7A La Prensa Panamá, viernes 12 de septiembre de 2025 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. dad de ingresos para la comuna colonense, estas actividades han quedado blindadas frente a los tributos locales. El resultado es un municipio que, por ley, debería beneficiarse de la riqueza generada en su propio territorio, pero que permanece incapacitado para percibir recursos que le permitan atender las necesidades básicas de la población: infraestructura, servicios públicos, programas sociales y recuperación de espacios comunitarios. El panorama se agrava con la postura de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). La entidad, que goza de autonomía constitucional y cuyo aporte al Estado panameño es incuestionable, ha comenzado a incluir en sus licitaciones una exigencia preocupante: que las empresas contratistas también sean exoneradas de permisos de construcción municipales. En otras palabras, no solo las operaciones propias del Canal quedan fuera del alcance tributario del municipio, sino que además se pretende que terceros privados que ejecuten proyectos en la zona canalera también estén liberados de cualquier obligación local. Este precedente amenaza con convertirse en una condena aún más severa para Colón. Al no poder cobrar ni siquiera por los permisos de construcción, el municipio se Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Del ambiente y nuestros dilemas Desarrollo Cada cierto tiempo, fulgura nuevamente el debate entre conservación y desarrollo. Esto es positivo, porque resulta necesario atender a las formas de relacionamiento con nuestro entorno natural para avanzar hacia la sustentabilidad del desarrollo humano. Sin embargo, el debate termina girando sobre sí mismo cuando confundimos el desarrollo con el crecimiento económico sostenido. En realidad, la confusión nace de la apropiación, por parte de la economía, de un término proveniente de la biología. Allí, el desarrollo designa el proceso de formación, maduración y muerte de un organismo, desde una especie hasta un ecosistema o un sistema ambiental. Acá, designa una modalidad de interacción de la especie humana con la biosfera, forjada a partir del siglo XVI, que se da por natural para legitimarla, cuando en realidad es histórica y, por tanto, perecedera. Lo que en verdad se debate aquí son las consecuencias que resultan de que —como dijera José Martí hacia 1880— , “la intervención humana en la naturaleza acelera, cambia o detiene la obra de ésta”, y que “toda la historia es solamente la narración del trabajo de ajuste, y los combates, entre la naturaleza extrahumana y la naturaleza humana”. En esa perspectiva, podemos afirmar que el desarrollo que conocemos trabaja contra la naturaleza, no con ella, y ha tenido y tiene consecuencias que conspiran contra la sustentabilidad de nuestro propio desarrollo. Los problemas ambientales de nuestro tiempo demandan ir a la raíz de nuestras relaciones con el entorno natural. Mientras esas relaciones estén al servicio de la acumulación infinita de ganancias, lo estará también la organización de los procesos de trabajo mediante los cuales interactuamos con la naturaleza. Ha llegado el momento de comprender que, si deseamos un ambiente distinto, tendremos que construir sociedades radicalmente diferentes. Y esa diferencia surgirá del tránsito del trabajo contra la naturaleza al trabajo con ella, dentro de una estrategia de decrecimiento programado para prevenir, al mismo tiempo, la inequidad en nuestro propio desarrollo y en nuestras relaciones con los sistemas ambientales que sostienen todas las formas de vida en la Tierra. En torno a este dilema fundamental se definen hoy todas las corrientes del ambientalismo contemporáneo. ‘Cría cuervos y te sacarán los ojos’ Violencia política el 21 de enero de 2025, para indultar y liberar a centenares de los asaltantes declarados culpables por aquel cruento hecho del 6 de enero de 2021, que resultó de todo ese proceso de negar resultados, señalar delitos electorales inexistentes y animar airadamente a sus seguidores a ir al Capitolio para tomar de rehenes a políticos, incluso al vicepresidente Mike Pence, en caso de certificar los resultados electorales que confirmaran el triunfo electoral del