Edicion_20200802

7B LaPrensa Panamá, 2 de agosto de 2020 Opinión Vivir La funciónde la crítica Los grandes críticos han acompañado siempre a las grandes revoluciones literarias, y, por ejemplo, en América Latina, el llamado “boom” de la novela no hubiera existido sin críticos como Ángel Rama o Emir Rodríguez Monegal. Piedra de Toque MarioVargasLlosa [email protected] D escubrí a Edmund Wilson el año 1966, cuandopasédePa- rísavivirenLondres. Las cla- sesenQueenMaryCollege,prime- ro, y luegoenKing’sCollege, nome tomaban mucho tiempo y podía pasar varias tardes por semana le- yendo en el bellísimo Reading Roomde laBritishLibrary, enton- ces todavía dentro del Museo Bri- tánico. Había dos críticos que era indispensable leer los domingos: Cyril Connolly, el autor de Ene- mies of Promise y The Unquiet Grave , cuyacolumnaversabaave- cessobreliteratura,peromásame- nudo sobre pintura y política, y las críticas teatrales de Kenneth Ty- nan, una maravilla de gracia, ocu- rrencias, insolencias y cultura en general. ElcasodeTynanesmuyapropia- do para advertir la gazmoñería de la Gran Bretaña de entonces (en esos mismos años desapareció). Tynan era inmensamente popular hasta que se supo que era maso- quista, y que, de acuerdo con una muchacha sádica, habían tomado un cuartito en el centro de Lon- dres, donde una odos veces por se- mana ella lo flagelaba (y aportaba también el árnica, me figuro). Que lo hicieran no importaba tanto; quesesupiera, eraotracosa.Tynan desapareció de los periódicos des- pués del éxito de Oh! Calcutta! (él decíaqueeraunatraduccióningle- sadelfrancés:Oh!Quelcultuas!)y dejó de hablarse de él. Partió a los Estados Unidos, donde murió, ol- vidadode todos. Pero sus inolvida- bles críticas teatrales están todavía ahí, en espera de un editor audaz quelaspublique. EdmundWilsonsiguesiendo fa- moso y, espero, leído, porque fue el más grande crítico literario de an- tesydespuésde laSegundaGuerra Mundial, y no sólo en los Estados Unidos. Acabo de releer por terce- ravezsuTotheFinlandStationyhe vuelto a quedarmaravillado con la elegancia de su prosa y su enorme cultura e inteligencia en este libro que relata la idea socialista y las lo- curas ygestasque engendró, desde que Michelet en una cita a pie de página descubre a Vico y se pone a aprender italiano, hasta la llegada deLeninalaestacióndeFinlandia, en San Petersburgo, para dirigir la Revoluciónrusa. Haydostiposdecrítica.Unauni- versitaria, que estámás cerca de la filología, y trata, entre otras cosas, del indispensable establecimiento de las obras originales tal como fueron escritas, y la crítica de dia- rios y revistas, sobre la producción editorial reciente, que pone orden y echa luces sobre ese bosque con- fuso ymúltiple que es la oferta edi- torial, en la que los lectores anda- mos siempre un poco extraviados. Ambas están de capa caída en nuestro tiempo, y no por falta de críticos, sino de lectores, que ven mucha televisión y leen pocos li- bros, y andan por eso muy confu- sos,enestaépocaenqueelentrete- nimiento estámatando las ideas, y por lo tanto los libros, y descuellan tanto las películas, las series y las redes sociales, donde prevalecen lasimágenes. Edmund Wilson, que nació en 1895 y murió en 1972, estudió en Princeton, donde fue compañero y amigo de Scott Fitzgerald, pero se negó siempre a ser profesor uni- versitarioyhacer ese tipode crítica eruditaque sólo leen los colegas y a veces ni siquiera ellos. Lo suyo era el gran público, al que llegaba en susextraordinariascrónicassema- nales, primero en TheNewRepu- blic ,luegoen TheNewYorker yfi- nalmente en The New York Re- viewof Books . Después solía reu- nirlas en libros que nunca perdían actualidad. Y no se crea que escri- bía sólo sobre losmodernos. Yo re- cuerdo como uno de sus mejores ensayosel