7A LaPrensa Panamá, domingo 17 de septiembre de 2023 Opinión Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión deLa Prensase expresa únicamente en el Hoy por Hoy. [email protected] Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 500 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otros medios y La Prensase reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón † Presidente Diego Quijano Durán Directora Editorial Rita Vásquez Jefe Editorial Mónica Palm Asesor de investigaciones periodísticas Rolando Rodríguez Editores Juan Luis Batista, Yolanda Sandoval, Eliana Morales, Aleida Samaniego Gerente General Juan Carlos Planells Gerente de Producción, Logística y Administración Basilio Fernández Gerente de Ventas y Comercial Sudy S. de Chassin Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com La opinión de Hilde Pensar rápido, pensar despacio Sistemas Néstor Sosa [email protected] Hace unos días finalicé la famosa obra de Daniel Kahneman Pe nsar rápido, pensar despacio. Debido a la limitación en mi tiempo libre, decidí escucharlo como audiolibro, durante el tiempo que me toma conducir hacia y desde mi trabajo. Pero este libro es tan rico, interesante y contiene tanta información útil, que opté por comprarlo en su versión física para disfrutarlo, releerlo y analizar con detenimiento los experimentos, gráficas y apéndices que contiene. En él, Kahneman postula que, en la toma de decisiones, nuestra mente está organizada y funciona con dos sistemas complementarios. El primero, al que él llama el Sistema 1, opera automáticamente, de forma rápida e involuntaria. El segundo, el Sistema 2, requiere de atención y se encarga de realizar computaciones más complejas y es por ende más lento y esforzado. Por ejemplo, si te pido que completes la frase “desayuné pan con …” muchos rápidamente y casi sin poder evitarlo dirán en su mente “mantequilla”. Esta es una de esas repuestas ofrecidas por el Sistema 1, que vienen a la memoria en forma inmediata e intuitiva. Por otro lado, si te pido que realices la operación aritmética 17 x 24, muy probablemente tendrás que recurrir al Sistema 2, quizá utilizar papel y lápiz y evocar los pasos aprendidos en la escuela hace años para realizar este tipo de multiplicación. La mayoría de las decisiones y acciones en el día a día son realizadas por el Sistema 1 y por lo general son correctas. Sin embargo, el Sistema 1 puede equivocarse y emitir juicios o ejecutar acciones que son erróneas. Porque el sistema intuitivo utiliza sólo lo que puede evocar fácilmente y porque a veces las emociones o prejuicios alteran su accionar. Tomen por ejemplo la pregunta al final de esta breve historia: Mario, quien vive en la ciudad de Panamá, es una persona callada, introvertida, dispuesta siempre a ayudar, muy ordenada y detallista. ¿Cuál crees tú que es la profesión más probable de Mario, chofer de taxi o bibliotecario? Muchas personas responden bibliotecario, porque las características de la personalidad de Mario evocan rápidamente lo que uno piensa debe tener un bibliotecario, una conclusión típica del Sistema 1. Pero un simple ejercicio estadístico, a cargo del Sistema 2, debe informarnos que, en Panamá, aun un personaje como Mario tiene más probabilidades de ser taxista que bibliotecario, pues hay muchos más taxis que bibliotecas. Así pues, Kahneman expone en su libro múltiples experimentos y ejemplos de decisiones erróneas, que tienen su génesis en sesgos cognitivos por la influencia del Sistema 1, que muchas veces incluso puede afectar hasta el mejor esfuerzo del Sistema 2. Uno de los sesgos que menciona el libro es el sesgo de anclaje. Digamos que yo le pido a dos grupos de personas que estimen la edad de Einstein al morir. Al primer grupo les pregunto qué tan cerca estaba el famoso científico de los cien años y al otro grupo, qué tan cerca estaba de los 50 años cuando murió. Este tipo de preguntas y otras similares se han realizado experimentalmente y, en todos los casos, la edad promedio estimada por el primer grupo sale significativamente mayor que la estimada por el segundo grupo. Es como si los números, 100 o 50, que se menciona en la pregunta, sirvieran de ancla para la mente, modificando la estimación de la respuesta. Esto puede parecer un ejercicio intelectual inofensivo, pero sólo piensen en los comerciales y ofertas que contienen frases como: “es te producto no cuesta 100 balboas, no cuesta 50 balboas... Lléveselo por la módica suma de sólo 20 balboas”. Y uno de crédulo se queda anclado en el costo inicial de 100 y considera que pagar $20 es simplemente una ganga. El libro explica fenómenos tan importantes y de enorme valor como la regresión al promedio, la falacia del planificador, la ilusión de validez y la ilusión de entendimiento y contrasta cómo la intuición de