El Parque Metropolitano de David (PAMEDA) se ha consolidado como uno de los proyectos compromiso más emblemáticos de la actual administración municipal liderada por Joaquín De León, marcando un giro en la planificación urbana hacia un modelo más sostenible, científico y humano. Lo que en su momento fue concebido como un espacio de recreación, hoy avanza con una visión más amplia: convertirse en un legado ecológico y educativo para las futuras generaciones. Desde una perspectiva científica, PAMEDA ha sido diseñado como un laboratorio natural que permitirá monitorear la salud de los ecosistemas urbanos. Expertos destacan que este tipo de espacios facilita el estudio de la adaptación de especies frente al cambio climático, así como la evaluación de estrategias de conservación en entornos intervenidos por el ser humano. La integración de flora nativa y corredores biológicos no solo embellece el entorno, sino que también fortalece la biodiversidad local. El parque también apunta a convertirse en un centro de educación ambiental. Con la proyección de áreas destinadas a la investigación y el aprendizaje, se espera que estudiantes, científicos y visitantes encuentren en PAMEDA un punto de encuentro entre conocimiento y naturaleza. Este enfoque refuerza la idea de que la sostenibilidad no es un concepto abstracto, sino una práctica cotidiana que se aprende, se vive y se protege. En este contexto, el respaldo institucional ha sido clave, el Despacho de la Primera Dama y otras entidades gubernamentales contemplan el desarrollo de un centro de estudios impulsado en coordinación con iniciativas promovidas desde el despacho de la Primera Dama, lo que amplía el alcance social y educativo del parque; articulación interinstitucional que fortalece la visión de PAMEDA como un espacio integral, donde convergen políticas públicas, ciencia y comunidad. Más allá de sus senderos y áreas verdes, PAMEDA se perfila como un símbolo de transformación para el distrito de David. La administración de De León apuesta por dejar atrás obras efímeras para dar paso a proyectos con impacto duradero. En esa línea, el parque no solo responde a una necesidad urbana inmediata, sino que se proyecta como un legado que redefine la relación entre ciudad, naturaleza y desarrollo sostenible. Así, PAMEDA deja de ser una obra en construcción para convertirse en una apuesta de futuro, donde cada árbol sembrado y cada espacio recuperado cuentan una historia: la de una ciudad que decidió crecer sin perder su conexión con la vida que la rodea. Zoila Mayanis Chávez PAMEDA: de proyecto bano a legado ec ógico en David
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