7A La Prensa Panamá, martes 8 de julio de 2025 Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. desangra el alma nacional La corrupción no solo roba dinero. Roba confianza, desvía recursos, degrada la política y rompe el contrato social. Cuando una licitación se infla, un puente colapsa. Cuando una escuela se abandona, un niño pierde el año. Cuando una carretera no se construye, una región queda aislada. Y la impunidad alimenta la sensación de que nada cambiará. La corrupción no es solo un problema ético: es el principal freno estructural al desarrollo nacional. 3. Una educación que no emancipa Mientras el mundo se transforma con inteligencia artificial, pensamiento crítico y lenguajes digitales, nuestros jóvenes egresan de escuelas sin laboratorios, sin inglés, sin tutorías, sin comprensión lectora. No estamos formando ciudadanos globales, sino generaciones atrapadas en el rezago. La educación panameña no está cumpliendo su función de Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. El gran espectáculo Política La candidata a la presidencia de la Asamblea, temprano, va a Las Garzas a entrevistarse con “el gran showman”: buscan aliar poderes del Estado a la medida de las peores repúblicas bananeras. (En Bocas del Toro —aprovecho— no solo se trabaja con excelencia en el banano; también se escribe, pinta, compone y se emprende.) Retrasan el inicio de la sesión, abochornan al cuerpo diplomático, amenizan con los independientes cantando el himno y dando golpes en las mesas. El nivel barriobajero que salpimentó la sesión es para olvidar. La razón de lo planteado se pierde por las alcantarillas del matonismo con el que se dicen las cosas: sacri can el fondo en el altar de la forma, que siempre interesa más. (La taquilla gobierna en todas las bancadas.) Hemos educado una ciudadanía vacía, que se identi ca con lo folclórico y “de pueblo”, que no atiende a contenidos, y eso bene cia a algunos, porque al nal se tiene una masa in¢uenciable. Algunos panameñistas celebran —con otros ingenuos— la “victoria” en una votación que no va a cambiar nada y que debería cambiarlo todo. Fondo y forma: la forma de presidencia no va a transformar el fondo del carácter de la Asamblea. Hay quienes creen que de esta “victoria” vendrán cambios: lo dudo, y tengo ganas de equivocarme. Es hora de que el partido del victorioso presidente de la Asamblea se sacuda a sus “históricos”. Renovarse o morir; renovarse muriendo. Ojalá. El “gran showman” se tiró un discurso de autoexaltación utópica, sin darse cuenta de que, desde el minuto uno, la inercia decadente del gobierNito lo lleva por la vía rápida a convertirse en el peor de los gobiernos. Y convencido en su delirio, se va al Mercosur a dar golpecitos en la mesa —pura testosterona ignorante— a enseñar cómo se imponen las cosas. El gran espectáculo de Panamá sigue y se expande sin que nadie sea capaz de explicarlo ni detenerlo: quedan cuatro años de funciones, y tenemos compradas todas las entradas. Agua y salud pública: la crisis silenciosa de Panamá Crisis hídrica rrera, Arraiján y Burunga, en Panamá Oeste, “el agua no llega, y si llega, es solo por 35 minutos” (La Crítica, 2021). Comunidades de la Ciudad de Panamá, como San Miguelito, Las Mañanitas, Bethania y Carrasquilla, cuentan con redes obsoletas que afectan el suministro efectivo con gran regularidad. En zonas periféricas se afirma que “ha sido así desde 2022”. En Panamá, garantizar el acceso universal y seguro al agua no es solo un mandato constitucional que se fundamenta en un tema de infraestructura: es una emergencia de salud pública que multiplica los riesgos de enfermedades parasitarias, dérmicas, respiratorias, zoonóticas y muchas otras. Es inaceptable que, en pleno 2025, los panameños vivan experiencias repetidas que se remontan a 1904, cuando el agua era considerada un lujo y la mayoría de la población dependía de fuentes contaminadas. Su obtención más saludable dependía de “los aguadores”, o como hoy los conoceríamos, el negocio de los carros cisterna. El Banco Mundial señala que, para subsanar las deficiencias en la cobertura sanitaria y cumplir con las metas de salud de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los países deben aumentar el gasto destinado a la atención primaria en al menos un 1% de su Ericka M. Núñez Los caballos del desarrollo que Panamá ha dejado escapar Lastres Panamá podría ser un país ejemplar. Su posición geográfica es un privilegio histórico que debería irradiar bienestar a cada rincón del territorio. Pero vivimos atrapados en una paradoja cruel: una nación rica en recursos y pobre en visión de país. Un enclave moderno convive con vastas regiones empobrecidas. Y los motores que deberían arrastrarnos hacia el progreso parecen más bien detenidos, cooptados o mal dirigidos. Me he preguntado, con tristeza, por qué. 1. La deuda pública que no construye futuro Endeudarse no es, en sí mismo, un error. Puede ser una herramienta poderosa si se invierte en infraestructura, en salud, en agua potable, en caminos que conecten regiones, en educación que transforme vidas. Pero en Panamá, gran parte de la deuda se ha utilizado para sostener clientelismo, planillas políticas y gastos sin retorno social. Nos hipotecamos sin construir nada duradero. ¿Qué país queremos dejar si la deuda crece pero el desarrollo no se ve? 2. La corrupción: un cáncer que nivelar la cancha, de abrir caminos, de dignificar al ser humano. Sin educación de calidad, no hay república que se sostenga. 