9A La Prensa Panamá, viernes 18 de julio de 2025 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. que buscan proteger a los sectores más vulnerables (como los de la energía, vivienda, becas, combustible, metro, entre otros), los incentivos tributarios no se entregan como transferencias directas, sino como reducciones o exenciones de impuestos a empresas o inversionistas. La diferencia es sustancial: mientras los subsidios se dirigen a atender necesidades básicas y reducir desigualdades, los incentivos suelen beneficiar a actores económicos que ya gozan de ventajas fiscales. Según cifras del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), para el año 2023 Panamá dejó de percibir más de USD 145.87 millones por concepto de incentivos tributarios, (esto excluyendo los subsidios sociales). Estos beneficios tributarios se concentran en sectores como las zonas francas, la industria marítima, el sector financiero, los megaproyectos de inversión extranjera y ni hablar de los que estuvimos a punto de otorgar en el contrato minero, además de otros beneficios a empresas que facturan millones de dólares pero tributan cifras simbólicas o nulas en Panamá. Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Curiosidad: actitud formadora de futuros científicos Oportunidades de aprendizaje La curiosidad es ese deseo interno y espontáneo de comprender mejor tanto lo que ya conoces como lo que aún no sabes. La utiliza día tras día sin percatarte. Por ejemplo, desde querer saber cómo terminará el nuevo libro que compraste hasta si el número de lotería que tienes será el ganador. Pero la curiosidad va más allá de eso: es una actitud que ayuda a desarrollar un correcto pensamiento crítico y científico. La Fundación Ciencia en Panamá, comprometida con impulsar la curiosidad científica, se planteó una pregunta fundamental para el desarrollo nacional: ¿Cómo podemos despertar la curiosidad por la investigación en la sociedad? Esta simple pregunta llevó a la creación de un programa gratuito titulado “De la Curiosidad a la Investigación”, cuyo objetivo fue canalizar la curiosidad innata hacia diversas áreas del conocimiento mediante el fomento del interés por la investigación. Se contó con el apoyo de 17 científicos, cuyas áreas giraban en torno a las ciencias de la salud, ciencias ambientales, ciencias sociales e ingeniería. Ellos compartieron sus experiencias, los resultados de sus investigaciones y ofrecieron consejos sobre cómo iniciarse en el mundo científico. Además de su enfoque educativo, esta iniciativa tuvo también un impacto alineado con políticas públicas, a partir del Objetivo de Desarrollo Sostenible No.4, que busca garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje. Además, procuró impulsar la educación como transformador nacional como lo establece el capítulo 4 del Plan Estratégico Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2019–2024 de la Senacyt. El programa superó todas las expectativas. Alcanzó un registro de más de 350 personas, entre estudiantes, académicos y profesionales. Se logró reunir participantes de todas las provincias y de las comarcas Ngäbe-Buglé, Guna Yala y Emberá-Wounaan. Asimismo, tuvimos la participación de personas de países como Bolivia, Canadá, Colombia, Ecuador, El Salvador, España, Paraguay, Perú, República Dominicana y Venezuela. El programa reveló el gran interés social por aprender sobre investigación, y la necesidad de más espacios que impulsen la curiosidad como principal motor del aprendizaje y formación de futuros científicos. Confiamos haber sembrado la semilla de la curiosidad científica en ellos, porque al final, los científicos no nacen sabiendo, sino preguntando. Confianza Medicina celo por la integridad del enfermo, no será por más tiempo un velo de su agravio a la ciencia. El médico, entrenado para reconocer el método científico y que lo acerca o lo aleja de él, está obligado a divulgar el conocimiento generado por la evidencia. Es entonces necesario, para que el médico respete y honre su compromiso con la Ciencia, que el estudiante conozca el método científico, desde despertar interés por cuestionarse sus conocimientos, participar en el diseño de estudios y ensayos, en el reclutamiento de participantes, recolectar la data que vaya resultando y, de alguna forma, contribuir en las discusiones que se produzcan para alcanzar conclusiones y elaborar recomendaciones. Este camino hecho durante los años de formación médica producirá investigadores, buenos clínicos y conciencia sobre el compromiso con la Ciencia y resuelve la creencia errónea de que la clínica y la investigación no pueden andar juntas porque tienen intereses distintos (el de la clínica, “el mejor interés del paciente”; el de la Ciencia, probar la evidencia mediante la investigación), que el interés prioritario es la salud de mi paciente cuando en salud pública el interés general antecede al individuo, o que la urgencia crítica de un paciente no se puede anteponer a la atención de ese otro, que espera y es mi paciente. Estas últimas realidades revelan la desorientación ética de “paradigmas mitológicos”, como las llama Rosamond Rhodes, lo que da vigor para señalar que la Medicina necesita su propia ética y fortalece el compromiso de la Medicina con la Ciencia, que la enriquece con los descubrimientos que proveen evidencia. “Los pacientes confiados en la comunidad médica para apoyar la investigación Pedro Ernesto Vargas Urge una mayor transparencia en los subsidios ITBMS En recientes declaraciones, el presidente de la República responsabilizó al ciudadano y a las empresas nacionales por la baja recaudación fiscal del Estado e hizo referencia a la supuesta evasión de impuestos y al hecho de no pedir factura del ITBMS como una de las causas de la crisis financiera nacional. Sin embargo, este discurso omite un factor determinante y del que nadie habla: el sacrificio fiscal que el propio Estado asume al otorgar una serie de incentivos tributarios a sectores económicos específicos, sin una