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8A La Prensa Panamá, viernes 14 de noviembre de 2025 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. lida y moreteada, sin grito ni dolor, que dejaron en la calle atormentada con el vaho de la sórdida cobardía. Nada más parecido al animal primitivo que sale a buscar su presa desde la fría cueva cuaternaria, en pleno Pleistoceno, cuando aún no sospecha el aliento de sapiens alguno. Solo desaparecerán estas hienas cuando ya no haya presa que destrozar, llanto que silenciar, sitio para los huérfanos de sus crímenes. Cuando parece no haber futuro, cuando la guerra es perversamente normal, cuando la mentira y la extorsión son aceptadas porque “es su manera de negociar”, cuando la paliza es en la otra calle, cuando las cenizas del Templo serían balcón para contemplar el Mediterráneo, o cuando se hace un cementerio en las aguas del Caribe con cuerpos sin identificar, delitos sin probar, mercancías sin rescatar, acciones arbitrarias y criminales sin castigar, la pregunta es: ¿qué hay más adelante? El semblante del horizonte es de tormenta. Como sentencia el filósofo comunista Slavoj Žižek: “O bien entramos en pánico demasiado pronto y, por lo tanto, parecemos sembrar un pániLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. El Día del Patriota Integridad Cada 14 de noviembre recordamos a mi tío abuelo, el doctor Carlos Iván Zúñiga, uno de los panameños que mejor encarnó el verdadero significado de la palabra patria. Fue un hombre de convicciones inquebrantables, que jamás vendió sus ideales ni se arrodilló ante el poder. En tiempos donde el silencio o la conveniencia suelen ser la moneda de cambio, él escogió el camino más difícil: el de la coherencia, la consecuencia y el valor ciudadano. En una de esas jugarretas típicas del poder — que vienen desde los días de la dictadura militar— intentaron seducirlo con embajadas, altos cargos e incluso con una magistratura. Eran ofertas destinadas a callarlo y domesticar su voz crítica. Pero el poder tiene una forma sutil de someter: no siempre impone, a veces seduce. Y cuando uno se acostumbra a sus pasillos y a sus gestos de aprobación, corre el riesgo de confundir el silencio con prudencia y la obediencia con lealtad. El doctor Zúñiga nunca cayó en esa trampa. Resistió la tentación de los privilegios y se mantuvo fiel a sus principios, recordándonos que la integridad no se negocia. Su vida demuestra que el legado de un patriota no se mide por los cargos que ocupa, sino por la dignidad con que resiste las tentaciones del poder. Porque lo verdaderamente peligroso no es el poder que enfrentamos, sino aquel que lentamente nos convierte en parte de él. Lo difícil no es desafiar al poder, sino no dejar que te transforme. En esa línea, mi tío abuelo fue un ejemplo excepcional de independencia moral. Comprendía que la política debía ser un instrumento de transformación, no un ejercicio de complacencia. En un entorno donde muchos sucumben ante lo fácil y tentador de la política que reparte favores y cargos como botín —o del poder que te aplaude mientras sirves y te abandona cuando dejas de ser útil—, él eligió librar su batalla con entereza, protegido solo por la coraza incorruptible de su moral. Fue un hombre que, como los grandes reformadores de la historia, entendió que la verdadera fuerza no nace del poder, sino del carácter. Que resistir en soledad, cuando todo empuja a ceder, es también una forma de victoria. En 2002 lideró la Comisión Presidencial contra la Corrupción, creada por el Decreto N.º 7 del 23 de enero de ese año. El informe que presentó —elaborado con rigor y valentía— reveló las raíces profundas de la corrupción institucional y propuso acciones concretas para enfrentarlas. Sin embargo, a pesar del trabajo realizado, nada se hizo. Desde entonces se repite que todo depende de la voluntad, pero la verdadera voluntad no se proclama, se ejerce. Hasta hoy, ningún gobierno ha tenido el coraje de hacerlo. Dos décadas después, las mismas prácticas continúan erosionando la confianza ciudadana y debilitando la institucionalidad democrática del país, confirmando que su denuncia fue tan profética como vigente. Por eso, honrar la memoria del doctor Carlos Iván Zúñiga no puede limitarse a evocarlo una vez al año. Significa asumir que la lucha contra la corrupción debe ser un compromiso permanente, intergeneracional y el eje de toda política de Estado. Su ejemplo nos recuerda que la patria