7A La Prensa Panamá, sábado 5 de abril de 2025 La opinión de Hilde Contacto [email protected] Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión de La Prensa se expresa únicamente en el Hoy por Hoy. país posible. La normativa da por sentado que Panamá no aspira al desarrollo. Se creó un sistema de pensiones diseñado por y para quienes creen que una miseria generalizada debe sostener los privilegios de la clase dominante. Esta ley destruye el tejido social al expropiar los ahorros de los pensionados, enriquece a los más ricos y obliga a los panameños a trabajar hasta la vejez. Una pensión puede entenderse como un salario diferido. Los trabajadores destinan una porción de la riqueza que producen para financiar su jubilación. No es el simple acumulado individual, sino el resultado de la capacidad colectiva —en toda su complejidad y diversidad— de los trabajadores del país, distribuida entre generaciones y estratos laborales. Estructuralmente es solidaria porque reconoce que, en aislamiento, cada individuo tendría exponencialmente menos de lo que logra en combinación. El nuevo sistema panameño no es un sisLas colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensa se reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Los poderes de la literatura infantil Sociedad rechos plenos, capaz de participar activamente en actividades de su comunidad. En 1989 la ONU reconoció al niño como persona y ciudadano con derechos y obligaciones. Este reconocimiento exige una literatura que no subestime al niño, sino que lo invite a explorar la realidad y el mundo con autonomía y creatividad. Gianni Rodari propuso que la literatura infantil debe permitir a los niños “entrar a la realidad por la ventana”, es decir, a través de lo lúdico y lo fantástico. Esto contrasta con un tipo de literatura que reduce las historias a moralejas simplistas y un lenguaje condescendiente. Graciela Montes advierte que las palabras para los niños están cargadas de experiencias sensoriales y emocionales; por ello, el lenguaje debe ser rico, polisémico y respetuoso de su capacidad interpretativa. La literatura infantil de calidad no debe ser un canal de ideologías, sino un espacio de encuentro estético y emocional que intenta presentar el mundo y la vida. Susana Itzcovich opina que su valor radica en formar vivencialmente, ofreciendo mensajes de vida y paz sin caer en el adoctrinamiento; que no es lo mismo que hacer de la literatura una trampa para educar en valores morales. La palabra ‘formar’ a veces termina ‘deformando’. Aquí es donde la literatura infantil aparece en escena y hace su magia. Carlos Fong Elegir la peor seguridad social Ley 462 Las hormigas cooperan para asegurar su existencia. Protegen su colonia a través del trabajo colectivo: recolección de alimentos, defensa del nido, cuidado de la reina y de los jóvenes. Operan como un superorganismo, donde la interdependencia les permite prosperar. Así como las hormigas, las sociedades modernas se sostienen sobre la cooperación a gran escala. El potencial de la cooperación explica a naciones como Países Bajos, Islandia y Dinamarca, que, según el Índice Global de Pensiones de Mercer y el CFA Institute, cuentan con los mejores sistemas de retiro del mundo. Alcanzan altas tasas de reemplazo —cerca del 90%—, sostenibilidad financiera y transparencia, con un modelo mayoritariamente solidario. Panamá hizo lo contrario. La Ley 462 eliminó la solidaridad del sistema de pensiones. Es una reforma concebida para el peor fondos públicos a manos privadas en la historia del país. En lugar de entregar los fondos de los pensionados a los banqueros, como plantea la Ley 462, estos representan una enorme oportunidad para el desarrollo de Panamá si se apalancan en la transición hacia un nuevo modelo de país. Invertir estos recursos estratégicamente, con una planificación a largo plazo, permitiría movilizar la cooperación activa de todos los sectores hacia la recuperación de activos estratégicos —como los puertos— y el desarrollo de las fuerzas productivas, creando y compartiendo riqueza entre todos. Podrían utilizarse los más de 200 mil millones de dólares que administrará el sistema en las próximas décadas para crear las condiciones de una sociedad avanzada, compuesta por trabajadores prósperos, estables y bien remunerados. Y que, como Países Bajos, Islandia y Dinamarca, cuente con pensiones dignas. Para tener pensiones dignas hay que desarrollar a Panamá. Y para desarrollar a Panamá, necesitamos un seguro social que esté al servicio de ese propósito. Opinión EL AUTOR es politólogo y fue candidato a la vicepresidencia de la República por la libre postulación en 2024. EL AUTOR es escritor. to en la sensibilidad humana. El desarrollo emocional, ético y estético de los niños tiene que ver con la exposición temprana a obras de calidad. Un niño tiene más posibilidades de ser indiferente ante la belleza, los sentimientos de otros o incluso la crueldad, si nunca le han leído un cuento o un poema. La poesía, por ejemplo, es