8A La Prensa Panamá, viernes 21 de noviembre de 2025 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. ha visitado Panamá— declaró que “el hemisferio occidental es la barriada de Estados Unidos, y la vamos a proteger”. Pero ¿en qué consiste realmente esta doctrina? Yo diría que no es ideológica, sino simplemente pragmática: ayudar a las naciones que se conviertan en aliadas del gobierno de Trump e iniciar sanciones contra aquellas que se le oponen. Ejemplos sobran: la ayuda de 20 mil millones en garantías del Tesoro estadounidense al gobierno derechista y reformador de Javier Milei en Argentina (quien compró bonos argentinos pudo obtener ganancias considerables); los tratados comerciales con Guatemala, El Salvador y Ecuador; tarifas del 50% a Brasil después de que su justicia declarara culpable a su aliado Jair Bolsonaro, entre otros. Recordemos que el gobierno de Trump está rodeado de halcones como Marco Rubio, su secretario de Estado, decidido a no dar concesiones a regímenes como los de Venezuela, Nicaragua y Cuba. La Doctrina Donroe divide el mundo en hemisferios o zonas de influencia repartidas entre China, Rusia y Estados Unidos. De allí que busque contrarrestar, en primer término, la influencia china en nuestro continente. ¿Recuerdan lo que dijo Trump — apenas tomó posesión— sobre que China controlaba el Canal de Panamá? Venezuela es otro punto clave de contención. Trump ha demonizado a Nicolás Maduro, a quien acusa de liderar el llamado cartel de los Soles, por el cual ofrece una recompensa de 50 millones de dólares. Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Internado médico, ‘por los siglos de los siglos’ Formación la dignidad de los Protomédicos comparándola con la de Duques, Condes y Vicarios Generales de los Ejércitos”. Los protomédicos eran elegidos si cumplían el requisito de superar el examen de competencias, conocimientos y habilidades. En las designaciones de los protomédicos, también llamados Archiatros — agregan González Lozano y Almeida López— no podía intervenir ni el Senado, ni el Pretor, ni el Oficial o Juez. Los protomédicos podían proceder judicialmente contra aquellos que ejercieran las profesiones sin haber logrado la licencia para ello. Con esa misión, era un cuerpo técnico encargado de vigilar el ejercicio de las profesiones sanitarias, “para que conozcan —decía su reglamentación— de los crímenes y excesos y delitos de los tales Físicos y Cirujanos, y Ensalmadores y Boticarios, y Especieros, y las otras cualesquiera personas que, en todo o en parte, usaren oficios a estos anexos o conexos”, así como de “ejercer función docente y atender a la formación de estos profesionales”. Los “ensalmadores” se dedicaban a sanar a través de oraciones y rezos, lo que hoy serían los curanderos o chamanes. Esas “otras cualesquiera personas” eran parteras, barberos, flembotomianos (flebotomistas), algebristas (cirujanos dedicados a la curación de dislocaciones de huesos) o hernistas (quienes curaban hernias). Ciento once años más tarde de Pedro Ernesto Vargas La doctrina Donroe Geopolítica En 1823, el presidente de Estados Unidos, James Monroe, enunció lo que se conoce como la Doctrina Monroe, en la cual anunciaba que cualquier intento de agresión o intervención de potencias extranjeras en el hemisferio occidental —entiéndase América del Sur— sería tomado como un acto hostil contra Estados Unidos. Esta doctrina surgió poco después de la independencia de la mayoría de las colonias que España y otras naciones aún mantenían en América. Curiosamente, en ese tiempo el país norteamericano no poseía el poderío militar para contrarrestar a las potencias europeas; sin embargo, delineaba lo que sería, en el futuro, su principal zona de influencia. Esta doctrina sería invocada en múltiples ocasiones durante las intervenciones del siglo XX en países como Nicaragua, Haití y Honduras, entre otros. En estos días se publicó un artículo en The New York Times, firmado por Jack Nicas, titulado: “La Doctrina Donroe: el intento de Trump de controlar el hemisferio occidental”. El texto alega que, por