8A La Prensa Panamá, lunes 24 de noviembre de 2025 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. nuevo estudio que profundiza en el impacto de la confianza en la asociatividad panameña y en asuntos tan importantes como la empleabilidad de las personas. Los niveles de desconfianza son tan altos y, por lo tanto, nuestro capital social es tan bajo que nuestros dirigentes económicos, políticos, líderes de opinión y la ciudadanía en general deberían asimilar que a los problemas de corrupción, empleo, seguridad, agua y vivienda, entre otros, deberíamos agregar la desconfianza por su impacto en las posibilidades de desarrollo del país. Es muy difícil conciliar un proyecto de país entre personas que tienen malas sospechas de sus pares. Propiciar espacios y momentos que fomenten relaciones de confianza entre los panameños es un asunto de políticas públicas, como lo es la creación de empleos, la escasez de agua potable y la inseguridad. El capital social existente en las bandas independientes es un buen material con el que se puede empezar a trabajar, tomando en consideración que datos del CIEPS evidencian que en Panamá las asociaciones culturales y deportivas tienen una penetración similar a la de las asociaciones de padres de familia y de los partidos políticos. Pero no se trata solamente de generar comunidad, sino que este asunto también podría tener implicaciones para la democracia. Hallazgos preliminares de nuestras investigaciones evidencian la importancia que tiene el sentido de pertenencia patriótico, expresado musicalmente, para la resiliencia de los regímenes políticos democráticos. Las personas necesitan sentir que pertenecen a una comunidad donde el vínculo se sustenta en el país como comunidad imaginada. Lamentablemente, en la historia latinoamericana reciente esta necesidad ha sido relegada por los tomadores de decisiones, lo que en consecuencia ha puesto en bandeja de plata los símbolos musicales populares y patrióticos para liderazgos personalistas con dudosas credenciales democráticas, Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Hay que buscar solución al tráfico Responsabilidad En esta ciudad tan fotogénica se viven gravísimos problemas, los cuales, si continúan avanzando sin solución, harán que más de uno pida que Dios nos encuentre confesados. Menciono con fuerte crítica la situación del tránsito en toda la ciudad debido a las complicaciones que causa, a la peligrosidad que encierra y a lo frustrante que resulta vivir la ausencia de respuesta efectiva de las autoridades competentes, como la Dirección del Tránsito y la Policía del Tránsito. Este problema debe abordarse de inmediato, porque nos está afectando física y psicológicamente la desgastante ansiedad que produce estar metidos en tranques de horas sin poder hacer nada. Sin poder llegar al trabajo a tiempo. Esperando que nos asalten y nos roben mientras dura el tranque. Temiendo que surja un dolor inesperado sin recibir ayuda o sin poder ayudar a otra persona con problemas. Sin llegar a casa a descansar y a ver a los hijos. Sin poder cumplir con algún compromiso importante del día. Esta situación necesita de un movimiento popular de todos, encaminado a que se explique y se determine por qué a este problema del tránsito no se le enfrenta ni se le da una solución definitiva y responsable. Quien dirija la Dirección de Tránsito debe tener capacidad profesional, tecnológica y experiencia para actuar con efectividad y voluntad. Parece que eso no lo tenemos aún. Así es que, ciudadanos, pensemos que este problema requiere acción solidaria de nuestra parte para buscar las soluciones que se necesitan. ¡El cartel contraataca! Reformas electorales dimiento, permitió las candidaturas independientes, no sin antes exigirles requisitos muy superiores a los que tenía cualquier partido. Así, y a priori, la contienda se veía imposible, “pelea de tigre con burro amarrado”, como dicen. Pero, a la vuelta de tres elecciones, los candidatos independientes han resultado los tigres (y tigresas), poniendo en la contienda a nuevos protagonistas y cambiando en forma importante y positiva la arena electoral. Pero los resultados de la última elección fueron tan buenos para los independientes, que los partidos, náufragos de la debacle electoral, tratan ahora de endurecer las reglas. Las