3A La Prensa Panamá, viernes 14 de noviembre de 2025 Panorama Panamá volvió a ubicarse como el tercer país de Centroamérica con mayor promedio de criminalidad, según el Índice Global de Crimen Organizado, publicado el 10 de noviembre de 2025 por la Iniciativa Global contra la Delincuencia Organizada Transnacional (GI-TOC). El ranking incluye a México dentro de la región centroamericana, país que ocupa el primer lugar, seguido por Honduras y posteriormente Panamá. El país obtuvo una calificación de 6.93 puntos sobre 10 —donde 0 significa ausencia de criminalidad y 10 el nivel más alto— sustentada en dos dimensiones: el mercado criminal y los actores criminales. Los rubros más relevantes para Panamá son el tráfico de drogas, trata de personas, delitos financieros, crímenes amPanamá, tercer país de Centroamérica con mayor criminalidad, según informe MEDICIÓN bientales, comerciales y cibernéticos. En materia de drogas, el informe subraya que Panamá sigue siendo un país de tránsito estratégico para redes transnacionales como el Clan del Golfo, que operan con apoyo local de pandillas como Bagdad y Calor Calor. El principal negocio continúa siendo el traslado de sustancias ilícitas desde el sur hacia mercados consumidores de Estados Unidos y Europa. No es un dato menor que el informe esté financiado por la Unión Europea y el Departamento de Estado de Estados Unidos. Uno de los hallazgos más preocupantes es la infiltración del crimen organizado en el sector privado y en el gobierno. En el indicador de actores criminales, el sector privado alcanzó una puntuación de 8.0, un aumento de 0.50 respecto al año anterior, mientras que los actores criminales dentro del Estado registraron 7.5 puntos. El documento destaca que fondos provenientes de la trata de personas son “a menudo lavados a través del sector bancario panameño”. También menciona la persistencia de corrupción sistémica, citando casos de dos diputados señalados en investigaciones de narcotráfico. A pesar del panorama adverso, Panamá figura como el segundo país más resiliente ante el crimen organizado en Centroamérica. Esta resiliencia se sustenta en la actuación de actores no estatales, en políticas y leyes dirigidas al combate del crimen y en la creciente cooperación internacional. El aeropuerto de Tocumen moviliza al menos 53 mil pasajeros diariamente. Archivo Aeropuerto de Tocumen, infiltrado por red de narcos Eliana Morales Gil [email protected] Mario De Gracia [email protected] NARCOTRÁFICO El principal aeropuerto del país fue penetrado mediante funcionarios cooptados, accesos manipulados y fallas deliberadas en controles internos, permitiendo el ingreso y la operación de redes criminales que aprovecharon vulnerabilidades estructurales y complicidades internas. Un procedimiento cotidiano en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, el manejo de etiquetas y maletas de pasajeros, se convirtió en la pieza vital para desarticular una red que movía droga hacia Europa. Las autoridades a cargo del caso explicaron cómo operaba ese engranaje que combinaba rutas marítimas, mochileros, tumbes y un grupo infiltrado dentro de la principal terminal aérea de Panamá. En una conferencia de prensa, encabezada por el director de la Policía Nacional, Jaime Fernández, y el fiscal de Drogas, Julio Villarreal, se detalló el alcance de dos investigaciones paralelas: las operaciones Colibrí y Eros, ejecutadas en Panamá Este, Don Bosco, Pacora y Veraguas. Ambas acciones revelan que el narcotráfico local sigue perfeccionando sus métodos y diversificando sus rutas para abastecer mercados de Europa y Estados Unidos. Las dos operaciones Fernández abrió la rueda de prensa destacando que se trataba de un esfuerzo coordinado con meses, e incluso años, de investigación. “Fueron dos operativos desarrollados en distintas zonas del país y ambos resultaron exitosos”, afirmó. Operación Colibrí En la operación Colibrí, se capturaron 15 personas en 16 allanamientos en Don Bosco y Pacora, al este de la capital. Nueve de los detenidos residen en estos dos corregimientos. En Don Bosco ocurrieron tres asesinatos en la última semana. El director de la Policía dijo que estos hechos estarían vinculados a guerras entre pandillas producto de este operativo. Operación Eros Con la operación Eros fueron capturados 44 sujetos; en la jerga técnica legal se les dice “aprehendidos”. Para ello se ejecutaron 56 allanamientos producto de una investigación que tomó dos años y dos meses. En esta maniobra se incautaron más de $39 mil, 10 armas, prendas de alto valor, municiones y equipo tecnológico. Uno de los detenidos utilizaba la identidad de su hermano para evadir a la justicia y mantenía una condena previa a 18 años de prisión. En total, las autoridades emitieron 67 órdenes de aprehensión. Todos los capturados hasta el momento (59) son panameños. Están tras la pista . Ayer mismo la Policía Nacional aprehendió a un funcionario del área de carga del aeropuerto, el cual quedó a órdenes de la Fiscalía de Drogas. Su rol dentro de la red está bajo análisis. Las cuatro modalidades criminales que operaban a la vez El fiscal Villarreal desglosó la arquitectura del grupo, que funcionaba en células independientes pero conectadas por un mismo fin: mover droga proveniente de Colombia, para luego ser enviada hasta mercados internacionales. “Es muy probable que existan elementos en común en estos grupos; sin embargo, no necesariamente tienen que tener una conexión entre todo”, aclaró. Entonces, detalló su métodos de trabajo: 1. Ingreso por la ruta del Pacífico: Una célula introducía droga desde el Pacífico colombiano hacia las costas panameñas. 