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6A La Prensa Panamá, miércoles 2 de abril de 2025 Panorama Al grano Flor Mizrachi [email protected] Lo último: Nicaragua nosda lecciones de democracia. Allá, el régimen Ortega-Murillo no solo reescribió la constitución para perpetuarse en el poder: ha destruido cada principio democrático y derecho humano con total descaro. Más de 180 presos políticos están tras las rejas por alzar la voz. Entre ellos hay candidatos presidenciales, líderes estudiantiles y religiosos. Han cerrado 54 medios de comunicación. Hoy, no queda uno solo que no esté alineado con el régimen. Confiscaron tres universidades, incluido el INCAE, dejando a miles de jóvenes sin futuro. Liquidaron más de 3 mil ONG. Se salieron de la OEA y han ignorado, con desprecio, los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. No gobiernan: reprimen, censuran y persiguen. Y ahora, ese mismo régimen pretende darnos lecciones de derechos humanos. Rosario Murillo, la “copresidenta” de Nicaragua, apareció con un comunicado acusando a Panamá de tenderle una emboscada a Martinelli con una alerta roja de Interpol. Primero: una alerta roja no es una emboscada. Es una solicitud técnica del Judicial, no del Ejecutivo. Y no anula el derecho de asilo. Pero Murillo, dictadora al fin, no entiende de separación de poderes. En Nicaragua todo va en la misma sopa: justicia, política, chantaje. Mientras tanto, Martinelli sigue haciendo historia… o escándalo. Fue presidente, condenado, asilado… y ahora peón. Pasó de mover fichas a ser una. Lleva más de un año encerrado en una embajada. Otra cárcel. Otro episodio. ¿Quién emitió la alerta roja? El Judicial. ¿Quién la responde? Interpol. ¿Quién no debe opinar? La Policía Nacional. Solo tramita. Punto. ¿Y el salvoconducto? Se negociaba entre Panamá y Nicaragua. Todo marchaba bien hasta que Murillo, fiel a su estilo explosivo, enredó el panorama con un comunicado que además insultó al gobierno panameño. Pero esto no es solo de Martinelli. Ni de la alerta. Es por el SICA. Ortega y Murillo quieren imponer a su excanciller Denis Moncada como secretario general. Panamacia no se maneja con berrinches ni comunicados incendiarios. Se maneja con estrategia. Y si él, como se sospecha, negociaba por su lado con Ortega lo del SICA, se pisó la cola. Pasó de maestro del juego a ficha. El gobierno panameño no puede seguir actuando como si esto fuera una simple gestión consular. No lo es. Es una operación política encubierta, con consecuencias regionales. Y si no la enfrentamos, somos cómplices del chantaje. Panamá debe decidir. Esto ya no es sobre Martinelli. Es sobre principios. Sobre soberanía. ¿Vamos a seguir el juego de una dictadura sin credibilidad? ¿O vamos a plantarnos? Presidente: lo están chantajeando. No se puede quedar bien con Dios y con el diablo. Si no puede con Nicaragua, ¿cómo va a poder con la visita del secretario de Defensa de EUA? ¿O piensa recibirlo con la noticia de que cedió ante las jugarretas de Ortega? manteniendo relaciones con Nicaragua? Por menos rompimos con Venezuela. Nicaragua está aislada, sin peso. Aprovechan cualquier excusa para figurar. Mientras tanto, Martinelli sigue allí. Asilado, sin salvoconducto, pero sin que se le retire el asilo. Puede quedarse todo lo que quiera… o lo que necesiten. Otra forma de extorsión. Esto genera pasiones. Pero la diplomá, Costa Rica, Dominicana y Guatemala dijeron: no, porque ese cargo no puede ocuparlo alguien que viene de un régimen violador de derechos humanos. Y como no logran imponerlo diplomáticamente, chantajean. El asilo a Martinelli es su ficha. El comunicado fue la excusa. El objetivo es doblar el brazo a Panamá y ganar poder regional. ¿Y qué ganamos nosotros Ciencia en Panamá: la larga sombra de la escasez de recursos en el Instituto Gorgas Aleida Samaniego C. [email protected] PRESUPUESTO Las convocatorias de financiamiento de investigaciones por parte de la Senacyt pasaron de cubrir proyectos por $200,000 a $70,000, manifestó el director del Icges, Nicanor III Obaldía. En Panamá, la investigación cientí ca enfrenta un desafío crucial: la insu ciencia de recursos económicos. Instituciones clave, como el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges), fundamentales para la salud pública y el progreso cientí co del país, se ven obligadas a operar con presupuestos limitados. Recientemente, el director del Icges, Nicanor III Obaldía, destacó esta problemática durante la presentación de la memoria de la