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9A La Prensa Panamá, viernes 5 de diciembre de 2025 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. noce que el voluntariado impulsa el desarrollo del país y que, en promedio, los panameños donan 36 horas al año a causas sociales y medioambientales. Otro hito crucial ha sido la consolidación de www.ponteenalgo.com como plataforma nacional que conecta a voluntarios con más de 295 organizaciones sociales. Desde 2012, Ponte en Algo ha movilizado a miles de voluntarios en torno a causas sociales, ambientales y cívicas, facilitando que más personas se involucren de forma accesible y organizada. El país también ha fortalecido sus capacidades institucionales. La Cámara Panameña de Desarrollo Social (Capadeso) ha impulsado herramientas como el Sello Capadeso, que promueve estándares éticos y de gestión para las organizaciones sin fines de lucro. Además, iniciativas de movilización masiva como el Día de las Buenas Acciones, que ha involucrado a más de 100 mil voluntarios en los últimos años, demuestran la capacidad del voluntariado para movilizar comunidades y esfuerzos colectivos a gran escala. Todos estos avances revelan algo importante: Panamá ha construido un ecosistema de voluntariado sólido, que permite que las personas participen, aporten y se conviertan en agentes de cambio. Sin embargo, todavía enfrentamos desafíos significativos. Aunque la participación voluntaria crece, persisten brechas que limitan que llegue a toda la población. Los hallazgos del Índice de Compromiso Cívico, desarrollado por la Fundación Voluntarios de Panamá, muestran que no todos los panameños encuentran las mismas oportunidades ni condiciones para participar. Entre quienes no son voluntarios, la razón más frecuente es la falta de tiempo y recursos. A esto se suma la percepción de que el voluntariado es poco valorado social y laboralmente. Aunque el 85% de la población expresa Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. ¿Por qué tenemos que esperar para vivir? Sistema de salud En los últimos años se han inaugurado hospitales públicos con mejores instalaciones y, en teoría, mejor trato. Pero, al mismo tiempo, las listas de espera para conseguir una cita en el sistema de salud público se vuelven cada vez más largas. Hay pacientes que esperan años para poder ser atendidos, y cuando por fin les asignan una cita, llega demasiado tarde. ¿Por qué un niño tiene que pagar con su vida el precio de una lista de espera que nadie quiere arreglar? ¿Por qué un hijo tiene que ver a su mamá deteriorándose en la casa por meses antes de poder ser atendida? Son preguntas que el sistema de salud público prefiere ignorar. En septiembre de 2025, se reportaron 33,527 personas en lista de espera para consultas y procedimientos pendientes en la CSS. De nada sirve seguir inaugurando hospitales grandes, de cuarto nivel, si los pacientes no van a ser atendidos a tiempo. Podemos tener las mejores infraestructuras, la tecnología más avanzada y los mejores médicos, pero eso no sirve de nada si los pacientes viven con la incertidumbre de cuándo van a ser atendidos, si alguien los atenderá algún día y si, por fin, después de tanto tiempo, recibirán la ayuda que necesitan. Los gobiernos creen que construir hospitales todos los años va a agilizar el proceso de las citas, pero la realidad es que no. Se pueden inaugurar cien hospitales en un año, pero si se descuida la prevención de las enfermedades y no se transforma el sistema, nada va a mejorar. Si los directores no ponen de su parte para arreglar este problema, que es muy crítico, seguirán existiendo nombres en una lista infinita de personas que lo único que quieren es ser atendidas. El mayor lujo en el sistema de salud panameño no es una cama: es una cita a tiempo. En Panamá celebramos hospitales modernos, pero nadie quiere hablar de los pacientes que mueren esperando atención. La salud no se mide en metros cuadrados, sino en vidas que no quedaron atrapadas en una lista de espera. Adolescencia de la marihuana Daño invisible inicia, más se consume y mayores son los riesgos de la función y la morfología cerebral. Y decir esto no es estigmatizar