En pocos años, nombres como Ozempic pasaron de charlas en los círculos médicos a las conversaciones entre amigas, las redes sociales y las noticias sobre celebridades. Existe aún mucha curiosidad, expectativas y a veces confusión. ¿Son realmente una solución rápida para bajar de peso? ¿Quién debería usarlos? ¿Qué dice la evidencia médica? ¿Y qué está ocurriendo en Panamá con su regulación y control? UNA MISMA FAMILIA, VARIOS FÁRMACOS Aunque Ozempic es la marca más conocida, forma parte de un grupo de medicamentos por: Roxana Muñoz SALUD Ozempic y otros fármacos similares han despertado entusiasmo, dudas y expectativas. Qué hay realmente detrás de su popularidad, qué dicen los especialistas y cómo se regula su uso en Panamá. LOS MEDICAMENTOS QUE CAMBIARON LA CONVERSACIÓN SOBRE EL PESO 26 24.04.2026 ENTRE NOS ELLAS más amplio. De hecho, según registros de la Dirección Nacional de Farmacias y Drogas, en Panamá existen varios productos con semaglutida y otras moléculas del mismo grupo terapéutico. La semaglutida pertenece al grupo de los medicamentos conocidos como agonistas del receptor GLP-1, diseñados para imitar la acción de una hormona que regula el apetito y el metabolismo. Según explica el endocrinólogo Gustavo Marciaga, comenzó a utilizarse para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y, con el tiempo, mostró beneficios adicionales: ayudaba a perder peso y a mejorar otros parámetros metabólicos. También se observaron mejorías en el hígado graso y en ciertos indicadores cardiovasculares. A partir de ahí comenzaron los estudios enfocados en obesidad. Estos medicamentos regulan procesos del cuerpo relacionados con la saciedad, el apetito y la respuesta a los alimentos. La persona se siente satisfecha más rápido, reduce la ansiedad por comer y puede sostener con mayor facilidad cambios saludables en sus hábitos alimenticios. Pero no se trata de un santo remedio. El medicamento funciona mejor cuando se acompaña de alimentación adecuada, actividad física, descanso suficiente, manejo del estrés y seguimiento médico. El abordaje integral es parte del tratamiento. Uno de los errores más frecuentes, advierte Marciaga, es usarlos sin estudiar al paciente, sin establecer metas realistas y sin entender qué problema se está tratando realmente. En su consulta, el punto de partida no es el deseo de verse distinto, sino la necesidad de comprender la biología de cada persona. No toda obesidad es igual y no todos los cuerpos responden de la misma manera. SEGUIMIENTO A LARGO PLAZO La obesidad, recuerda el especialista, está reconocida hoy como una enfermedad crónica, lo que significa que su tratamiento no suele ser breve ni puntual, sino que requiere seguimiento a largo plazo. La duración del tratamiento dependerá de la respuesta del paciente, de los cambios que logre mantener en su vida cotidiana y de cómo evolucione su metabolismo. En algunas personas será posible ajustar o reducir dosis con el tiempo; en otras, suspender
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