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4A La Prensa Panamá, sábado 13 de diciembre de 2025 Panorama Sede del Ministerio de Salud, en el corregimiento de Ancón. Cortesía Emiten alerta epidemiológica por aumento de la influenza A Aleida Samaniego C. [email protected] SALUD PÚBLICA Las autoridades de salud confirmaron que en el país no se han detectado casos de la variante A(H3N2) subtipo K, identificada en el Reino Unido y asociada potencialmente con mayor severidad en personas mayores. El Ministerio de Salud (Minsa) emitió una alerta epidemiológica ante el incremento de la actividad de influenza en el hemisferio norte, según reportes recientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que marcan un inicio más temprano y activo de la temporada 2025–2026. Los análisis internacionales señalan que predomina el virus de influenza A, con el subtipo A(H1N1)pdm09 circulando principalmente en el Caribe y Centroamérica, mientras que en Norteamérica destaca el A(H3N2). Pese a este escenario, las autoridades de salud confirmaron que en el país no se han detectado casos de la variante A(H3N2) subtipo K, identificada en el Reino Unido y asociada potencialmente con mayor severidad en personas mayores. La vigilancia nacional de síndromes respiratorios muestra que la actividad gripal continúa dentro de parámetros bajos, con 21.6 casos por cada 100,000 habitantes, al igual que la neumonía y bronconeumonía, que registran 9.2 casos por cada 100,000 habitantes. La bronquiolitis, aunque sigue por encima del umbral estacional con 11.0 casos por cada 100,000 habitantes, presenta una tendencia a la disminución. En los laboratorios, sin embargo, la circulación viral es más visible. La positividad para influenza alcanzó 32.6%, superando el umbral de alerta, mientras que el virus sincitial respiratorio (VSR) marcó 24%, también por encima de lo esperado para la temporada. El SARS-CoV-2 mantiene una presencia muy baja, con solo 0.4% de pruebas positivas. Aun así, los indicadores de gravedad se han mantenido sin cambios importantes y durante la semana epidemiológica 48 no se notificaron nuevas defunciones por influenza ni por covid-19. En lo que va del año, Panamá acumula 97 fallecimientos por influenza y 47 por covid-19. La coexistencia de estos virus respiratorios —particularmente influenza A y VSR— plantea un escenario que el Minsa describe como de “cocirculación activa”, lo que obliga a reforzar las medidas preventivas. El Minsa reiteró el llamado a la población para acudir a los centros de salud y recibir las vacunas contra la influenza y el VSR, especialmente los grupos priorizados, además de mantener al día los refuerzos contra la covid-19 en personas con factores de riesgo. También instó a quienes presenten síntomas respiratorios a buscar atención médica oportunamente y reforzar el autocuidado para proteger a los más vulnerables. El Departamento de Epidemiología continuará monitoreando de cerca el comportamiento de los virus respiratorios tanto a nivel nacional como regional y anunciará cualquier actualización relevante conforme evolucione la situación. Aleida Samaniego C. [email protected] La OMS basó su postura en 31 estudios internacionales que descartan cualquier relación entre las vacunas y el autismo. iStock Ninguna evidencia respalda un vínculo entre vacunas y autismo, confirma la OMS EVALUACIÓN DE ESTUDIOS CIENTÍFICOS La Organización Mundial de la Salud (OMS) volvió a cerrar la puerta a una de las teorías conspirativas más persistentes en torno a la vacunación: la supuesta relación entre las vacunas y los trastornos del espectro autista (TEA). Esta vez lo hizo tras revisar de forma exhaustiva la evidencia científica acumulada durante los últimos 15 años, justo cuando desde Estados Unidos (EUA) resurgen voces que intentan reavivar un debate que la ciencia ya resolvió. El Comité Asesor Global sobre Seguridad Vacunal — un organismo independiente integrado por expertos internacionales— analizó 31 estudios publicados entre 2010 y 2025. Las investigaciones, desarrolladas en distintos países, se enfocaron especialmente en dos componentes señalados históricamente por grupos antivacunas: el timerosal, un conservante a base de mercurio, y el aluminio, utilizado como adyuvante para potenciar la respuesta inmunológica. La conclusión fue categórica. Según el comité, los datos “confirman de manera contundente la ausencia de un vínculo causal entre las vacunas y el autismo”. La OMS recordó que el timerosal se ha utilizado “de forma segura durante décadas” y que ningún estudio serio ha demostrado que afecte el desarrollo neurológico infantil. Tampoco los adyuvantes de aluminio están relacionados con los TEA, pese a ser uno de los argumentos favoritos en redes sociales. Entre las evidencias más sólidas citadas destaca un análisis de cohorte basado en los registros nacionales de todos los niños nacidos en Dinamarca entre 1997 y 2018. El comité no solo revisó la evidencia actual; además reafirmó sus informes de 2002, 2004 y 2012, que ya habían descartado cualquier vínculo entre la inmunización y el autismo. “Todos llegaron a la misma conclusión: las vacunas no causan autismo. Las vacunas causan adultos”, subrayó el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una conferencia convocada para frenar la ola de desinformación antes de que vuelva a escalar. El llamado de la OMS a los gobiernos fue claro: las decisiones en materia de inmunización deben basarse en evidencia