largoestudioquededicó a Dickens. Su prodigiosa capaci- dadparaaprender idiomas, vivos y muertos, era tal que, se decía, cuando The New Yorker le en- cargóescribir sobre losmanuscri- tosdelMarMuerto,pidióunasse- manas de permiso para aprender antes el hebreo clásico. Y yo re- cuerdo haber leído en las páginas del desaparecido Evergreen su polémica con Nabokov sobre la traducción que éste había hecho de Eugenio Oneguin , la novela en verso de Pushkin, que versaba sobre todo acerca de las entele- quiasysecretosdelalenguarusa. ¿Quién descubrió a la llamada “generación perdida” de grandes novelistas norteamericanos entre los que figurabanDos Passos,He- mingway, el soberbio Faulkner y Scott Fitzgerald? Fue Edmund Wilson, que en sus artículos y en- sayos fue promoviendo y desci- frando los grandes hallazgos y las nuevas técnicas y maneras de na- rrar del genio literario norteame- ricano, sin dejar de mencionar que habían sido aquellos los que aprovecharonmejorquenadie las leccionesdel Ulysses deJoyce. Los grandes críticos han acom- pañado siempre a las grandes re- voluciones literarias, y, por ejem- plo,enAméricaLatina,elllamado “boom” de la novela no hubiera existido sin críticos como los uru- guayosÁngelRamayEmirRodrí- guez Monegal, el peruano José MiguelOviedoyvariosmás.Noes extraño, por eso, que en Francia Sainte-Beuve y en Rusia Visarión Belinski acompañaran el período más creativo y ambicioso de sus revoluciones literariasy lesdieran un orden y unas jerarquías. La funciónde lacríticanoes sólodes- cubrir el talento individual de ciertos poetas, novelistas y dra- maturgos; es, también, detectar las relaciones entreaquellas fabu- laciones literarias y la realidad so- cial y política que expresan trans- formándola, lo que hay en ellas de revelación y descubrimiento, y, porsupuesto,dequejaydeprotes- ta. Yo estoy convencido de que la buena literatura es siempre sub- versiva, como lo estaban los inqui- sidores y censoresqueprohibieron durante los tres siglos coloniales quesepublicarannovelasenlasco- lonias hispanoamericanas, con el pretextodequeesoslibrosdispara- tados –pensaban en las novelas de caballerías- podían hacer creer a los indiosqueesaera lavida, larea- lidad, y, por lo mismo, desconcer- tar y amolar la evangelización. Por supuesto que hubomucho contra- bandodenovelasydebíaserformi- dable, en esos tiempos, leer esas novelas prohibidas. Pero si el con- trabandopermitiólalecturadeno- velas, la prohibición se aplicó es- trictamente en lo relativo a su edi- ción. Durante los tres siglos colo- niales no se publicaron novelas en AméricaLatina.Laprimera, Elpe- riquillo sarniento , salió enMéxi- co sólo en 1816, luego de la inde- pendencia. Aquellos inquisidores y censores que creían que las novelas eran subversivas estaban en lo cierto, aunquenoenprohibirlas.Ellas ex- presan siempre un descontento, la ilusión de una realidad diferente, por las buenas o lasmalas razones. El marqués de Sade, por ejemplo, detestabaelmundotalcomoeraen su tiempoporquenopermitía a los pervertidos comoél saciar sus gus- tos, y sus largos discursos, tanabu- rridos, loque piden es una libertad irrestricta para la lujuria y la vio- lenciacontrael prójimo. Loque las buenas novelas no aceptan, es la realidadtalcuales.Yenesesentido son los permanentes motores del cambio social. Una sociedad de buenos lectores es, por eso,másdi- fícildemanipularyengañarporlos poderesdeestemundo.Esonoestá claroen lasdemocracias, porque la libertad parece disminuir o anular el poder subversivo de las novelas; pero, cuando la libertad desapare- ce, las novelas se convierten en un armade combate, una fuerza clan- destina que va en contra del statu quo , socavándolo, de manera dis- cretaymúltiple,pesealossistemas de censura, muy estrictos, que