entidad correspondiente al periodo de octubre de 2023 a octubre de 2024. En sus declaraciones, señaló que los recursos asignados no son su cientes para cubrir las necesidades actuales de la institución. “Cada vez necesitamos más presupuesto, al igual que todas las instituciones del Estado, y tratamos de justi carlo con las investigaciones”, a rmó. Uno de los mecanismos de nanciamiento más importantes para los cientí - cos panameños es la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), que ofrece convocatorias de fondos para investigación. Sin embargo, como explicó Obaldía, el presupuesto destinado a estos proyectos ha disminuido. Las convocatorias de - nanciamiento pasaron de cubrir proyectos por $200,000 a solo $70,000, lo que resulta insu ciente para llevar a cabo investigaciones signi cativas. Este recorte presupuestario se debe, en parte, a la alta demanda que enfrentan dichas convocatorias, lo cual limita las oportunidades de nanciamiento para los solicitantes, explicó. “Con ese monto, lo único que se puede hacer es comprar reactivos”, añadió. Por si fuera poco, la situación se complica aún más cuando se considera el acceso a nanciamiento internacional. Panamá, al estar clasi cado como un país de ingresos altos, enfrenta di- cultades para obtener recursos de instituciones internacionales que priorizan a naciones con ingresos más bajos o medios. Según Obaldía, este es un factor crítico, ya que muchas investigaciones de alto impacto dependen de nanciamiento externo, especialmente en áreas cientí - cas de gran relevancia para la salud pública. No obstante, este obstáculo no se limita únicamente a la clasi - cación económica del país, sino también a los estrictos estándares exigidos por los nanciadores internacionales. Además, mencionó que dos proyectos que tenían con el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos están en pausa debido al cambio de gobierno. La escasez de recursos en Panamá pone en riesgo la investigación cientí ca, especialmente en áreas clave como la lucha contra enfermedades infecciosas y la salud pública. La falta de - nanciamiento limita el desarrollo de proyectos cruciales y retrasa avances que podrían mejorar el bienestar social. Algunos proyectos deben reducir su alcance o priorizar materiales básicos, lo que impide avanzar en investigaciones más amplias y transformadoras. El diputado del Partido Revolucionario Democrático (PRD), Miguel Campos, destacó la importancia de poner al servicio del país nuevas áreas de investigación, especialmente en lo que respecta a la mejora de los laboratorios cientí cos. A rmó que el Instituto Gorgas jugó un papel crucial durante la pandemia, un punto que se resalta en el informe presentado. En particular, se destacó el trabajo del instituto en el cultivo de las diversas cepas del SARS-CoV-2 y en el seguimiento de las mutaciones a medida que el virus evolucionaba. Según Campos, este esfuerzo es digno de admiración y debe llenarnos de orgullo como panameños, ya que contamos con instituciones de investigación como el Gorgas, que desempeñan un papel vital en la salud pública y el avance cientí co del país. El Instituto Gorgas para este 2025 cuenta con un presupuesto de $39.4 millones, de los cuales $23.7 millones son para inversión y $15.7 millones para funcionamiento. La Senacyt y su rol Ante este contexto, la Senacyt ha estado luchando por aumentar su presupuesto para incentivar más las investigaciones en el país. Para 2025, la entidad había propuesto un presupuesto de $108 millones, lo que representaría un aumento signi cativo del 33% respecto a los $65.2 millones asignados para 2024. En ese momento, Eduardo Ortega Barría, secretario nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, reconoció que enviaron un presupuesto ambicioso con la idea de implementar proyectos nuevos. Sin embargo, añadió que “el país no está en una situación ideal. Nos tendremos que ajustar”, dijo. No obstante, la entidad cuenta este año con un presupuesto de $83.3 millones, de los cuales $9.7 millones son para funcionamiento y $73.6 millones, según la Gaceta Oficial. Además, recordó que el 90% del presupuesto de la Senacyt, así como el del Instituto Gorgas, se destina a inversión. Incluso, en los últimos cuatro años, se redujo el número de colaboradores en la Senacyt de 210 a 190. En ese sentido, el presupuesto de la entidad para 2024 fue de $55.8 millones para inversión y $9.4 millones para funcionamiento.

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