pretensiones del cartel son devolverle al “establishment” partidista reglas para retener el penoso status quo que tanto daño ha hecho a la democracia y la justicia. Ya se han propuesto más restricciones al independiente y no dudo que las puedan aprobar. Porque, si no han mirado la configuración de la famosa Comisión Nacional de Reformas Electorales, deberían hacerlo. Allí, los miembros con voz y voto se componen así: nueve (9) miembros, uno por cada partido, y un (1) solo miembro de los independientes. Aquí ya vamos 9 a 1 a favor del cartel. El Tribunal Electoral vota solo en caso de empate. Igual el fiscal electoral, que vota solo en lo que le compete. Otros miembros con voz y voto los componen miembros del llamado Foro Ciudadano Pro Reformas; allí hay cuatro votos dispersos. Así las cosas, la pelea está perdida. Lo que los partidos quieren tendrá siempre nueve (9) votos, el resto quizá cinco (5). Otra vez tigre contra burro. Lo triste es que en la comisión también participan, con voz pero sin voto, un chorro de instituciones y parece que ninguna objeta el despojo que los partidos quieren hacerles a los independientes. El debate ha vuelto a poner en la mesa un tema fundamental: la manipulación del derecho ciudadano de elegir y ser elegido libremente. Debemos acometer el tema con más ambición democrática porque, Roberto Brenes Un asunto de comunidad y democracia Bandas independientes Va terminando el mes de noviembre con sus celebraciones patrias. Como ya es costumbre, las agrupaciones conocidas como “bandas independientes” han sido, sin demérito alguno de las bandas escolares, las favoritas del público. Las bandas independientes son una pieza fundamental de la cultura popular panameña que atrae y acoge a individuos con diversos orígenes. Ciertamente, son creadas principalmente para homenajear al país durante las fiestas patrias, pero son más que música, ritmos y bailes. Se trata de organizaciones sociales que surgen y operan gracias al esfuerzo de las comunidades, reuniendo a través de una actividad cultural a personas provenientes de todos los estratos sociales. En este sentido, las bandas generan comunidad y los niveles de confianza necesarios para asegurar el sentido de pertenencia de las personas. En el documental La Mega Banda (2019), dirigido por el sociólogo panameño Gerardo Maloney, se da cuenta del impacto de una de estas organizaciones. El director de la banda, Antonio Miller, explica cómo a esta organización musical su contexto le llevó a convertirse también en un espacio para la interiorización de la disciplina, la ayuda mutua escolar, la solución de conflictos y hasta de la creación de oportunidades de empleo y formación profesional. ¿Por qué todo esto es importante? Porque desde que el CIEPS realiza encuestas sabemos que, en promedio, el 78.4% de los panameños desconfía de las personas que le rodean. Asimismo, recientemente la Fundación Voluntarios de Panamá publicó un pero que sí entienden el valor y potencial movilizador de la música patriótica y la cultura popular. Dicho en otras palabras, democracias como la panameña necesitan reconocer y apoyar las expresiones patrióticas y populares. Para entender y concebir el Panamá del siglo XXI necesitamos nuevas preguntas de investigación, como las que nos han permitido identificar el problema de la confianza y el potencial de la música patriótica popular. Asimismo, es necesario pensar nuevas formas de diseñar las políticas públicas y su priorización para sofisticarlas y adaptarlas a un país que ha cambiado enormemente en los últimos 35 años. Comprendiendo perfectamente la raíz de la desconfianza en algunos políticos y coincidiendo en la innegociable necesidad de establecer todos los resguardos institucionales posibles para evitar el mal uso del dinero público, podría ser una buena idea que el Estado panameño apoye financieramente a las bandas independientes porque son parte de la riqueza social y cultural existente en el país. Hay modelos en América Latina. Por ejemplo, en Brasil existe financiamiento municipal y federal, además de financiamiento privado, para las escuelas de samba, con el objetivo de reforzar la identidad colectiva, la participación, la solidaridad, la cohesión social, el orgullo nacional y comunitario y las relaciones afectivas entre las personas. Es cierto