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edicion_2021_08_08

6B LaPrensa Panamá, 8 de agosto de 2021 Vivir Tu opinión nos interesa [email protected] ARIANAGRANDE Unavatar paraunacantante Un avatar de la cantante estadounidense Ariana Grande apa- recerá a lo largo del fin de semana en Fortnite interpretando algunos de sus mayores éxitos, en un evento destacado por el editor del videojuego, Epic Games, para mostrar su estrategia de apertura. Piedra de Toque ¡El Hay Festival debe vivir! Si se hace efectiva la renuncia de Peter Florence a la dirección de este festival, que recibió el año pasado el Premio Princesa de Asturias de Comunicación 2020, sería una desgracia para el mundo de la cultura – y de la literatura en especial. Debemos impedirlo por todos los medios a nuestro alcance. Literatura MarioVargasLlosa EspecialparaLaPrensa [email protected] H e asistido amuchos festivales del libroenmividaperoaningunolo recuerdo comoel Hay Festival, un pueblecitoen la frontera entre In - glaterra y Gales, aorillas del río Way. Existe desde1987 graciasa Peter Flo - rence, yes, probablemente, elmás exi - tosodel mundo,por lacantidad dees - critoresydepúblicoqueatraeyporque es el único que seha expandidopor el planeta graciasa sulibertad, improvi - sación, informalidad y poder de atrac - ción.ElHayFestival, querecibióel año pasadoel PremioPrincesa deAsturias deComunicación2020tiene, además, la fortunade contarentre susdirecti - vos con una española, Cristina Fuen - tes, una mujerorquesta que resuelve todos los problemas –a mí memandó una vez en helicópterode Londres a Hay- y que es capaz de contagiar su energía prodigiosa hasta a los muer - tos. Escriboestas líneas porque he sabi - do que Peter Florenceacaba de renun - ciar a dirigir elFestival, entiendo que por un problema de “acoso laboral” (vayausteda saber qué seentiendepor esto)y siestarenunciaes efectivasería unadesgracia para elmundode lacul - tura –y dela literatura en especial-,de manera que debemosimpedirlo por todos los medios a nuestro alcance. El gobierno inglés, queno suele interve - nir enestos asuntos yprefiere dejarlos alainiciativadelasociedadcivil,hahe - cho una excepción esta vez, ayudando alHay Festival a superar los efectosde los contagios mundiales del coronavi - rus. ElpueblecitodeHay fue, antesque la sede del Festival, lacapital mundial (o por lo menoseuropea)de losanticua - riosdel libro.Unhombrealquenoten - go másremedio quellamar unexcén - trico oun loco, ademásde millonario, decidió un día por la belleza del lugar, comprarbuenapartedelas casitasque lo pueblan y ofrecerlos a los anticua - rios libreros demuchos paíseseuro - peos y de Estados Unidos; no sólo lo consiguió sino, cáiganse de espaldas, convirtió esa localidaddurante algu - nosañosenelsitiomás importantepa - ra que universidades, bibliotecas y co- leccionistas particularesviajaran una vezal añoaHay-on-Way, pues esta al - dea galesa se había convertido, nada menosynadamás, queenlacapital eu- ropea del libroantiguo. Todavía que - dan en esa localidad algunoslibreros deaquellostiemposyesunadeliciapa- ra el público que asiste al Hay Festival recorreresas libreríasconla certezade queencontraráen susestantesalguna maravilla de pocas omuchas libras es - terlinas. Yo encontré,por ejemplo, en unode esoslegañosos anaqueles,una novelade caballeríasfrancesadel siglo XVII. Enesemomento, 1987, la intuicióno la buenaestrella dePeter Florencelo convencieronde que esta aldea era el lugar predestinadoa ser la sedede un festival del libro quetendríaunalcan - cesuperior.Y, enefecto,al cabodemuy pocos años,lo logró.No enumeraré la listadeescritoresdetodaslaslenguasy delospaísesmásexóticos(quierodecir losmenosconocidos)quehanasistido, enlos díasdelveranobritánico, alHay Festival (creoque todoslos invitados han ido, complacidos),sino del ex - traordinario público,procedente de todaspartes, queasistea losdebates, lecturas, conferencias,sobre loste - mas másdiversos y lasamistades (y enemistades también por razones políticas oestéticas) que allíse for - jan. Y los queri - dos pubs donde suelen terminar las presentacio- nes, que desde media mañana hasta la media - noche, pueblan los improbables escenarios e in- cluso las caballe- rizas y gallineros de ese lugaresti - mulante.Nosue - lo asistir a festi - vales del libro porque no tengo tiem - po; pero cuando Cristina Fuenteso Peter Florence me han invitado a acompañarlos nunca he dicho que no. Porque en el Hay Festival he co - nocido agrandes escritores