2. Entrada por el Caribe mediante Guna Yala: Otra parte del grupo utilizaba el mar Caribe, específicamente la comarca de Guna Yala, como punto de entrada. Desde allí movían la sustancia con mochileros. de más personas. En el mundo del narcotráfico, el rol de los mochileros tiene una antigua y larga historia. Los primeros en poner en práctica este eslabón de la cadena del crimen fueron grupos delictivos de Bolivia y Perú en la década de 1990. Más adelante, grupos colombianos imitaron la técnica para transportar la sustancia a Panamá a través de distintas rutas. 3. Tumbe y despojo violento: Un tercer sector se encargaba del tumbe de cargamentos pertenecientes a otras organizaciones. 4. La infiltración en Tocumen: maletas alteradas con destino a Europa. La modalidad más sensible para el Estado operaba dentro del principal aeropuerto del país. Allí participaron 25 trabajadores de Tocumen: 15 seguían laborando hasta esta semana. Mientras que 10 habían sido despedidos, pero mantenían vínculos con la red. La maniobra ocurría en el punto exacto donde el pasajero entregaba su equipaje para abordar. El fiscal Villarreal lo explicó así: “Esto ocurría cuando el pasajero solicitaba su maleta para ser embarcada en el avión. En ese momento, los colaboradores del aeropuerto arrancaban la colilla y se la ubicaban a una maleta que tenía la droga y finalmente la mandaban a Europa”. Los gobiernos de España y Francia, en efecto, confirmaron la llegada de maletas con cocaínas a sus terminales aéreas. Dos valijas llegaron a España y otra a Francia. El fiscal añadió que estas estructuras suelen dividir tareas. “Parte de la organización se dedica al ingreso, otra al traslado, otra a la custodia y otra a marcar la sustancia. Probablemente todos no se conozcan, pero siempre hay un hilo conductor entre ellos”. Conexiones internacionales: Colombia, México, España y Francia La droga no solo salía hacia Europa. Parte del cargamento tenía como destino Estados Unidos, lo que, según Villarreal, sugiere algún grado de participación de carteles mexicanos en la cadena logística. Consultado sobre los vínculos de grupos internacionales, el fiscal explicó: “Panamá no es productor de droga. Siempre tiene que haber conexión con los lugares de producción, y por lo general son países del sur”. Lo que sigue La Fiscalía busca imputar cargos por conspiración y tráfico internacional de drogas contra los integrantes de la red. Por el nivel de infiltración, la multiplicidad de rutas y los cruces con homicidios recientes, el caso apunta a uno de los golpes más amplios contra el narcotráfico en 2025. El presidente José Raúl Mulino aseguró que la ola de violencia que se registra en el país es parte de la lucha de pandillas que buscan el control de la droga procedente de Colombia, que en la actualidad está produciendo tres mil toneladas métricas de cocaína. Aseguró que Colombia ha triplicado su producción de cocaína y que ello obliga a los estamentos de seguridad a redoblar los esfuerzos para detener este flujo de drogas, que ocasiona graves perjuicios a los países que están en la ruta de la droga y más allá. Entre enero y septiembre de 2025 se registraron 438 homicidios. Hace una semana se reportaron tres asesinatos, uno detrás de otro. Mulino planteó que aquí no asesinan a la gente “saliendo de misa”, aquí hay mucha gente involucrada en actividades relacionadas con el tráfico de drogas que cumplen diferentes tareas. Aseguró que el reciente decomiso de 13.5 tonelaMulino atribuye ola criminal a la violencia entre los pandilleros CRIMEN ORGANIZADO das de cocaína por el Servicio Nacional Aeronaval (Senan) revela el compromiso de las instituciones de seguridad en combatir este flagelo. El mandatario contextualizó el duro golpe dado al narcotráfico por Senan, al señalar que la droga decomisada supera por tres el costo de los aviones Tucano, requeridos para la interdicción de las lanchas con droga, trabajo que hoy se realiza con lanchas. Relató que la violencia derivada del tráfico de drogas no se trata solo de una situación de criminalidad, si no un problema de educación y cultura. “El que se mete en esa actividad lo que está buscando es la muerte”, aseguró el mandatario. A su juicio, la violencia es el último tramo de la actividad delictiva relacionada con el narcotráfico, primero está la movilización de ese dinero y ocultamiento de esos bienes. Es un tema de visión integral en el que se necesita la colaboración de todos los actores de la sociedad. Es un tema de cultura que no se puede corregir de la noche a la mañana”, indicó. También criticó las decisiones de los jueces de garantías que conceden medidas cautelares de notificación periódicas a implicados en delitos graves como el narcotráfico. “No hay congruencia entre las decisiones asumidas por los jueces de garantías y el esfuerzo que hacen los estamentos de seguridad y las decisiones asumidas por los jueces de garantías”, enfatizó. En la últimas semanas se han registrado al menos cinco asesinatos de personas, cuyos cuerpos han sido encontrados con impactos de bala. Juan Manuel Díaz [email protected] José Raúl Mulino
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