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7A LaPrensa Panamá, martes 10 de diciembre de 2024 Opinión Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión deLa Prensase expresa únicamente en el Hoy por Hoy. [email protected] Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 650 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensase reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión deLa Prensase expresa únicamente en el Hoy por Hoy. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón † Presidente Ejecutiva y Directora Editorial Annette Planells Gerente Comercial Sudy S. de Chassin Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Aviso sobre el uso de Inteligencia Artificial Este periódico emplea inteligencia artificial (IA) para asistir en la edición de contenidos y mejorar la experiencia de lectura. Garantizamos que todo contenido publicado es creado y rigurosamente revisado por nuestro equipo editorial antes de su difusión. Utilizamos la IA como herramienta de apoyo para asegurar la precisión y calidad de la información que entregamos a nuestros lectores. Subdirectora y Editora de la Unidad de Investigación Mónica Palm Editora Digital Yolanda Sandoval Editor del Impreso Juan Luis Batista Desigualdad educativa: vidas truncadas por la inequidad Educación Nivia Rossan Castrellón [email protected] Las cifras son demoledoras: en Pana - má, el lugar de nacimiento y la petre - nencia a grupos vulnearbles determi - nan las oportunidades educativas de niños, niñas y jóvenes. Un panorama esca - lofriante se dibuaj con datos revelados en el informe del Fondo de Naciones Unidas pa - ralaInfancia(Unicef ) Niños, niñas y adolescentes en Panamá: Panorama 2024, presentado en la conmemoarción de los 35 años de la Convención sobre los Derechos delNiño:120,000niños,entre5y71años, están fuera del sistema educativo, invisibles para el Estado y la sociedad. No queremos una sociedad de niños tristes. Los niños tienen derecho a ser felices, a desarrollarse plenamente, a soñar y a construir su futuro. La realidad educativa les arrebata sistemáticamente estas posibili - dades. La brecha educativa se manifiesta en da - tos reveladores. A pesar del mandtao legal de invertir en educación el 7% del Producto Interno Bruto (PIB), la inversión es inequi - tativa y evidentemente ineficiente. En las comarcas indígenas, se reduce drástica - mente, lo que explica por qué la tasa de anal - fabetismo allí alcanza hatsa el 34.8%, com - parado con el 5.2% nacional. Las comarcas indígenas representan el epicentro de esta desigualdad sistémica. Allí,lapobrezainfantiloscilaentre78%y 94%, convirtiendo la educación en un privi - legio. Nueve de cada diez niños no tienen habilidades básicas de letcura en tercer gra - do. La educación intercultural bilingüe de calidad es una asignatura pendiente. La vulnerabilidad tiene rostros concretos. Una de cada dos madres adolescentes es indígena, lo que refleja cómo el embarazo temprano interrumpe proyetcos de vida y perpetúa ciclos de pobreza. La situación de las personas con discapacidad añade otra capa de complejidad. De más de 28,000 niños y jóvenes con discapacidad, casi 4,000 están completamente ex - cluidos del sistema educativo. La persistencia de esta crisis educativa encuentra un contrapunto en los múltiples esfuerzos de diálogo y consenso. Más de 18 espacios de concertación nacional, algunos facilitados por organismos internacionales y promovidos por diversas admintisracio - nes gubernamentales y la sociedad civil, han convergido en diagnósticos similares desde 1995. El Diálogo Compromiso Nacio - nalporlaEducaciónemeregcomoplatafor - ma fundamental que sintteiza los anhelos de transformación. Existen consensos críticos en cinco dimensiones estratégicas: equidad, calidad, inversión, gestión y formación docente. Un dato revelador: el 78% de los docentes en áreas rurales e indígenas no cumplen con los estándares de formación profesional re - queridos, según el Banco Mundial. La implementación de etsas políticas no puede seguir siendo un ejercicio rteórico. Requiere voluntad política, asignación presupuestaria técnica y mecanismos de segui - miento y evaluación. Un dato adicional lo conifrma: mientras en la ciudad de Panamá el promedio de años de escolaridad supear los 12 años, en las co - marcasNgäbe-BugléyGunaaYlanoalcan - za los 5 años. Esta disparidad revela la pro - funda inequidad del sitsema educativo na - cional. La educación, lejos de ser un intsrumento de movilidad social, se ha covnertido en un mecanismo de reproducción de desigualdades. La infraestructura precaria, la falta de recursos, la ausencia de políticas de in - clusión efectivas y el estigma social actúan como barreras infranqueables. No se trata solo de estadísticas, sino de vi - dasreales.Cadaniñoyjovenfueardelaes - cuela representa un sueño truncado, un potencial desperdiciado. La educación debe ser el gran ascensor social. En Panamá, se ha transformado en un laberinto donde pocos logran encontrar la salida. Urge una transformación radical. Se re - quieren políticas públicas que no solo garanticen el acceso, sino que aseguren una