yhe he - cho amigos imperecederos. Y pocas veceshegozadotantoenunlugardon - de se hablabade literatura (mezclada amenudo con lapolítica o la aventura personal) comoenesapequeña locali - dad dondela Inglaterra y la orgullosa Gales se confun - den. Una de las ideas geniales de Peter Florence y del equipoque lo acompaña f ue haber sacado el Festival delLibro del poblado de Hay y extenderlo por el mundo, principalmente el hispánico. Ellos, siguiendo unabuenacostumbre, noeligennun - cacapitales,sinociudadesdel interior de lospaíses. Allíel Festival por razo - nes obvias se convierte en la más pu - blicitaday popularoperación,y esaes unade lasrazones deléxitode losfes - tivalesdellibroquesecelebranenlaac - tualidaden Cartagena de Indias (Co - lombia), Querétaro (México), Segovia (España)y en Arequipa(Perú),mi tie - rra natal, donde hasta los empresarios han contribuido aléxito del festival aflojando las bolsasy donde hevisto, con alegría,la presenciade jóvenesle - traheridosbolivianosychilenos. Lasmesas redondasde losfestivales de Hay son absolutamente libres –al- gunos lasllamarían anárquicas-,de tal modoque losparticipantes suelenha - blar de aquello que lesimporta y esa es sindudaunade lasrazonesdesupopu - laridad. Hay siempre una indicación del asunto que se va a tratar, pero los concurrentesasiduos sabenqueaque - llo essólo unpunto departida yque los invitados terminarán hablandode lo quemás lespreocupa.Aunqueel inglés suele ser la lenguamás corriente, tam- bién lo esel español, o laque prefieran los participantes, demanera que mu - chas de esasmesas redondas o encuen - tros sesuelen convertir en alegresy tu - multuosas diversiones, enclases, colo - quios, o,más bien,en loque lossurrea - listas llamaban losespectáculos-pro - vocación. Todo aquellofunciona más que bien y, sobre todo, las lecturas de poemas, cuentos o fragmentos de no - velas quesuelen hacer losjóvenes, pie - za central de las presentaciones coti - dianas que,en ciertos lugares, llegan hasta lamedianoche(lecturasconluna yestrellas). Comoen todo,detrás del Hay Festi - val del Libro hay una personalidad in - cansable o,mejor dicho, unequipoque sededicaapensaryactuar, y enesteca - so no quiero sobrestimar a Peter Flo - rence,peroestoysegurodequeélhasi - do quienha contagiadosu entusiasmo ysussueñosalpequeñoredildecolabo- radores suyosquehasidocapazdecon- cebirymaterializarunapromocióndel libroy encuentros entrelos escritores y lectores tan certero,tan cosmopolita y tan extraordinario como hasido y, es - pero, seguirá siéndolo,por muchos años, el Hay Festival. Estas cosas tan populares no suelen surgir de las insti - tucioneso gobiernos sinode lasperso - nas; noes nunca lomismocuando una institución asumela responsabilidad de organizar una promoción del libro, como en la Feria de Guadalajara por ejemploo laFeriadeFráncfort, paraci - tar alas dosmás famosas,o cuandore - sultade la improvisacióne inventivade personas particulares, comoen el caso que reseño.Ambas tienenuna función que cumplir, por supuesto, y a ambas hayque incentivarlas.Pero esevidente que la libertad de improvisación yde invencióndeque gozanPeterFlorence y sus colaboradores esmucho mayor que los establecidospor los gobiernos, la institucionalidado las costumbres locales.Poreso, elHayFestivaldebese - guir contribuyendoa ladifusión delli - broydelasbuenas lecturas, yal acerca - mientoentreescritoresylectorescomo havenidohaciéndolopor todoel ancho mundo(enunaépocaelHayFestivalse celebraba también en unaciudad de la India).Estoyseguro dequelosproble - mas de “acoso laboral” de queha sido acusadoPeterFlorencetienenuna fór - mula de solución. Y él verse libre y ani- moso de nuevo para seguir fantasean - doy materializando,comolo hahecho hasta ahora, la manera de queescrito - res y lectores seconozcan, realicen sus sueños y logren esepoquito de felici - dad que los libros nos deparan, algo mejor que confinarnos buscando la neurosis o la másextendida afición de entrematarnos. (Derechos mundiales deprensa en to - das las lenguasreservados a Ediciones ELPAÍS, SL,2021.©MarioVargasLlo - sa,2021). Un hombre al que no tengomás remedio que llamar un excéntrico o un loco, además demillonario, decidió un día por la belleza del lugar, comprar buena parte de las casitas que lo pueblan y ofrecerlos a los anticuarios libreros demuchos países europeos y de Estados Unidos. El festival deHay se extendió a todo elmundo, particularmente almundo hispánico. Archivo

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