Esta conversación sucedió en la Ciudad de las Artes, un lugar que Maruja Herrera ayudó a concebir cuando estaba al frente del entonces Instituto Nacional de Cultura (INAC), antes de su transformación en ministerio. Hoy el complejo incluye escuelas de arte y, ese mismo día, también servía como sede de proyecciones del Festival Internacional de Cine de Panamá (IFF Panamá). Aunque la danza sigue marcando su rutina -entrena cada mañana- y la docencia ocupa un lugar especial en su corazón, en esta entrevista Herrera habla sobre todo como ministra. En su oficina, mientras muestra fotos recientes con el vestuario de Giselle que todavía conserva, deja ver también algo de la artista y la maestra que es. “Es el mismo que usé hace 20 años y ya está descolorido adelante”, dice. Suele vestir de blanco o negro para que sus alumnas no se distraigan. Desde ese cruce entre su vocación artística y su responsabilidad pública, habló sobre los desafíos de su gestión, la descentralización cultural, el patrimonio, la economía creativa y el legado que aspira a construir.
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