la marihuana. Y, con mayor énfasis, la marihuana medicinal es un oxímoron, porque la hierba es nociva y adictiva. Medicinal es un producto que contiene los canabinoides tetrahidrocannabinol (THC) y canabidiol (CBD), en proporciones cuidadosamente cuantificadas, aprobadas y reguladas para prevenir, si se puede, el daño que uno de sus componentes, el THC, tiene el potencial de producir y aliviar condiciones con evidencia probada. El inconveniente es cuando la percepción del daño de la marihuana disminuye porque su uso aumenta. El comportamiento y las emociones humanas obedecen, entre otras cosas, a la interacción de un sistema cognitivo (el cerebro neomamífero) analista y crítico, con un sistema del placer o sistema límbico (el cerebro paleomamífero). La corteza frontal y prefrontal constituye una forma de juez de las acciones, mientras que el sistema límbico es responsable de las emociones, iniciativas, motivaciones, aprendizaje y memoria. Esta interacción, mediante la conexión química del neurotransmisor dopamina, el mensajero del placer, forma el circuito de recompensa, esencial, entre otras cosas, para la sobrevivencia individual del ser humano y de la especie. En el adulto mayor de 25 años, con excepciones no infrecuentes, el sistema cognitivo predomina sobre el sistema del placer, y los actos humanos, regidos por una forma de observación de reglas sociales, profesionaPedro Ernesto Vargas Día del Voluntariado: los avances de Panamá y los retos para el futuro Comunidad El 5 de diciembre, Panamá se une al mundo para celebrar el Día Internacional del Voluntariado, una fecha que reconoce a todas las personas que donan su tiempo, talento y compromiso para fortalecer a sus comunidades. Este año, la celebración coincide con el lanzamiento oficial del Año Internacional de los Voluntarios para el Desarrollo Sostenible, un momento propicio para mirar cuánto hemos avanzado como país y cuánto camino aún nos queda por recorrer. Durante la última década, Panamá ha construido hitos importantes en materia de voluntariado que merecen ser reconocidos. El primero llegó con la aprobación de la Ley 29 de 2014, que estableció el Consejo Nacional de Voluntariado (Conavol) y declaró el 5 de diciembre como Día Nacional del Voluntariado. Esta ley no solo dio un marco institucional para promover la práctica del voluntariado, sino que fortaleció la articulación entre organizaciones, empresas, instituciones públicas y la ciudadanía. A partir de allí, Panamá comenzó a generar algo fundamental: evidencia. Tres mediciones nacionales de voluntariado han permitido conocer quiénes participan, cómo lo hacen, sus motivaciones y el impacto que generan. Hoy sabemos que uno de cada tres panameños mayores de 15 años realiza voluntariado, una cifra que nos posiciona entre los países más activos de la región y que muestra un crecimiento notable respecto al 20% registrado en 2012. También sabemos que el 80% de la ciudadanía recointerés en ser voluntaria, muchos no saben cómo empezar o no han recibido una invitación directa para hacerlo. Sin embargo, los datos revelan un gran potencial: la mayoría de los panameños cree firmemente en su capacidad de influir positivamente en su comunidad, en la vida de otros y en el país. Existe, además, un amplio consenso sobre las causas que más movilizan a la ciudadanía: niñez, juventud, educación y derechos humanos. Para activar ese potencial y convertirlo en participación inclusiva, activa y sostenida, es necesario derribar las barreras que hoy limitan el acceso al voluntariado: mejorar las condiciones de participación, facilitar el acceso a oportunidades, ofrecer acompañamiento adecuado y reconocer el valor de la participación. Esto requiere invertir en plataformas accesibles, herramientas de formación, campañas de sensibilización y alianzas sólidas entre el sector público, privado y la sociedad civil que generen oportunidades para que más panameños puedan involucrarse. El voluntariado no es solo un acto de solidaridad: es un activo estratégico para el país. Contribuye a cerrar brechas, fortalecer organizaciones y comunidades, promover cohesión social y mejorar la vida de personas en situación de vulnerabilidad. Es