expertos en una materia puede ser inferior al uso de fórmulas y cálculos concretos. Un ejemplo clásico de este último tema ha salvado cientos de miles de niños. Antes de 1953, los obstetras y las parteras utilizaban su juicio clínico e intuición para determinar si un bebé recién nacido requería atención especial. Algunos se enfocaban en un aspecto como la respiración, otros en el llanto, otros en la frecuencia cardíaca, pero no siempre se podía predecir con precisión qué niños tendrían complicaciones. Ese año, la doctora Virginia Apgar desarrolló una fórmula o algoritmo simple para estimar la condición del niño utilizando cinco variables: la frecuencia cardíaca, la respiración, los reflejos, el tono muscular y la coloración de la piel relacionada al estado de oxigenación. Esta escala se utiliza aun actualmente y es un excelente predictor de las complicaciones iniciales de los recién nacidos y sin duda es mucho mejor que la intuición o el parecer de los expertos. En muchas ramas de la ciencia se emplean escalas y fórmulas para pronosticar eventos con mayor precisión y superar los sesgos que la opinión de expertos y la intuición pueden producir. En fin, Pensar rápido, pensar despacioes una obra maestra de psicología social, en la que el autor, premio nobel de economía 2002, Daniel Kahneman, ha destilado más de 50 años de investigaciones, en una forma amena y sencilla y es uno de esos libros que bien estudiado, puede realmente ayudarnos a pensar mejor, decidir mejor y comprender en profundidad el funcionamiento de nuestra mente. EL AUTOR es médico, especialista en enfermedades infecciosas Este libro es tan rico, interesante y contiene tanta información útil, que opté por comprarlo en su versión física para disfrutarlo, releerlo y analizarlo con detenimiento. La crisis del agua en Panamá: un desafío inminente Abastecimiento Rodrigo Gómez [email protected] En Panamá, nos enfrentamos a una situación crítica de abastecimiento de agua que está teniendo un impacto devastador en múltiples aspectos de nuestra sociedad. Los medios de comunicación nos han informado que la falta de agua para el Canal de Panamá está costando a nuestra economía la impresionante suma de $17 millones al mes, lo que equivale a $200 millones al año. Lo más preocupante es que no sabemos cuánto tiempo durará esta situación. Una de las instituciones públicas que ha demostrado un manejo deficiente durante los últimos 50 años es el Idaan. Sorprendentemente, ningún partido político ha tenido la valentía de reestructurar o privatizar esta institución para mejorar su eficiencia y gestión. Es inaceptable que en áreas como Costa del Este, Coco del Mar, Paitilla y Marbella existan apartamentos y casas con tres o cuatro habitaciones que pagan solo $10 o $20 por agua al mes. Esto subraya la necesidad urgente de estratificar el uso del agua, es decir, implementar un sistema de tarifas basado en la clase social de cada comunidad. Esto nos motivaría a ser más conscientes del cuidado del agua, ya que a menudo dejamos de hacer reparaciones en nuestros hogares porque consideramos que es más barato desperdiciar agua que arreglar una fuga. El problema del agua se agrava aún más debido a las fugas en el sistema de distribución, la falta de mantenimiento adecuado y la ausencia de medidores, además de la mala gestión de cobros por parte del Idaan. Sin embargo, debemos recordar que Panamá cuenta con numerosas fuentes de agua en su hermoso territorio. Debemos tomar medidas para preservar y utilizar responsablemente estas fuentes, aprovechando la tecnología de vanguardia para garantizar que el agua siempre sea considerada un tesoro nacional. Es crucial que el Canal de Panamá, las comunidades más necesitadas y todos los pueblos de nuestro país tengan acceso al agua de manera equitativa. Con las elecciones en el horizonte, debemos centrarnos en las propuestas que los partidos políticos y candidatos ofrecen para abordar este grave problema que enfrentamos. Además, si no resolvemos la crisis del agua, podríamos estar incentivando a las navieras y otros países a construir alternativas al Canal de Panamá en diferentes regiones. Debemos concentrarnos en encontrar soluciones para nuestra verdadera mina de oro y cobre, que no es otra que el agua. Es responsabilidad del Canal de Panamá y del Idaan elaborar planes y tomar medidas para garantizar un suministro de agua adecuado para el Canal y todo el país durante al menos los próximos 50 años. Unidos podemos superar esta crisis y asegurarnos de que el agua, nuestro recurso más valioso, esté disponible para todos los panameños. EL AUTOR es ciudadano Es inaceptable que en ciertas áreas existan apartamentos y casas con tres o cuatro habitaciones que pagan solo $10 o $20 por agua al mes.
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