8A La Prensa Panamá, miércoles 16 de julio de 2025 Panorama Jóvenes, en el proceso de formación para ser médicos. Elysée Fernández Se reactiva el debate sobre la formación médica en Panamá Aleida Samaniego C. [email protected] EDUCACIÓN SUPERIOR El Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria de Panamá plantea que aunque todas las universidades tienen aprobación de la Universidad de Panamá, esto no sustituye la acreditación internacional necesaria para asegurar estándares globales. Los resultados que arrojan los exámenes de certificación básica para egresados de Medicina en universidades privadas de Panamá han reavivado un debate: ¿están realmente preparados nuestros futuros médicos? Esta prueba estandarizada, que exige una nota mínima del 41.5%, busca asegurar que quienes egresan de las facultades de Medicina estén suficientemente preparados para ejercer con responsabilidad y competencia. Sin embargo, los resultados muestran que muchos graduados no alcanzan el nivel mínimo exigido, lo que obliga a preguntarse: ¿quién supervisa y garantiza la calidad de esta carrera crucial? María del Carmen Terrientes de Benavides, secretaria técnica del Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria de Panamá (Coneaupa) -ente adscrito al Ministerio de Educación-, explicó en una entrevista con La Prensa que todas las universidades cuentan con la aprobación de la Universidad de Panamá, eso no reemplaza el proceso de acreditación internacional requerido para garantizar estándares globales. Además, la carrera cuenta con acreditación internacional, requisito indispensable para que los egresados puedan no solo ejercer en Panamá, sino también acceder a oportunidades profesionales en el extranjero, incluyendo países con altos estándares como Estados Unidos. Terrientes de Benavides destacó que, por ley, todas las carreras universitarias, incluyendo Medicina, tienen una vigencia máxima de seis años, tras los cuales deben ser revisadas y actualizadas ante la Comisión Técnica de Desarrollo Académico de la Universidad de Panamá. “Todas las carreras de Medicina en universidades privadas han sido aprobadas por la Universidad de Panamá, pero además deben someterse a un proceso de acreditación internacional que exige cumplir con estrictos estándares globales”, puntualizó. Este proceso no es caprichoso. Desde 2011, la Federación Mundial de Educación Médica (WFME, por sus siglas en inglés) estableció que para el 2022 todas las escuelas de Medicina debían estar acreditadas por una agencia reconocida por este organismo, para validar la calidad de sus programas. Sin esta certificación, los egresados no pueden rendir el examen que les permita ejercer en Estados Unidos y en más de 99 países, lo que limita sus opciones profesionales y genera preocupación sobre el nivel formativo alcanzado. Panamá, consciente de esta exigencia, firmó un convenio con el Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica (Comaem), la única agencia en idioma español autorizada por la WFME en ese momento. “Era la única opción viable para cumplir con los tiempos establecidos y asegurar que nuestros médicos puedan competir internacionalmente. Hoy, los egresados de Medicina de Panamá ya están incluidos en el listado mundial que les permite aspirar a ejercer en el extranjero”, afirmó Terrientes de Benavides. Actualmente, en el mundo solo existen siete agencias autorizadas para acreditar escuelas de Medicina bajo los parámetros de la WFME, y Panamá aún no cuenta con una propia. No obstante, Coneaupa trabaja arduamente para alcanzar este objetivo, y mientras tanto, las universidades nacionales deben recurrir a organismos internacionales para validar sus programas. La funcionaria destacó la rigurosidad del proceso, señalando que “los estándares son muy exigentes y la matriz de evaluación proviene directamente de la Federación Mundial de Médicos, no de cada agencia individual”. Esto asegura que la acreditación sea una garantía real y robusta para los estudiantes y futuros profesionales. Además de la acreditación internacional, Coneaupa realiza un seguimiento continuo. Las universidades deben presentar planes de mejoramiento a cinco años, basados en las recomendaciones de evaluadores nacionales e internacionales. “La acreditación no es un trámite único, sino un proceso permanente que exige actualización y mejoras constantes”, explicó Terrientes de Benavides. Este esfuerzo ha impulsado inversiones significativas en infraestructura, tecnología y laboratorios de última generación, fortaleciendo el nivel académico de las facultades de Medicina. “Garantizar una formación médica de calidad es clave para abrir oportunidades reales y seguras a los futuros médicos panameños, y para el bienestar de toda la población”, concluyó. Actualmente, seis universidades imparten la carrera de Medicina en Panamá: Universidad de Panamá, Universidad Autónoma de Chiriquí, Universidad Latina de Panamá, Universidad Americana, Universidad Columbus y Universidad Interamericana de Panamá. Mi Bus presentó avances en su primer año de gestión bajo la dirección de Carlos Sánchez Fábrega, con énfasis en la modernización tecnológica y la ampliación del servicio de transporte público en la ciudad de Panamá y San Miguelito. La empresa impulsa un modelo de movilidad inteligente mediante el monitoreo en tiempo real de los metrobuses, la instalación de pantallas informativas en 18 zonas pagas y la habilitación de Wi-Fi gratuito, que permitirá a los usuarios conectarse hasta