tra- tandeimpedirlo.Lapoesíayeltea- tro no siempre son vehículos de aquel secreto descontento que en- cuentra siempre una vía de escape en la novela, es decir, son más ple- gables a la adaptación al medio, al conformismo y la resignación. To- do esodeben señalarlo y explicarlo los buenos críticos, como hizo a lo largode todasuvidaEdmundWil- son. Hay dos tipos de crítica: una universitaria, que estámás cerca de la filología, y la crítica de diarios y revistas, sobre la producción editorial reciente. iStock Guerreros de la libertad La última palabra Rafael Candanedo [email protected] L ibertaddeinforma- ción,libertaddepren- saylibertaddeexpre- siónsuperanalosmedios decomunicaciónquelase- jercen.Soneloxígenodela democracia.Nostocaeva- luarlasydebatirlasenla antesaladelbicentenario delrepublicanismopana- meñoysuperiodismo. Unaexpresióndeesasli- bertadescumpliráestase- mana40años.Nacióellu- nes4deagostode1980.Es eldiario LaPrensa ,zaran- deadodesdeeldíauno. Nacióduranteelproceso dedescolonizaciónpacta- doenlostratadosTo- rrijos-Carter,de1977,yen mediodeunadictadura. Significólarupturadel monopolioporunadécada delosdiariosoficialistasy oficiosos,bajoelcontrol delgobiernocomandado porOmarTorrijos. Porquetienenunpesolos medios,aunquenosean palabradeDios,lahistoria política,informativayde debatecambió.Enlacabe- ceradeantepasadosperió- dicos,podíaleerse:“Site pica,ráscate”. Hacostadosufrimientos, dolorylágrimasentender quenuestrasociedadyEs- tadodemocráticosolo puedeavanzarconunsis- temadeprevalenciadela libertaddeinformación, libertaddeprensayliber- taddeexpresión.Quese llevaacaboatravésdeme- diosdecomunicacióncon- vencionalesycadavezmás atravésdelosemergentes. Redessocialesy“zoocia- les”. Jurisprudencialoremata: lalibertaddeinformación yprensasobreunasuntode interéspúblicodesplazala proteccióndelahonrayla dignidad.Estáenunhistó- ricofallodelaCorteSupre- ma,conOydénOrtegade ponente.Yvaletantopara funcionariosyfiguraspú- blicas,seaartista,profesio- nalocientífico. LaCorteInteramericana deDerechosHumanosra- tificaqueenelejerciciode lasfuncionespúblicases deberrendircuentasysa- berrecibircríticas. La Constitución recoge esatradiciónrepublicanay democrática.Losmedios decomunicaciónnoson entidadesparticularesco- munesycorrientes,quede- bentratarsecomosifuera unaheladeríaounatienda detajadademangoverde consalyvinagre. Paraunpuñadodemanda- masesyactoressociales,el únicomedioquelesmueve pisoytechoesaquelquelos adulao,enelpeordelosca- sos,losignora.Muertealos demás.EseeselDisney Worlddesussueños. LagranmayoríadeEsta- doslatinoamericanoses signatariadela Declara- cióndeChapultepec .Es- tableceque: • Nohaypersonasnisocie- dadeslibressinlibertadde expresiónydeprensa.Su ejercicionoesunaconce- sióndelasautoridades;es underechoinalienabledel pueblo . • Todapersonatieneeldere- choabuscaryrecibirinfor- mación,expresaropinio- nesydivulgarlaslibre- mente.Nadiepuederes- tringironegarestosdere- chos . • Lacensuraprevia,lasres- triccionesalacirculación delosmediosoladivulga- cióndesusmensajes,laim- posiciónarbitrariadein- formación,lacreaciónde obstáculosallibreflujoin- formativoylaslimitacio- nesallibreejercicioymovi- lizacióndelosperiodistas, seoponenalalibertadde prensa . Laluchaporlalibertadde expresión,deinformacióny deprensaesafánperma- nente.Escausaesencialpa- ralademocraciaylacivili- zación.Esalientocívicode unasociedad.Defenderla díaadíaeshonrarnuestra historiaydominarnuestro destino.Noimportacuál sealacabeceranielnombre delmedionisucanal. EL AUTOR es docente, periodista y filólogo #RealidadAutismo ESCOJA TAREAS DE ENTRENAMIENTO EN ORDEN DE PRIORIDAD. 1500 ALQUILER 1510 Amoblados 1530 Casas 1535 Cuartos 1545 Hospedajes 1547 Locales 1520 Apartamentos 1550 Terrenos 1555 Negocios 1560 Playase interior

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