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6A La Prensa Panamá, miércoles 19 de noviembre de 2025 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. un símbolo de grandeza, sino un derecho que se ve amenazado. El paralelo entre Asuero y Azuero puede parecer un juego de palabras, pero encierra una reflexión profunda. En la antigüedad, los imperios que sabían manejar el agua prosperaban; los que la descuidaban, caían. Hoy, en Panamá, enfrentamos un dilema similar: ¿seremos capaces de cuidar nuestras fuentes hídricas con la misma visión estratégica que tuvieron los persas, o dejaremos que la contaminación y la falta de planificación nos conduzcan al colapso? El río La Villa es nuestro “Eufrates” local, un eje de vida que necesita atención, inversión y conciencia ciudadana. El rey Asuero gobernaba con mano firme y tomaba decisiones que afectaban a pueblos enteros. En Azuero, no tenemos un monarca, pero sí autoridades locales, instituciones y comunidades que deben asumir ese rol de liderazgo. La diferencia es que aquí el poder no se mide en ejércitos ni en tributos, sino en la capacidad de garantizar agua limpia para beber, para sembrar, para vivir. Y esa es una batalla que no se gana con decretos, sino con educación, participación y compromiso colectivo. Imaginemos por un momento que Asuero, desde su palacio en Susa, pudiera mirar hacia el futuro y ver a Azuero en Panamá. Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. La verdad según nuestra mente Filosofía Yo pienso que Donald Trump es un patán despreciable, mientras que mi vecino está convencido de que como presidente de Estados Unidos el republicano va a remediar todos nuestros problemas. Ambos estamos viendo al mismo hombre y escuchando lo que dice, pero arribamos a conclusiones totalmente diferentes. Fulano de tal no cree en Dios, pero su amiga está convencida de que Dios sí existe. No importa si hay un Dios o no: lo que importa son nuestras opiniones y creencias. ¿Cómo se explica? Según Immanuel Kant y otros filósofos del idealismo, la realidad externa —la verdad, en otras palabras— está fuera de nuestras mentes subjetivas. Nosotros, los seres humanos, no tenemos la capacidad de conocerla plenamente. Estos filósofos sostienen que lo único que sí existe para nosotros es nuestra mente. Somos seres encerrados en nuestras propias realidades. Incluso hay filósofos que dicen que hasta los colores no son exactamente iguales para todos, porque dependen de cómo cada cerebro los interpreta. Un ejemplo de la filosofía de Kant: Si un pescador arroja una red al mar y, al recogerla, se da cuenta de que todos los peces capturados miden diez centímetros o más, concluye que todos los peces del mar tienen ese tamaño. Pero estaría equivocado: la red tiene aberturas de diez milímetros y seguramente hay peces más pequeños que simplemente no pudo capturar. La red, en este ejemplo, representa nuestras mentes. No todos tenemos redes con las mismas aberturas. Cuando observamos cualquier fenómeno, cada uno lanza su propia red para captar e interpretar lo que estamos viendo, escuchando u oyendo. ¿La verdad? Nunca la vamos a saber, y, en todo caso, para la mayoría de nosotros, no importa. ¿Y los banqueros delincuentes? Sistema financiero ingresos promedio anuales de B/.2,xxx mensuales (están leyendo bien: dos mil y pico) y que le suministre estados financieros, declaración de rentas, idoneidad del contador, facturas o contratos que prueben que el total de ingresos anuales son de aproximadamente B/.30 y pico mil. Miles de estos pequeños clientes se ven bonitos en las estadísticas, en lugar de uno solo grande donde las posibilidades de irregularidades son mayores a detectarse… pero no los tocan por ser clientes representativos y a lo mejor no les gustaría encontrar algún secreto en las actividades que los comprometa y que de alguna forma los convierta en cómplices.” Coincidentemente, un vocero de la Asociación Bancaria de Panamá descartó ingenuamente la complicidad, pero externó que “es inevitable que quienes blanqueen o se roban dinero del erario público lo