no se construye con discursos, sino con integridad; no con cálculos, sino con coraje moral. Hoy, más que nunca, Panamá necesita volver a ese ejemplo. Que su nombre no solo sea recordado, sino continuado: como bandera ética que inspire a quienes creemos que aún es posible servir sin claudicar, luchar sin rendirse y defender la verdad, aunque incomode. Esa es también la ruta que guía mi actuar: mantener la coherencia, preservar los principios y entender —como lo hizo mi tío abuelo— que el verdadero servicio público no consiste en agradar al poder, sino en enfrentarlo cuando se aparta del deber y de la justicia. ¡Feliz Día del Patriota! Los buenos, los malos… y los feos Asamblea Nacional Sociales de Panamá (CIEPS), la corrupción apareció —por tercera encuesta consecutiva— como el problema más reconocido por los panameños (22.3%). Esa creciente preocupación impone a los diputados el deber ético de atacar la corrupción corrigiendo deficiencias en leyes que hoy sirven a los políticos corruptos y a sus aliados para escapar de la justicia. Es con este objetivo que tanto el procurador general de la Nación (PGN) como un grupo de buenos políticos han unido coyunturalmente esfuerzos para mejorar la capacidad del Estado en la persecución de la corrupción. Con ese propósito, el procurador Luis Carlos Gómez ha presentado dos bien estructurados proyectos de ley, que considera necesarios “para cerrar la brecha que permite a la corrupción evolucionar” hasta convertirse en una grave amenaza para el interés común. Entre las propuestas figuran penas de 4 a 6 años de prisión para funcionarios que cobren sin trabajar (“botellas”); aumentar la sanción por enriquecimiento injustificado (de 3-6 años) a pena de 4-8 años de cárcel; y endurecer las penas por actos de corrupción, además de otras herramientas contenidas en el proyecto de Ley General Anticorrupción. Pero esas propuestas, al igual que otras presentadas por diputados de las bancadas de Vamos (19) y Seguimos (4), han sido bloqueadas por una mayoría de cinco diputados en la Comisión de Gobierno. Resulta decepcionante que esos miembros de lo que la jerga popular ha bautizado como la “bancada del mal” hayan recibido el espaldarazo del presidente de la República, José Raúl Mulino, quien afirmó el 29 de octubre que “en este país la corrupción no necesita más leyes”. Frlanklin Castrellón Violencia Deshumanización El atropello brutal y salvaje por tener pigmento en la piel, el cabello acholado, liso y negro, la lengua y el lenguaje superior, la alegría en los labios y en los movimientos es lo más cercano al comportamiento de la hiena. En plena calle, sin necesidad de internarse en el bosque infernal donde habita el animal, lo vemos, porque el animal anda suelto con el rostro escondido, la armazón costal hecha de acero y municiones, el pecho oscuro y hueco, los ojos encendidos por el estupefaciente que fuma, que aspira, que se inyecta para aterrorizar. Terrorismo con aplauso y recompensa, y grabado para no olvidar. No es un asunto de gónadas, es más el apetito de horrorosos animales depredadores que se largan del fango y del lodo en búsqueda de cadáveres o hacerlos, que amontonan huesos en celdas de sordos borrachos de prepotencia, donde la fiesta orgástica no termina hasta ver la sangre del último vestigio humano, que se tira como fleco de carne moco infundado, o bien recobramos la cordura cuando ya es demasiado tarde”, mientras recuerda y cita cómo el apóstol Pablo, en Romanos 13:11, pareció visualizar nuestro tiempo cuando caracterizaba su tiempo: “No nos equivoquemos sobre la época en la que vivimos: ya es hora de que despertemos de nuestro letargo”. La violencia callejera del Estado contra sus ciudadanos es una forma de escapar de la responsabilidad de gobernar para todos, una forma de distracción frente al colapso del castillo de arena que emergió en cada desencuentro de la elocuencia y la mentira, una confrontación para maquillar la dictadura de populismo, el fracaso de éxitos, la debilidad de firmeza y orden, la institucionalización de la discriminación de guerra contra la delincuencia, la ficción de verdad. La sobrevivencia en el planeta está por rendirse a los vientos y los huracanes, a los infiernos de los cielos, al carburante CO2. Eso es lo que debiera aunar al hombre en la tierra para doblegar el cambio climático. Pero no, porque se reparten el mundo tres locos hambrientos de poder y propiedad, quienes impulsan con sus industrias —la de la