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8A La Prensa Panamá, sábado 29 de noviembre de 2025 La opinión de Hilde Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. cana deDerechos Humanos se pronunciaron a través del mecanismo de la opinión consultiva, dejando claramente establecida la indisoluble relación entre democracia y libertad de expresión. La historia tiene algo de rocambolesca. Incluye a un aventurero estadounidense llamado Stephen Schmidt, que llegó a Costa Rica durante aquellos azarosos años en que Centroamérica era noticia continua. Le ofrecieron trabajo como periodista en el Tico Times, un semanario en inglés que contaba lo que estaba sucediendo por aquellos lares y aél le fascinó la tarea. Incluye también una legislación que regulaba el ejercicio del periodismo en Costa Rica yque exigía la colegiación obligatoria como requisito para poder ejercer el periodismo.Incluye una condena a Schmidt por ejercicio ilegal de la profesión, tras la denuncia de los periodistas locales; un primer y desconcertante pronunciamiento de la Comisión Interamericana, que consideró que la colegiación obligatoria no implicaba violación a los derechos que consagraba la Convención Interamericana de Derechos Humanos y, finalmente, la Opinión Consultiva No. 5, que puso las cosas en su lugar. Todo sucedió hace 40 años, pero el análisis y la decisión que forman parte de aquel documento siguen teniendo una enorme viLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. París no es San Miguelito Competitividad internacional tos sin hacer preguntas porque el Estado sí les resuelve. Aquí no pasa eso. Si Panamá adoptara todas esas recetas, sería como cuando uno quiere bajar de peso y le recomiendan comer salmón orgánico, kale y quinoa… mientras uno vive en el mundo real, viendo cómo llega a la próxima quincena, donde el desayuno es empanada con salchicha guisada y café. La intención es buena, pero la recomendación no entiende la realidad. Hace poco, un cliente me contó una anécdota. Fue a comprar materiales de construcción y le ofrecieron un impermeabilizante alemán “fabricado bajo los más altos estándares de ingeniería europea”. Él respondió sin titubear:—¡No! Si eso no está probado bajo los aguaceros panameños, con sol de 35 grados y humedad del 97%, a mí no me sirve de nada. Y cuánta razón tiene. Lo que funciona en Tomás C. Alonso Sandoval El caso Schmidt: el fallo que redefinió el periodismo Libertad de expresión Hace unos días, el proyecto que impulsa la Unión Europea en varios países de la región, con el objetivo de fortalecer el periodismo, destacar la importancia del acceso a la información pública y enfrentar la desinformación, puso el foco en la historia. Una historia que sorprende y emociona. Durante unas horas, el Relator Especial para la Libertad de Expresión del SistemaInteramericano de Derechos Humanos, Pedro Vaca, junto a los periodistas Sol Lauría de Panamá, Tomás Uprimny de Colombia, Álvaro Murillo de Costa Rica y Xabier Meilán de España, recordaron la historia de la Opinión Consultiva No. 5 emitida por la ComisiónInteramericana de Derechos Humanos en aquel lejano 1985. Un año que, paradójicamente, marcaría el inicio de los años más oscuros de la dictadura militar que vivió este país por veintiún años. El 13 de noviembre de 1985, los seis primeros jueces que tuvo la Corte Interameritrarse en el sitio de Concolón, así como en el podcast de la Relatoría de Libertad de Expresión (todo parte del proyecto impulsado por la Unión Europea), la decisión fulminó la idea de que solamente un grupo con título o carné tenía derecho a ejercer el oficio de periodista. El análisis es de una gran claridad: “[…] el periodismo es la manifestación primaria y principal de la libertad de expresión del pensamiento y, por esta razón, no puede concebirse meramente como la prestación de un servicio al público a través de la aplicación de unos conocimientos o capacidades adquiridas en una universidad o por quienes están inscritos enun determinado colegio profesional, como podría suceder en otras profesiones, pues está vinculado con la libertad de expresión que es inherente a todo ser humano”. El relato de Sol incluye una entrevista hecha a uno de los jueces, el inolvidable venezolano Pedro Nikken, en 2017, donde explica el sustento de la decisión así: “La libertad de expresión fue uno de los derechos más ultrajados por las dictaduras latinoamericanas. Era el momento de fijar un estándar sobre su vínculo radical con la democracia… la libertad de expresión no es el derecho de quien habla, sino la garantía de que todos puedan oír”. Panamá tendría un largo camino que atravesar antes de que la Opinión Consultiva No. 5 pudiera ser utilizada por los panameños, como parte de la conquista de una