5B La Prensa Panamá, miércoles 10 de diciembre de 2025 Danzan las Plazas, el festival gratuito que lleva la danza contemporánea al Casco Antiguo. Escanea el código QR para más contenido en Ellas.pa. Frutos secos y frutas deshidratadas: qué dice la ciencia Las frutas desecadas o deshidratadas —obtenidas al retirar parte de su humedad mediante procesos artesanales o industriales—, así como los frutos secos —semillas con menos de un 50% de agua de forma natural, provenientes en su mayoría de árboles, excepto el cacahuete que es una legumbre— suelen estar presentes en las comidas de Navidad, Año Nuevo y Reyes. Estos ingredientes aportan sabor, naturalidad y color a las mesas festivas. Las últimas investigaciones científicas sobre estos alimentos de origen vegetal, que forman parte de la alimentación humana desde hace miles de años, demuestran su poder nutritivo y propiedades saludables, e invitan a incluirlos de forma moderada no solo en las comidas festivas sino también en la alimentación habitual de las personas no alérgicas. Los frutos secos pueden desencadenar reacciones alérgicas en personas sensibles a sus componentes, mientras que el consumo excesivo de frutas deshidratadas, calóricas y ricas en azúcares, podría ser desaconsejable para quienes presentan diabetes o sobrepeso, por lo que en estos casos deben consumirse con asesoramiento profesional, explican desde el ámbito médico. Conferencia NUTS 2025 Las evidencias y hallazgos más recientes sobre los beneConsumir frutos secos y frutas deshidratadas con moderación y regularidad puede ser beneficioso para la salud EFE por EFE [email protected] ficios de estos alimentos para la salud fueron analizados en la conferencia internacional NUTS 2025, celebrada en Reus (Cataluña, España), organizada por la Universidad Rovira y Virgili (URV) y el Institut d’Investigació Sanitària Pere i Virgili. Los participantes en la conferencia destacaron el creciente conjunto de evidencias que vinculan el consumo de estos alimentos de origen vegetal, con una mejor salud metabólica, cardiovascular, la fertilidad, el sistema inmunitario, la salud ósea y la función cerebral. Durante esa conferencia, en la que participaron 28 expertos internacionales, también se exploraron temas emergentes como el posible impacto del consumo de frutos secos (FS) y frutas deshidratadas (FD) en la depresión, la función inmune, la salud renal y su aplicación en ‘nutracéuticos’ (productos derivados de alimentos que ofrecen beneficios para la salud). “En general, todas las frutas deshidratadas son bastante similares entre sí, ya que comparten una composición muy parecida, con solo pequeñas diferencias entre unas y otras”, explica en entrevista con EFE, el profesor Jordi Salas-Salvadó, presidente del Foro Mundial del INC para la Investigación y Difusión en Nutrición y también de NUTS 2025. Semejanzas y diferencias Las distintas FD “presentan características nutricionales semejantes y, en líneas generales, ofrecen beneficios similares para la salud”, recalca Salas-Salvadó. Añade que, dentro de los FS, las nueces, presentan una composición algo distinta (de los demás productos de esta categoría), ya que “contienen un tipo de ácido graso específico, el alfa-linolénico, que en los últimos años ha demostrado tener efectos beneficiosos para la salud, especialmente en la prevención de enfermedades cardiovasculares”. Impactos en la salud “Diversas investigaciones recientes sugieren que el consumo de frutos secos podría contribuir a prevenir el deterioro cognitivo a través de distintos mecanismos, entre ellos la modulación de la microbiota intestinal (conjunto de microorganismos, sobre todo bacteria, que viven en el tubo digestivo)”, puntualiza. Fortaleza cognitiva, ósea y muscular “Al modificarse la microbiota se generan una serie de sustancias que podrían actuar sobre el cerebro y mejorar ciertas funciones cognitivas”, según Salas-Salvadó. “Asimismo, estamos muy interesados en la investigación del posible impacto de los FS y las FD en otros aspectos relacionados con el envejecimiento”, añade. En este sentido, este experto destaca que “recientemente, algunos estudios han mostrado que los frutos secos pueden tener efectos beneficiosos frente a la sarcopenia —la pérdida de masa y fuerza muscular asociada al envejecimiento—, un proceso que puede limitar la movilidad y la autonomía de las personas mayores”. “Además, también se ha observado un posible efecto positivo en la prevención de la osteoporosis, es decir, la pérdida de masa ósea que incrementa el riesgo de fracturas en la edad avanzada”, añade. Cómo aprovechar sus propiedades Consultado acerca de cuáles son las recomendaciones para incorporar los FS y las FD a nuestra dieta cotidiana en su justa medida, el profesor Jordi Salas-Salvadó señala que “existen numerosas maneras de disfrutar de estos alimentos”. “A menudo, estos productos se asocian a tomar un tentempié a media tarde o después de la cena, pero creemos que hay muchas otras formas de incorporarlos a la alimentación”, enfatiza. Apunta que “hay otras maneras de consumirlos. Por ejemplo, pueden añadirse a ensaladas, formar parte de turrones o distintos dulces, como ocurre en muchos países, además de integrarse en muchas recetas más”. “Aunque puede resultar complicado tomar diariamente y por separado, un puñado de avellanas, almendras o nueces, o de algunas frutas deshidratadas, resulta mucho más fácil hacerlo, incorporándolos de manera natural al conjunto de la dieta, en distintas preparaciones”, concluye el profesor Salas-Salvadó. Además de ser deliciosas, las investigaciones muestran que estos alimentos son un concentrado de sustancias saludables y nutritivas, y que consumirlos con moderación puede ser beneficioso. Incluir frutos secos en la alimentación, no solo en las fiestas, sino también en la semana, puede ayudar a prevenir distintos trastornos. EFE
RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxNDg2MA==