fiscalización rigurosa de su retorno y rentabilidad. El principio del “sacrificio fiscal” hace referencia al acto voluntario del Estado de renunciar, total o parcialmente, a la percepción de tributos, con el supuesto fin de estimular ciertos sectores estratégicos de la economía. Este principio, aunque legalmente reconocido y regulado, debe aplicarse de forma racional y con mecanismos estrictos de control. De lo contrario, se convierte en una puerta abierta a la desigualdad y a la irresponsabilidad tributaria. A diferencia de los subsidios sociales, Este sacrificio fiscal está respaldado por normas como la Ley 41 de 2007 Sedes de Empresas Multinacionales (SEM), la Ley 32 de 2011 (Zonas Francas), y la Ley 6 de 1998 (Ciudad del Saber), las dirigidas al Turismo, entre muchas otras. El problema no es la existencia de incentivos como tal, sino su falta de fiscalización: ¿realmente generan los empleos prometidos?, ¿estimulan la economía local?, ¿qué retorno tienen para el país? Mientras tanto, el ciudadano común —el asalariado, el pequeño empresario, el profesional independiente— debe enfrentar fiscalizaciones, multas y cargas tributarias sin los mismos beneficios ni flexibilidad. En lugar de promover una reforma tributaria progresiva y equitativa, el discurso oficial apunta a los sectores más vulnerables como responsables del desbalance fiscal, sin cuestionar el costo real del sacrificio tributario selectivo. No podemos hablar de justicia tributaria y fiscal sin revisar quiénes realmente contribuyen al sostenimiento del Estado y quiénes se benefician de exoneraciones sin aportar proporcionalmente. Una política tributaria responsable exige transparencia, evaluación constante y sobre todo, una visión inclusiva que no sacrifique el bienestar colectivo en favor de intereses particulares. Opinión LA AUTORA es farmacéutica, miembro de la Organización Panameña Antituberculosa (OPAT), e integrante de Ciencia en Panamá. EL AUTOR es abogado. EL AUTOR es médico. Ilein Gómez científica que fundamenta la práctica basada en la evidencia”, traicionar esto es abandonar los compromisos de la Medicina y la confianza de los pacientes. El otro compromiso de la Medicina es con la Verdad. Como señala Rhodes, comprometidos como estamos los médicos a respetar la autonomía del paciente, estamos igualmente constreñidos a honrar la verdad, a ser veraces. Ser veraces no significa no equivocarse; el riesgo de error disminuye si nos atenemos a la evidencia comprobada, a la ciencia y, cuando esto no sea posible, a la opinión de los expertos. Ser veraces es decir lo que se sabe, lo que se evidencia; es ser honestos al admitir: “lo desconozco”, cuando efectivamente se desconoce. El consentimiento informado, por ejemplo, solo será informado cuando lo es integralmente informado. De otra forma, estamos sesgando la decisión del paciente hacia nuestro interés. Solo la verdad garantiza una decisión informada. Los pacientes desconfían de los doctores que no respetan su derecho a decidir, a tomar decisiones sobre su cuidado médico, una vez están bien informados. La Medicina y los médicos están comprometidos con la Verdad. Muy lejos de la verdad están la confabulación con la mentira, el compromiso con el espectáculo, la popularidad, el escándalo, la autopromoción profesional, la manipulación que produce medias verdades. Este compromiso con la Verdad le permite al paciente tomar sus decisiones médicas en consonancia con sus valores y, satisfecho el derecho a conocer la verdad, sus valores priorizan su decisión. Las responsabilidades del paciente, sus recursos, sus planos de vida, lo numeroso de su familia, entran todos en esa ecuación que termina con una opción, pero una opción justa solamente si se conoce la verdad de su condición, de su diagnóstico, de su pronóstico. Y, todo esto, es su propiedad que no puede herir al médico con mentiras ni engaños. La Medicina no está blindada contra la estafa y las repercusiones de ello son de vida o de muerte. La prudencia que recuerda el contexto de una frase, “Primero no hacer daño”, tiene en el método científico su mejor baluarte, en la práctica con evidencia probada, su mejor instrumento, en el respeto a la honradez con el enfermo, el pilar de una relación sana con el paciente. La Medicina está comprometida con la Ciencia y con la Verdad. Hoy, no cualquiera es médico, y aún así, la densidad de médicos es de un apiñamiento tal, que delata una pobre criba pre-escolar y una divulgación sin licencia literaria y sin temor a la complacencia. La pobre criba resulta de una debilitada escultura ética, la divulgación sin licencia y sin temor, de una era donde todo se tiene que decir y todo se tiene que oír, para honrar un derecho, el derecho a la expresión. A la calle regresan con una nota lograda de diferentes formas y una disciplina caquéctica, sin carácter, imitada por el ejemplo, no de antecesores sino de activistas de la popularidad, del espectáculo, que ha sobrevivido con la jovialidad, la revelación de la dentadura de los incisivos superiores, la energía del atleta, la sugestión y la arrogancia. Hoy, la mediocridad del médico -ese que aún no es mayoría- es altisonante, ensordece y hace daño. Ignorar la evidencia probada para opinar en base a defectos de carácter, intereses personales, agendas ideológicas o, flotar en el vasto mar de elucubraciones alucinantes y recreaciones psicotrópicas recuerda al médico que su libertad, su derecho a ejercer la medicina, se ha tropezado de frente contra la confianza del paciente y, el “celo profesional”, que es el Según cifras del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), para el año 2023 Panamá dejó de percibir más de USD 145.87 millones por concepto de incentivos tributarios (esto excluyendo los subsidios sociales) Tomás Gabriel Sucre Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente Ejecutiva y Directora Editorial Annette Planells Gerente Comercial Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. 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