una de las formas más prácticas y efectivas de construir ciudadanía. Hoy celebramos lo que hemos construido, pero también renovamos nuestro compromiso con lo que aún podemos lograr. Panamá cuenta con una ciudadanía dispuesta y deseosa de involucrarse, y nos toca, como país, seguir creando las condiciones para que esa motivación se traduzca en participación y transformación. Opinión LA AUTORA es estudiante. LA AUTORA es fundadora y directora ejecutiva de la Fundación Voluntarios de Panamá. EL AUTOR es médico. Paola Calvo les y laborales, son socialmente aceptables. Durante los años de la adolescencia, entre los 12 años a los 19 años, y unos 3 años antes y 5 años más tarde, es decir, entre los 9 y los 24 años, el comportamiento humano goza de un sistema del placer que supera el cognitivo, la recompensa sobre el raciocinio, que no evoluciona hacia el predominio del sistema cognitivo sino al alcanzar los años de la madurez. Este conocimiento es importante para comprender las aventuras y los desenlaces de las acciones del adolescente, que hacen de esta edad una etapa esencial para su desarrollo social. También nos permite reconocer la vulnerabilidad del adolescente, sus riesgos y sus consecuencias, que pueden interrumpir su bienestar, su felicidad, sus sueños y su aceptación en la sociedad donde se desenvuelva. Durante ese período de vulnerabilidad, la plasticidad de su cerebro y otros órganos no siempre vence lo nocivo de sus experiencias. Desafortunadamente, ese daño no se reconoce inmediatamente sino años más tarde, como quien “tira la piedra y esconde la mano”. El uso temprano y compulsivo de marihuana está asociado a serios trastornos de salud mental, muerte por suicidio, accidentes cerebrovasculares, eventos cardiovasculares mayores (síndrome coronario agudo, infarto y muerte de origen cardiovascular), con preocupación particular entre quienes la usan ilícitamente por razones médicas fuera del sistema regulatorio y quienes se exponen al uso de cannabinoides sintéticos, con concentraciones crecientes de THC. Hoy, la industria de la marihuana inunda las escuelas y calles de sustancias sintéticas con concentraciones de THC que matan. Ese crimen no puede ocultarse bajo premisas de bondad de la marihuana ni de llenar arcas y barcas de dinero. Entender la adolescencia es importante para hablarle a los adolescentes. Esa edad que todos los mayores ya cruzamos y que los menores no sospechan. Esa edad de la exploración que muchos padres temen porque rompe la inocencia y la obediencia. Es una edad de increíbles descubrimientos, de aperturas a la curiosidad y a lo desconocido, de la socialización sin peros y los resultados insospechados, porque todos son retos. Por todo esto, la adolescencia es una edad de búsqueda y aprendizaje, aprendizaje rápido y duro, una edad de mucha vulnerabilidad. Escapar subrepticiamente de la casa cuando los padres duermen, incluso por las ventanas si las puertas crujen mucho. Saltar murallas y paredes para entrar en patios y habitaciones prohibidas porque lo de los balcones es muy romántico para estas épocas. Empujar el auto de papá fuera del garaje para encender el motor una cuadra más adelante. Abrir los ojos en el prostíbulo y contar la plata para ver si alcanza, aunque ni para los preservativos. O lucir entre los labios un habano no encendido, como el Ché Guevara, una hoja envuelta de marihuana como Johnny Depp o Robert Downey Jr., y vapear cannabis sintético, con sabores o sin ellos, abundantes químicos, metales, calor y producir una gran nube de vapor tratando de implicar clase y estilo. La empresa del tabaco y la marihuana conocen la adolescencia y al adolescente mejor que sus padres. Repito sin cansancio que el uso de marihuana es nocivo y adictivo y, entre más temprana edad en que se Carolina Freire El uso temprano y compulsivo de la marihuana incrementa riesgos graves para la salud, especialmente en adolescentes, cuyo cerebro vulnerable enfrenta daños invisibles que solo se revelan años después. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente Comercial Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón

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