primera vez en muchas décadas, este hemisferio se ha convertido en prioridad para la política exterior estadounidense, utilizando tarifas, amenazas a los líderes que no se alineen con su política, sanciones y presiones diplomáticas. El término Donroe Doctrine apareció por primera vez en una portada del New York Post. El secretario de Defensa del gobierno de Trump, Pete Hegseth —quien ya Hacía décadas que no se desplegaba tanto poderío naval en el Caribe. Hace poco arribó cerca de las costas venezolanas el USS Gerald Ford, el portaaviones más grande del arsenal estadounidense. Supuestamente viene a combatir a los carteles de la droga, como el Tren de Aragua y el cartel de los Soles; ya se han destruido 21 embarcaciones, la mayoría simples botes. Sin embargo, a mi juicio, el objetivo real es forzar la salida de Maduro y acabar con el régimen chavista que por más de dos décadas ha estrangulado a Venezuela. El país no tiene un gobierno legítimo; Maduro fue derrotado ampliamente en las pasadas elecciones. Aislado internacionalmente, apenas cuenta con el apoyo de Rusia, China e Irán. Los halcones de Trump abogan por una intervención armada limitada —bombardear cuarteles, pistas aéreas, etc.—, mientras otros temen convertir a Venezuela en otra Libia o Afganistán: fragmentada, dominada por facciones y carteles. La Doctrina Donroe desconfía de organismos como Naciones Unidas. Ha recortado en mil millones de dólares la ayuda estadounidense y se retiró del Consejo de Derechos Humanos. Como afirma la periodista Mara Hvistendahl, esto es lamentable, pues, según ella, el vacío lo está ocupando China. Para concluir, ¿cómo decidirá Trump qué acción tomar contra el régimen de Maduro? Eso me recuerda unos versos del gran Rubén Darío sobre una espada enterrada en un cuerpo: “si me la dejas, me mata; si me la quitas, me muero”. Con semejante despliegue militar, ¿simplemente se retirará si no hay un acuerdo? No lo creo; quedaría como lo que los chinos llaman “un tigre de papel”. Opinión EL AUTOR es internacionalista. EL AUTOR es médico. su creación, en 1588, esta institución se consolida como un órgano colegiado. El 10 de septiembre de 1501, los Reyes Católicos prohíben ejercer la medicina a las minorías étnicas: a los judíos, moriscos, a los reconciliados por el delito de herejía y apostasía, y a los nuevos cristianos. Para ello recurren a los estatutos de la pureza de sangre, que obligaban a los egresados de medicina a “prestar juramento”, al momento de ser aprobados como médicos, “y defender en público y en secreto el Ministerio de la Purísima Concepción de María Santísima”. España incurre en la discriminación por razones de fe. En el siglo XVI, el Protomedicato se extendió con el avistamiento y conquista española de América a los virreinatos de México y del Perú, y en el siglo XVIII, se fundó el Protomedicato del Río de la Plata. El Dr. Ignacio Chávez, prominente cardiólogo mexicano, recuerda la ordenanza que aparece en 1529 en el Cabildo de la ciudad de México: “Que ninguna persona que no sea médico o cirujano examinado e tenga título, no sea osado de curar de medicina ni cirujía so pena de sesenta pesos oro, porque hay algunos que por no saber lo que hacen además de les llevar su hacienda, les matan”. Siguieron Bolivia, Costa Rica, Cuba. El Protomedicato surgió para calificar la suficiencia en conocimientos y habilidades de quienes querían ser médicos idóneos, y al mismo tiempo educarlos en medicina sanitaria y controlar políticamente ese segmento de gobierno, con mayor o menor éxito en esas gestiones. Funcionó como tribunal de justicia, como escuela de medicina y cirugía, como rector sanitario y de salud pública, y como bastión político. Pareciera que ha sido duradero su perfil y que no hay interés en cambiarlo, sino en maquillarlo. No es nuevo, pero tampoco es desechable ni de archivarse. Los internados médicos obligatorios, para alcanzar la licencia que facultaría el ejercicio de las profesiones sanitarias, entre ellas la medicina y la cirugía en España, fueron creados por Juan II de Castilla con las Leyes de