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6A LaPrensa Panamá, martes 12 de septiembre de 2023 Opinión Los artículos de opinión y las caricaturas son responsabilidad exclusiva de los autores. La opinión deLaPrensase expresa únicamente en el Hoy por Hoy. [email protected] Las colaboraciones para la sección de Opinión deben incluir la identificación del autor. Los artículos no deben exceder 500 palabras. No se publican colaboraciones que hayan aparecido en otrosmedios y La Prensase reserva el derecho de seleccionar, editar y publicar. No devolvemos el material. Fundado en 1980 Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Presidente fundador Roberto Eisenmann Jr. Director emérito Guillermo Sánchez Borbón † Presidente Diego Quijano Durán Directora Editorial Rita Vásquez Jefe Editorial Mónica Palm Asesor de investigaciones periodísticas Rolando Rodríguez Editores Juan Luis Batista, Yolanda Sandoval, Eliana Morales, Aleida Samaniego Gerente General Juan Carlos Planells Gerente de Producción, Logística y Administración Basilio Fernández Gerente de Ventas y Comercial Sudy S. de Chassin Esta es una publicación de Corporación La Prensa, S.A. ©. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción, sin la autorización escrita de su titular. ISSN 2953-3252: La Prensa ISSN L 1605-069X: prensa.com Una bomba de tiempo: la desertificación de nuestras costas Consecuencias Carol Samaniego [email protected] Panamá es un tesoro turístico conexquisitas playas y costas. Sinembargo, unoscuro y peligrosoproblema acecha en silencio: la creciente vulnerabilidadde las zonas costeras debido a la degradaciónde losmanglares y de la maladisposiciónde los plásticos. Aunque, amenudo, son ignorados y pasados por alto, losmanglares son los héroes anónimos de las costas. Formanuna barreranatural que reduce el impactode las olas y protege a las comunidades a lo largode las costas panameñas. Además, sonun viveropara la biodiversidad, desempeñandounpapel vital en la absorciónde nuestrahuellade carbono. Son, asimismo, parte del sustentode las comunidades en las que se encuentran. Se estima que losmanglares cubrenaproximadamente el 2%del territorio terrestre dePanamá, una cifra quenoparecieramuy alta. No obstante, la importanciade los manglares radica en su funciónecológica y en el valor que aportana las comunidades costeras y almedio ambiente. Contribuyenaunbalance ecológicode primer valor, ya que proporcionanuna amplia gamade servicios ecosistémicos que son fundamentales para la subsistencia y el bienestar de las poblaciones locales. Sin embargo, la tala indiscriminada, aunada a la invasiónplástica y al urbanismodesenfrenado, están provocando estragos en estos guardianes costeros, dejándolos vulnerables y expuestos. Todo ello afecta a la vidamarina y contamina los cuerpos de agua. Los plásticos, enredados entre las raíces de losmanglares, se descomponen endiminutosmicroplásticos, que son ingeridos por peces y otras especiesmarinas, introduciendo sustancias tóxicas en la cadena alimentaria. En el peor de los casos, estos desechos plásticos no se degradandurantemuchos años, contribuyendo al estancamientodel agua y creandoun entornopropicio para laproliferaciónde enfermedades transmitidas por vectores. Estos espacios invadidos, se convierten en criaderos paramosquitos transmisores de enfermedades como el dengue, el zika y lamalaria. Solo en 2022, se reportaronmás de 11,754 casos de estas enfermedades enPanamá, conuna alarmante tasade crecimientodel 114.2%en comparación conaños anteriores, según el informe epidemiológicode septiembre y octubre delMinisteriode Salud (Minsa). Enmuchos casos, son enfermedades silenciosas que nopresentan síntomas. Estas cifras alarmantes han creadounapreocupación creciente enPanamá. Para abordar esta situacióndemanera efectiva, es esencial no solo tratar los síntomas de estas enfermedades, sino también implementar estrategias de prevención sólidas. Es por estas razones, que es imperativo que se tomenacciones que dirijana un cambiode rumbo ennuestropaís. Panamádebe abrazar la conservación y restauraciónde losmanglares, promoviendoprácticas de gestión sostenible y de educaciónambiental en las comunidadesmás afectadas, como lo sonPuntaChame, en laprovinciadePanamáOeste y laprovinciadeBocas del Toro. Además, se requieren esfuerzos concertados para abordar la contaminaciónplástica a través de la reducción en el usode plásticos de un solouso y la implementaciónefectivade programas de reciclaje. La colaboración entre el gobierno, las comunidades locales y las organizaciones ambientales es esencial para combatir esta amenaza. La lucha contra la vulnerabilidad de las zonas costeras enPanamá requiere un llamado a la acciónurgente. Nopodemos ignorar unproblema creciente que puede crear un ciclo peligrosoque, si no es detenido, amenaza tanto a la saludde nuestros ecosistemas como a lanuestra. Laprotecciónde losmanglares y la reducciónde la contaminaciónplástica sonpasos cruciales para asegurar un futuro sostenible y saludable para las generaciones venideras enPanamá. El reto es ser capaces de lograr un cambio en las costas panameñas, teniendo, con ello, un efectopositivo tanto enestas zonas geográficas como en las comunidades que dependende ellas. La elección está ennuestrasmanos: enfrentar el desafío o permitir quenuestras costas pierdan su valor ecológico junto con losmanglares que alguna vez las protegieron. La lucha contra la vulnerabilidad de las zonas costeras en Panamá requiere un llamado a la acción urgente. No podemos ignorar