cinco veces al día. También está disponible en modalidad beta la nueva app MiBus Maps, que permite planificar rutas y ubicar buses en tiempo real. El intervalo de espera de los metrobuses se redujo a 15 minutos, frente a los más de 30 registrados en 2024, gracias a la recuperación de la flota, que pasó de 585 a 1,100 unidades (88% más). En Flota de Mi Bus pasó de 584 en 2024 a 1,100 unidades operativas en 2025 BALANCE 2025 se movilizaron 130.1 millones de pasajeros. Se incorporaron 17 buses pequeños para zonas de difícil acceso y se prevé adquirir 20 medianos y 60 eléctricos. La cobertura actual es del 84% y se proyecta alcanzar el 88% en 2026 con 44 nuevos puntos. Sánchez Fábrega destacó que a finales de este año se incorporarán cinco buses eléctricos en la ruta del Casco Antiguo, que será la primera ruta “verde” del sistema. Además, Mi Bus, en conjunto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), avanza en el proceso de licitación para la adquisición de 60 buses eléctricos, incluyendo cargadores e infraestructura especializada. Paralelamente, se completó un mapeo de más de 800 paradas, identificando 88 puntos sin cobertura, principalmente en áreas rurales y de difícil acceso. La empresa proyecta trabajar con comunidades y evaluar el uso del teleférico de San Miguelito para mejorar la conectividad en estas zonas. Yaritza Mojica [email protected] Parqueadero de buses en Ancón. Cortesía Al grano Flor Mizrachi [email protected] Sin licitación, sin concurso, sin Panamá Compra, sin cronograma de transición y sin explicaciones públicas. Así entregó el Minsa la limpieza de ocho hospitales públicos a Hombres de Blanco, una empresa que tira más pa’ negro que pa’ blanco. Lo hizo desplazando a Sicarelle, una de las empresas mimadas del PRD, que durante más de una década se llenó los bolsillos con contratos jugosos y prórrogas interminables. El lapidario “quítate tú pa’ ponerme yo” de dos empresas cuestionables. ¿La razón? Un “procedimiento excepcional”, dicen. Porque, según el Minsa, había que cubrir “necesidades operativas” urgentes. ¿Desde cuándo la limpieza de un hospital es una necesidad no previsible? Esto no fue un incendio, ni un terremoto, ni una pandemia. Fue la crónica de un vencimiento anunciado. Lo dejaron acabarse para meter un contrato directo, habiendo tenido seis meses para convocar a una licitación. ¿Cómo sabían que el contrato se vencía y no licitaron? ¿Eso fue irresponsabilidad, mediocridad y vagancia, o fue una decisión para lograr precisamente lo que lograron? ¿Y a quién se lo dieron? Al consorcio Salud e Higiene Hospitalaria, que lidera Hombres de Blanco. ¿Y por qué ellos? Porque en procesos anteriores presentaron la “oferta más baja”. O sea, ni siquiera hubo comparación nueva. Así de burdo. Todo menos asumir que no hicieron su trabajo a tiempo y prefirieron resolver por la puerta trasera. En los últimos seis meses, Hombres de Blanco ya limpiaba seis hospitales. Lo hacía gracias a dos contratos por $5.4 millones. Ahora se quedan con esos seis… y con dos más. Por un año más. ¿Cuánto se les va a pagar? No sabemos. Porque el contrato todavía no aparece publicado. Pero ellos, “de buerotando contratistas a dedo, o hay alguna intención de estructurar un modelo sostenible, eficiente y con reglas claras? ¿O sea, el objetivo es resolver un problema del Estado o crear negocios y resolverles los bolsillos a allegados? Y seamos realistas, ¿qué empresa seria va a querer entrar en este juego, si sabe que las cartas ya están marcadas, que solo dos grupos dominan el negocio y que tienen el respaldo del gobierno de turno? No hay competencia real ni transparencia. No salimos del círculo. Panamá necesita proveedores nuevos, y también funcionarios responsables, instituciones que funcionen y procesos transparentes. Cuando lo excepcional se vuelve costumbre, lo que se trapea no es el piso del hospital: es la confianza pública. gobiernos de turno. Hoy una sale, la otra entra. Cambia el nombre, no el patrón. Esto no es política de eficiencia. Es rotación de favores. Y encima Hombres de Blanco ha ejecutado dos contratos con un cerro de objeciones y encima sin refrendo de la Contraloría. Objeciones que debieron ser resueltas antes de que empezaran los contratos. ¿Ahora cómo resuelven eso? ¿O para qué? Lo más absurdo de todo es que estemos hablando de contratar empresas para limpiar hospitales cuando los hospitales tienen —o deberían tener— su propio personal de limpieza. ¿Con una planilla tan inflada y que no haya gente ni para esto? Eso es impresentable. Si esas empresas pueden hacerlo, ¿por qué ellos no? Y otra pregunta: ¿cuál es el plan para optimizar? ¿Vamos a seguir cada dos años na fe”, ya están trabajando. ¿Cómo era que decía el dicho? ¿Que la fe movía montañas o millones? ¿O serán montañas de millones? Mientras tanto, la empresa desplazada, Sicarelle, solo recibió una comunicación formal para recordarle que sus servicios llegaban a su fin, por si se le había olvidado. Después de 10 años de contratos prorrogados, 10 adendas, y más de $84 millones cobrados.... Ni licitación nueva. Ni aviso. Ni transición. Nada. ¿Eso qué es? ¿Opacidad, improvisación, impresentable informalidad… o todo lo anterior? Y así quedó de limpiecito Sicarelle. Y sí, Sicarelle tenía rato facturando sin control. Pero Hombres de Blanco tampoco es ninguna blanca paloma. También ha sido protagonista de contrataciones bajo la lupa. Ambas empresas han sido aliadas de los
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