4A La Prensa Panamá, jueves 3 de abril de 2025 Panorama Tal Cual Mónica Palm [email protected] ARREPENTIMIENTO. Viendo cómo se han desarrollado los hechos, se podría decir que a Ricardo Martinelli se le dañó la brújula al momento de elegir embajada. En el círculo cero, tardíamente han entendido que tendrían que haberse fijado en el sur, donde seguramente todo habría salido mejor. Ahí está Lula, quien nunca ha escondido sus afectos por Martinelli. No solo fueron presidentes en la misma época, sino que están unidos por un turbio cordón umbilical: las coimas del caso Odebrecht. Si lo hubiese pensado mejor, en lugar de estar implorando por una hamaca, ahora mismo podría estar en un lounge con vista a la bahía de Guanabara o en una playa carioca desde el White Shark. CHEERS! En la Asamblea, finalmente lograron que la ministra de Educación, Lucy Molinar, acuda al pleno legislativo a responder por el estado de las escuelas, pero la sesión se cayó por falta de quórum. Los grandes ausentes fueron los diputados de RM, que viajaron en comparsa a Palm Beach, para acudir a una gala en Mar-a-Lago, con gastos pagos. Martinelli puso el avión privado, las entradas al evento y la plata para pagar el hospedaje y quién sabe si hasta el shopping. ¿Para qué hay normas electorales que impiden recibir donaciones de lavadores convictos, si una vez que son electos las aceptan descaradamente? RECLAMOS. La verdadera señal de que el mundo se va a acabar es que Martín Torrijos le pida a Mulino que deje a un lado la “improvisación” y la “incoherencia”, y de inmediato salgan dos ministros a responderle. Se trata de Juan Carlos Orillac, de la Presidencia, y Juan Carlos Navarro, de Ambiente. Ambos le reclaman haber sido cómplice de los desaciertos del gobierno de Cortizo, “que casi acaba con el país”, según Orillac. Navarro incluso lo acusó de haber traicionado al PRD. Lo dice él, que después de años militando en el PRD, aceptó dirigir un ministerio en un gobierno de RM. Además, su entidad es la única del Gobierno Central que ha firmado un documento a favor de la marina de Louis SoTrump anunció aranceles recíprocos contra sus socios comerciales en el jardín de rosas de la Casa Blanca. EFE Los aranceles de Donald Trump sacuden la economía mundial EFE. WASHINGTON, EUA IMPUESTOS La medida entrará en vigor el 9 de abril y golpeará a economías dependientes de los recursos naturales, con escasa diversificación productiva y alta informalidad laboral. Desde las islas del Atlántico Sur hasta el corazón de Asia suroriental, un grupo de países y territorios tan dispares como Lesoto, San Pedro y Miquelón, Siria, Irak, Madagascar, Birmania, Sri Lanka, Laos, Camboya, Vietnam y las Malvinas es el más afectado por la imposición de “aranceles recíprocos” anunciados ayer miércoles por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La medida, que entrará en vigor el próximo 9 de abril, golpeará a economías ya marcadas por una estructura frágil, dependientes de los recursos naturales, con escasa diversificación productiva, alta informalidad laboral e ingresos per cápita modestos. Con infraestructuras limitadas y una fuerte exposición a crisis políticas, conflictos o aislamiento geográfico, estos países y territorios concentran sus exportaciones en sectores primarios como la agricultura, la pesca, la minería o los textiles, que ahora se enfrentan a nuevos obstáculos para ingresar al mercado estadounidense. En casi todos los casos, las exportaciones están dominadas por productos básicos sin mayor valor agregado. Madagascar es líder mundial en producción de vainilla, mientras que Birmania y Camboya dependen fuertemente del sector textil. Lesoto, rodeado completamente por Sudáfrica, exporta principalmente prendas de vestir y diamantes. Por su parte, San Pedro y Miquelón y las Malvinas basan buena parte de su economía en la pesca, al igual que Sri Lanka en el té y el caucho. Irak y Siria, con capacidades petroleras disminuidas por los conflictos, siguen teniendo en los hidrocarburos su principal fuente de divisas. La aplicación de aranceles a estos productos primarios podría reducir de forma abrupta los ingresos por exportación y desincentivar la inversión extranjera. A esto se suma un bajo o medio ingreso per cápita que limita la capacidad de estos países y territorios para absorber impactos económicos externos. Aunque Vietnam y Sri Lanka han registrado avances hacia economías emergentes, la mayoría sigue enfrentando altos niveles de pobreza estructural, sobre todo en las zonas rurales. De hecho, en países como Laos, Camboya o Madagascar, buena parte de la población activa depende de empleos informales o de subsistencia, sin redes de protección social robustas. La elevada informalidad laboral y la baja productividad hacen aún más vulnerables a estos países frente a medidas comerciales restrictivas. En la mayoría de los casos, las cadenas productivas locales son escasamente tecnificadas, con escasa innovación o acceso a financiamiento. Una subida de aranceles puede suponer una pérdida directa de empleos, sobre todo en sectores manufactureros intensivos en mano de obra, como los textiles y el calzado. Otro factor común es la infraestructura deficiente o limitada. Varios de estos países carecen de acceso directo al mar —como