candidato demócrata Joe Biden? Es sorprendente la rigidez facial de Trump para sortear su responsabilidad en el vendaval anunciado de una posible guerra civil en los Estados Unidos. Guerra surtida, entre otros actos, por las situaciones callejeras de violencia sin límites contra los inmigrantes -ilegales o legales- que las cámaras de televisión nos han permitido atestiguar rabiosos e impotentes. Hoy, las calles de múltiples ciudades de ese país son escenario de cobardes ataques corporales, puñetazos y patadas, torceduras de brazos, encadenamientos de manos y piernas, respuestas vulgares o silencios burlescos a la pregunta de “¿por qué se me arresta?”, de batallones de cobardes con sus rostros cubiertos, sus pechos protegidos contra sus propias municiones, sus armas al cinto amenazantes, y la seguridad de que jamás serán castigados por tanta barbarie y violencia, que ruboriza a los más salvajes militares y policías de las tiranías de Asia, África y Latinoamérica. Entonces, ¿no es que la violencia engendra violencia? ¿No es que la violencia política tiene su origen en el comportamiento de los políticos? El 28 de octubre de 2022, la casa de Nancy Pelosi en San Francisco, California, expresidente de la Cámara de Representantes, y prominente figura política del Partido Demócrata de Estados Unidos, fue violentada para encontrarla y lastimarla o matarPedro Ernesto Vargas Exoneraciones fiscales: la condena silenciosa del Municipio de Colón Gobierno local El distrito de Colón ha sido escenario de megaproyectos de interés nacional e internacional: el ferrocarril transístmico, los puertos, la Zona Libre de Colón y, más recientemente, la ampliación y gestión del Canal de Panamá. Todos estos proyectos se han presentado como motores de desarrollo, generadores de empleo y oportunidades. Sin embargo, la realidad contrasta con esa narrativa: mientras el país entero se beneficia de los ingresos multimillonarios que producen estos sectores, Colón permanece atrapado en la pobreza estructural, sin capacidad de inversión ni de saldar las deudas heredadas de administraciones anteriores. La raíz de esta contradicción está en la política de exoneraciones fiscales otorgadas a las grandes empresas y consorcios que operan en la provincia. Desde sus inicios, tanto los puertos como el ferrocarril gozan de regímenes especiales que los liberan del pago de impuestos municipales. La Zona Libre de Colón, que concentra el mayor volumen de importaciones y reexportaciones de la región, también ha estado amparada bajo un esquema similar, con el argumento de fomentar la competitividad y atraer inversionistas. En lugar de convertirse en una oportunive despojado de una de sus pocas fuentes seguras de ingresos. Esto impide financiar proyectos urbanos, saldar deudas pasadas y construir un horizonte financiero sostenible. Se perpetúa así un círculo de dependencia y pobreza, donde la riqueza generada en Colón no se refleja en el bienestar de sus habitantes. Y lo más contradictorio es que el propio pliego de cargos de la ACP, en su punto 4.28.2, establece la obligación de los proponentes de incluir en el precio de licitación el costo de todo tributo, impuesto, tasa o cargo, ya sea nacional, estatal o municipal. Más grave aún: esta situación persiste a pesar de la existencia de una ley de compensación fiscal destinada específicamente al Municipio de Colón. Dicha normativa, concebida como un mecanismo de justicia redistributiva, obliga al Estado central a transferir recursos que compensen la falta de recaudación municipal producto de las exoneraciones. Sin embargo, ningún gobierno —de ningún signo político— ha cumplido cabalmente con esa obligación. En la práctica, la ley ha quedado reducida a letra muerta. Colón merece un trato distinto. No se puede seguir condenando a su municipio a la asfixia financiera mientras su territorio sostiene buena parte de la economía nacional. Revertir esta situación no es un favor: es un acto de justicia histórica. La prosperidad del país no puede seguir construyéndose sobre la pobreza permanente de una de sus provincias más estratégicas. Opinión EL AUTOR es humanista e integrante de Ciencia en Panamá. LA AUTORA es abogada. EL AUTOR es médico. Guillermo Castro H. la. En su defecto, los