metan en los bancos. Aunque los bancos hagan lo imposible por prevenir”. Adicionalmente indicó: “Ningún control es infalible. Para ser infalible tendrías que convertirte en juez. Y ningún banco es juez”. En la actividad bancaria panameña, el ciudadano común tiene la percepción generalizada de que está contaminada por la corrupción. La pregunta que se hace es: si por el sistema bancario nacional pasan miles de millones de dólares mal habidos, ¿es impensable que no tengan los controles que les permitan diferenciar a los honrados de los malandrines? Entonces, si no existen esos controles adecuados, ¿qué hace la Superintendencia de Bancos de Panamá además de imponer sanciones administrativas —que ni siquiera se publican—? El ciudadano no conoce de bancos, representantes legales o actores que hayan sido sancionados. Una práctica elemental de un buen goJorge G. Obediente De Asuero a Azuero: un viaje persa por las aguas panameñas Crisis hídrica Cuando escuchamos el nombre Asuero, muchos lo asocian con el poderoso rey persa Jerjes I, aquel monarca que gobernó un imperio vasto en el siglo V a.C. y que aparece en relatos bíblicos como figura de autoridad y esplendor. Su reino se extendía desde la India hasta Etiopía, abarcando ciudades griegas en Asia Menor y controlando rutas vitales para el comercio y la subsistencia. En ese tiempo, el agua era símbolo de poder: los persas construían canales, sistemas de riego y acueductos que aseguraban la vida de millones bajo su dominio. El agua era riqueza, era control, era civilización. Ahora demos un salto de 2,500 años y cambiemos una sola letra: de Asuero con S a Azuero con Z. La península de Azuero, en Panamá, no es un imperio, pero sí una región con una historia y una identidad propias. Aquí, el agua también es poder, pero no en el sentido de expansión militar ni de dominio territorial, sino en el sentido más básico y urgente: la supervivencia de comunidades enteras. El río La Villa, fuente vital para miles de familias y para la producción agrícola, ha sido escenario de crisis de contaminación que han puesto en evidencia la fragilidad de nuestros sistemas de gestión hídrica. En Azuero, el agua no es un lujo ni Quizás se sorprendería de que, a pesar de los siglos, el agua siga siendo el centro de las preocupaciones humanas. Tal vez entendería que el verdadero poder no está en conquistar ciudades, sino en asegurar que cada niño pueda abrir un grifo y beber sin miedo. Ese es el imperio que necesitamos construir: un imperio de responsabilidad hídrica, donde el agua sea respetada como el recurso más sagrado. El juego de nombres nos invita a pensar: Asuero con S fue un rey que pasó a la historia por sus conquistas y sus excesos. Azuero con Z puede pasar a la historia por su capacidad de enfrentar la crisis del agua con creatividad y resiliencia. La contaminación del río La Villa no es un destino inevitable; es un llamado de alerta. Así como los griegos resistieron al poder persa en las Guerras Médicas, los ciudadanos de Azuero pueden resistir al poder destructivo de la indiferencia y la negligencia. La batalla no es con lanzas ni escudos, sino con conciencia y acción. En conclusión, el paralelo entre Asuero y Azuero es más que una coincidencia fonética. Es una metáfora que nos recuerda que el agua ha sido, es y seguirá siendo el eje de la historia humana. Desde los palacios persas hasta las comunidades panameñas, el agua define quién prospera y quién se queda atrás. Que este juego de letras nos inspire a tomar en serio la defensa de nuestros ríos, porque en Azuero, el verdadero reino que debemos proteger no es de oro ni de mármol, sino de agua limpia y abundante. Opinión EL AUTOR es jubilado y profesor de música. EL AUTOR es ex vicepresidente de Ambiente, Agua y Energía de la Autoridad del Canal de Panamá. EL AUTOR es ciudadano. Samuel A. Scribner bierno corporativo requiere controles internos adecuados para identificar la procedencia del dinero mal habido, ya que la falta de estos le abre las puertas a los delincuentes para interactuar con los funcionarios de la entidad