científica, no en presiones políticas. Recordó, además, que en los últimos 50 años las campañas de vacunación han salvado al menos 154 millones de vidas, un logro sin precedentes en la historia de la salud pública. OMS vs. desinformación El nuevo pronunciamiento ocurre en un contexto particularmente tenso. En EUA, el secretario de Sanidad, Robert F. Kennedy Jr., afirmó haber instruido a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) a revisar su postura histórica sobre la seguridad de las vacunas. Paralelamente, el comité asesor de vacunación de los CDC modificó una recomendación vigente durante décadas: ahora solo los recién nacidos de madres positivas en hepatitis B deben recibir la vacuna en sus primeras 24 horas de vida. El cambio ha sido duramente cuestionado por expertos, ya que muchas mujeres en ese país no son examinadas, lo que deja a sus bebés expuestos a una infección incurable. Al ser consultado sobre estas discrepancias, el director de la OMS fue tajante: la independencia del organismo implica evaluar evidencia, no discursos políticos. La ciencia —insistió— ya respondió esta pregunta hace años y lo vuelve a hacer hoy, con más fuerza: no existe relación alguna entre vacunas y autismo. En medio de este escenario, el presidente Donald Trump afirmó recientemente que el consumo de acetaminofén durante el embarazo estaría “directamente relacionado” con el aumento de los trastornos del espectro autista. No presentó evidencia científica que respaldara sus declaraciones. Acompañado por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y por el administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, Mehmet Oz, Trump recomendó evitar el uso de Tylenol “a menos que sea absolutamente necesario”. Sin embargo, hasta la fecha no existe evidencia concluyente que vincule el acetaminofén con el desarrollo del autismo. ARicardo Martinelli hay que reconocerle su energía para tratar de convertir sus mentiras en supuestas verdades. Resulta que, según uno de sus repugnantes regurgitos en X, soy responsable de la “quasi [sic] destrucción moral existente en Panamá, donde nadie ya cree en nadie”. Lo dice un delincuente condenado por lavar dinero, cobarde, sociópata y amnésico que no recuerda –o no quiere recordar– que fueron sus propios hijos –corrompidos por su ejemplo– los que lo desnudaron moralmente en una corte de Estados Unidos. No fui yo el que destruyó la reputación de nadie. Don Richeliu ya era un reconocido maleante cuando empecé a oír de él… y hablo en el plano empresarial, cuando aún no estaba en sus planes ser el depredador político y social que es hoy. Si los hijos perdieron su buena reputación, será mejor que empiece a mirar al espejo si busca un culpable. Fue él quien no tuvo escrúpulo alguno en enlodar a sus hijos del fango moral en donde felizmente habita y prospera. Y si ya se le olvidó, le voy a recordar las palabras de uno de los abogados de sus hijos cuando estos pedían clemencia a un juez en Nueva York por el caso Odebrecht, antes de ser condenados: “... Nuestro cliente Rica [Ricardo Martinelli Linares] y su hermano Luis, fueron atados a esta conspiración de lavado de dinero, más de una década atrás, en el 2009, por su padre, quien era entonces presidente de Panamá, quien era el receptor de los sobornos de Odebrecht”. Y luego añadió que su cliente “cometió este crimen porque su padre se lo pidió”. Pero yo soy, según este caradura, el que destruye moralmente el país. Es, precisamente, por él que en Panamá ya nadie cree en nada ni en nadie, porque mientras nos trata de estúpidos con el cuento de que él es una inocente e inofensiva víctima, los hechos nos gritan lo contrario. El nombre de este sujeto –sus hijos y funcionarios de su Administración– han sonado en cuanto escándalo hubo durante su gobierno: en Panamá, en Italia, en Estados Unidos, en España, en Suiza, Andorra, Brasil. No hay ninguna duda de que internacionalizaron sus nombres a costillas del prestigio de nuestro país. ¿Y este tipo quiere darnos clases de moralidad? Y ahora su garulilla gobierna mientras los negocios prosperan para algunos de sus miembros, tal como ocurrió entre 2009 y 2014. Diez años después aún siguen subiendo y bajando escaleras en el Ministerio Público o en los tribunales de justicia o descansan intranquilos mientras cumplen su merecida condena. El ejemplo que este sinvergüenza puso en su familia, en la sociedad, el que puso a los políticos y funcionarios de todos los gobiernos son los mismos que siguen su progenie, sus copartidarios y sus amigos, que ven en él al redentor de los perseguidos por la justicia, empezando –y terminando– con él mismo, porque si algo ha quedado muy claro es que en su lista de preferidos, él es el primero, el segundo, el tercero y hasta el décimo. Después puede que haya otro, pero seguramente ni siquiera son sus hijos, a los que ya una vez abandonó a su suerte. Entonces, ¿de qué moral habla este lavador de dinero cuando dice que yo destruyo la moralidad del país? Si habla sobre su retorcida moralidad, me declaro culpable, porque si esta lo tiene a él y a sus hijos donde están, así como a sus más queridos exfuncionarios, no la quiero ni la necesito. Si es por mí, puede quedarse con toda ella, enlodarse con ella y hasta hacer un (mani) fiesto para celebrar su libertad, obtenida a punta de llanto, lágrimas y de hacerse la ‘vístima’. Sábado Picante Rolando Rodríguez [email protected]

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