democracia que llegó bañada de sangre y dolor. Opinión LA AUTORA es presidenta de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana, capítulo panameño de Transparencia Internacional. EL AUTOR es abogado y analista de temas jurídicos y culturales. jorar la trazabilidad económica, revisar el ordenamiento territorial y fortalecer instituciones. Todo esto siempre equilibrando soberanía y cooperación internacional, no eligiendo una sobre la otra. La alternativa es clara: si Panamá no diseña su propio arreglo fiscal, nos lo diseñarán desde afuera. Y cuando eso pasa, la solución siempre duele más, consulta menos y no llega donde debería llegar. Si Nayib Bukele hubiera gobernado siguiendo al milímetro los manuales internacionales de derechos humanos, probablemente nunca habría aplicado las medidas radicales que transformaron su país. No se trata de violar derechos o ignorar estándares globales, sino de reconocer que cada país tiene su propia tormenta, y no todas se resuelven con paraguas importados. Panamá está en un punto donde necesita soluciones integrales, no solo fiscales: educación, empleo, institucionalidad, planificación, transparencia y cultura cívica. Todo eso influye en la recaudación tanto como la ley más perfecta del mundo. Como diría mi cliente: “Si no está hecho para el clima panameño, mejor no me lo vendan.” Y tiene razón: en impermeabilizantes… y en política fiscal. Por muchos años, Panamá ha vivido entre dos mundos: el de las recomendaciones internacionales —esas que escuchamos con siglas respetables como OCDE, FMI o GAFI— y el de la realidad cotidiana del panameño que hace fila buscando medicinas, esquiva huecos camino al trabajo y siente que el Estado es un Robin Hood invertido, mientras ve sectores que parecen vivir en una eterna temporada de descuentos. Estos organismos representan intereses de países grandes, con economías robustas y sistemas tributarios que recaudan en un mes lo que Panamá recauda en un año. El problema es que, cada cierto tiempo, llegan con manuales escritos para países donde la informalidad es de 5%, la confianza institucional ronda el 90% y la gente paga impuesLina Vega Panamá y sus recetas ajenas: cuando el impermeabilizante alemán no sirve para el aguacero del barrio. Hamburgo no necesariamente funciona en Aguadulce. Con la política fiscal pasa exactamente lo mismo. Aun así, es importante reconocer nuestra realidad: Panamá no es cualquier país. Es un hub comercial, logístico y financiero con conexiones globales que dependen de la confianza internacional. Por nuestra ubicación y el rol que jugamos en el comercio mundial, no podemos darnos el lujo de ignorar estándares, listas, evaluaciones y recomendaciones. Seguir ciertas directrices internacionales no es un acto de sumisión, sino una necesidad para proteger nuestra competitividad. Pero —y este es el punto clave— no podemos enfocarnos tanto en satisfacer a París o Washington que descuidemos San Miguelito, Tortí o Colón. La política interior debe fortalecerse al mismo nivel que las obligaciones externas. Porque sin una casa ordenada, ningún sello de “cumplimiento internacional” nos va a salvar de nuestras propias tormentas. Sí, Panamá necesita reformas. Sí, necesitamos ordenar el gasto, modernizar la DGI, depurar exoneraciones inútiles, megencia, especialmente en estos días de menguantes valores democráticos, desgaste institucional y frivolidades varias. “La libertad de expresión es una piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática. Es indispensable para la formación de la opinión pública. Es también conditio sine qua non para que los partidos políticos, los sindicatos, las sociedades científicas y culturales, y en general, quienes deseen influir sobre la colectividad, puedan desarrollarse plenamente. Es, en fin, condición para que la comunidad, a la hora de ejercer sus opciones, esté suficientemente informada. Por ende, es posible afirmar que una sociedad que no está bien informada no es plenamente libre”, fue la contundente afirmación que sellaría la suerte de Stephen Schmidt y del periodismo en general. A partir de esta opinión surgida de la deliberación de seis mentes lúcidas y valientes, el periodismo y la libertad de expresión —que puede ser ejercida por cualquier persona— quedaron unidos en la doctrina interamericana de protección de los derechos humanos, ya que, tal como señalaron los jueces interamericanos, “el ejercicio del periodismo profesional no puede ser diferenciado de la libertad de expresión”. Y tal como explica Sol Lauría en el reportaje hecho sobre el tema y que puede enconFundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente Comercial Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón

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