4A La Prensa Panamá, domingo 30 de noviembre de 2025 Panorama En Panamá, hay organizaciones e instalaciones de salud que ofrecen las pruebas del VIH de forma gratuita. Isaac Ortega VIH: casos estables, pero los diagnósticos llegan tarde Aleida Samaniego C. [email protected] SALUD Las muertes por sida pasaron de 226 en 2023 a 284 en 2024, según Epidemiología del Minsa. El país enfrenta un problema, ya que la mayoría de los diagnósticos de VIH ocurre en etapas avanzadas. Panamá cerrará el año con un dato que preocupa a epidemiólogos y autoridades sanitarias: la mayoría de las personas que viven con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) siguen siendo diagnosticadas tarde, cuando su sistema inmunológico ya presenta un deterioro significativo. Según cifras del departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud (Minsa) Ministerio de Salud (Minsa), en 2024 se confirmaron 1,536 nuevos casos, un número similar al registrado en 2023. Sin embargo, persiste un factor crítico: el 72% de los diagnósticos ocurre en etapas avanzadas, lo que aumenta el riesgo de muerte y facilita la transmisión del virus antes de que el paciente acceda al tratamiento. Ese impacto ya se refleja en las muertes: en 2023 fallecieron 226 personas por causas asociadas síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) y, en 2024, la cifra aumentó a 284, según datos epidemiológicos del Minsa actualizados a diciembre de 2024. Este incremento está estrechamente relacionado con el diagnóstico tardío y con la llegada de pacientes con enfermedad avanzada. Detrás de estas cifras hay historias de vidas truncadas. Médicos que trabajan en áreas de difícil acceso — como la comarca Ngäbe Buglé— señalan que muchos pacientes llegan con infecciones oportunistas o síntomas severos, y que las muertes se concentran en adultos jóvenes, algunos de ellos sin alcanzar los 40 años. El retraso en la detección no solo refleja barreras estructurales, sino que también evidencia estigma, desconocimiento, escasa disponibilidad de pruebas comunitarias y dificultades para acceder a especialistas. Así lo advierte un estudio reciente titulado “Características sociodemográficas y clínico-epidemiológicas relacionadas a enfermedad avanzada al momento de diagnóstico y a la mortalidad por VIH en Panamá”. A nivel regional, el panorama tampoco es alentador. El último informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), publicado en el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, revela que América Latina ha registrado un aumento del 13% en nuevas infecciones desde 2010, mientras que el Caribe ha logrado reducirlas en un 21% durante el mismo periodo. En cuanto a mortalidad, la región presentó avances: las muertes relacionadas con sida disminuyeron de 42,000 a 27,000 en América Latina y de 12,000 a 4,800 en el Caribe. No obstante, la OPS advierte que estos progresos están en riesgo, ya que uno de cada tres diagnósticos en la región sigue siendo tardío, lo que mantiene activa la cadena de transmisión. En los grupos más afectados, la OPS señala que, en América Latina, la epidemia continúa concentrándose principalmente en hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH), quienes representan entre el 40% y el 45% de las nuevas infecciones, pese a ser una minoría poblacional. Panamá refleja esta tendencia, según especialistas del Minsa y de AIDS Healthcare Foundation (AHF Panamá), que advierten que una proporción significativa de los diagnósticos tardíos ocurre en este grupo, donde el estigma, el temor a la discriminación y el acceso limitado a servicios amigables continúan retrasando la búsqueda de pruebas y la atención. Panamá replica este desafío: cuenta con antirretrovirales disponibles y clínicas de atención, pero aún enfrenta dificultades para ampliar la prevención primaria, mejorar el acceso a pruebas, descentralizar servicios y fortalecer herramientas como la PrEP. LosdatosdelMinsamuestran que la curva de nuevos casos no aumenta de forma abrupta, pero tampoco disminuye como se esperaría tras años de programas activos. La alerta no está en la cantidad de casos, sino en el momento en que se detectan. Cifras que no bajan y diagnósticos tardíos En 2023 se detectaron 1,614 casos nuevos de VIH, mientras que, en 2024, la cifra se situó en 1,536, un descenso leve que no representa una mejora significativa en términos epidemiológicos. El problema central sigue siendo la detección tardía. La OPS ha identificado este