4. Un país sin estrategia de integración nacional Panamá ha vivido como si el progreso fuera un fenómeno natural del Canal, sin necesidad de planificación. Pero el desarrollo no se derrama por ósmosis: se construye con visión, inversión y decisión. ¿Dónde están los planes para que Darién, Veraguas, Bocas del Toro, la comarca Ngäbe Buglé o Los Santos sean parte activa del modelo logístico, digital, turístico o agroexportador del país? La integración territorial no es un discurso: es una deuda de Estado. Panamá no está condenado al fracaso. Pero sí está atrapado en un modelo que ha olvidado integrar a su gente, a su geografía y a su historia. No bastan las estadísticas macroeconómicas ni los edificios en Punta Pacífica. Lo que hace fuerte a una nación es su cohesión, su equidad y su sentido de propósito colectivo. Quizás todavía estemos a tiempo de recuperar las riendas, de reunir a esos caballos dispersos, de dirigirlos con inteligencia y coraje. Panamá no necesita fórmulas mágicas: necesita voluntad, decencia y un proyecto nacional que no deje a nadie atrás. Opinión EL AUTOR es escritor. EL AUTOR es exdirector de La Prensa. LA AUTORA es ingeniera civil y forma parte de Jóvenes Unidos por la Educación. Pedro Crenes producto interno bruto (PIB) (Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua [ALADYR], 2024). Sin embargo, en 2024, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) habría recibido apenas el 44% del presupuesto solicitado (La Prensa, 2024). La voluntad política y el trabajo interinstitucional del IDAAN, el Ministerio de Salud (Minsa), el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente), la Autoridad de los Servicios Públicos (ASEP) y otros involucrados es fundamental para que, desde la ingeniería sanitaria y la gestión pública del país, se pueda transformar el sistema reactivo y fragmentado actual en un modelo sostenible, con soluciones que combinen lo técnico, institucional y comunitario. Es fundamental priorizar la inversión estructural focalizada y equitativa, especialmente en rehabilitación y mantenimiento, y hacer énfasis en el monitoreo químico y microbiológico desde el aspecto epidemiológico de la calidad del agua. Se requiere más educación, mayor capacitación comunitaria y campañas sanitarias, así como transparencia en los datos públicos, establecida como política de Estado. El agua no gestionada adecuadamente termina siendo atendida en hospitales; si no se invierte en prevención, la sociedad acaba pagando el precio de una población enferma. Es una invitación a la reflexión también para la ciudadanía, que en conjunto debe crear conciencia y proteger las cuencas hídricas y los recursos naturales comunitarios. El cambio es urgente para proteger vidas, recursos y desarrollo nacional. Una tarea de todos, no de algunos. Panamá enfrenta una crisis multidimensional sin precedentes, que ocasiona protestas sociales que, aunque justificadas, parecen nunca desaparecer. Las interrupciones educativas, el desempleo —especialmente juvenil— y el desafortunado desarrollo económico del país han aumentado. Sin embargo, es preciso reflexionar sobre una crisis silenciosa: el agua y su impacto en la salud pública panameña. La contaminación de los ríos La Villa y Estibaná con materia fecal, agroquímicos y metales pesados mantiene a la región de Azuero sin agua potable. No es un problema nuevo; es un problema conocido e ignorado por años que, en consecuencia, se ha convertido en una “urgencia multifactorial”, como lo ha calificado el ministro de Salud, Fernando Boyd Galindo. Puerto Armuelles, Chiriquí, recibe un pequeño porcentaje de “agua potable” llena de lodo, una crisis que se remonta a 2014 y afecta a más de 20,000 habitantes. En un estudio realizado por la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) en 2021, en el Calabacito, Herrera, se determinó que el 50% de los hogares tenía conocimiento de las enfermedades de origen hídrico por falta de tratamiento del agua para el consumo humano. Las provincias de Darién y Bocas del Toro, incluyendo las comarcas, recurren al agua de ríos sin tratamiento por falta de infraestructura hídrica. En áreas más urbanas, como La ChoPanamá ha vivido como si el progreso fuera un fenómeno natural del Canal, sin necesidad de planificación. Pero el desarrollo no se derrama por ósmosis: se construye con visión, inversión y decisión. ¿Dónde están los planes para que Darién, Veraguas, Bocas del Toro, la comarca Ngäbe Buglé o Los Santos sean parte activa del modelo logístico, digital, turístico o agroexportador del país? Carlos Ernesto González de la Lastra Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente Ejecutiva y Directora Editorial Anne e Planells Gerente Comercial Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón El Banco Mundial señala que, para subsanar las deficiencias en la cobertura sanitaria y cumplir con las metas de salud de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los países deben aumentar el gasto destinado a la atención primaria en al menos un 1% de su producto interno bruto (Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua [ALADYR], 2024).
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