que, ante tantas necesidades, priorizar la asignación de recursos públicos es un gran reto. La salud, el agua, las escuelas y la infraestructura son las grandes prioridades. Sin embargo, la importancia que tienen la generación de cohesión social y la preservación de la democracia para los objetivos de desarrollo del país admite al menos una discusión sobre los criterios para la priorización en los procesos de formulación de políticas públicas en el Panamá contemporáneo. Opinión LA AUTORA es ciudadana. EL AUTOR Harry Brown Araúz es doctor en ciencia política y sociología e investigador en el CIEPS y Ana Raquel Fuentes es doctoranda en antropología social en la Universidad de Edimburgo. EL AUTOR es ciudadano. Carmen Y. Llinás de Fábrega aun cuando se preserve el status actual de los independientes, estamos muy lejos de un sistema abierto y democrático. Los independientes son la costosa y dura alternativa a las altas barreras de entrada a un sistema reservado a partidos nacionales. Esa es la traba mayor. La solución es bajar esas barreras oligopólicas. Y la forma más democrática es permitir la formación de partidos provinciales y distritales, y con ello requisitos de formación y operación proporcionales a su alcance electoral. ¿Por qué los muchachos de San Miguelito tienen que hacer un partido nacional que no necesitan y que les queda grande? ¿Por qué un aspirante a alcalde en Chitré no puede formar un partido local e ir de tú a tú contra los grandes? ¿Qué hay de terrible en los partidos locales? Hay que recordar que este sistema estuvo vigente hasta 1968 y produjo grandes políticos y una Asamblea que añoramos. Se acabó cuando los militares decidieron jugar a Dios con el voto popular. Un sistema así reformado, de salida, permitirá a los aspirantes locales acceder a una mejor organización. Al Tribunal le simplifica las tareas de organización y supervisión. A los ciudadanos, una mayor y mejor oferta electoral. Pero lo mejor de todo es que se acaba la injusta ventaja del grande y el odioso voto en plancha. Ya los votos de los pelaos se contarán, en su pequeño partido, igual que cuenta el PRD los suyos, con las ventajas de la papeleta. En pocos años veremos una Asamblea diferente y, con ello, un país diferente. Aquí no estoy escribiéndole al cartel, ni a la comisión de reformas, ni al tribunal. A ellos les hago una petición respetuosa para que miren esta propuesta con ojos de patria. Me estoy escribiendo a mí mismo y a mis compatriotas de todas las clases, que, con su protesta y su esfuerzo, podemos poner sobre la mesa un cambio significativo. Ahora más que nunca hay votos en la Asamblea para quizá poder cambiar las cosas. Empiezo con lo de siempre. Lo que digo aquí es mi pensamiento y pluma personal, nada tiene que ver con mis relaciones o cercanía al Ejecutivo ni al señor presidente. Añado que, sobre este tema, he escrito varias veces en los últimos 15 años. Amén. Ya me parecía raro que los partidos políticos no intentaran un contraataque a los espacios ganados por los candidatos independientes. Nuestro sistema electoral no es más que un cartel electorero, caracterizado por altas barreras a la competencia. Es un sistema sesgado, de división arbitraria de circuitos, una asignación de votos y curules inclinado a los más grandes y con un regulador igualmente proclive a defender el oligopolio político. Y la cereza de este pastelón es que el ejercicio quinquenal que hace la Comisión Nacional de Reformas Electorales ha resultado casi siempre en una oportunidad para que el clan de partidos ajuste y lubrique mejor la maquinaria cuasi monopólica, cerrando rendijas y apretando la rosca. Lo malo de este modelo es que produce resultados terribles. Tenemos un Órgano Legislativo dañino para la democracia, para la división de poderes y para el progreso. Y los atributos de la mayoría de sus miembros no los podría enumerar sin cometer pecado mortal. Hace mucho que necesitamos una reforma legislativa que modernice y abra el sistema de partidos y la vida electoral. ¡Pero no! Sin embargo, como no todo es perfecto, la rosca, quizá en un raro gesto de desprenHarry Brown Araúz Ana Raquel Fuentes Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente Comercial Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón
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