factor como uno de los principales motores de la transmisión del virus en la región. En Panamá, la mayoría de los pacientes llega con recuentos de CD4 bajos, infecciones oportunistas o síntomas avanzados al momento del diagnóstico. (Los CD4 son glóbulos blancos clave para la defensa inmunológica; sus recuentos bajos indican inmunosupresión y se asocian con mayor riesgo de enfermedad avanzada). Los especialistas señalan, además, que los diagnósticos tardíos afectan de manera particular a hombres que tienen sexo con hombres (HSH), un grupo que sigue registrando mayor incidencia de nuevas infecciones y que enfrenta barreras adicionales relacionadas con el estigma y la discriminación. Epidemiólogos advierten que esta situación retrasa el inicio del tratamiento, incrementa el riesgo de hospitalización y limita la capacidad del país para reducir nuevas infecciones. El viceministro de Salud, Manuel Zambrano Chang, señaló que Panamá cuenta con las herramientas necesarias, pero debe “superar los tabúes y priorizar la prevención”. Subrayó que, cuando el conocimiento se combina con compromiso social, “se logran cambios reales en la salud pública”. Para Natasha Dormoi, coordinadora de AHF en Panamá, el diagnóstico tardío está estrechamente vinculado con el bajo nivel de conocimiento sobre el virus y con barreras estructurales dentro del sistema. Aún persisten mitos, estigma y temor a ser señalados, lo que provoca que muchas personas eviten hacerse la prueba y solo busquen atención cuando ya presentan síntomas avanzados. Dormoi añadió que el acceso al diagnóstico oportuno sigue siendo limitado en diversas zonas, donde factores como las distancias, la falta de personal capacitado y los tiempos de espera entre el diagnóstico reactivo, la confirmación y la vinculación al tratamiento pueden tardar semanas. A ello se suma que muchos pacientes no saben dónde acudir tras una prueba positiva. Jóvenes y zonas rurales entre los más afectados Especialistas en salud pública coinciden en que la carga del VIH en Panamá está marcada por profundas desigualdades territoriales y sociales. La mayoría de los fallecimientos por causas asociadas al sida ocurre entre personas menores de 40 años, según médicos del Minsa que trabajan en áreas rurales. En comunidades indígenas la situación es aún más compleja. En la comarca Ngäbe Buglé, los centros de salud carecen de especialistas, el acceso implica rutas difíciles y el estigma sigue arraigado. Todo esto contribuye a que el virus se detecte tarde y avance sin tratamiento oportuno. “Llegan cuando ya están muy mal, algunos con neumonías severas o infecciones que pudieron evitarse si hubieran accedido al sistema de salud antes”, relató un médico que atiende en una clínica del Minsa. PrEP está disponibles, pero poco accesibles Panamá cuenta con PrEP (profilaxis preexposición) dentro de la oferta del Minsa, pero su uso continúa siendo limitado. Desde 2022 existe un plan piloto y, en 2023, se formalizó un marco normativo que regula su implementación. Actualmente, el Minsa ofrece la PrEP de manera gratuita en 12 centros de salud, con más de 3,000 personas inscritas, quienes se han mantenido seronegativas gracias a una adecuada adherencia. Carlos Chávez, jefe de la Sección de ITS/VIH/sida del Minsa, recordó que la PrEP no sustituye el uso del condón ni protege contra otras infecciones de transmisión sexual. Debe integrarse, dijo, en una estrategia de prevención combinada que incluya educación sexual, diagnóstico temprano y reducción del estigma. Panamá también explora alternativas de acción prolongada, como el lenacapavir, un antirretroviral inyectable administrado cada seis meses con una eficacia superior al 99.9%. Esta opción facilita la prevención en personas con dificultades para mantener la rutina diaria de pastillas. Un cierre de año con una advertencia clara Panamá finaliza el año con un mensaje contundente: el VIH se está tratando, pero no se está frenando. Las cifras no muestran una explosión de casos, pero sí una tendencia estancada agravada por el diagnóstico tardío. Mientras la mayoría de los pacientes llegue al sistema cuando el virus ya ha comprometido su salud, los avances seguirán siendo insuficientes y las muertes —particularmente entre jóvenes— continuarán asociadas a causas prevenibles. El reto ahora es convertir los datos en decisiones y las decisiones en resultados. Solo entonces la epidemia empezará a retroceder.
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