una fuente esencial, capaz de conectar al niño con lo universal y lo humano. La literatura infantil también tiene un poder terapéutico: la literatura como refugio, como espejo de la realidad, para superar adversidades, para construir puentes con la otredad, el extrañamiento y el descubrimiento. La realidad y la fantasía se conjugan en la ficción para hacer que el niño imagine posibilidades de los personajes en un mundo que se parece al nuestro porque en el mundo real hay cosas buenas y malas. En un mundo que a menudo olvida la infancia, donde la frase “los niños son primero” es una mentira, donde la mediocridad, la vulgaridad y la farsa gobiernan, la literatura se convierte en un acto de resistencia. Es un recordatorio de que los niños merecen historias que honren su presente, su imaginación y su derecho a soñar. Como afirma Alga Marina Elizagaray, la calidad de esa literatura la determina siempre el respeto y amor que el autor siente por los niños y jóvenes. La literatura infantil no es simplemente un puñado de historias para entretener a los niños; es una imagen de cómo la sociedad piensa la infancia y es un instrumento poderoso para moldear esos imaginarios. Como ha señalado Gustavo O. García Rodríguez, la imaginación es una facultad humana que recrea la realidad, mientras que el imaginario opera como una matriz de significados compartidos socialmente. En el caso de los imaginarios de infancia, estos están tejidos por imágenes, emociones y representaciones simbólicas que definen lo que significa ser niño o niña en un contexto cultural específico y la literatura infantil ayuda a construir y significar esos imaginarios. Históricamente el concepto de infancia también ha evolucionado. Desde la visión del niño como un “ser en formación” —al que se le deben inculcar valores— hasta el reconocimiento del niño como sujeto de deEl nuevo sistema panameño no es un sistema de pensiones. Su supuesta virtud, según sus voceros, es que el trabajador puede retirar sus fondos cuando lo desee. Pero lo que omiten es que, mientras más temprano los retira, menos recibe.. Richard Morales Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente Ejecutiva y Directora Editorial Annette Planells Gerente Comercial Sudy S. de Chassin Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón Tal vez es mejor hacer la pregunta clásica: ¿Qué es y qué no es literatura infantil? Fíjense que no estoy debatiendo en qué es buena o mala literatura; esa es otra discusión. Eliseo Diego decía que era un problema que tenía que ver con el uso de una preposición. En vez de pensar en literatura para niños, hay que decir literatura de niños. Es decir, el problema radica en la apropiación. ¿Cómo mi intención de escribir para niños se convierte en una intención estética que el niño pueda hacer suya? Algunos autores resaltan el papel educativo y transformador de la literatura, eso no es malo, lo malo es que por el afán de hacer de la literatura un transmisor de valores pedagógicos, se le falta el respeto al público infantil/juvenil, cuando, por ejemplo, se evita los temas tabúes; se incurre en un lenguaje artificial, lleno de clichés o cursilerías, donde la simplicidad esconde el fondo, que entorpece la claridad, la precisión y riqueza narrativa que podría abrir esas ventanas a las que se refería Rodari. Me gusta esta definición de Juan Cervera: “La literatura infantil es aquella en que se integran todas las manifestaciones y actividades que tienen como base la palabra con finalidad artística o lúdica que interesan al niño”. La literatura infantil tiene un impactema de pensiones. Su supuesta virtud, según sus voceros, es que el trabajador puede retirar sus fondos cuando lo desee. Pero lo que omiten es que, mientras más temprano los retira, menos recibe. Con la Ley 462, el ciudadano deberá trabajar entre 10 y 15 años más para aspirar a igualar lo que se recibía antes. Es un aumento encubierto de la edad de jubilación. Y, si no cumple con los requisitos exigidos para jubilarse —como será el caso de gran parte de la población—, esta ley solo ofrece un pago mínimo, que no es más que una versión ampliada del programa “120 a los 65”. Mulino y compañía optaron por este esquema porque se ajusta al régimen laboral del modelo imperante. El trabajo en Panamá se caracteriza por bajos salarios, inestabilidad, informalidad y vulneración de derechos laborales. La Ley 462 introduce un sistema de pensiones hecho a la medida de un ejército de trabajadores precarios, reducidos a acumular ahorros inciertos en medio de una permanente volatilidad laboral. Pero su principal motivación es seguir subsidiando a sus empresas. Los negocios de los grandes capitales en Panamá se han vuelto obsoletos ante el fracaso del modelo y ahora dependen del Estado para sostenerse. Han buscado nuevas inyecciones de dinero: primero de la mina, y ahora, de los fondos de los pensionados. Así, sus capitales podrán sobrevivir gracias a la mayor transferencia de
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