educacióndecalidad,inclusiavypertinen - te. Inversión en infraestructura, formación docente, programas de apoyo integarl, be - cas y estrategias que aborden las múltiples dimensiones de la exclusión educativa. La responsabilidad es coletciva: del Esta - do, que debe diseñar e implementar políticas efectivas; de la sociedad, que no puede seguir siendo espectadora silenciosa de esta injusticia; y de cada ciudadano, que debe exigir y contribuir a tarnsformar esta reali - dad. Panamá no puede seguir permitiendo que la ubicación geográfica, el origen étnico, el géneroolacondiciónífsicadeterminenel futuro de sus niños y jóvenes. Aprender con calidad no es un privilegio; es un derecho fundamental. Como tal, debe ser garntiza - do para todos. Aspiro a vivir en una socie - daddondecadaniñopuedasonre,ísroñary crecer con las mismas opotrunidades. LA AUTORA es educadora y expresidente de la Junta Nacional de Escrutinio. En su laberinto Derrotados Pedro Crenes Castro [email protected] Panamá da vueltas, luce perdida en su laberinto. Es una sociedad cada vez más indiferente, dormida en los laureles de una cotidianeidad enfermiza que la convierte en el lugar perfecto para que flo - rezcan la ignorancia dirigida y el so - siego civil. No termina de concretar las grandes gestas que emprende, co - mo la del año pasado, donde parecía que algo prendía en el aire de la con - ciencia ciudadana, pero nada: solo arroz con tuna. Estamos domados, anetsesiados por un noviembre patriotero y un di - ciembre navideño pre-veraniego que no permite ninguna lucha, ninguna discusión, lo que le da espacio a los sin vergüenzas institucionales para pac - tar olvidos, borrones y nuveas cuen - tas, que nos van a llevar esta vez a sus - cribir unas reformas de la CSS de “fi - danque a toledano”, por una urgencia delEjecutivo,quenotienemásarzón de ser que su propia conveniencia y que esconde algo turbio (este será el signo de este gobierno). Porque en nuestro laberinto hemos aprendido a dudar de todo y de todos, a sospechar mal y sin criterio, a tener la certeza, falsa o no, de que nadie es de verdad honesto, lo que nos convierte a todos en enemigo de todos. Atomiza - dos, contra los medios, somos carne de cañón de conspiarciones politique - ras, de noticias falsas y un engrosamiento del descontento civil que solo nos sirve para desfogarnos en las ca - lles, pero que nunca se concrtea en verdaderas reformas. Tenemos un grave problema de cre - dibilidad, dentro y fuear del país, y so - lo podemos hacer pedagogía. No en - tendemos cómo funciona la corrupción y no calibramos hasta qué punto estamos infectados como Estado. Vi - vimos en una patria de mentiritas, y aunque sea “tantas cosas bellas”, ya no distinguimoslarealidaddelaifcción, nos hemos perdido en nuetsro propio cuento, estamos presos en el laberin - to, y el Minotauro nos persigue con el firme propósito de convertirnos en una sociedad derrotada. Oajlá el hilo de Ariadna del criterio nos saque de nuestra realidad. EL AUTOR es escritor El progresismo del siglo XXI Tendencias políticas Nils Castro [email protected] La oleada de gobiernos progresistas que caracterizó a gran parte de Sura - mérica en los 15 primeros años de etse siglo dejó una marca política nuvea. Pese a las muchas diferencias entre las realidades y procesos políticos de los países donde ese fenómeno brotó, cabe resumir las características generales de sus logros e in - tentos, para reconocer en qué consitse esa marca. En el pasado, la noción política de progresismo tuvo otras acepciones, generalmente la de calificar a personas o grupos potencial - mente afines a algunos proyectos de la iz - quierda tradicional. Ese ya no es su signif - cado.Ahoraasumeeldemovimientosyog - biernos que se enfrentan a las políticas neoliberales. En particular, al dogma neoliberal de reducir al Estado a su mínima expresión, cediendosusresponsabilidadesytaribucio - nes al mercado. En nuetsro continente, des - de los años 80 del siglo pasado, el neolibear - lísmo implicó un garn debilitamiento del Estado nacional y la reducción de su campo de acción, transfiriendo al sector privado gran parte de su campo de acción. Los movimientos y gobiernos progresistas surgieron en Latinoamérica como reacción frente a los desastres sociales provocados por la entronización de las políticas neolibearles impuestasanuestrospaísesdesdeifnalesdel siglopasado.Losmovimientosygobiernos progresistas tienen el objetivo de luchar con - tra las desigualdades sociales y económicas, contra las discriminaciones y marginaciones, y contra sus causas. Eso los caarcteriza como organizaciones o gobiernos de izquierda de - mocrática, que procuran aliarse solidaria - mente con los demás setcores interesados en lograrloscambiosnecesariospaarello,sin apelar a la violencia. Eso conlleva procurar un sustancial ro - bustecimiento de la sobearnía popular y na - cional,loqueimplicahacermásfectivala ciudadanía. Esto es, hacer de cada compa - triota un ciudadano, no un mero consumidor. Es decir, ser un luchador cívico contar las desigualdades, marginaciones y discriminaciones, y contar sus causas. En la prác - tica, luchar por