña se distribuye hoy entre múltiples plataformas, lo que explica el alto nivel de actividad enredes sociales, especialmente entre los más jóvenes. Los sabores y los saberes Tradición Cuando me preguntan cómo es la Navidad panameña, siempre contesto que no recuerdo cómo sabe, porque los años fuera para estas fechas —treinta y cinco, para ser exactos—han articulado en el paladar de mi memoria una combinación de sabores que relega (nunca borra) la memoria del sabor navideño de Panamá, porque vivir fuera no es motivo de desconocimiento, al igual que no te habilita para opinar por nacer o no en un país, o vivir en él: la indiferencia o el interés se forjan en el corazón y en la mente más allá de la distancia. Por eso sé que hay saberes que se olvidan estando cerca. «Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón», nos escribió Roberto Cantoral, y tiene razón: se puede estar tan cerca que despreciemos por cotidianos los sabores y saberes de nuestra tierra, de modo que terminemos convertidos en meros «informantes de lo crónico», dejando de lado el análisis crítico necesario, transformados en turistas nacionales de nuestro país, lejos por la distancia sentimental e intelectual que nos hemos impuesto. Extraño el bon, la ensalada de papas, el tamal y el volteado de piña, el ron ponche y el jamón con clavito, sabores de la infancia y la juventud que regresan con fuerza en estas fechas, queriendo traer de nuevo a la vida a mi abuela y a mi mamá, y lo jóvenes que éramos cuando nos juntábamos todos los primos y celebrábamos que éramos todo futuro, en unos años ochenta llenos de incertidumbre, sabores que vuelven con fuerza. Hemos perdido referentes, saberes como los de Guillermo Sánchez Borbón, que ahora pretenden sustituir un puñado de malos articulistas y opinadores que no hacen pedagogía, que se empeñan en compilar columnas o en guardar silencio sin contrapeso. Renunciamos a saberes que vuelven con fuerza en estas fechas para recordarnos que el tiempo se pasa volando, y que si no rectificamos, perderemos todo lo que creemos nuestro. EL AUTOR es escritor. Pedro Crenes Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente Comercial Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón

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