guerra, una de ellas— el efecto invernadero que nos cuece y calcinará los huesos: China, Estados Unidos, Rusia, mientras aplastan con sus botas y las gruesas y demoledoras orugas de sus tanques los derechos, la justicia y la libertad del hombre. Opinión EL AUTOR es diputado independiente. EL AUTOR es médico. EL AUTOR es periodista. Roberto Zúñiga Es lamentable que el presidente no comparta la tesis del procurador —a quien él mismo nombró poco después de iniciar su gestión—, quien defendió sus proyectos afirmando que “la realidad de Panamá es la ausencia de herramientas que permitan superar obstáculos en las realidades investigativas”. En un escenario tan adverso, la “bancada del bien”, integrada por diputados de Vamos, el Movimiento Otro Camino y algunos de partidos tradicionales, va a necesitar un sostenido apoyo de la sociedad civil para avanzar su agenda anticorrupción. Ya he identificado a los buenos y los malos diputados. ¿Cuáles merecen el calificativo de feos? Desde mi perspectiva, estos son los cínicos y arrogantes que no disimulan su alineamiento con las fuerzas del mal. ¿Qué apoyo podría dar la sociedad civil a esos buenos diputados? El administrador público, politólogo y experto en políticas públicas Ricardo Herrera considera que los diputados “deberán incorporar a la sociedad civil organizada, a las universidades y a la ciudadanía consciente como aliados estratégicos en la formulación, seguimiento y evaluación de las políticas anticorrupción”. Herrera advierte que, en la gestión pública moderna, la lucha contra la corrupción no puede centrarse únicamente en las normas penales. Reconoció como positivas las iniciativas del PGN y de las bancadas Vamos y Seguimos, pues “Panamá necesita avanzar hacia un marco legal más moderno que fortalezca la integridad pública, la rendición de cuentas y la transparencia”. Como ciudadano consciente de la gravedad de la corrupción que se nutre de los fondos públicos, confío en que la bancada del bien se fortalezca aún más en el próximo período legislativo y sume en su estrategia a la sociedad civil organizada y a la comunidad académica. ¡Que así sea! Este artículo se inspira en la famosa película de los años sesenta titulada El bueno, el malo y el feo, en la que los guionistas conciben la trama de tres pistoleros que compiten por encontrar un alijo de oro durante la guerra de secesión de Estados Unidos. Todos eran capaces de lo mejor y de lo peor, pero siempre se imponían sus valores éticos. En el caso que me ocupa, la trama se desarrolla en la Asamblea Nacional de Panamá, donde intentaré identificar a los buenos, los malos… y los feos. Para ubicar a los buenos y a los malos diputados, el marco de referencia lógico es el de la ética política y parlamentaria, esta última recogida en el Código de Ética y Honor Parlamentario, aprobado mediante la Ley 33 del 27 de octubre de 2005. La ética política se refiere a la práctica de valores orientados a satisfacer el bien común, mientras que la ética parlamentaria establece las normas a las que deben ceñirse los diputados para que su gestión responda a ese fin. El mismo código (artículo 3) compromete a los diputados a “adecuar su conducta pública y el ejercicio de las funciones inherentes a su cargo a lo dispuesto en la Constitución Política…”. Sus funciones principales son elaborar, modificar o derogar leyes, y procesar las denuncias contra el presidente de la República y los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. La gestión de los diputados debe enfocarse en la solución de los problemas nacionales mediante leyes que viabilicen su resolución. Y el problema transversal a todos los demás es la corrupción. De acuerdo con una encuesta realizada antes de las elecciones de 2024 por el Centro Internacional de Estudios Políticos y Un alegato contra la violencia estatal, el racismo y la degradación moral que marcan nuestro tiempo, donde la brutalidad se normaliza mientras el horizonte global se oscurece entre guerras, autoritarismos y clima desbocado. Pedro Ernesto Vargas En la Asamblea Nacional, proyectos clave contra la corrupción enfrentan el bloqueo de una mayoría legislativa. La sociedad civil y la ética política son hoy las únicas aliadas del bien común. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón † Gerente Comercial Sudy S. de Chassin Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Subdirector Asociado Rolando Rodríguez B.

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