Toro, reglamentaciones publicadas en 1371, donde se señalaba que los médicos ejercían con documentación apropiada de sus capacidades y habilidades. Más tarde, en 1477, hace cinco y medio siglos, la monarquía de Isabel y Fernando funda el Real Protomedicato de España, obedeciendo al “deseo de centralizar el poder” durante la monarquía. De esta forma, se controlará más tarde el sistema sanitario de la nación. En España, el Real Tribunal del Protomedicato —tribunal mayor formado por los protomédicos, cada uno de los médicos del rey, además de Examinadores y alcaldes Mayores, que eran magistrados de rango superior y mayor prestigio, responsables de la administración de justicia ordinaria y de la asesoría a los corregidores— reconocía la suficiencia de quienes aspiraban a ser médicos y concedía las licencias necesarias para el ejercicio de dicha facultad. González Lozano y Almeida López citan a Eugenio Muñoz, en su recopilación sobre el Real Protomedicato, donde afirmaba que ya existía en los tiempos de los romanos, “cuando los Emperadores de Oriente, Honorio y Theodosio elevaron La llamada Doctrina Donroe revela una política exterior estadounidense basada en zonas de influencia, presión económica y confrontación estratégica en América Latina, con Venezuela como epicentro de tensiones. Ezra Homsany El origen del internado médico obligatorio se remonta al Real Protomedicato, una institución que reguló la práctica sanitaria, formó médicos y controló políticamente el ejercicio profesional desde la España medieval. La salud pública está en todas partes Prevención Años atrás, en mi primera clase de salud pública, el profesor —un reconocido médico y salubrista en Estados Unidos— nos mostró recortes de periódicos (entonces aún leíamos medios impresos). Asombrados, nos pidió leer los titulares: accidente de bus escolar, uso de cascos por ciclistas, cinturones de seguridad, calentamiento global, muertes maternas, protección en construcciones… y concluyó: “¡la salud pública está en todas partes!” Nunca olvidaré esa frase. Por definición, la salud pública es la ciencia y el arte de prevenir enfermedades, prolongar la vida y promover la salud mediante el esfuerzo organizado de la sociedad, buscando bienestar y calidad de vida. Abarca promover estilos de vida saludables, nutrición, prevención de enfermedades, protección del ambiente y de la salud animal, seguridad de trabajadores de aseo y construcción. Al hacerlo por el bien común, asumimos responsabilidad sobre nuestra propia salud. Contrario a la percepción habitual, la salud pública no se limita al acceso a medicamentos, tratamientos y hospitales. El concepto de Una Salud (One Health) integra salud ambiental, animal y humana como dimensiones interconectadas. Por ejemplo, el calentamiento global y el uso descontrolado de pesticidas han provocado la desaparición de ciertos anfibios, reduciendo el consumo natural de mosquitos. Esto incrementa los casos de malaria en regiones donde ya había sido eliminada. Cuidar el ambiente y la salud de los animales es esencial para mantenernos sanos. La salud pública suele dividirse en salud ambiental y comunitaria, promoción de la salud, bioestadística y epidemiología —el diagnóstico del estado de salud de la población—, bajo un paraguas que integra disciplinas como medicina, biología, química y ciencias sociales. Puede parecer incongruente pensar que las emisiones de los autos, el uso de cascos en la construcción, los guantes del personal de aseo, la supervivencia de las ranas o el mantenimiento de parques barriales forman parte de la salud pública. Pero sí lo son. Trabajemos juntos para mantener nuestro entorno y nuestros animales saludables, prevenir enfermedades y construir una sociedad más productiva y eficiente. LA AUTORA es investigadora en salud pública, docente en la Universidad de South Florida e integrante de Ciencia en Panamá. Arlene Calvo Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente Comercial Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón
RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxMjQ5NQ==