Ellas-epaper-marzo

Después de dos años trabajando en Corporación La Prensa, descubrí que, entre todos los colaboradores en la rotativa (donde se imprime revista ELLAS, La Prensa, Mi Diario y otros contenidos), había una única mujer. Fue curioso porque en las pocas ocasiones que he visitado esa área siempre pensé que trabajaban solo hombres. Hace unos días decidí darme la oportunidad de entrevistar a esta compañera. Su nombre esYulissa Ayala y lleva más de 20 años laborando como prensista. Llegamos a su área de trabajo alrededor de las 5:30 p,m, de un martes. Ella tiene turnos rotativos: a veces inicia su jornada a las 4:00 p.m. y termina a la medianoche; en otras ocasiones entra a las 7:00 p.m. y sale alrededor de las 2:00 a.m. Ese día la rotativa estaba apagada. Era jornada delimpieza.Aunasí,Yulissasetomóeltiempode explicarnos cómo funciona la máquina y cuáles son sus responsabilidades dentro del proceso. Su uniforme de trabajo consiste en jeans, suéter azul y botas. Cuando la máquina está encendida, también utiliza audífonos para proteger sus oídos del fuerte ruido. La visita empezó con las planchas. Fue a buscarlas al departamento de color que 32 20.03.2026 ENTRE NOS ELLAS Escanea el código QR para ver en video el trabajo de Yulissa. se encuentra a un lado. Estas largas láminas metálicas llevan impresos los textos e imágenes que aparecerán en la impresión. Antes de colocarlas en los cilindros porta planchas,Yulissa, que es de baja estatura (como yo), buscó un pequeño banquito de madera para subirse. Ese detalle me llamó la atención y no pude evitar pensar que, al final, uno siempre encuentra la manera de resolver. Desde ahí comenzó a colocar cuidadosamente cada plancha. Después vino la tinta, que fue mi parte favorita. Actualmente, el color magenta se debe colocar de forma manual, así que acompañamos a Yulissa hasta un tanque lleno de tinta, densa y cremosa. Confieso que me dieron ganas de meter la mano, pero no quise mancharme, así que me contuve. Ahí, con una espátula, empezó a llenar un pequeño cubo. Al volver a la gran impresora, sacó una escalera retráctil, se subió y comenzó a llenar el depósito con la pintura. Luego nos llevó a la consola de calidad, una gran mesa donde se revisan y ajustan los colores de impresión. Ahí nos explicó que, entre sus responsabilidades, está también observar las impresiones que salen de la máquina y hacer ajustes constantes desde una computadora ubicada al lado de la mesa. El recorrido terminó un poco más arriba, en el segundo piso de la rotativa (que mide aproximadamente seis metros de alto, según me explicaron) Desde las alturas le pregunté a Yulissa si alguna vez le había dado miedo. Me respondió que ya no, pero que al principio sí. Incluso me contó que una vez se cayó de una de las escaleras. Impresionada, le pregunté si se había asustado, y ahí me confesó entre risas: “el que no se ha caído, no trabaja aquí”. Durante mucho años, Yulissa ha sido la única mujer en la rotativa. Con ella trabajan otros ocho prensistas hombres. Empezó allí siendo estudiante, haciendo sus prácticas junto a sus compañeros. Lo demás, como dicen, es historia. Yulissa Ayala La mujer que imprime ELLAS Lleva más de dos décadas laborando en la rotativa de Corporación La Prensa. por: Diana Fernández fotos: Alexander Arosemena ESPECIAL

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