Lesoto o Laos— o dependen de ríos o puertos fluviales para transportar sus productos. Incluso en los casos de islas o territorios insulares, como las Malvinas o San Pedro y Miquelón, la logística comercial es costosa y sensible a cualquier variación de precios o barreras aduaneras. Esto limita su competitividad frente a economías más integradas en los grandes corredores de comercio global. La mayoría de estos países también arrastra una historia reciente de inestabilidad política, conflictos armados o aislamiento diplomático. Siria, Irak y Birmania (Myanmar) han estado marcados por guerras y sanciones internacionales, mientras que Sri Lanka y Camboya enfrentan crisis institucionales recurrentes. Esta vulnerabilidad política reduce la capacidad de negociación ante medidas proteccionistas y dificulta la respuesta coordinada frente a nuevas barreras comerciales. Por último, el escaso grado de industrialización o la falta de diversificación económica hacen que estas naciones dependan de uno o dos productos clave. Esta concentración aumenta su exposición al vaivén de los precios internacionales y, ahora, a la imposición de gravámenes unilaterales como los anunciados por Trump. Solo Vietnam ha logrado transitar hacia un modelo más complejo, con exportaciones de productos electrónicos y manufacturas ligeras, aunque su margen de maniobra también podría verse afectado si las nuevas tarifas impactan en su cadena de valor regional. En paralelo, muchos de estos países y territorios dependen de acuerdos preferenciales con potencias o bloques regionales. Las Malvinas y San Pedro y Miquelón están integradas a las redes comerciales del Reino Unido y Francia, respectivamente; Lesoto se beneficia del acuerdo AGOA (Ley de Crecimiento y Oportunidades para África) con Estados Unidos; y Vietnam, Camboya, Laos o Sri Lanka mantienen tratados con China, ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) o la Unión Europea. Sin embargo, Washington ha dejado claro que ningún acuerdo comercial multilateral eximirá a estos países del nuevo marco arancelario, diseñado —según la Casa Blanca— para restablecer un “trato justo” en el comercio internacional. Reyna Katiuska Hernández Yasser Yánez García [email protected] El 95% de los productos panameños los ampara el TPC, EFE Las exportaciones panameñas serían castigadas con un 10% INCERTIDUMBRE Las medidas aplicadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, imponen un arancel del 10% a todos los productos panameños enviados a su país, con lo cual se afectará directamente a las exportaciones panameñas. Esta decisión se enmarca en su estrategia de aranceles “recíprocos” aplicada globalmente. Según datos del Ministerio de Comercio e Industrias de Panamá, en 2024, las exportaciones panameñas hacia Estados Unidos totalizaron $264.6 millones. Los principales productos exportados fueron pescados y crustáceos ($78.6 millones, 29.7%), azúcares y productos de confitería ($50.7 millones, 19.1%), y manufacturas de piedra, yeso y cemento ($45 millones). Bianca Morán, presidenta de la Asociación Panameña de Exportadores (Apex), explicó que el 95% de los productos panameños exportados a Estados Unidos están amparados por el Tratado de Promoción Comercial (TPC), vigente desde 2012. Este tratado establece que las partes deben eliminar progresivamente sus aranceles y evitar la adopción de nuevos. Actualmente, Panamá disfruta de comercio libre de aranceles para casi todos sus productos, excepto un 5% principalmente agrícola. Los asesores legales de Apex señalaron que los productos que cumplen con las reglas de origen establecidas en el TPC no se verían afectados por la medida de Trump. Sin embargo, existe incertidumbre sobre su alcance exacto, ya que otros analistas sugieren que la medida podría afectar a todos los países con tratados comerciales con Estados Unidos, excepto México y Canadá. Gabriel Diez Montilla, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), advirtió que la medida impactará no solo a Panamá sino a más de 120 países. En su opinión, el mayor costo lo asumirá el consumidor estadounidense, quien enfrentará precios más altos independientemente del país de origen de las importaciones. Diez Montilla añadió que, aunque esta decisión puede ser perjudicial para algunos sectores, también ofrece una oportunidad para que Panamá diversifique sus mercados y potencie su agroindustria, industria ligera y centros de distribución. El TPC proyecta que, para 2031, el comercio entre Panamá y Estados Unidos sea totalmente libre de aranceles. Sin embargo, la medida de Trump introduce incertidumbre sobre si este objetivo se alcanzará o si será necesario renegociar aspectos del acuerdo para garantizar el acceso preferencial al mercado estadounidense. la en esta administración. Probablemente, eso también lo convierte a él en un traidor. COLMO. Como adolescentes en un concierto de Taylor Swift. Así salieron ayer los colegas periodistas detrás de Bruno, cuando lo sacaron a pasear por La Alameda. El pobre can ya no tiene privacidad ni para hacer sus necesidades. Después de todo, ¿quién llevaba a Bruno? ¿El personal de la embajada? ¿O es que el asilado tiene empleados propios dentro de la sede diplomática?
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