financiera, quienes tienen “poder discrecional” en la toma de decisiones. Dicho de otra forma: puesto el control deficiente, inventada la trampa. ¿Qué tal si, en lugar de limitarse a imponer sanciones administrativas, los hallazgos relacionados con fallas en la prevención del lavado de dinero se consideran faltas graves, con sanciones pecuniarias y divulgación pública? Esto tendría el doble propósito de generar una sanción social para los infractores y servir como advertencia para evitar que otros incurran en el mismo comportamiento. En otro de mis escritos, titulado ‘La falta de integridad en el negocio de la banca’, publicado en La Prensa el 18 de septiembre de 2024, mencioné lo siguiente: “Sería ilusorio pensar que la Superintendencia de Bancos, así como exige que los estados financieros auditados sean públicos, requiriera a todos los miembros con licencia para operar a que publicaran periódicamente una declaración jurada, firmada por el presidente de la Junta Directiva, el Gerente General o su equivalente, y el Oficial de Cumplimiento, que dijera algo como esto: ‘Los aquí firmantes declaramos bajo juramento que la totalidad de los fondos ingresados al banco, en calidad de depósitos o pagos de obligaciones, provienen de actos lícitos y que los mismos no están relacionados, ni son dedicados, ni constituyen actividades ilícitas ni indebidas.’” Seguramente este tipo de declaraciones contribuiría a fortalecer los controles internos, adecentaría la actividad y mejoraría la percepción ciudadana. Termino con una frase de otro de mis artículos: “El banco que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.” Tomemos esto como una reflexión profunda sobre la necesidad de incorporar mayor integridad, transparencia y responsabilidad al sistema bancario panameño. En la conferencia de prensa usual de los jueves —en este caso la del 13 de noviembre— el Mero Macho contestó una pregunta que le hicieron y la interpretó como relacionada al papel de la banca en las actividades de dinero ilícito, tema que él había mencionado antes. Su respuesta fue bien clara: “Esta movilización de dinero… yo le pregunto a ustedes y al país: ¿algún narco, o alguno de los dineros robados de este país, se les ha encontrado algún caleto lleno de plata? No. Todo circuló a través de nuestro sistema bancario”. (Aclaración: entiéndase por “caleto” el lugar donde los piratas guardaban el contrabando). Ante la falta de transparencia y controles que reina en esta actividad, me vino a la memoria el artículo que publiqué en La Prensa el 16 de diciembre de 2022, titulado ‘¿Y los banqueros delincuentes?’, en el cual se comentó específicamente este tema, muy en línea con lo externado en la conferencia de prensa. En ese artículo definíamos al banquero delincuente “como una persona que se relaciona con dicha actividad, ya sea a nivel de junta directiva, accionista, asesor, auditor, oficiales subalternos; en fin, todos cómplices de la actividad carente de legitimidad, no importa cómo la quieran pintar”. También externó: “Al más pendejo le preguntas quién es Dios, y usted va a hacer un depósito de 50 dólares que se sale de su perfil y le hacen llevar hasta la historia de su abuelo.” Precisamente, en el citado artículo se resaltó esta práctica bancaria: “Hay supuestas acciones de fiscalización que realizan actualmente ciertos bancos para mejorar las estadísticas de supervisión a sus clientes y así reportarlo a las autoridades. Imagínense ustedes a un banco solicitándole a su cliente, sociedad anónima, que le documente que sus Un juego de letras entre Asuero y Azuero revela una verdad incómoda: el agua sigue definiendo el destino de las comunidades, y el futuro del río La Villa exige liderazgo y acción. Carlos Alberto Vargas P. Es necesario incorporar mayor integridad, transparencia y responsabilidad al sistema bancario panameño. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente Comercial Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B. Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. 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