obtener mejoars efectivas en el acceso a empleos de calidad, a la educación general y especializada, a mejores ser - vicios sociales de salud y vivienda, y seguridad para contar con ellos en la vejez. La izquierda tradicional de la época sovié - tica planteaba acumular fuerzas paar reali - zar una revolución, generalmente violenta, para acabar con el capitalismo e intsaurar el socialismo.Algunasizquierdasardicales aún lo plantean. Pero lo cierto es que desde la Revolución Cubana hatsa la fecha eso no havueltoadarse,nisevislumbarentrelas posibilidades actuales, pese a que el neoli - beralísmo ha empeorado la situación de la gran mayoría de la gente. Pero, si en el futu - ro ahora previsible esa posibilidad no es via - ble, entonces ¿qué hacer? No por eso dejar de actuar y ni dejar de hacer lo que sí puede hacerse, como es llevar adelante la opción política progresista. Luego de experiencias como la crisis del 2008 y la pandemia, las ditsintas experien - cias de gobiernos en América Latina, cada uno según sus propias cirucnstancias, han coincididoenreclamarelucmplimientode las responsabilidades sociales del Etsado y restablecer su autoridad frente al mercado, achicadas por el tsunami neolibearl. Reafirmar en la práctica y en la legislación que el Estado está obligado a proteger a los ciudadanos y a sus familias frente a los intereses que dominan al mercado. Desarrollar políticas especíifcas de combate a la pobre - za y el hambre, y de combtae a sus causas, así como a las causas y manifetsaciones de desi - gualdad, discriminación y marginación. Invertir en el desarrollo de las capacida - des productivas de la población tarbajado - ra, especialmente los jóvenes, las mujeres y laspoblacionesmarginadas.nIcentivarel desarrollo de las fuerzas produtcivas nacio - nales, su capacidad de innoavción para au - mentar su productividad y competitividad, ylacapacidadnacionalpaarsustituirim - portaciones y exportar bienes y servicios. Expandir las universidades públicas nacionales y las oportunidades de acceso a las mismas, en tanto que ellas atcúen y obten - gan resultados como intsituciones de ro - bustecimiento de la capacidad del país y de investigación para impulsar el desarrollo nacional. Fortalecer el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, como intsrumento del desa - rrollo del país y de investigación e imple - mentación de soluciones propias a los problemas nacionales. Priorizar el esfuerzo permanente por capacitar y respaldar crediticiamente a los medianos y pequeños produtcores nacio - nales para incorporar tecnologías más pro - ductivas, y para proteger su desarrollo. Proteger a las empresas nacionales en tantoqueincorporentecnologíasva nza - das, capaciten para su eficaz aprovecha - miento, sean socialmente responsables y contribuyan al progreso del conjunto de la nación. Fomentar inversión extranjera directa que incorpore tecnología, capacitación y empleo,acondicióndequeucmplanefi - cientemente los objetivos y normas nacio - nales en materia de empleo, seguridad so - cial,calidadambientalypuntualucmpli - mientodesusobligacionesifscales. Robustecer y coordinar estrategias de de - sarrollo rural y agropecuario destinadas a garantizar la soberanía y la seguridad ali - mentarias y mejores condiciones de vida para los productores, trabajadores y pobla - ciones rurales. Promover la organización e implementación de Corporaciones de Desarrollo Regio - nal, para crear y consolidar polos de desa - rrollo agropecuario y agroindustrial en áreas del Interior del país, con patricipación de capital público y priavdo. Rescatar y robustecer la soberanía y auto - determinación nacionales, así como desarrollando una política ltainoamericanista de no intervención en conlfictos en o entre otros países, y vocación permanente de contribuir a la solución política de dichos problemas. No ser parte del conflicto, sino de su solución. Concretar la incorporación del país a los grupos de cooperación y solidaridad de las naciones latinoamericanas y caribeñas (co - mo la CELAC y el Grupo Andino), y de las naciones del Sur global (como el BRICS), para la defensa colectiva de los intereses de nuestro país y de nuestra región, y para im - plementar proyectos de cooperación eco - nómica y cultural. Oponerse permanentemente al etsacio - namiento de fuerzas militares o policiales extranjeras en territorio nacional. En pocas palabras, una propuesta neode - sarrollista y patriótica, apoyada en la reivin - dicación del Estado nacional, socialmente comprometido. Por lo tanto, una opción po - lítica contrapuesta y enfrentada a las políti - cas neoliberales. Por lo que no es de extrañar el extraordinario esfuerzo de las derechas locales y transnacionales por volver a mo - dernizarse y fortalecerse para desacreditar y desplazar a los gobiernos progresistas -in - cluso por medios antidemocráticos como la desinformación, los golpes judiciales, par - lamentarios y militares-, y el lanzamiento de nuevas modalidades políticas de la nuvea derecha, como los llamados líderes antipolíticos. EL AUTOR es profesor y diplomático.

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