martillazos fueron al cráneo de su esposo, Paul Pelosi, quien estuvo cerca de morir. El acusado, David DePape, defendía al presidente Trump y ponía en duda los resultados de las elecciones de 2022. Para entonces, el presidente Trump se burló de Nancy y de Paul y la acusó de arruinar San Francisco. El 14 de junio de este año, fue asesinada en su casa cerca de la ciudad de Minneapolis, la presidenta de la Cámara de Representantes de Minnesota, la demócrata Melissa Hortman, muerta junto a su esposo, por Vance Boelter, cristiano evangélico, sin preferencia política pero votante republicano en algún momento y partidario de Trump. Pocas horas antes, el senador estatal demócrata, también de Minnesota, John Hoªman, era tiroteados junto a su esposa. Para entonces, el presidente Trump dijo que no tenía la intención de dar el pésame al gobernador del estado, Tim Waltz. La tragedia nacional no lo conmovió porque la violencia política se le mira para otro lado cuando las diferencias políticas siguen siendo bastión de odio y venganza. Con qué autoridad puede entonces pedir reflexión. Hoy, el asesinado es un joven comentarista conservador, Charlie Kirk, aliado de Trump y para quien el presidente ha declarado duelo nacional y ha recurrido a limpiarse las manos como Pilatos, frente a un hecho de la misma violencia que él ha suscitado, a la misma persecución que él lidera, a los mismos odios viscerales que lo maniatan. Charlie Kirk traía y llevaba a Jesús en sus discursos, y en sus actos, misógino, homófobo, racista y muy peligroso. A él pertenecen: “Nosotros tenemos ya el derecho al cuidado de la salud, se llama ser propietario de un arma”, y “Creo que vale la pena pagar, lamentablemente, algunas muertes por armas de fuego cada año para que podamos recurrir a la Segunda Enmienda y proteger nuestros demás derechos divinos. Es un acuerdo prudente. Es racional. Nadie habla así. Viven en un universo completamente alternativo”. Quien cría cuervos perderá los ojos. Esta noche del 10 de septiembre, la rasgadura de vestiduras de algunos políticos estadounidenses, protagonistas de primer orden y en primera fila, de la violencia moral, verbal y física, alcanza las playas del cinismo, a raíz del asesinato de un ceñido seguidor de Donald Trump. ¿O es acaso que la arenga para tomarse el Capitolio el 6 de enero de 2021, la destrucción de sus propiedades, que le siguió, los heridos y los muertos que produjo, no los engendró una campaña política conservadora vociferante, feroz y amenazadora que, previendo su derrota, anunció fraude desde mucho antes de depositarse los votos, se trató de no contarlos y hasta desde la majestad del cargo, mediante una llamada telefónica de una hora de duración, el 2 de enero de 2021, presionar al secretario de Estado de Georgia, Brad Raªensperger, para “encontrar 11,780 votos a su favor entre las urnas, que aún hoy mantienen -sin vergüenza ni porte de dignidad- sus secretarios, partidarios y seguidores, para aceptar su derrota? ¿Acaso no es violencia de parte de Donald Trump mostrar ningún cansancio, desde el ejercicio de su presidencia entonces, para una y otra vez, repetidamente, presentar numerosas impugnaciones legales contra los resultados electorales del 3 de noviembre de 2020 y, a pesar de que una y otra vez, sus intentos fracasaban a la luz de las investigaciones, que no revelaron ninguna evidencia de tales acusaciones de fraude e irregularidades, particularmente en tres estados: Michigan, Pensilvania y Georgia, y a pesar de sus altisonantes amenazas de represalias políticas? ¿O acaso no es violencia el contubernio con aquellos delitos y asalto de 2021, rubricar con orgullo, altanería y prepotencia, una orden ejecutiva, 4 años más tarde, Desde sus inicios, tanto los puertos como el ferrocarril gozan de regímenes especiales que los liberan del pago de impuestos municipales. Rosela Nasta Entonces, ¿no es que la violencia engendra violencia? ¿No es que la violencia política tiene su origen en el comportamiento de los políticos? Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente y Director Editorial (Encargado) Jorge Molina Mendoza Gerente Comercial Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. 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