un problema creciente que puede crear un ciclo peligroso que, si no es detenido, amenaza tanto a la salud de nuestros ecosistemas como a la nuestra. LAAUTORA es egresada del Laboratorio Latinoamericano deAcciónCiudadana 2021 Porque ningún gobierno debe hipotecar el futuro de un país, retiren el contrato con la minera Razones MaríaMercedes de laGuardiadeCorró [email protected] El presidenteLaurentinoCortizoCohendebe retirar de la AsambleaNacional el proyectode contrato ley entre laRepúblicadePanamá y la empresaminera. Y lo aconsejable es hacerlo ya, porque cadadía que pasa es una oportunidadpara que grupos e individuos conambiciones particulares, seandel orden económico opolítico, pesquengrande en este río ya no revuelto, sinoborrascoso. Las razones abundan y se hanplanteado alto y claro, pero en tanto el proyecto siga en la 5demayo, algunos sentiremos lanecesidadde insistir sobre ellas, o enmi caso, sobre algunas de ellas: El contrato cedería auna empresa potestades y responsabilidades propias del Estado; y nopodemos dar por hechoque estas prerrogativas seránutilizadas por ésta tomando en cuenta losmejores intereses del país. Además, algunas de sus cláusulas están redactadas demanera que dan la impresiónde poner a ciertas instituciones públicas al serviciode la empresa. El contratono ofrece garantías -ni en fianzas ni enmecanismos de fiscalización- que se correspondan con lamagnitudde los daños presentes y futuros que irremediablemente causará la explotación. Estas garantías son sumamente importantes, pues la que se formalizará es una relación entre una empresa financieramente poderosa y unpaís administradopor gobiernos débiles, eternamente hambrientos de dólares, representados por funcionarios amenudo carentes de capacidad técnica óde principios ode respaldo de sus superiores. Otodo a la vez. Enmateria económica, los beneficios que brinda el contratono son proporcionales a la envergadurade la explotación, tanto si se comparan con los que dejanoperaciones similares enotros países como si se toma en cuenta que, dentrode la gran concesión, hay otras concesiones metálicas y nometálicas (arena, piedra) actual y potencialmente importantes. En cuanto a la seguridad jurídica, velapor la empresa, pero ¿qué hay de esos pobladores cuyas tierras pueden ser expropiadas? El contratodaríaun impulso a la minería a cielo abierto (esopusieron por escrito estos osados negociadores y firmantes), apesar de ser esta una industria justificadamente cuestionada sobre la que el país no ha llegado aun consenso. Dicho todo lo anterior, es unhecho queMineraPanamá (óFirstQuantum) ha invertidouna suma billonaria ennuestropaís (aquí cabe recordar que ya se ha resarcidode unaparte sustancial); que haymiles de panameños que, legítimamente, ganan su sustentode esta empresa; y que, tristemente, la apabullante devastación causadapor la explotación es yauna realidad irreversible. Partiendode aquí, loque queda es sentarse nuevamente anegociar, pero no conunamentalidad cortoplacista aplaudidapor bolsillos gordos de mina (ganancias billonarias handadopara endulzar amuchos). Ni enfocada enponer curitas a los síntomas -desempleo, gastodesmedido, postergaciónde inversiones urgentesde unpésimomanejode la economía y del país engeneral. Tan trascendental acuerdo requiere ser pensado y negociado con inteligencia, celo, patriotismo y lealtad, no solohacia ésta, sinohacia las próximas generaciones de panameños. La que se formalizará es una relación entre una empresa financieramente poderosa y gobiernos débiles, eternamente hambrientos de dólares. LAAUTORA es escribidora El “cómo, no el “qué” Alianzas PedroCrenesCastro [email protected] El cuentode las alianzas tiene dos ilustres personajes que lo representan:Mr. Potato, para losmás infantiles, yFrankenstein, para losmás sofisticados (aunque siempre hay que recordar que elmonstruono tiene esenombre en lanovelade Shelley): ambos personajes estánhechos de piezas, y aunque dan la aparienciade un todo, todos sabemos que no encajan comodeben, les falta alma: es de plásticouno y de restos humanos el otro. El alma que les falta es la respuesta aunapreguntaurgente (estamos en septiembre y nadie dice nada): ¿Cómo vana cambiar el rumbodel país? ¿Cómo vana desmantelar el clientelismo? ¿Cómo vana salvar el SeguroSocial? ¿Cómo salvarán el Canal? ¿Cómodesharán el contratominero?Nadie nos responde al “cómo”, y siguenhablandopajadel “qué”. El “qué”es el país, es la educación, la saludpública, la vivienda, el empleo, las infraestructuras, eso lo sabemos, y los políticos siguennombrando lo obvio mientras nosmiran condescendientes, como si fuésemos imbéciles, y nonos dicen cómo lo vana hacer: nos vienen conel cuento de que si se alían sumaldad corruptade años se va aneutralizar. Sumenaliados y tendremos un Frankensteinmulticolor que terminarápor arrasar con loque quedade país. Si alguno cree que la soluciónanuestra circunstancia está en sumar a losmismos, o es cómplice o es ignorante (como yadijimos): necesitamos apartarnos de lode siempre y tenemos que exigir que se nos diga el “cómo”, bastade hablar del “qué”: eso ya lo sabemos. Ungobiernode siglas y colores distintos nos va a convertir enun estado atrofiado, policéfalo y autodestruible.Muchos líderes y pocos servidores, pocos estadistas, pocas luces largas, pocas respuestas: el que calla el “cómo”es porqueno tiene intenciónde cambiar nada. El que proclama el “qué”, aspira a seguir haciendo lo mismo con caraduradeMr. Potato. EL AUTOR es escritor

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